LA ADORACIÓN, LA PUERTA AL TRONO DE DIOS.

Ark of the Covenant

Hay muchos que desean tener acceso al palacio presidencial de algún país y tener el privilegio de compartir una taza de café con el presidente de la nación. Para muchos, esto es una gran gloria y honor. Pero, ¡cuánto más grande es el honor y la gloria de entrar al salón del trono celestial donde está nuestro Dios y Rey, y pasar tiempo a solas con él!

Ahora bien, no todo ciudadano que desee entrar al palacio presidencial puede obtener acceso a la oficina del presidente. Pero, ¿qué tal si ese ciudadano es declarado hijo del rey o del presidente y como tal, tiene el derecho de vivir en el palacio? De repente, el tener intimidad con el rey es ahora un derecho que puede ejercer si le ama como padre.

Toda persona que ha nacido de nuevo y tiene al Señor Jesucristo en su corazón, puede pasar tiempo en intimidad con Dios. Pero es a través de la adoración que le expresamos nuestro amor a nuestro Padre celestial.

En nuestro lenguaje cristiano o religioso estamos acostumbrados a mencionar la palabra adoración o el verbo adorar sin realmente entender el significado de tales palabras. Es necesario comprender más a fondo que significa adorar a Dios, porque hay muchos que en vez de adorarle, solo practican un hábito religioso carente de significado y fervor espiritual; Mientras que otros son adoradores de muchas cosas, pero no de Dios.

Hay una gran diferencia entre la adoración a dioses falsos y la adoración al Dios verdadero.

I. ¿Qué significa adorar?

El verbo adorar aparece por primera vez en la Biblia, en Génesis 22:5, donde se relata el momento en que Abraham iba a subir a uno de los montes en Moriah para ofrecer a Isaac en holocausto a Jehová. Él les declaró a sus siervos, “…adoraremos y volveremos a vosotros”.

La palabra adorar viene del hebreo shâchâh y significa “postrarse” o “inclinarse”.  En muchas de las Escrituras vemos como los siervos de Dios se postraban en oración ante la presencia de Dios. Así que, básicamente, adorar significaba algo tan simple como postrarse ante Dios.

Ya que el postrarse no es una acción verbal sino una posición que toma nuestro cuerpo, debemos preguntarnos ¿qué significa el tomar esta posición física? ¿Qué estamos comunicando con nuestro lenguaje corporal cuando nos postramos?

Creo que cuando nos inclinamos o arrodillamos estamos declarando que nos rendimos ante aquél quien nos postramos, y también le reconocemos como digno de honra. Otra forma de verlo es que estamos diciendo que esa persona es más grande que nosotros. Por tanto, en parte el adorar a Dios tiene que ver con un rendimiento ante la presencia de Dios  y la exaltación de su gloria.

En el Nuevo Testamento, el cual se escribió en griego, vemos como la palabra adoración toma un significado más profundo y detallado. Según el Diccionario Expositivo Vine, la palabra proskuneo significa “hacer debida reverencia” (esta palabra es compuesta por pros “hacia”, y kuneos “besar”). Al ver esta definición podemos notar que la adoración es algo muy profundo e íntimo de lo que pensábamos.

II. La Adoración Que Agrada a Dios

Juan 4:23-24 Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.

Si Dios demanda que la adoración sea en espíritu y en verdad, es porque hay adoración que se le ofrece en la carne y sin sinceridad. Lo que quiere decir que hay quienes pueden estar perdiendo su tiempo creyendo que son escuchados por Dios, cuando en realidad su oración y alabanza es como un címbalo que retiñe delante de Dios.

El hecho de que Dios está buscando verdaderos adoradores debe provocarnos a indagar si en verdad somos parte de aquellos que le adoran en espíritu y en verdad. De lo contrario, nuestra vida cristiana no será más que religiosidad y mortandad espiritual.

Salmo 29:2 Dad a Jehová la gloria debida a su nombre; Adorad a Jehová en la hermosura de la santidad.

A través de la historia hay muchos nombres que han sido glorificados por los seres humanos; los nombres de dioses, de reyes y reinas, y muchos más han sido venerados por sus grandes hazañas y victorias. Pero la gloria que le debemos dar a Dios no se puede comparar con ninguna otra gloria dada a cosas o criaturas.

