febrero 3, 2026

El creyente debe disciplinarse en el estudio bíblico personal para ser un cristiano victorioso y fructífero. Todo el que estudia, sea una materia, un libro, o curso de algún tipo, desea sacarle provecho al tiempo que invierte en su estudio.

Al estudiar la Biblia, debemos tener la misma actitud. No debemos estudiar simplemente por estudiar. Es necesario tener una meta.Y en el caso del creyente, la meta es conocer más a Dios y ser más como Él.

Ahora bien, hay varios requisitos, o como lo llama R.A. Torrey, condiciones necesarias para el estudio efectivo de la Palabra de Dios.

A continuación, voy a compartir algunas de esas condiciones…

Los requisitos principales

Estos son los requisitos o condiciones fundamentales para un estudio bíblico provechoso:

  • Haber nacido de nuevo
  • Amar la Biblia
  • Disposición para trabajar duro
  • Una voluntad totalmente rendida a Dios
  • Hacer lo que ha aprendido
  • La oración

Permítame explicarle cada una de estas condiciones en detalle.

Haber nacido de nuevo

Aunque muchos que estudian la Biblia lo hacen sin aun conocer al Señor, solo los que han nacido de nuevo (Juan 3:1-3) pueden entender las verdades espirituales que se encuentran en la palabra de Dios.

Esto no quiere decir que un incrédulo no pueda reconocer la belleza de muchos pasajes, o el mensaje moral de muchas historias.

Sin embargo, su condición espiritual no le permite captar todo el consejo de Dios. Cuando nacemos de nuevo, Dios vivifica nuestro espíritu y a la misma misma vez pone su Espíritu en nosotros. Seguido el Espíritu Santo mora en nosotros, nos enseña las verdades y misterios de su palabra.

No importa que tan alta sea nuestra inteligencia. Si aún no hemos nacido de nuevo, no podremos apreciar ni entender los misterios del reino de Dios.

1 Corintios 2:12 Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido, 13 lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual. 14 Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.

Amar la Biblia

Nacer de nuevo es el primer requisito para estudiar efectivamente la Biblia. Pero una vez que nacemos de nuevo, entramos en una batalla espiritual contra los deseos de la carne. Por lo que necesitamos cultivar un un interés genuino por aprender la palabra de Dios.

Job 23:12 Del mandamiento de sus labios nunca me separé; Guardé las palabras de su boca más que mi comida. 
Jeremías 15:16 Fueron halladas tus palabras, y yo las comí; y tu palabra me fue por gozo y por alegría de mi corazón; porque tu nombre se invocó sobre mí, oh Jehová Dios de los ejércitos.

Disposición para trabajar duro

Si amamos la Biblia estaremos dispuestos a estudiar intensamente su contenido. No es suficiente decir que amamos la Palabra de Dios. También es necesario esforzarse en el estudio de ella.

Proverbios 2:1 Hijo mío, si recibieres mis palabras, Y mis mandamientos guardares dentro de ti, 2 Haciendo estar atento tu oído a la sabiduría; Si inclinares tu corazón a la prudencia, 3 Si clamares a la inteligencia, Y a la prudencia dieres tu voz; 4 Si como a la plata la buscares, Y la escudriñares como a tesoros, 5 Entonces entenderás el temor de Jehová, Y hallarás el conocimiento de Dios.

A través de toda la historia humana, el buscar plata, oro, o piedras preciosas ha sido y sigue siendo un trabajo duro. Salomón usa símiles comparando la búsqueda de la sabiduría con la búsqueda de plata y tesoros escondidos: un trabajo arduo que requiere esfuerzo diligente

Asimismo, el que busca la sabiduría a través del estudio bíblico personal debe trabajar intensamente en este esfuerzo.

Una voluntad totalmente rendida a Dios

R.A. Torrey menciona este requisito porque Jesús dijo en Juan 7:17: "El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta."

NVI: El que esté dispuesto a hacer la voluntad de Dios reconocerá si mi enseñanza proviene de Dios o si yo hablo por mi propia cuenta.

En el original, el verbo querer tiene que ver en sí con la voluntad. El Diccionario de Vine lo define de la siguiente manera: “Deseo (sustantivo y verbo), desear: «querer, desear», lo que implica voluntad y propósito, con frecuencia determinación, se traduce normalmente como «querer». Se traduce como «desear» en la RV de los siguientes pasajes: Mateo 9:13; 12:7; Marcos 6:19; Lucas 10:29; 14:28; 23:20; Hechos 24:27; 25:9; Gálatas 4:17; 1 Timoteo 5:11; Hebreos 12:17; 13:18.”

Tener una voluntad rendida al Señor significa poner su voluntad por encima de la nuestra. Este deseo o disposición a obedecer al Señor, abre nuestros corazones para conocer la verdad de su palabra.

Hacer lo que ha aprendido

Este requisito está relacionado con el anterior. Si mi voluntad es hacer la voluntad de Dios, entonces podré obedecerle cuando me enseñe su Palabra.

En Santiago dice que debemos ser no tan solamente oidores, "sino hacedores de la palabra." (Santiago 1:22)

¿Por qué es necesaria está exhortación, si está dirigida a gente que ha nacido de nuevo, que desear hacer la voluntad de Dios? Por lo que dije anteriormente con respecto a la guerra espiritual. Aunque haya un deseo genuino de hacer la voluntad de Dios, siempre habrá un batalla con la carne y las fuerzas espirituales de maldad.

Es nuestro deber rechazar los deseos de la carne y andar en el Espíritu para poder guardar la palabra de Dios.

La oración

El estudio de la Biblia no es como el de las ciencias academicas. En el estudio secular dependemos de nuestra inteligencia y capacidad cognitiva para aprender todo tipo de información.

Aunque es cierto que podemos aprender información bíblica por si mismos, necesitamos al Espíritu Santo para aprender las verdades espirituales.

Salmo 119:18 Abre mis ojos, y miraré las maravillas de tu ley. 
Salmo 25:4 Muéstrame, oh Jehová, tus caminos; Enséñame tus sendas. 5 Encamíname en tu verdad, y enséñame, Porque tú eres el Dios de mi salvación; En ti he esperado todo el día.

Que maravilloso es saber que Dios siempre contestará este tipo de oración si la hacemos con fe, de corazón.

Reflexión 

Si cumplimos con todos estos requisitos, veremos resultados positivos cuando estudiemos la palabra de Dios. El camino hacia un estudio bíblico fructífero no es pasivo. Como hemos visto, requiere renacimiento espiritual, amor genuino por la Palabra de Dios, esfuerzo diligente, una voluntad entregada, acción obediente y una dependencia en oración del Espíritu Santo.

Estas condiciones funcionan juntas: no podemos amar verdaderamente lo que no entendemos espiritualmente, no podemos obedecer lo que no hemos aprendido y no podemos comprender las verdades espirituales sin oración. Cada requisito se basa en los demás y los fortalece.

La buena noticia es que Dios desea encontrarnos en nuestro estudio. Cuando nos acercamos a su Palabra con humildad y disposición, Él promete enseñarnos, guiarnos y revelarnos su verdad. El tiempo que invertimos en estudiar la Biblia bajo estas condiciones nunca será en vano; nos transforma en los cristianos victoriosos y fructíferos que estamos llamados a ser.

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