Daniel 11 2da parte

 

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En la primera parte del capítulo 11, desde versículo 1 al 35, vimos una cronología de los reyes que gobernaron a Persia y Grecia en el período intertestamentario. Ese período fue el espacio de tiempo que hubo entre el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento; lo que muchos llaman “los 400 años de silencio.”

Desde el versículo 36 en adelante, el ángel continúa con la revelación tocante a Antíoco Epífanes, el cruel perseguidor de los judíos. Pero el lenguaje que utiliza en estos versículos nos indica que ahora la profecía también se refiere a un personaje diferente. Esta parte del capítulo se puede considerar como una profecía de doble referencia.

Es importante recordar que Antíoco Epífanes es el “cuerno pequeño” de Daniel 8:9-11. En ese capítulo se habla de cuatro cuernos que surgen en el imperio griego, refiriéndose a los cuatro generales de Alejandro Magno. En los simbolismos de las visiones proféticas, el cuerno representa a un rey.

Antíoco era considerado un cuerno pequeño porque no tuvo la gloria y poderío de los reyes anteriores, pero las acciones que tomó contra el pueblo judío y su santuario, lo hacen un personaje importante en las Escrituras, siendo reconocido como un tipo del anticristo.

Es por esto que parte de la profecía de Daniel capítulo 11 no se puede aplicar a Antíoco Epífanes, ya que él no hizo todos los actos mencionados aquí. Mas bien, encontramos una profecía que señala al anticristo, conocido también como “el hombre de pecado.”

La soberbia y blasfemia del anticristo

Y el rey hará su voluntad, y se ensoberbecerá, y se engrandecerá sobre todo dios; y contra el Dios de los dioses hablará maravillas, y prosperará, hasta que sea consumada la ira; porque lo determinado se cumplirá. Daniel 11:36

Lo que dice este versículo se puede aplicar a Antíoco, pero sin lugar a dudas, el anticristo es el individuo en quien esta palabra se cumplirá plenamente. Apocalipsis 13:5 nos dice que la bestia hablará grandes cosas y blasfemias.

Además de esto, los siguientes versículos continúan describiendo otras acciones que solo pueden atribuírseles al hombre de pecado.

“Del Dios de sus padres no hará caso, ni del amor de las mujeres; ni respetará a dios alguno, porque sobre todo se engrandecerá.” Daniel‬ ‭11:37‬ ‭

Sabemos que Antíoco Epífanes fue un rey gentil, hijo de padres idólatras que no conocían a Jehová. Así que, esta expresión posiblemente nos está dando un indicio acerca del origen del anticristo. Algunos consideran que la expresión “Dios de sus padres”, indica que él será de origen judío. Mientras que otros creen que él surgirá del cristianismo apóstata. La realidad es que no tenemos más información al respecto.

La expresión que indica que no hará caso del “amor o deseo de las mujeres”, hace pensar que el Anticristo será homosexual. Aunque no se debe descartar la posibilidad de que este sea el caso, debemos señalar que esta expresión en el hebreo puede ser una alusión que tiene que ver con el Mesías.

En otras palabras, las mujeres judías en su virginidad deseaban ser madre del Mesías prometido. Por lo tanto, es posible que el deseo de las mujeres que se menciona aquí, se esté refiriendo a ese anhelo de las mujeres judías por cargar en su vientre al Deseado de las naciones.

Otra de las acciones del futuro dictador es que tampoco respetará a ningún dios, porque él se engrandecerá sobre todo dios. En él estará el mismo orgullo que llevó a Satanás a engrandecerse y sublevarse contra Dios.

Enfoque en el poder militar

“Mas honrará en su lugar al dios de las fortalezas, dios que sus padres no conocieron; lo honrará con oro y plata, con piedras preciosas y con cosas de gran precio.” Daniel 11:38

Aunque él no respetará a ningún dios, se menciona una excepción. Pero no se sabe exactamente cual es el “dios de las fortalezas.” Algunos piensan que puede referirse a que el anticristo se concentrará en gastar todos sus recursos en proyectos militares, con el fin de dominar a toda la población mundial.

