DANIEL 6

Daniellion

El profeta Daniel fue echado en un foso lleno de leones por mantenerse fiel al Señor y su palabra cuando no obedeció al edicto del rey Darío. Fue a causa de la envidia de los demás príncipes del reino Medo-Persa que se firmó un edicto que dañara solo a Daniel. Pero Dios libró a su siervo de la boca de los leones, y glorificó su nombre a través de su tribulación.

I. Daniel, el rey Darío y los sátrapas

Ya sabemos quien era Daniel por lo que aprendimos de él en el capítulo 1. Pero es necesario que recordemos que para el tiempo de esta historia, Daniel ya era un anciano alrededor de los ochenta años de edad.

Pero a pesar de su edad avanzada, Daniel seguía con fuerzas para trabajar en los asuntos del nuevo imperio que se había levantado. Su capacidad intelectual y sabiduría no habían disminuido, sino que eran tan impresionantes que el rey Darío ya lo tenía en la mira para darle un rango más alto.

Ahora quiero que nos enfoquemos un poco en el rey Darío, ya que en la historia secular se conoce muy poco acerca de este rey. La razón de ello es que el nombre Darío, que significa “señor rey”, no era un nombre sino un título que varios reyes persas llegaron a utilizar.

Tres reyes que tuvieron este título fueron: Darío Hystaspes, 521 a.C., en cuyo reino se llego a efectuar la reconstrucción del templo (Esdras 4:5; Hageo 1:1); Darío Codomanus, 336 a.C., a quien Alejandro venció, llamado “el Persa” (Nehemías 12:22), y Darío Cyaxares II, entre Astyages y Ciro [Aeschylus, The Persians, 762, 763].

John Gill dice de Darío: “Este fue Cyaxares el hijo de Astyages, y tío de Ciro; él es llamado el Medo, para distinguirlo de otro Darío, el Persa, que vino después (Esdras 4:5). Él mismo tomó el reino de Babilonia de mano de Ciro quien lo había conquistado; lo tomó con su consentimiento, siendo el príncipe de mayor edad y su tío. Darío no reinó por mucho tiempo, sino dos años; y no solo, sino con Ciro, aunque solo él es mencionado.”

¿Quienes eran los sátrapas? La palabra sátrapa se puede traducir como “príncipe.” El rey Darío quería que estos hombres gobernaran sobre las provincias que el Imperio Medo-Persa había conquistado, incluyendo a Babilonia. Estos gobernadores debían velar por el bienestar del imperio cuidando de que no hubiera nada que dañara al rey Darío en su reinado. Ellos iban a estar bajo la autoridad de tres gobernadores, o mejor dicho, presidentes de los cuales Daniel era uno de ellos.

II. Complot contra Daniel

Para los sátrapas y demás gobernadores, Daniel era un gran problema porque él era considerado superior a todos ellos, y ya el rey tenía en mente ponerlo sobre todo el reino. Dice el versículo tres que en Daniel había un espíritu superior. Lamentablemente para ellos, esta era una cualidad con la que no podían competir.

Cuando ellos vieron que Daniel era una amenaza política para ellos, entonces comenzaron a observarlo cuidadosamente con el fin de atrapar a Daniel en alguna falta o acto inapropiado. Pero cuando ellos terminaron su espionaje e investigación, estos hombres terminaron frustrados al encontrar que no había ninguna tacha en el siervo de Dios.

Los enemigos de Daniel entonces tuvieron que tramar como hacerle daño buscando ocasión en contra de su devoción y obediencia a la palabra de Dios.

III. Una ley contra la Ley de Dios

Los sátrapas notaron que Daniel era un hombre de oración, así que idearon una propuesta de ley que ellos sabían que él no iba a poder cumplir. Además de esto, el castigo por el quebrantamiento de dicha ley debía de ser la pena de muerte. Otro punto importante es que en la propuesta de ley el rey fuera exaltado para de esta manera asegurar la firma del rey.

