abril 13, 2024

Pocas personas piensan en el significado de lo que piensan y el poder de sus pensamientos. Muchos tienen una mente fuera de control. Otros son pasivos en su actividad mental. Pero la verdad es que no debemos ignorar la importancia del pensamiento.

¿Qué es pensar?

El pensar es un proceso mental que nos permite conectarnos e integrar nuevas experiencias. Nos da una comprensión y percepción de cómo son las cosas que nos rodean.

Pensar nos ayuda a definir y organizar experiencias, planificar, aprender, reflexionar y crear. Es así como hacemos descubrimientos y le damos sentido al mundo.

Claro, no estoy diciendo que todos los pensamientos sean significativos; más bien, que deberíamos observar sus efectos en nuestras vidas. Al permitir que todo tipo de pensamientos entren en nuestro corazón, podemos terminar auto-programándonos para desobedecer al Señor.

Cada acto, trabajo o decisión existe primero en la mente de un individuo. Nadie hace nada sin antes pensarlo en su mente.

Por tanto, debemos ser conscientes de lo que pensamos y cómo ese pensamiento afecta nuestra vida. El pensamiento es una semilla que puede producir una acción e incluso puede conducir a un hábito o comportamiento permanente.

¿Cómo piensas en tu corazón?

Proverbios 23:6-7 dice, No comas pan con el avaro, Ni codicies sus manjares; Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él. Come y bebe, te dirá; Mas su corazón no está contigo.

Según esta escritura, lo que un hombre piensa determina en qué se convierte y cómo es en si mismo.

El escritor habla del avaro, del que está lleno de codicia en su corazón. Su avaricia es tan fuerte que incluso cuando invita a alguien a comer, no se siente bien. No es sincero en su generosidad sino engañoso. Puede que te invite alegremente a cenar, pero en su corazón desea que no te aparezcas.

El mensaje de esta palabra no se aplica sólo al avaro. Toda creyente que vive bajo el dominio de una mente carnal va a proyectar una doble vida. En su exterior tendrá apariencia de piedad, pero su interior está cautivo por los deseos carnales. 

El versículo en Proverbios fue escrito en el Antiguo Testamento. Por lo tanto, el Espíritu Santo aún no había venido sobre los creyentes.

La mente de Cristo

Pero ahora que estamos en el nuevo pacto y sellados con el Espíritu de Dios, nuestro pensamiento puede ser diferente. Y mucho más ahora que tenemos la mente de Cristo (1 Corintios 2:16).

Sin embargo, esto no implica que Cristo va a pensar en lugar nuestro, o que nuestros pensamientos siempre se alinearán perfectamente con Su voluntad. Más bien, significa que ahora poseemos la capacidad de controlar nuestros pensamientos y alinearlos intencionalmente con los principios que se encuentran en la Palabra de Dios.

Creo que el pensamiento del corazón todavía determina cómo es nuestro carácter, pero también que podemos controlar nuestro modo de pensar. Todo lo que debemos hacer es asegurarnos de que nuestros pensamientos estén de acuerdo con la Palabra de Dios. Para esto, debemos renovar nuestra mente.

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