‭‭“Con un dios ajeno se hará de las fortalezas más inexpugnables, y colmará de honores a los que le reconozcan, y por precio repartirá la tierra.” Daniel‬ ‭11:39‬

En la historia de los imperios pasados han existido grandes conquistadores militares como los son Alejandro Magno, Ciro, Gengis Khan, entre otros. Todos estos hombres lograron grandes hazañas por su sagacidad y liderazgo. Sin embargo, no podemos ignorar el factor espiritual detrás del éxito de ellos.

Como aprendimos en Daniel capítulo 10, detrás de los imperios del mundo hay “príncipes” del mundo espiritual que influyen en los sucesos de las naciones. Pues con el poder satánico que tendrá a su favor, la Bestia va a conquistar las fortalezas más impenetrables del mundo.

Algunos reyes se le opondrán

“Pero al cabo del tiempo el rey del sur contenderá con él; y el rey del norte se levantará contra él como una tempestad, con carros y gente de a caballo, y muchas naves; y entrará por las tierras, e inundará, y pasará.” Daniel‬ ‭11:40‬ ‭

Un punto interesante acerca del anticristo es que aunque las naciones lo reciben como el gran líder que el mundo esperaba, más adelante habrán algunos que se rebelen contra él. En el versículo 40 se habla de dos reyes, pero en Apocalipsis se nos revela que de los diez cuernos o reyes que le entregan el reino, habrán tres que serán arrancados delante de él.

“Entrará a la tierra gloriosa, y muchas provincias caerán; mas éstas escaparán de su mano: Edom y Moab, y la mayoría de los hijos de Amón.” Daniel‬ ‭11:41‬

Después de su victoria sobre el rey del sur y el rey del norte, el anticristo pondrá su atención hacia el territorio de Israel, y los pueblos que le rodean. Pero las provincias que escaparán, Edom, Moab, y la mayoría de los hijos de Amón, en la actualidad comprenden el territorio de la nación de Jordania.

Muchos creen que Dios no le permitirá dominar esa región porque Petra está ubicada allí. Esta es la ciudad montañosa donde se cree se va a refugiar el remanente judío para protegerse del Anticristo en los últimos días de la gran tribulación. (Apocalipsis 12:14)

Cristo les dijo a sus discípulos que cuando los que estuvieren en Judea viesen la abominación desoladora en el lugar santo, entonce deberán huir a los montes. No sabemos cómo Dios le impedirá al anticristo dominar ese territorio, pero como es Dios Omnipotente, sabemos que él tiene muchas formas de llevar a cabo su propósito.

Saqueo de algunas naciones

Exenderá su mano contra las tierras, y no escapará el país de Egipto. Y se apoderará de los tesoros de oro y plata, y de todas las cosas preciosas de Egipto; y los de Libia y de Etiopía le seguirán.” Daniel‬ ‭11:42-43‬

“Pero noticias del oriente y del norte lo atemorizarán, y saldrá con gran ira para destruir y matar a muchos.”‭‭ Daniel‬ ‭11:44

No se nos da más información acerca de las noticias que lo atemorizarán; solo existen especulaciones.

Su palacio en el monte de Sión

‭“Y plantará las tiendas de su palacio entre los mares y el monte glorioso y santo; mas llegará a su fin, y no tendrá quien le ayude.”‭‭ Daniel‬ ‭11:45‬ ‭

La bestia pondrá su palacio entre el Mar Mediterráneo y el amar muerto, en el monte de Sión. En 2 Tesalonicenses 2:4 dice que el Anticristo se sentará en el lugar santo del templo haciéndose pasar como Dios. Aunque ahora mismo los judíos no tienen su templo, esta profecía confirma que algún día tendrá que ser reedificado.

El versículo 45 concluye anunciando cual será el final del hijo de perdición. Cuando él tenga que enfrentarse al Rey de reyes y Señor de señores, el anticristo sentirá por primera vez lo que es sentirse solo y sin esperanza. Nadie podrá ayudarle a escapar de la justicia y de la ira del Cordero.

 

DANIEL 11 1ra Parte

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Daniel 11 nos provee una cronología de los eventos que afectaron a los judíos en el período del Imperio Persa y el Imperio Griego, y en un aspecto profético,  anuncia el período del reinado del Anticristo. Desde el punto de vista de Daniel, todos los eventos estaban en el futuro. Pero desde nuestro punto de vista, la mayoría de ellos ya se cumplieron miles de años atrás.

