DANIEL 3

Como cristianos nacidos de nuevo, estamos llamados a someternos a las autoridades superiores, porque al someternos a ellas nos sometemos a la autoridad suprema de Dios. Este principio está claramente revelado en Romanos capítulo 13. Sin embargo, cuando la autoridad delegada se subleva en contra del Señor y su palabra, e impone leyes que contradicen la palabra de Dios, entonces nos vemos obligados a desobedecer tales leyes.

En Daniel capítulo 3 tenemos un buen ejemplo de una desobediencia civil que fue aprobada por Dios.

Cuando Ananías, Misael, y Azarías fueron confrontados por el rey de Babilonia, y presionados a postrarse ante una estatua de oro, estos varones prefirieron morir antes que desobedecer a la autoridad suprema de Dios. Necesitamos, pues, aprender de su ejemplo y pedirle al Señor que nos de una convicción y entrega semejante a la de estos siervos de Dios.

I. La estatua de oro

Dice la Escritura que Nabucodonosor hizo una estatua de oro que era bastante alta. Sus medidas eran de sesenta codos de alto, y seis codos de ancho. En el sistema métrico moderno los sesenta codos equivalen a noventa pies de altura, y los seis codos equivalen a 9 pies de ancho.

Dice en Daniel 3:2 que el día de la dedicación de la estatua, el rey invitó a todos sus ministros y oficiales de su reino, pero notemos que Daniel no aparece en esta historia. Es probable que él estuviera de viaje en los negocios del reino, o quizás estuviera padeciendo de alguna enfermedad.

II. Mandato a la idolatría

Una vez que los principales líderes del reino de Nabucodonosor estaban presentes, entonces un pregonero anunció el mandato del rey para ellos y para todos los pueblos, naciones, y lenguas.

El mandato era simple. Cada vez que se tocaran los instrumentos de música de la orquesta del rey, todo ciudadano de los pueblos que estuviesen bajo el imperio babilonio debía postrarse hacia la estatua de oro en adoración.

Debemos notar que esta orden es similar a la que será establecida durante el gobierno del anticristo, cuando el falso profeta hará que a toda persona del mundo se le ponga una marca en la frente on la mano derecha sin la cual no va a poder comprar ni vender, según Apocalipsis 13:16-17.

El propósito de la marca de la bestia es condenar para siempre las almas de aquellos que se dejen marcar.

En el caso de Nabucodonosor, su edicto iba a contaminar espiritualmente a los judíos que se postraran ante la imagen.

Pero al igual que estos tres varones que no cedieron ante el monarca más poderoso de ese tiempo, también hoy es necesario que haya un remanente fiel que no doblegue las rodillas ante Baal.

III. Los tres varones acusados

Dice en Daniel 3:8 que Ananías, Misael, y Azarías; quienes son llamados por sus nombres babilonios, Sadrac, Mesac, y Abednego, fueron acusados por personas que les envidiaban y aprovecharon la oportunidad para deshacerse de ellos.

Cuando Nabucodonosor cuestionó a estos varones, él no esperaba recibir una respuesta desafiante de ellos. Después de todo, él era el rey más poderoso en la tierra, y todo lo que él quería lo obtenía.

Pero ellos le dieron una respuesta tan valerosa y tan cortante que el rey perdio los estribos y se airó desmedidamente.

Dice Daniel 3:16-18: Sadrac, Mesac y Abed-nego respondieron al rey Nabucodonosor, diciendo: No es necesario que te respondamos sobre este asunto. He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará. Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado.

Estos siervos de Dios sabían que Dios tenía el poder para librarlos de esta situación, pero su fe y devoción a Dios no estaba basada en lo que Dios hiciera por ellos. Su entrega y dedicación al Señor era tan intensa que tuvieron fe para enfrentar la muerte si era necesario.

¡Oh, que Dios nos ayude a amarle de todo corazón! Que estemos dispuestos a padecer por su causa.

IV. Librados por el poder de Dios

Nabucodonosor hizo que echaran a Sadrac, Mesac, y Abednego en el horno de fuego ardiendo y por haber calentado tanto el horno, los verdugos que los lanzaron murieron por causa de la llama.

El rey se quedo observando las llamas, esperando ver el sufrimiento de los siervos de Dios, pero en vez de eso ocurrió lo que él nunca se esperaba.