Dios es digno de la gloria más alta que un ángel o un ser humano pueda dar. Cuando glorificamos su nombre debidamente, nuestra adoración no solo va a agradar a Dios, también nuestros corazones serán bendecidos con su presencia.

Dice el texto que tenemos que adorar al Señor en la hermosura de la santidad. Si el estar delante de un rey terrenal exige de nosotros cierto protocolo y vestuario apropiado, cuanto más grande debe ser la hermosura y gloria con las que debemos acercarnos a nuestro Dios en adoración.

Al meditar en estas palabras, he podido comprender cuan necesario es que seamos más reverentes, tiernos, y fervorosos en nuestros momentos de adoración y devoción al Dios Eterno.

EL CRISTIANO Y LA INTEGRIDAD PERSONAL

pouring waterUno de los temas que deberiamos discutir con más frecuencia en nuestras iglesias, es el de la integridad personal del creyente. La falta de más exposición y enseñanza bíblica de esta virtud, ha sido causa de grandes problemas en el carácter de muchos cristianos. Sabemos que si ignoramos el concejo de Dios en alguna área de nuestras vidas, sufriremos las consecuencias de nuestra ignorancia.

El concepto de integridad, se deriva del término de origen latino integrĭtas, y hace hincapié en la particularidad de íntegro y a la condición pura de las vírgenes. Algo íntegro posee todas sus partes intactas o, dicho de una persona, hace referencia a un individuo correcto, educado, atento, probo e intachable. http://definicion.de/integridad/

Así que, nuestra integridad determinará si somos verdaderos cristianos, si en verdad andamos en rectitud delante de Dios.

Muchos miden la espiritualidad de un creyente por la cantidad de dones espirituales que se manifiesten en su vida, o por qué tan ungido sea el individuo. Pero tenemos muchos ungidos en las iglesias quienes hacen grandes obras para Dios, y a la misma vez averguenzan el evangelio con su manera de vivir.

Veamos algunos ejemplos de hombres integros en las Escrituras:

La integridad de David

Y si tú anduvieres delante de mí como anduvo David tu padre, en integridad de corazón y en equidad, haciendo todas las cosas que yo te he mandado, y guardando mis estatutos y mis decretos… 1 Reyes 9:4

Esta cita nos habla del momento cuando Jehová le habló al rey Salomón durante el comienzo de su reinado, y le indicó como debía comportarse si deseaba tener éxito y un reino firme en Israel.

Dios tomó la vida de su padre como el modelo que él debía seguir en sus decisiones y resaltó la integridad de su corazón.

Aunque sabemos que David no fue perfecto y tuvo grandes fracasos en su vida, para Dios es como si su siervo nunca hubiera caído ni cometido esas faltas. Cuando Dios perdona a sus hijos, Él no vuelve a recordarles sus derrotas. David era integro de corazón porque siempre reconocía sus pecados y nunca abandonó la fe yéndose tras la idolatría.

¿Qué es la integridad de corazón? Creo que esto se refiere al amor sincero que David tenía por Dios. En muchos de sus salmo vemos como él expresaba su anhelo por más de la presencia de Dios en su vida. David era un hombre enamorado de la gloria de Dios.

La integridad de Job

Job and friends

Otro varón del cual Dios dio testimonio de su  rectitud fue el patriarca Job. Un día Satanás se presentó ante Jehová después de haber andado por toda la tierra. Dios entonces le hizo referencia acerca de Job y alabo el buen testimonio e integridad de este varón. La respuesta de Satanás fue acusar a Job de ser un creyente por los beneficios. Si Dios le quitara todos sus bienes, decía él, de seguro que iba a maldecir al Señor.

Job 2:3 Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal, y que todavía retiene su integridad, aun cuando tú me incitaste contra él para que lo arruinara sin causa? 

Vemos aquí que aunque Satanás había destruido todo lo que Job poseía, este varón se mantuvo fiel y pudo retener su integridad. ¿Cuantos de nosotros permanecemos fieles siempre y cuando no nos vaya mal? ¿Qué precio tiene nuestra fidelidad y rectitud?