La mayor parte del capítulo 11 se enfoca en los acontecimientos que ocurrieron durante la rivalidad de las dinastías de los seléucidas y los ptolomeos. Estos años son conocidos como los 400 años de silencio porque en ellos no hubo revelación profética para el pueblo de Dios. Aunque, como vemos aquí, Dios ya había revelado lo que vendría sobre su pueblo como estaba escrito en el “libro de la verdad” (Daniel 10:21).

Los años silenciosos 11:1-35

V. 1 Y yo mismo, en el año primero de Darío el medo, estuve para animarlo y fortalecerlo.

El ángel le habló a Daniel de los tres primero reyes persas. Aparentemente, este ángel ayudó y confirmó a Darío en su reinado para que de esta manera el pueblo judío recibiera un trato misericordioso de este rey.

V. 2 Y ahora yo te mostraré la verdad. He aquí que aún habrá tres reyes en Persia, y el cuarto se hará de grandes riquezas más que todos ellos; y al hacerse fuerte con sus riquezas, levantará a todos contra el reino de Grecia.

En el 480 A.C. Jerjes I levantó un ejército de 2 millones de soldados los cuales utilizó para invadir a Grecia. Esta campaña militar preparó la base para las venganzas que Alejandro lanzaría contra los persas.

Cronología de los reyes persas

  • 539-530 A.C. Ciro Dn. 5; Is. 45
  • 529-522 A.C. Cambises
  • 522 A.C Artajerjes
  • 521-486 A.C Darío Histaspes
  • 486-465 A.C. Jerjes I Ester
  • 465-425 A.C. Artajerjes Longimanus Dn. 9; Neh. 2

3,4 El Imperio Griego

V. 3 Se levantará luego un rey valiente, el cual dominará con gran poder y hará su voluntad.

V. 4 Pero cuando se haya levantado, su reino será quebrantado y repartido hacia los cuatro vientos del cielo; no a sus descendientes, ni según el dominio con que él dominó; porque su reino será arrancado, y será para otros fuera de ellos.

 

334-323 A.C. Alejandro Magno (Daniel 8:8)

“No a sus descendientes”, solo Dios le podía revelar a Daniel algo tan específico como esto. Mucho antes del nacimiento de Alejandro Magno ya Daniel sabía que él no le dejaría su imperio a algún descendiente. Poco después de la muerte de Alejandro, Felipe su hermanastro; Alejandro II, su hijo legítimo; y Hércules, su hijo ilegítimo, fueron todos asesinados.

Cuatro generales si dividen el imperio:

  • Casandro – Macedonia y Grecia
  • Lisimaco – Asia Menor y Tracia
  • Seleuco – Siria y Babilonia
  • Ptolomeo – Egipto, Arabia, Israel

V. 5 Y se hará fuerte el rey del sur; mas uno de sus príncipes será más fuerte que él, y se hará poderoso; su dominio será grande.

Ptolomeo reinó en el sur, iniciando una nueva dinastía en Egipto, mientras que Nicator hizo lo mismo en Siria. Ptolomeo reinó del 325 al 283 A.C. y Seleuco del 312 al 281 A.C.

Las dos dinastías comenzaron una rivalidad de 150 años de guerra, y estas guerras se daban estando Israel en el medio de los dos territorios. Esta riña se mantuvo en pie hasta que los romanos, dirigidos por Pompey, tomaron control de todo el territorio.

V. 6 Al cabo de años harán alianza, y la hija del rey del sur vendrá al rey del norte para hacer la paz. Pero ella no podrá retener la fuerza de su brazo, ni permanecerá él, ni su brazo; porque será entregada ella y los que la habían traído, asimismo su hijo, y los que estaban de parte de ella en aquel tiempo.

Un matrimonio politico fue arreglado para buscar la paz. Ptolomeo II Filadelfo (283-246), el hijo de Ptolomeo I, dio su hija Berenice en matrimonio a Antíoco II Theos (262-246), nieto de Seleuco.

Dos años más tarde murió su padre, Ptolomeo II, y su esposo Antíoco se divorció de ella y se volvió a casar con Laodice, con la que había estado casado anteriormente.

Laodice, llena todavía de resentimiento, envenenó a Antíoco y mando matar a Berenice. Después proclamó a su hijo Seleuco II rey de Siria.