Daniel 3:24-25 dice: Entonces el rey Nabucodonosor se espantó, y se levantó apresuradamente y dijo a los de su consejo: ¿No echaron a tres varones atados dentro del fuego? Ellos respondieron al rey: Es verdad, oh rey. Y él dijo: He aquí yo veo cuatro varones sueltos, que se pasean en medio del fuego sin sufrir ningún daño; y el aspecto del cuarto es semejante a hijo de los dioses.

Los siervos de Dios fueron atados y echados en el horno de fuego. Pero cuando cayeron allí solo sus ataduras fueron destruidas.

A veces cuestionamos a Dios por permitirnos pasar por hornos de pruebas y tribulaciones que pensamos nos van a destruir. Muchas veces no nos damos cuenta de que las llamas de esas pruebas no están ahí para destruirnos, sino para purificarnos de todo lo que no le agrada al Señor.

3:26-27 Entonces Nabucodonosor se acercó a la puerta del horno de fuego ardiendo, y dijo: Sadrac, Mesac y Abed-nego, siervos del Dios Altísimo, salid y venid. Entonces Sadrac, Mesac y Abed-nego salieron de en medio del fuego. Y se juntaron los sátrapas, los gobernadores, los capitanes y los consejeros del rey, para mirar a estos varones, cómo el fuego no había tenido poder alguno sobre sus cuerpos, ni aun el cabello de sus cabezas se había quemado; sus ropas estaban intactas, y ni siquiera olor de fuego tenían.

Notemos que Nabucodonosor tuvo que llamarlos a salir del horno. ¿Por qué no salieron seguido se quemaron sus ataduras? La respuesta esta en el cuarto varón que apareció en la escena. Cuando el ángel vino para librarlos de las llamas del horno ardiente, ese lugar se convirtió en un santuario donde ellos sentían la presencia de Dios. Por esto no tuvieron prisa en salir de allí.

El rey tuvo que llamarlos a salir. Ellos podían acercarse al rey, pero el rey no podía ir hacia ellos. Solo ellos estaban bajo la cobertura de las alas del Omnipotente.

Estamos viviendo en un tiempo cuando necesitamos tener una fe firme en el Señor y su palabra. Si no tenemos la convicción y determinación que tuvieron Ananías, Misael, y Azarías, vamos a sucumbir ante la amenaza de peligros mucho más leves que los de un horno de fuego ardiendo.

Pero gracias a Dios no tenemos que luchar en nuestras propias fuerzas. El Señor Jesús nos prometió que íbamos a tener un ayudador que estaría con nosotros para siempre, y quien nos daría el poder para vencer cualquier tribulación en este mundo de maldad.

Andando en el Espíritu tendremos la valentía y fuerza necesaria para permanecer en pie y no postrarnos ante el enemigo de nuestras almas.

 

 

DANIEL 2

 

El sueño que Dios le dio a Nabucodonosor es un diagrama cronológico que nos muestra los imperios que han dominado a Israel, el fin de estos reinos, y el establecimiento del reino eterno de Cristo.

Daniel capítulo 2 nos dice que Nabucodonosor tuvo un sueño que perturbó su espíritu, pero que al despertar no podía recordar lo que había soñado. El Señor en su sabiduría hizo que Nabucodonosor olvidara el sueño inmediatamente, pero dejó su espíritu lo suficientemente perturbado para que buscara quien le pudiera revelar el sueño y su interpretación. De esta manera, Dios podría utilizar a su siervo Daniel para esta obra.

Cuando el rey llamó a los magos, astrólogos, encantadores y caldeos para que le dijesen su sueño y la interpretación del mismo, y vio que ellos no podían complacerlo en su petición, entonces se llenó de ira y decretó que todos los sabios de Babilonia debían morir.

Aunque Daniel y sus amigos Ananías, Misael, y Azarías no formaban parte de los que practicaban el ocultismo y la hechicería en Babilonia, en esa nación consideraban a los hechiceros y a los letrados como si fueran lo mismo; hombres llenos de ciencia e inteligencia.

Así que, Daniel y sus amigos también fueron llevados para ser ejecutados, sin ni siquiera saber cual era su crimen. Por esto Daniel habló sabiamente al capitán de la guardia, para investigar la razón de este repentino edicto.

