julio 20, 2024

Salmo 94:22 Mas Jehová me ha sido por refugio, Y mi Dios por roca de mi confianza.

Confiar en la fidelidad de Dios

A través de los años, he visto que el creyente no puede evitar los momentos de pruebas que golpean su fe y su confianza en Dios. Por mucho que uno intente escapar de los problemas o dificultades, estos siempre aparecerán de la nada. Pero a pesar de esto, en la adversidad debemos mantener la confianza en Dios.

Cuando vienen situaciones difíciles, el adversario nos insta a mirar al dolor o tristeza que sentimos. Intenta hacernos cuestionar la bondad de Dios. En momentos así, debemos reconocer las artimañas del enemigo y proteger nuestro corazón de pensamientos de duda.

La duda nos aleja de la presencia de Dios, pero la confianza nos mantiene en comunión con Él. No permitamos que las aflicciones nos hagan cuestionar el carácter bondadoso del Señor. Si estamos en pruebas es porque somos parte de su pueblo. La palabra de Dios nos dice que “a través de muchas tribulaciones es necesario que entremos en el reino de Dios”. (Hechos 14:22)

No obstante, cada situación difícil y tribulación me ha enseñado esto: poner mi confianza en Dios no sólo fortalece mi espíritu, también me consuela en momentos de desesperación. Al confiar en sus promesas tengo acceso al abrigo de sus alas.

En mi experiencia cristiana he visto una y otra vez la fidelidad incansable de Dios. De hecho, puedo decir con el salmista: "Porque ha magnificado su misericordia para con nosotros, y la fidelidad del Señor permanece para siempre. Aleluya" (Salmo 117:2)

Fortaleza en la confianza

Cuando confío en el Señor, la fe en sus promesas renueva mi espíritu. La Biblia dice que Dios se deleita con aquellos que confían en Él. Por eso, les envía su poder para fortalecer su hombre interior y vencer toda prueba.

Es verdad que a veces, el período de espera parece interminable. Y cuando su respuesta parece demorarse, la desesperación invade mi corazón. Pero en esa debilidad clamo a mi Padre Celestial, buscando un respiro en medio de mi sufrimiento. Ese clamor es suficiente para recibir nuevas fuerzas en el espíritu.

La confianza en Dios trae consuelo

Con sólo depositar mi confianza en Él, la esperanza y el consuelo vuelven a llenar mi corazón. Aunque todavía no vea la respuesta, siento cuando el consuelo del Espíritu Santo toca mi hombre interior.

Además de esto, cuando me mantengo confiando en Dios, puedo morar en Su presencia. ¿Y acaso hay algun refugio más grande y más fuerte que este? Al confiar en el Señor, puedo reconocerlo como mi refugio en medio de cualquier tormenta. Este es el testimonio del salmista en el salmo 94.

¡Que maravilloso es poder declarar con certeza que Jehová es nuestro refugio! Esta confesión no es algo que se puede fingir. Para disfrutar esta bendición en nuestras vidas, es necesario confiar en el Señor hasta el fin.

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