V. 7 Pero un renuevo de sus raíces se levantará sobre su trono, y vendrá con ejército contra el rey del norte, y entrará en la fortaleza, y hará en ellos a su arbitrio, y predominará.

Ptolomeo III Euergetes (246-221), hermano de Berenice, vengó su muerte invadiendo a Siria hasta llegar al río Eufrates y mató a Laodice. Seleuco II huyó a Asia Menor durante la invasión egipcia.

V. 8 Y aun a los dioses de ellos, sus imágenes fundidas y sus objetos preciosos de plata y de oro, llevará cautivos a Egipto; y por años se mantendrá él contra el rey del norte.

V. 9 Así entrará en el reino el rey del sur, y volverá a su tierra.

Ptolomeo III saqueó a Siria y se llevó un gran botín, incluyendo 40,000 talentos de plata y 2,500 vasijas preciosas.

V. 10 Mas los hijos de aquél se airarán, y reunirán multitud de grandes ejércitos; y vendrá apresuradamente e inundará, y pasará adelante; luego volverá y llevará la guerra hasta su fortaleza.

Los hijos de Seleuco Callinicus, Seleuco Ceraunus y Antíoco el Grande (223-187). Mientras que Ptolomeo III al fallecer fue sucedido por su hijo Ptolomeo IV Filopator (221-204).

V. 11 Por lo cual se enfurecerá el rey del sur, y saldrá y peleará contra el rey del norte; y pondrá en campaña multitud grande, y toda aquella multitud será entregada en su mano.

Ptolomeo IV derrotó a Antíoco III en la crucial batalla de Rafia en el 217 A.C. En este enfrentamiento ambos bandos usaron gran cantidad de elefantes.

V. 13-16

12 Y al llevarse él la multitud, se elevará su corazón, y derribará a muchos millares; mas no prevalecerá.

13 Y el rey del norte volverá a poner en campaña una multitud mayor que la primera, y al cabo de algunos años vendrá apresuradamente con gran ejército y con muchas riquezas.

14 En aquellos tiempos se levantarán muchos contra el rey del sur; y hombres turbulentos de tu pueblo se levantarán para cumplir la visión, pero ellos caerán.

15 Vendrá, pues, el rey del norte, y levantará baluartes, y tomará la ciudad fuerte; y las fuerzas del sur no podrán sostenerse, ni sus tropas escogidas, porque no habrá fuerzas para resistir.

16 Y el que vendrá contra él hará su voluntad, y no habrá quien se le pueda enfrentar; y estará en la tierra gloriosa, la cual será consumida en su poder.

Antíoco III (el Grande) recuperó el control de Palestina en el 198 A.C., al ganarlo en el campo de batalla frente a Ptolomeo V a las afueras de Sidón. Desde ese punto en adelante los judíos cayeron bajo el dominio del reino del norte, que a diferencia de los egipcios no eran tolerantes hacia la religión.

V. 17 Afirmará luego su rostro para venir con el poder de todo su reino; y hará con aquél convenios, y le dará una hija de mujeres para destruirle; pero no permanecerá, ni tendrá éxito.

En el 193 A.C., Antíoco el Grande dio su hija Cleopatra en matrimonio a Ptolomeo V. (Nota: ésta no fue la famosa Cleopatra de la historia, que no apareció en el escenario hasta el 69 A.C.) La razón de este casamiento era prevenir la intervención egipcia cuando Antíoco entrara en guerra con Roma para tomar control de Grecia. También esperaba que Cleopatra cuidara los intereses sirios en Egipto, porque planeaba secretamente invadir ese país. Pero Cleopatra se comportó como una esposa leal.

V. 18 Volverá después su rostro a las costas, y tomará muchas; mas un príncipe hará cesar su afrenta, y aun hará volver sobre él su oprobio.

Antíoco el Grande iba a librar batallas navales contra Roma. Él contó en ese tiempo con la presencia en su corte de Aníbal (Hannibal), el renombrado general cartaginés derrotado por Roma que se hallaba refugiado en Siria. Juntos invadieron Grecia, pero en el 188 A.C. fueron expulsados completamente de esa parte del mundo por Roma.