Cuando Daniel supo lo que había, fue y pidió que se le diera tiempo y que él iba a mostrar al rey el sueño y su interpretación. Esta acción fue un gran acto de fe de parte de Daniel, porque Dios no le había dicho que dijera tal cosa, y él no sabía si Dios quería utilizarlo a él de esta manera. Pero él tuvo fe y pidió a sus compañeros que intercedieran pidiendo misericordia al Señor.

Dios le reveló a Daniel el misterio y después de darle gloria y honra al Señor, se presentó ante Nabucodonosor para declararle el asunto.

Este fue el sueño relatado en Daniel 2:31-33: Tú, oh rey, veías, y he aquí una gran imagen. Esta imagen, que era muy grande, y cuya gloria era sublime, estaba en pie delante de ti, y su aspecto era terrible. La cabeza de esta imagen era de oro fino; su pecho y sus brazos, de plata; su vientre y sus muslos, de bronce; sus piernas, de hierro; sus pies, en parte de hierro y en parte de barro cocido.

2:34-35 Estabas mirando, hasta que una piedra fue cortada, no con mano, e hirió a la imagen en sus pies de hierro y de barro cocido, y los desmenuzó. Entonces fueron desmenuzados también el hierro, el barro cocido, el bronce, la plata y el oro, y fueron como tamo de las eras del verano, y se los llevó el viento sin que de ellos quedara rastro alguno. Mas la piedra que hirió a la imagen fue hecha un gran monte que llenó toda la tierra.

Después de mostrarle el sueño al rey, Daniel procedió a darle la interpretación.

Nabucodonosor era la cabeza de oro de esa imagen, y según Daniel le explica, fue Dios quien le dio la potestad y la autoridad de reinar sobre toda la tierra.

Después de él se iba a levantar un reino inferior al suyo. El pecho y los brazos de plata representan el reino de Media y Persia que derrocó a Babilonia de su poderío bajo el mando de Ciro.

Después del reino medo-persa, vino el reino de Grecia. El vientre de bronce representa a Alejandro Magno y los muslos de bronce representa la división de ese reino entre los generales de Alejandro quienes dirigieron el imperio desde cuatro territorios.

Vemos que cada material que componía la imagen representaba a un reino diferente y que Nabucodonosor era la cabeza de oro de la imagen.

Pero notemos que en la secuencia de los reinos representados en la estatua, los metales van descendiendo en su calidad, valor, y gloria; lo que indica que el esplendor de los imperios de este mundo ha ido descendiendo gradualmente.

Sin embargo, aunque el cuarto reino es de un material mucho mas barato, este es bastante fuerte para destruir y hacer daño. Y si analizamos la historia del Imperio Romano descubrimos cuan fuerte y destructivo fue hacia las demás naciones.

Este diagrama contiene las fechas de los reinos que han pasado a la historia, y nos deja ver en que momento estamos viviendo dentro del esquema profético.

Oro
Babilonia
606 – 539 A.C
Plata
Medo-Persia
539 – 331 A.C
Bronce
Grecia
331 – 30 A.C.
Hierro
Roma
30A.C. – 397 D.C.
Hierro/Barro
Roma
En el futuro
Piedra/Monte
Reino de Cristo
En el futuro

 

Cuando Daniel recibió la interpretación de este sueño, él estaba viviendo en el período de la cabeza de oro. Es decir, Daniel vivió en el tiempo cuando a penas comenzaba el orden de los reinos mundiales que comenzarían el periodo llamado “el tiempo de los gentiles.”

Pero a nosotros nos ha tocado vivir cerca de la época de los pies de hierro mezclados con barro. Sabemos que esto es así porque los reinos de Babilonia, Persia, Grecia y Roma ya no son los imperios que fueron en el pasado y solo falta resurja un reino mundial con algo de la fuerza del hierro de roma. Esta generación esta presenciando como cada día se está trabajando para establecer un gobierno mundial sobre la tierra.

Podemos ver que en la estructura política actual del mundo se puede manifestar un reino de diez reyes con un líder global a la cabeza. El orden mundial que existe hoy en día ha venido evolucionando a través de los años, especialmente después de la 1ra y la 2da Guerra Mundial, cuando surgió la Liga de Naciones, después Las Naciones Unidas, y últimamente con el experimento de la Unión Europea.