Cuando ya tenían lista su propuesta, esto es lo que presentaron al rey: “Todos los gobernadores del reino, magistrados, sátrapas, príncipes y capitanes han acordado por consejo que promulgues un edicto real y lo confirmes, que cualquiera que en el espacio de treinta días demande petición de cualquier dios u hombre fuera de ti, oh rey, sea echado en el foso de los leones.” (Daniel 6:7)

Debemos observar que le mintieron al rey, porque Daniel, quien era uno de los tres gobernadores principales, no iba estar de acuerdo con esta propuesta.

El profeta siempre oraba tres veces al día y lo hacía con sus ventanas abiertas. Algunos creen que él oraba con dirección hacia Jerusalén, siguiendo la sugerencia de Salomon en su oración de la dedicatoria del templo. 1 Reyes 8:48.

Los enemigos de Daniel sabían que él no se iba a someter a ese edicto y lo encontraron como siempre, orando y adorando a su Dios. Daniel demostró que su amor a Dios estaba por encima del amor por su vida. Este es el secreto de una vida victoriosa; amar a Dios más que nuestras vidas.

IV. Daniel en el foso

Cuando los sátrapas le informaron al rey como Daniel no se había sometido al edicto, entonces se dio cuenta que había caído en una trampa. En ese momento el rey pudo entender cual era el verdadero objetivo de esa edicto, y que su firma fue utilizada para destruir al hombre que tanto admiraba.

Aunque Darío reinaba junto a Ciro, el poder de estos reyes era inferior al de Nabucodonosor quien podía hacer lo que le viniera en gana. Aunque él quería salvar a Daniel con todo su corazón, Darío no podía abrogar la ley que él mismo había firmado. Esta es una de las razones por las que el reino Medo-Persa es representado por la plata, mientras que el de Babilonia es representado con el oro.

Cuando Daniel fue echado al foso, el rey y los sátrapas pusieron su sello de autoridad como señal de que la sentencia en cuanto a Daniel no se podía quebrantar. En otras palabras, ningún ciudadano podía rescatar a Daniel de su ejecución.

Pero mientras que el rey tuvo insomnio toda esa noche, de seguro que Daniel durmió tranquilo después de que el ángel que Dios envió le cerró la boca a los leones.

En la mañana, el rey se levantó y fue al foso, y con voz triste llamó a Daniel. Él no esperaba recibir respuesta desde el foso, pero Daniel le contestó y le testificó como Dios lo había librado por cuanto delante de él era inocente. Me imagino que cuando vieron a Daniel salir ileso de ese lugar, los sátrapas no podían creer lo que veían.

V. Los sátrapas en el foso

Los enemigos de Daniel terminaron cayendo en el hoyo que habían preparado para él. De la misma manera que Amán terminó en la horca que preparó para Mardoqueo (Ester 7:10), también estos hombres escribieron su propia sentencia cuando prepararon ese edicto en contra de Daniel.

Al final de todo, la prueba de Daniel sirvió para que el nombre de Dios fuera glorificado. El rey Darío dio una ordenanza que demandaba reverencia hacia la presencia del Dios Eterno. Él pudo reconocer la grandeza de Dios y su poder a causa del milagro que vio en la vida del profeta Daniel.

 

DANIEL 5

LA ESCRITURA EN LA PARED

Si analizamos lo que Dios quizo enseñarnos con la experiencia del rey Belsasar, aprenderemos que él no toma a la ligera la profanación de sus cosas consagradas, que él pesa a los que gobiernan las naciones, y que hace juicio en el reino de los hombres.

Daniel 5 contiene otra de las historias más conocidas de la Biblia. Lo que la hace bien conocida es nuestro interés en el milagro que Dios hizo para revelarle al rey Belsasar su sentencia. Pero es necesario que nos preguntemos qué pecado hizo este rey para que Dios se comunicara con él tan dramáticamente.

Primeramente, debemos de hablar un poco acerca de quien era Belsasar. Por muchos años no se sabía quien era este rey, y los críticos del libro de Daniel decían que la historia del capítulo cinco era una obra de ficción, ya que en los libros de historia nunca existió un rey con este nombre.