“…mas un príncipe hará cesar su afrenta…” Refiriéndose a Lucius Scipio Asiaticus, el general Romano, al derrotar a Antíoco en Magnesia (190 A.C.).

V. 19 Luego volverá su rostro a las fortalezas de su tierra; mas tropezará y caerá, y no será hallado.

Los grandes planes de Antíoco no pudieron prosperar. Murió en el 187 A.C.

V. 20 Y se levantará en su lugar uno que hará pasar un cobrador de tributos por la gloria del reino; pero en pocos días será quebrantado, aunque no en ira, ni en batalla.

A Antíoco el Grande le sucedió su hijo mayor Seleuco IV Filopator (187-176), quien según II Macc. 3:7 mandó a su primer ministro Heliodoro a robar el templo de Jerusalén para obtener el dinero que tenía que pagar en tributo a Roma. Seleuco Filopator terminó siendo asesinado por su propio primer ministro. (Nota: Aunque el libro de los Macabeos es un libro no inspirado por el Espíritu Santo, lo citamos aquí como referencia histórica de los eventos.)

V. 21 Y le sucederá en su lugar un hombre despreciable, al cual no darán la honra del reino; pero vendrá sin aviso y tomará el reino con halagos.

Antíoco (IV) Epífanes vendrá en son de paz y obtendrá el reino por halagos. Este mismo lenguaje es aplicable al Anticristo quien subirá al poder de la misma manera. A través del estudio de las Escrituras descubrimos que este es el mismo perfil del Anticristo.

V. 22 Las fuerzas enemigas serán barridas delante de él como con inundación de aguas; serán del todo destruidos, junto con el príncipe del pacto.

Algunos creen que el “príncipe del pacto” se refiere al sumo sacerdote Onías, quien fue asesinado por Antíoco Epífanes.

V. 23-24

23 Y después del pacto con él, engañará y subirá, y saldrá vencedor con poca gente.

24 Estando la provincia en paz y en abundancia, entrará y hará lo que no hicieron sus padres, ni los padres de sus padres; botín, despojos y riquezas repartirá a sus soldados, y contra las fortalezas formará sus designios; y esto por un tiempo.

25 Y despertará sus fuerzas y su ardor contra el rey del sur con gran ejército; y el rey del sur se empeñará en la guerra con grande y muy fuerte ejército; mas no prevalecerá, porque le harán traición.

Ptolomeo Filometor (181-145) fue derrotado en una batalla al este del delta del Nilo.

V. 26-27

26 Aun los que coman de sus manjares le quebrantarán; y su ejército será destruido, y caerán muchos muertos.

27 El corazón de estos dos reyes será para hacer mal, y en una misma mesa hablarán mentira; mas no servirá de nada, porque el plazo aún no habrá llegado.

Antíoco se llevo a Ptolomeo Filometor, quien era su sobrino, a Siria y pretendió ser su amigo, pero ni el tío ni el sobrino se fiaban uno del otro.

V. 28 Y volverá a su tierra con gran riqueza, y su corazón será contra el pacto santo; hará su voluntad, y volverá a su tierra.

Antíoco Epífanes también hizo ilegal la lectura de la Biblia. Cualquier judío que fuera hallado leyendo la Torah pagaba con la pena de muerte.

V. 29 Al tiempo señalado volverá al sur; mas no será la postrera venida como la primera.

Antíoco tenía la esperanza de apoderarse de Egipto, pero fue frenado por las poderosas legiones romanas.

V. 30 Porque vendrán contra él naves de Quitim, y él se contristará, y volverá, y se enojará contra el pacto santo, y hará según su voluntad; volverá, pues, y se entenderá con los que abandonen el santo pacto.

Quitim se refiere a la isla de Chipre la cual estaba bajo el dominio romano. Antíoco tuvo que enfrentarse a la fuerza naval romana que en aquellos tiempos era muy poderosa.

Frustrado y buscando alguien a quien culpar, Antíoco descargó su ira salvaje contra los judíos y la ciudad de Jerusalén.

En su regreso a Siria, él atacó a Jerusalén, mató ochenta mil, tomó cuarenta mil prisioneros, y vendió cuarenta mil como esclavos (2 Macc. 5:5-14).

V. 31 Y se levantarán de su parte tropas que profanarán el santuario y la fortaleza, y quitarán el continuo sacrificio, y pondrán la abominación desoladora.