Muchos están dispuestos a obedecer la palabra de Dios hasta que el enemigo viene con una “mejor oferta” a cambio de su integridad.

Job perdió toda su riqueza material y aun sus diez hijos, pero aún le quedaba su salud. Así que cuando obtuvo permiso de Dios, Satanás también lo atacó con la tortura del dolor, mandándole un sarna que cubría todo su cuerpo.

Job 2:9 Entonces le dijo su mujer: ¿Aún retienes tu integridad? Maldice a Dios, y muérete.

Hay momentos de pruebas muy difíciles para los hijos de Dios. Aquellos que nos conocen pueden convertirse en boca del enemigo para cuestionar o ridiculizar nuestra fe. Pero aunque nuestros amigos y familiares no puedan entender porque Dios permite que pasemos por esas situaciones, debemos seguir el ejemplo de Job y retener nuestra integridad delante de Él.

La Biblia nos dice que después de Job haberlo perdido todo, excepto su vida, sus amigos vinieron a visitarle y consolarle. Pero después de haber expresado su pésame y luto por su situación, estos hombres se volvieron en fiscales que lo acusaban de haber cometido algún pecado oculto. En su lógica humana, estos tres hombres pensaban que no era posible que a Job le vinieran todos estos males si él hubiese andado en integridad y obediencia delante de Dios. Sus continuas acusaciones llevaron a Job a defender su testimonio con intensidad hasta el fin.

Job 27:5 Nunca tal acontezca que yo os justifique; Hasta que muera, no quitaré de mí mi integridad.

Aquí Job quiere decir: “No confesaré (o estaré de acuerdo) con su dicho, de que no soy recto.” Creo que es muy importante para nosotros el estar seguros de nuestra integridad y rectitud delante de Dios y los hombres. Esta seguridad nos mantendrá firmes en el camino del evangelio.

Los íntegros habitarán en su santuario

Salmos 15:1 Jehová, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu monte santo?

El salmo 15 tiene un valor incalculable para los adoradores que desean saber cómo entrar y permanecer en la presencia de Dios. Cuando la Biblia habla del tabernáculo, nos está enseñando acerca del santuario celestial donde está el trono de Dios. Así que, es importante conocer cuales son las características necesarias para morar en la presencia de Dios. ¿Quién habitará…?

  • El que andad en integridad
  • Hace justicia
  • Habla verdad en su corazón
  • No calumnia con su lengua
  • No hace mal a su prójimo
  • No admite reproche contra su vecino
  • A sus ojos el vil es menospreciado
  • Honra a los que temen a Jehová
  • Jurando en daño suyo, no por eso cambia
  • Su dinero no dio a usura
  • Contra el inocente no admitió cohecho

El salmo termina diciendo que “el que hace estas cosas, no resbalará jamás.” El creyente íntegro puede estar confiado en que el Señor lo guardará sin caída por su gracia y misericordia.

Salmos 101:2 Entenderé el camino de la perfección Cuando vengas a mí. En la integridad de mi corazón andaré en medio de mi casa.

Cuan poderoso es este versículo. El salmista nos enseña que la integridad no debe ser medida por nuestro comportamiento delante de los demás, sino que en lo oculto de nuestro corazón y en la privacidad de nuestro hogar es donde en verdad debemos ser íntegros.

¿Cómo nos comportamos cuando nadie nos mira? Cuando estamos a solas se revela quienes somos realmente. Si descubrimos que en nuestra privacidad vivimos en desobediencia a la palabra de Dios, y que en nuestro corazón guardamos pensamientos inicuos, debemos pedir al Señor que nos liberte y nos transforme para poder seguir las pisadas del Maestro.

Otros versículos acerca de la integridad:

LIBERANDO LA VOZ INTERIOR

Hace unos días que el siguiente pensamiento vino a mi mente: “Has perdido tu voz interior.”

Aunque debo admitir esto suena un poco extraño, quizás algunos de ustedes me puedan entender. Todo ser humano posee una voz interna que expresa los pensamientos y meditaciones del corazón. A esto también se le puede llamar la voz del pensamiento.

En otras palabras, la voz interna le permite al ser humano hablar consigo mismo cuando este así lo desee. Pero en estos tiempos modernos de tantos avances tecnológicos, muchos de nosotros estamos perdiendo esta capacidad natural debido al continuo bombardeo de información y entretenimiento que sufren nuestras mentes.