Pero alrededor de 1845, unos arqueólogos encontraron una tableta en escritura cuneiforme con datos acerca del reino de Nabonido. En ella se registra que como al rey Nabonido no le gustaba la ciudad de Babilonia, entonces dejó a Belsasar su hijo a cargo del gobierno de la ciudad principal del Imperio Babilonio.

Aunque Nabonido no era parte del linaje de Nabucodonosor, Belsasar es llamado hijo de él en el sentido de su posición real. En otras palabras, Nabucodonosor era padre de él como su predecesor.

La siguiente lista nos puede ayudar a entender la cronología de los reyes babilonios:

  • 626 AC – 605 AC Nabopolasar
  • 605 AC – 562 AC Nabucodonosor
  • 562 AC – 560 AC Evil-Merodac
  • 560 AC – 556 AC Neriglissar
  • 556 AC – **** Labashi-Marduk
  • 556 AC-539 AC Nabonido

Nabonido fue un oficial de la realeza y diplomático que sirvió bajo el rey Nabucodonosor. Fue durante su reinado que Babilonia cayo en manos de Ciro. Él estuvo fuera de Babilonia la mayor parte de su reinado y durante su ausencia, él dejó a su hijo, Belsasar, como gobernante de Babilonia y comandante de la mayor parte de su ejército.

Por Gayle Evers

Belsasar fue un rey débil y malvado quien parece no tomaba en serio la amenaza de sus enemigos. Cuando él hizo el banquete a sus príncipes, Babilonia estaba sitiada por los persas quienes de seguro llevaban semanas o meses tratando de penetrar la ciudad.

Según los eruditos en historia, el sitio de una ciudad duraba mucho tiempo. Usualmente un ejército rodeaba una ciudad tratando de penetrar sus muros, y a la misma vez impidiendo la salida de sus ejércitos. Cuando el agua y el alimento se terminaban, entonces los soldados y habitantes dentro de la ciudad se veían obligados a salir y pelear.

Sin embargo, Babilonia tenía murallas dobles, consideradas impenetrables y no tenían problema de escasez de agua o alimento. Tenían la ventaja de que el río entraba por debajo de los muros y pasaba por en medio de la ciudad, lo cual les permitía sostenerse y mantenerse del ganado y los alimentos que habían guardado.

Belsasar estaba tan confiado en la seguridad de esos muros que simplemente ignoró el sitio de Ciro rey de Persia, y decidió hacer un banquete para disfrute de él y sus príncipes.

I. Sacrilegio de los vasos del templo

El capítulo 5 versículo 1 nos dice que Belsasar hizo un gran banquete a mil de sus príncipes, y en presencia de los mil bebía vino. Cuando él comenzó a sentir los efectos del vino, entonces ordenó que trajesen los vasos de oro y de plata que el rey Nabucodonosor había traído del templo de Jerusalén (2 Crónicas 36:7, 18).

Este acto de parte del rey no vino por un deseo de honrar a sus príncipes y las concubinas que tenía, sino que su intención era hacer de esos vasos parte de su adoración pagana. Dice el versículo 4 que ellos “bebieron vino, y también alabaron a los dioses de oro y plata, de bronce, de hierro, de madera y de piedra.

II. Aparición de los dedos

Dice el versículo 5: “En aquella misma hora aparecieron los dedos de una mano de hombre, que escribía delante del candelero sobre lo encalado de la pared del palacio real, y el rey veía la mano que escribía.”

No hay nadie que sepa llamar más la atención que nuestro Dios. El rey estaba lleno de gozo y bastante borracho por la gran cantidad de vino que había bebido, pero desde que Belsasar vio esa mano de hombre aparecer y escribir en la pared, quedó sobrio instantáneamente. El pánico que le vino le hizo palidecer, las coyunturas de sus caderas se le aflojaron, y sus rodillas comenzaron a chocar una contra otra.