En el sueño revelado en Daniel capítulo 2 aprendemos que a Dios nada le toma por sorpresa, él reveló de ante mano la secuencia de los reinos mencionados. Pero lo mejor de todo es que nuestro Dios tiene un plan para terminar con el pecado de este mundo y establecer su reino en la tierra.

En el sueño, la piedra no cortada con mano representa a nuestro Señor Jesucristo, el cual va venir para destruir el orden mundial actual y todo rastro de los reinos del pasado. Luego esa piedra se convertirá en un gran monte que cubrirá toda la tierra, dando a entender que el reino de nuestro Señor Jesucristo será eterno e invencible.

Ya que estamos viviendo en tiempos tan significantes en el aspecto profético, es necesario que con más diligencia andemos velando las señales de los tiempos y proclamando el evangelio de Jesucristo. Nuestro Señor Jesús nos dijo “velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir.” (Mat. 25:13)

 

 

DANIEL 1

El intenso calor del desierto quemaba su piel, y la sed que oprimía su garganta era desesperante. Daniel era un número más entre la multitud de judíos que eran llevados a Babilonia. Desde que salió de su tierra natal, de la comodidad de su familia real, cada día experimentaba dolor y el tormento de ir en cadenas al cautiverio.

Mientras Daniel marchaba por las arenas del desierto, muchos pensamientos venían a su cabeza. La preocupación por su familia y sus amigos le hacía preguntarse, qué iba a hacer Nabucodonosor con ellos, y que futuro le esperaba a la ciudad de Jerusalén.

Él también se preguntaba si podría sobrevivir en una tierra extraña, con una cultura diferente que no conocía a Jehová su Dios. Él apenas era un adolescente y como tal no tenía nada que ofrecer en servicio al emperador babilonio. Pero una cosa había propuesto en su corazón, no importando lo que le pudiera acontecer, Daniel prometió que le sería fiel al Señor.

Daniel 1:2 nos dice que Dios le había entregado a Nabucodonosor a Joacim rey de Judá, y parte de los utensilios de la casa de Dios; los cuales él tomó y los trajo a la tierra de Sinar, a la casa de su dios. El rey no estuvo interesado en llevarse todo porque su deseo no era destruir a Jerusalén, sino hacerlo un estado vasallo del que él pudiera obtener un beneficio haciéndoles pagar tributo.

Pero parte de esos utensilios que fueron consagrados para la adoración a Dios, ahora terminaban en un templo pagano a causa del pecado del pueblo. Esto nos enseña que de nada vale un templo con sus muebles y utensilios, si los que se reúnen en él no andan en santidad delante de Dios. De nada vale tener un púlpito hermoso, dedicado con el aceite de la unción, si el predicador no vive de acuerdo a la palabra de Dios.

Nabucodonosor no solo quería parte de los utensilios del templo. También ordenó que le trajesen de los hijos de Israel, del linaje real de los príncipes, muchachos en quienes no hubiese tacha alguna, de buen parecer, enseñados en toda sabiduría, sabios en ciencia y de buen entendimiento, e idóneos para estar en el palacio del rey…(v.3-4).

El rey también ordenó que esos muchachos fueran instruidos en las letras y lengua de los caldeos, y que se les diera a comer una ración de la comida que él comía. El entrenamiento duraría tres años antes de poder ser presentados ante el rey (v. 5).

De entre todos los jóvenes que llevaron del linaje real de Judá, habían cuatro que eran muy especiales. Eran Daniel, Ananías, Misael y Azarías. Sus nombres tienen la peculiaridad de que en sus significados Dios es exaltado.

Este es el significado de sus nombres en hebreo:

  • Daniel – Dios es mi juez
  • Ananías – Jehová ha favorecido
  • Misael – ¿Quién como Dios?
  • Azarías – Jehová ha ayudado

Una de las cosas que los conquistadores antiguos hacían con los cautivos era tratar de asimilarlos a sus culturas y religión. Es por esto que a estos jóvenes se le dieron nombres nuevos. Nombres que tenían su significado en el idioma de los caldeos.