“La abominación desoladora”, Antíoco estableció como ley que todo judío que fuera encontrado leyendo la Torah fuera asesinado. Mató un cerdo en el altar del templo en Jerusalén. Levantó un estatua a Zeus en el lugar santísimo. Este fue el colmo que llevó a los judíos a levantar una revuelta. Esta revolución fue iniciada por la familia de los Macabeos. Les tomó tres años el vencer a los seléucidas.

Después de su victoria contra Antíoco, los judíos destruyeron los vasos del templo que habían sido profanados, e hicieron nuevos vasos y dedicaron de nuevo el templo. Esta re-dedicación es celebrada hasta hoy. Esta fiesta es conocida como Hanukah. Se cree que es a esta fiesta que se refiere Juan 10:22.

Jesús mismo utiliza la expresión “abominación desoladora” citando a Daniel. Pero cuando veáis la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel, puesta donde no debe estar (el que lee, entienda), entonces los que estén en Judea huyan a los montes (Marcos 13:14).

En la Biblia la palabra “abominación” siempre apunta a la idolatría. La abominación desoladora es cuando se llega al extremo de la rebelión contra Dios, al poner un ídolo en el lugar más santo de la tierra. El lugar santísimo era el lugar donde solo el arca del pacto podía permanecer, siendo ese mueble el asiento de la gloria de Dios.

Hubieron algunos que quisieron profanar el lugar santísimo pero Dios no se lo permitió. Uno de ellos fue Caligula quien le ordenó a su general Patronious en Judea que pusiera una estatua de él en el lugar santísimo. Patronious desobedeció a esta orden porque sabía que esto iba a provocar una revuelta. Cuando Caligula se entero de que su general había desobedecido, mandó una carta con orden para matarlo. La carta se tomaba dos semanas para llegar, y antes de la carta llegar, Caligula fue asesinado.

La abominación desoladora se volverá a ver de nuevo en el tiempo del fin con el Anticristo. Por esto sabemos que el templo va ser reconstruido, porque Jesús, Pablo y Juan todos hacen alusión al templo en el tiempo del fin. “el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios.” 2 Tesalonicenses 2:4

Así que este evento del versículo 31 es histórico, pero a la misma vez Cristo lo cita como un evento futuro; una sombra de lo que ha de venir.

V. 32 Con lisonjas seducirá a los violadores del pacto; mas el pueblo que conoce a su Dios se esforzará y actuará.

Los Macabeos y sus seguidores

V. 33-35

33 Y los sabios del pueblo instruirán a muchos; y por algunos días caerán a espada y a fuego, en cautividad y despojo.

34 Y en su caída serán ayudados de pequeño socorro; y muchos se juntarán a ellos con lisonjas.

35 También algunos de los sabios caerán para ser depurados y limpiados y emblanquecidos, hasta el tiempo determinado; porque aun para esto hay plazo.

En estos 35 versículos se pueden contar 135 declaraciones proféticas.

 

LAS 70 SEMANAS (Dn. 9:24-27)

 

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Hace mucho que publiqué un estudio acerca de Daniel y la oración en el capítulo 9. En esta ocasión deseo continuar hablando de las profecías del libro de Daniel y me voy a enfocar en la segunda parte de este capítulo, el cual trata el tema de las setenta semanas. Esta revelación es un esquema condensado del reloj profético de Dios para Israel, y por ende, para este mundo.

Daniel se encontraba en ayuno y oración pidiendo perdón por los pecados de su pueblo e intercediendo para que el Señor regresara a los cautivos que se encontraban en Babilonia a su tierra, Israel.

Mientras él clamaba en la presencia de su Dios, vino el ángel Gabriel para hacerle entender el plan de Dios para su pueblo.

V. 24 Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para terminar la prevaricación, y poner fin al pecado, y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos. 

Antes de analizar esta profecía, debemos estar conscientes de la importancia del calendario judío al medir el tiempo determinado por Dios para su pueblo.

Grant Jeffrey nos enseña algo importante al respecto: “Un factor importante, pero frecuentemente ignorado en la cronología de la profecía, es la de la duración correcta del año profético. El año judío en los tiempos bíblicos era lunar-solar y solo tenía 360 días.