III. Nadie podía interpretar la escritura

Al igual que Nabucodonosor cuando no entendía algún misterio, Belsasar llamó a los encantadores, a los caldeos y a los adivinos. Estos eran los sabios de Babilonia; los que estaban supuesto a entender y conocer todo enigma espiritual. Pero cuando estos hombres vieron la inscripción, ni siquiera podían leer lo que estaba escrito. Esto preocupó aun más al rey Belsasar quien seguía perdiendo color en su piel a causa del temor y su preocupación.

IV. Daniel interpreta el escrito

La reina se enteró de lo que estaba pasando y entró a la sala del banquete con información que el rey debía haber conocido. Si la reina tenía esta información, ¿por qué no el rey? La mayoría de eruditos bíblicos coinciden en que esta debió ser la reina madre, esposa de Nabonido.

La reina le dijo así: v. 11-12 “En tu reino hay un hombre en el cual mora el espíritu de los dioses santos, y en los días de tu padre se halló en él luz e inteligencia y sabiduría, como sabiduría de los dioses; al que el rey Nabucodonosor tu padre, oh rey, constituyó jefe sobre todos los magos, astrólogos, caldeos y adivinos, por cuanto fue hallado en él mayor espíritu y ciencia y entendimiento, para interpretar sueños y descifrar enigmas y resolver dudas; esto es, en Daniel, al cual el rey puso por nombre Beltsasar. Llámese, pues, ahora a Daniel, y él te dará la interpretación.”

Para este tiempo se cree que Daniel estaba retirado y ya estaba avanzado en edad. Algunos especulan que Daniel estaba por los ochentas años de edad. Es posible que el profeta fuera llamado solo en casos especiales como este para ofrecer sus servicios al reino.

V. Significado de la inscripción

Antes de interpretarle la escritura al rey, Daniel comenzó relatando la historia de la humillación de Nabucodonosor, la cual debió haber sido una lección para él como heredero de su trono. En vez de eso, Belsasar se ensoberbeció contra Dios al tomar los vasos consagrados a Jehová para beber y para adorar a sus dioses.

Una de las frases más impactantes en su mensaje es cuando Daniel le dice: “y al Dios en cuya mano está tu vida, y cuyos son todos tus caminos, nunca honraste.”

La escritura dice MENE, MENE, TEKEL, UPARSIN. Ahora bien, en cuanto a la interpretación, vamos a notar una variación en la ultima palabra. Peres es la forma singular de Uparsin. Literalmente se pueden traducir como “contado, pesado, y dividir.”

MENE: Contó Dios tu reino, y le ha puesto fin.

TEKEL: Pesado has sido en balanza, y fuiste hallado falto.

PERES: Tu reino ha sido roto, y dado a los medos y a los persas.

Algo más que debemos notar es que estas eran palabras comunes que cualquier caldeo podía entender. ¿Cómo es posible que los sabios no las pudieron leer?

Hay muchas opiniones al respecto. Hay quienes dicen que quizás las palabras fueron escritas sin vocales. Otros creen que la inscripción estaba hecha en un bloque de letras que no formaban una oración especifica. O quizás el Señor, simplemente confundió el entendimiento de esos hombres. En Isaías 44:25, el Señor declara “que deshago las señales de los adivinos, y enloquezco a los agoreros; que hago volver atrás a los sabios, y desvanezco su sabiduría.”

VI. Cumplimiento de la profecía

Belsasar recompensó a Daniel con púrpura, un collar de oro, y proclamó que él era el tercer señor en su reino. Sin embargo, Daniel no duró con ese cargo mas que algunas horas, porque esa misma noche los persas lograron penetrar los muros de Babilonia y Belsasar fue asesinado esa noche.

¿Como logró Ciro invadir la ciudad que se consideraba impenetrable? Sin duda que su hazaña fue resultado de la sentencia que Dios había declarado sobre Belsasar. De todos modos, es bueno conocer la estratagema que los medo-persas utilizaron para invadir la ciudad de Babilonia.