Sus nombres babilonios significan:

  • Beltsasar – Bel proteja al rey
  • Sadrac – Mandato de Akus (?)
  • Mesac – Quizás el nombre de un dios caldeo
  • Abed-nego – Siervo de Nebo

Cuando Daniel era llevado a Babilonia, él sabía que como cautivo se iba a enfrentar a grandes retos y dificultades. Pero él no se imaginaba que iba a ser tomado para servir en el palacio del rey, y que su primera dificultad tendría que ver con la dieta que le iban a imponer.

Para cualquier hombre común el comer de la comida del rey era un honor y un gran privilegio. Después de todo, estamos hablando de la comida del hombre más poderoso de la tierra. Pero Daniel no era un hombre común. Él sabía que aunque esos alimentos tuviesen el mejor sabor y las recetas más suculentas, el problema era que estaban contaminados espiritualmente. Cada vez que el rey iba a comer, dedicaba sus alimentos a sus dioses.

Daniel propuso en su corazón no contaminarse, y Dios le dio gracia para hablar con el jefe de los eunucos (v.8). Este le contestó con una objeción lógica y comprensible. Si Daniel y sus amigos no comían de los mejores manjares disponibles al rey, al final de los tres años iban a lucir más pálidos que los demás muchachos, y esto le iba a causar la muerte.

Daniel le pidió a Melsar que hiciera la prueba con él y sus amigos por diez días, y que en vez de la comida del rey, le diesen legumbres a comer y agua a beber. Esta prueba no era para Daniel, él sabía que al honrar a Dios ellos iban a estar bien. Pero Melsar necesitaba estar seguro de que no iba a cometer un error que le costara la vida.

Cuando pasaron los diez días, Melsar observó que el rostro de ellos se veía mejor y era más robusto que el de los demás muchachos que comían de la porción de la comida del rey. Los otros jóvenes eran judíos también, pero no tenían la fe y la devoción de Daniel y sus amigos.

El versículo 17 dice: “A estos cuatro muchachos Dios les dio conocimiento e inteligencia en todas las letras y ciencias; y Daniel tuvo entendimiento en toda visión y sueños.” Esto quiere decir que ellos tuvieron el respaldo de Dios en sus estudios y el entrenamiento que habían recibido. Además de esto, Dios le dio a Daniel un precioso don espiritual.

Este es un gran ejemplo para todo joven cristiano que quiere ir a la universidad, pero teme que no pueda tener éxito en sus estudios. Si confías en Dios y permaneces fiel a su palabra, sin contaminarte con las tentaciones de este mundo, el Señor te dará la gracia para lograr tus metas y graduarte con honores. Amén.

¿Cuál fue el resultado de la reunión de estos jóvenes con Nabucodonosor? Dice en el versículo 19 y 20: “Y el rey habló con ellos, y no fueron hallados entre todos ellos otros como Daniel, Ananías, Misael y Azarías; así, pues, estuvieron delante del rey. En todo asunto de sabiduría e inteligencia que el rey les consultó, los halló diez veces mejores que todos los magos y astrólogos que había en todo su reino.”

Tres años atrás ellos habían confiado en el favor de Dios por diez días, y como recompensa por su fe y fidelidad, Dios los hizo diez veces mejores que los demás graduados.

El versículo 21 nos dice que Daniel continuó hasta el año primero de Ciro. El comentario de Jamieson Fausset Brown dice que esta expresión no quiere decir que él no haya vivido más de ahí (veáse Dan. 10:1), sino que el texto resalta el hecho de que Daniel fue uno de los primeros cautivos llevados a Babilonia, y vivió para ver el fin de la cautividad

“Daniel perseveró y sirvió como oficial de alto rango durante el reinado de varios reyes, muchos de ellos no se mencionan en el libro de Daniel.El primero fue Nabucodonosor, seguido por Evil-Merodac, Nergal-sareser, Labashi-marduk, luego bajo Nabonido y Belsasar, quien era hijo de Nabonido y co-regente con él, en el tiempo de la caída de Babilonia. Después continuó bajo Darío el Medo y finalmente bajo Ciro rey de Persia” (crédito irc.org).

A pesar de que vivió en la ciudad más gloriosa de su tiempo, y que pasó la mayor parte de su vida en el palacio del rey, Daniel pasó por momentos dificiles para poder ser fiel al Señor. Pero a pesar de todo esto, el Señor siempre lo guardó y lo mantuvo en alto, y por la gracia de Dios terminó su vida en victoria.