Por consiguiente, si deseamos entender el tiempo exacto envuelto en esta profecía, necesitamos calcular utilizando el calendario correcto de 360 días que utilizaron los profetas.

En el libro de Apocalipsis, la visión de la gran tribulación describió los tres años y medio finales, siendo 1260 días exactamente. “Un tiempo y tiempos y la mitad de un tiempo.” Ap. 12:6. Un tiempo = un año de 360 días; versículo 14), y “cuarenta y dos meses” de treinta días cada uno (13:5). Estas referencias confirman que el año bíblico para cálculos históricos y proféticos contenían precisamente 360 días.

Gabriel le informó a Daniel que Dios había determinado setenta semanas para en ese tiempo llevar a cabo los planes que tenía en su agenda, que son:

  • Terminar la prevaricación
  • Poner fin al pecado
  • Expiar la iniquidad
  • Traer la justicia perdurable
  • Sellar la visión y la profecía
  • Ungir al Santo de los santos

Las setenta semanas son, pues, semanas de años que nos dan un total de 490 años. Pero es muy importante saber en que momento comienzan a correr estas semanas en el calendario de Dios. De lo contrario vamos a terminar totalmente confundidos en cuanto al significado de esta profecía.

Por la gracia de Dios, Gabriel le traía a Daniel la información en cuanto al tiempo en que iniciaba la primera semana.

V. 25 Sabe, pues, y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas; se volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos.

Notemos que en este versículo se está hablando de dos períodos; uno de siete semanas, y otro de 62 semanas.

La orden de reconstruir los muros de Jerusalén fue dada por el rey persa Artajerjes Longimanus en el mes de Nisán, en el año veinte de su reinado.

En ese día el rey observó que Nehemías su copero estaba triste y quiso saber cual era la causa de ello. Fue de esa conversación que vino la orden para la restauración de los muros de Jerusalén (Nehemías 2:1).

El Observatorio Real de Greenwich, en el Reino Unido, ha calculado que el primero de Nisán en el año veinte de Artajerjes ocurrió en Marzo 14, 445 A.C.

Aunque hubieron otras ordenes para la restauración de los judíos y su ciudad amada, esta fecha es la que encaja con los demás acontecimientos anunciados más adelante en esta profecía.

Desde Marzo 14, 445 A.C en adelante debemos contar siete semanas de años que nos dan un total de 49 años.

7 x 7 = 49

Luego hay un período de 62 semanas que equivalen a 434 años.

62 x 7 = 434

7 + 62 = 69

Después de la semana sesenta y dos se le quitará la vida al Mesías (Abril 6, 32 D.C. día de la entrada triunfal).

Nota: Al calcular la duración de años entre cualquier fecha antes de Cristo (A.C.) a cualquier fecha después de Cristo (D.C.), un año debe ser siempre omitido. Es decir, que el tiempo transcurrido entre la pascua en el 1 A.C. y la próxima pascua en el 1 D.C. fue solo un año, no dos años.

También es necesario saber que cuando estudiamos la historia antigua, los sucesos que ocurrieron A.C. se cuentan de forma regresiva. O sea que, después del año 445 A.C. vino el año 444 A.C., 443 A.C., etc.

No es que los antiguos contaban de forma regresiva, sino que los historiadores decidieron tomar el nacimiento de Cristo como un punto de referencia para fijar las fechas de los sucesos de la historia.

Las primeras 69 semanas terminaron cuando se le quitó la vida al Mesías. Sin embargo, la semana 70 de la profecía de Daniel, los últimos siete años de esta era, falta por cumplirse aun.

La pregunta que podemos hacer es ¿porqué no continuó el cumplimiento de la semana número 70 después de la muerte y resurrección de Cristo?

Es obvio que Dios hizo una pausa en su reloj profético porque tenía un plan especial para la humanidad.

Ha sido durante esta pausa de casi dos mil años que Dios ha injertado a los gentiles en el plan de salvación. La iglesia es el resultado de la obra de Cristo quien al morir detuvo el tiempo en 483 años, es decir, 69 semanas.

Recordemos lo que dice en 2 Pedro 3:9: El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. 

Es por amor a nosotros los que hemos creído y a los que faltan por venir, que el Señor aun no ha terminado con todo lo que tiene escrito en su gran agenda.