Ciro se dio cuenta de que no iba a poder tomar Babilonia esperando que se terminaran sus alimentos, así que él dividió su ejército en tres partes, y colocó una parte en la boca del río Eufrates, puso otra parte de su ejército al otro lado de la ciudad por donde salían las aguas del Eufrates; tomó la otra parte de su ejercito y cavó un canal y desvió el Eufrates. Él le advirtió a las otras partes del ejército que cuando las aguas del río bajaran ellos debía caminar por el cauce del río y tomar la ciudad. Así fue como cayó uno de los imperios más grandes de la historia humana.

DANIEL 4

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Cuando Dios hace una obra en nuestras vidas, lo normal es que le testifiquemos a otros lo que él ha hecho, para que le glorifiquen y aprendan más de sus caminos. Es por esto que Nabucodonosor consideró conveniente declarar las cosas que Dios había hecho en su vida. El testimonio del rey Nabucodonosor nos enseña la soberanía de Dios en el gobierno de los hombres, su aborrecimiento hacia la altivez, y que él puede humillar a los que se jactan en su grandeza.

La salutación

“Nabucodonosor rey, a todos los pueblos, naciones y lenguas que moran en toda la tierra: Paz os sea multiplicada. Conviene que yo declare las señales y milagros que el Dios Altísimo ha hecho conmigo. ¡Cuán grandes son sus señales, y cuán potentes sus maravillas! Su reino, reino sempiterno, y su señorío de generación en generación.” Daniel‬ ‭4:1-3‬

En su saludo a los lectores de este escrito, podemos percibir el carácter de un hombre que ha sido tocado por Dios. Este rey pagano que vivió toda su vida rodeado de idolatría, y con un corazón lleno de crueldad hacia sus enemigos, en este recuento habla con palabras semejantes a las de un salmista, deseando paz abundante para todo el mundo, y exaltando al Dios verdadero.

El sueño y su misterio

Para el tiempo de este escrito, el rey Nabucodonosor ya había conquistado muchas tierras, y había vencido a todos sus adversarios. Su reino era prospero y se sentía seguro en la grandeza y potencia de su ejercito. Fue durante ese tiempo de gloria y grandes riquezas que el Señor le hablo al rey a través de un sueño.

Aunque sabemos que la mayoría de los sueños que tenemos no vienen de Dios, hay momentos en los que él utiliza este medio para tratar con nosotros. Cuando esto ocurre, a veces los sueños son tan fuertes que quedamos impactados en nuestro espíritu y no podemos olvidar lo que hemos visto. Esta fue la experiencia de Nabucodonosor con lo que Dios le había mostrado.

El rey consultó a los astrólogos y adivinos para que le diesen la interpretación del sueño, pero ellos jamas ivan a poder revelar un misterio de Dios. Nabucodonosor tuvo que acudir al hombre que él sabía tenía un espíritu superior. Este era el profeta Daniel sobre quien estaba el Espíritu de Dios.

El rey le contó el sueño a Daniel de la siguiente manera:

“Éstas fueron las visiones de mi cabeza mientras estaba en mi cama: Me parecía ver en medio de la tierra un árbol, cuya altura era grande. Crecía este árbol, y se hacía fuerte, y su copa llegaba hasta el cielo, y se le alcanzaba a ver desde todos los confines de la tierra. Su follaje era hermoso y su fruto abundante, y había en él alimento para todos. Debajo de él se ponían a la sombra las bestias del campo, y en sus ramas hacían morada las aves del cielo, y se mantenía de él toda carne. Vi en las visiones de mi cabeza mientras estaba en mi cama, que he aquí un vigilante y santo descendía del cielo. Y clamaba fuertemente y decía así: Derribad el árbol, y cortad sus ramas, quitadle el follaje, y dispersad su fruto; váyanse las bestias que están debajo de él, y las aves de sus ramas. Mas la cepa de sus raíces dejaréis en la tierra, con atadura de hierro y de bronce entre la hierba del campo; sea mojado con el rocío del cielo, y con las bestias sea su parte entre la hierba de la tierra. Su corazón de hombre sea cambiado, y le sea dado corazón de bestia, y pasen sobre él siete tiempos.” Daniel‬ ‭4:10-16‬

La interpretación

Cuando Daniel escuchó el sueño, él no tuvo que orar pidiéndole al Señor que le hiciera entender el significado de todo esto. Él supo inmediatamente cual era la interpretación, pero la revelación era tan impactante que Daniel estuvo atónito casi una hora. De seguro se preguntaba como le iba a comunicar al rey un mensaje tan fuerte.