Cuando medité en el significado de este pensamiento, me di cuenta que yo también estaba controlado por los aparatos que estaban supuestos a hacerme la vida más facil; objetos que debían estar bajo mi control.

Por ejemplo, pude notar como poco a poco estaba haciendo del celular casi un apéndice de mi cuerpo al ocupar demasiado tiempo en el uso de algunas aplicaciones y herramientas muy útiles para mi.

Gracias a los teléfonos inteligentes podemos escuchar radio, música, ver vídeos, televisión, comunicarnos por las redes sociales, etc.

Todas estas comodidades son maravillosas, pero a la misma vez demandan más de nuestra atención. Es tanto así que muchos están tan enredados en la tecnología que no pueden mantener relaciones normales con su familia.

En mi caso, el problema no era que pasara tanto tiempo en Facebook, o en juegos descargables, pero sí me ocupaba mucho en escuchar la radio, podcasts, y ver vídeos en YouTube; y esto lo hacía principalmente con mi teléfono “inteligente”.

También debo aclarar que cuando pasaba mucho tiempo en estos medios, mi deseo no era sólo el buscar entretenimiento. Muchas veces estaba aprendiendo nuevas habilidades y escuchando sermones edificantes. Lo cual me hacía sentir que estaba usando bien el tiempo; aprovechando la oportunidad de adquirir un conocimiento especial.

Sin embargo, al pasar mucho tiempo escuchando tantas voces con mensajes diferentes, no tenía la oportunidad de responder a esa información con el uso de mi intelecto, y a la misma vez mi espíritu estaba como enmudecido, sin la oportunidad de expresarse libremente.

Como resultado de esto, noté que en mis momentos de oración y adoración personal ya no me conectaba con la misma libertad de antes. Este cambio no fue radical, pero sí lo suficientemente notorio para afectar la calidad de mi comunión con Dios.

Todas estas cosas se hicieron claramente visibles cuando recibí esta iluminación que vino de parte de Dios a mi corazón. Gracias a su misericordia pude ver el error en el que estaba y he sido motivado a velar por las facultades mentales y espirituales de mi hombre interior, para guardarme en libertad, sin que nada estorbe mi intimidad con Dios.

Mi amig@, es necesario tomar tiempo para estar a solas y en silencio meditando en el Señor y su palabra. De lo contrario, ¿Cómo podremos oír la voz de Dios en nuestros corazones si perdemos aún la habilidad de escuchar nuestra voz interior?

Salmo 119:15 En tus mandamientos meditaré; Consideraré tus caminos.

En este versículo el escritor hace una declaración que demuestra su diligencia e interés en comprender la palabra de Dios y sus caminos. Este siervo de Dios prometió que iba a meditar en los mandamientos de Dios.

El Diccionario General de la Lengua Española define el verbo meditar de la siguiente manera: “1. Pensar y considerar un asunto con atención y detenimiento para estudiarlo y comprenderlo bien, formarse una opinión sobre ello o tomar una decisión. 2. Verbo intransitivo – Orar mentalmente sobre algún tema religioso o trascendental.”

Debo hacer un paréntesis aquí y explicar que hay una gran diferencia entre la meditación que enseña la Biblia y la meditación trascendental. La primera es de edificación espiritual y nos acerca más a Dios, mientras que la última es perjudicial y le abre la puerta a Satanás.

Pero la definición en el diccionario dice que “meditar” es una labor mental que requiere de nuestro esfuerzo, utilizando nuestra capacidad de razonar y analizar la información que llegue a nuestra mente.

Este tipo de actividad mental requiere que seamos esforzados en el estudio de la palabra de Dios para mantener nuestro hombre espiritual fuerte en el Señor.

Cuando nuestra alma y espíritu están en plena libertad podemos ser un canal de bendición e inspiración que Dios puede utilizar para ministrarle a muchos. Libera tu voz interior, aviva tu comunión con Dios, y podrás decir como el salmista:

Salmo 45:1 Rebosa mi corazón palabra buena; Dirijo al rey mi canto; Mi lengua es pluma de escribiente muy ligero.