El árbol representaba a Nabucodonosor, el cual creció y se hizo grande y fuerte en la tierra. Esto habla de la expansión de su imperio entre las naciones. El follaje hermoso y la abundancia de sus frutos describen la prosperidad y riqueza de este rey y su reino. En cuanto a la sombra del árbol, Nabucodonosor servía de protección a aquellos reyes y pueblos que eran más débiles y necesitaban un aliado como él para mantenerse en pie.

Lo que Dios le muestra acerca de un “vigilante” debe de referirse a un orden de seres angelicales que están para observar lo que ocurre en el reino de los hombres y tienen autoridad de decretar sentencia de parte de Dios. Notemos que en el versículo 17 dice que “la sentencia es por decreto de los vigilantes…”

La Biblia no nos habla más acerca de estos vigilantes, pero en Génesis 19 encontramos a ángeles que actúan como observadores para mirar si la maldad de Sodoma y Gomorra había llegado al colmo. Aunque parte de su misión era rescatar a Lot y su familia, está claro que Dios los envió para que a nosotros nos quedara confirmada la maldad de estas ciudades. (ver Génesis 18:16, 21, 22; 19:1)

Daniel le declaró a Nabucodonosor que las palabras del vigilante era la sentencia del Altísimo sobre él. El rey iba a ser echado de entre los hombres para estar entre las bestias por siete años, pero a pesar de esto su reino no le iba a ser quitado, sino que una vez que reconociera la grandeza de Dios, iba a volver al trono.

La locura del rey

Daniel exhortó al rey a cambiar sus caminos para ver si de esta manera el podía prolongar su tranquilidad en la tierra. Lo que quiere decir que Daniel sabía que esta palabra acerca de Nabucodonosor era firme, y que tarde o temprano se iba a cumplir.

“Al cabo de doce meses, paseando en el palacio real de Babilonia, habló el rey y dijo: ¿No es ésta la gran Babilonia que yo edifiqué para casa real con la fuerza de mi poder, y para gloria de mi majestad? Aún estaba la palabra en la boca del rey, cuando vino una voz del cielo: A ti se te dice, rey Nabucodonosor: El reino ha sido quitado de ti; y de entre los hombres te arrojarán, y con las bestias del campo será tu habitación, y como a los bueyes te apacentarán; y siete tiempos pasarán sobre ti, hasta que reconozcas que el Altísimo tiene el dominio en el reino de los hombres, y lo da a quien él quiere.” Daniel‬ ‭4:29-32‬

Creo que cuando leemos esta historia no nos damos cuenta de cuan asombroso fue lo que Dios hizo con el rey Nabucodonosor. Imaginemonos cual sería nuestra reacción si esto ocurriera con el Presidente Obama, el líder de la primera potencia del mundo. En verdad sería una gran humillación para este hombre, su gobierno, y la nación.

Pero la humillación de Nabucodonosor fue una bendición para su vida, porque si Dios lo hubiese dejado andando en su orgullo, nunca hubiese tenido la oportunidad de conocer quien es el Dios verdadero.

Restauración al trono

Después de siete largos años, Dios volvió la mente de Nabucodonosor a su juicio cabal, y lo hizo volver al trono como le había prometido. Después de tanto tiempo viviendo entre los animales y comiendo de la yerba del campo, el rey alzo sus ojos al cielo y pudo recordar el sueño y la razón por la que estaba como una bestia.

Entonces Nabucodonosor reconoció la grandeza de Dios, y su soberanía en la tierra. Y le dio alabanza al único que merece toda la gloria.

Aunque lo normal era que otra persona hubiese tomado control del imperio después del rey caer en la locura, nadie pudo quitarle el trono porque Dios hizo que las raíces del árbol quedaran con vida.