HABACUC 3

En el capítulo 3 tenemos la oración que Habacuc levanta intercediendo por su pueblo. Esta es una oración que contiene más alabanza al Señor que peticiones.

El profeta comienza con plegarias, luego hace un recuento de las obras de Dios, y termina con una declaración de fe y confianza que ha sido de inspiración y fortaleza para muchos de nosotros.

1 Oración del profeta Habacuc, sobre Sigionot.


El diccionario Holman Bible Dictionary da la siguiente definición para Sigionot: Transliteración de un término hebreo técnico utilizado en los títulos de salmos (Salmo 7:1 ; Habacuc 3:1 ).


Traducciones sugeridas incluyen, “frenético” o “emocional.” Algunos piensan que el significado básico es “divagar” en referencia al estilo divagante del pensamiento o melodía o las expresiones de lamento desconectadas.


2 Oh Jehová, he oído tu palabra, y temí.
Oh Jehová, aviva tu obra en medio de los tiempos,
En medio de los tiempos hazla conocer;
En la ira acuérdate de la misericordia.


El anuncio de que los Caldeos atacarían a Judá y Jerusalén como un juicio contra la maldad que había en el pueblo, causó ansiedad y gran preocupación en el profeta Habacuc.


Pero en medio de estos sentimientos que lo abatían, él pudo clamar a favor de la obra de Dios en su pueblo. Su oración era por un avivamiento; que la gente dejara el pecado, y conociera la obra de Dios en ellos.


3 Dios vendrá de Temán,
Y el Santo desde el monte de Parán. Selah
Su gloria cubrió los cielos,
Y la tierra se llenó de su alabanza.


Según el comentario de Jameson Fausset Brown, Temán y Parán son ciudades adyacentes al monte Sinaí, y por lo tanto, son asociadas con la entrega de la Ley dada por Dios (Deut. 33:2). Habacuc también recuerda las palabras del Salmo 68:7-8. La manifestación de su gloria inspira la alabanza universal.


4 Y el resplandor fue como la luz;
Rayos brillantes salían de su mano,
Y allí estaba escondido su poder.


El profeta describe en forma poética la manifestación de la gloria de Jehová cuando descendió sobre el monte Sinaí (Éxodo 24:16). Los rayos que salían de sus manos no eran el reflejo de otra fuente de luz. De sus manos emana poder, pero la esencia y naturaleza de su poder está escondidas a nuestra entendimiento.


5 Delante de su rostro iba mortandad,
Y a sus pies salían carbones encendidos.


El diccionario Strong define mortandad del vocablo hebreo deber, como pestilencia, en el sentido de destrucción. Esto, obviamente, nos habla de lo que enfrentan los enemigos de Dios al enfrentarse a Él.


En esa escritura dice qué sucedía con la superficie que era pisada por los pies de Dios. En Éxodo 24:10 encontramos que cuando el Señor se manifestó a Moisés y los líderes del pueblo, había un embaldosado o pavimento de zafiro debajo de sus pies. El profeta pudo haber sido inspirado por las palabras del Salmo 18:8.


6 Se levantó, y midió la tierra;
Miró, e hizo temblar las gentes;
Los montes antiguos fueron desmenuzados,
Los collados antiguos se humillaron.
Sus caminos son eternos.

Vea el Salmo 114:1-4.


Desde este versículo 6 hasta el versículo 15 se hace un recuento de las proezas que Dios había hecho en la naturaleza y las naciones.


7 He visto las tiendas de Cusán en aflicción;
Las tiendas de la tierra de Madián temblaron.

El versículo 7 puede ser una referencia a Números 31:1-5.


8 ¿Te airaste, oh Jehová, contra los ríos?
¿Contra los ríos te airaste?
¿Fue tu ira contra el mar
Cuando montaste en tus caballos,
Y en tus carros de victoria?
9 Se descubrió enteramente tu arco;
Los juramentos a las tribus fueron palabra segura. Selah
Hendiste la tierra con ríos.
10 Te vieron y tuvieron temor los montes;
Pasó la inundación de las aguas;
El abismo dio su voz,
A lo alto alzó sus manos.
11 El sol y la luna se pararon en su lugar;
A la luz de tus saetas anduvieron,
Y al resplandor de tu fulgente lanza.

El versículo 11 nos recuerda el milagro que Dios hizo con Josué. Dice la Biblia que Israel estaba en batalla contra los amorreos y Josué ordenó al sol y a la luna detenerse en el cielo (Josué 10:12-13).


12 Con ira hollaste la tierra,
Con furor trillaste las naciones.
13 Saliste para socorrer a tu pueblo,
Para socorrer a tu ungido.
Traspasaste la cabeza de la casa del impío,
Descubriendo el cimiento hasta la roca. Selah
14 Horadaste con sus propios dardos las cabezas de sus guerreros,
Que como tempestad acometieron para dispersarme,
Cuyo regocijo era como para devorar al pobre encubiertamente.
15 Caminaste en el mar con tus caballos,
Sobre la mole de las grandes aguas.


Habacuc narró las proezas y milagros que Dios había hecho para salvar a Israel en el pasado, y así, recordó las obras que Dios hizo a favor de su pueblo. Con esta actitud el profeta combatía el temor que lo había abrumado anteriormente.


16 Oí, y se conmovieron mis entrañas;
A la voz temblaron mis labios;
Pudrición entró en mis huesos, y dentro de mí me estremecí;
Si bien estaré quieto en el día de la angustia,
Cuando suba al pueblo el que lo invadirá con sus tropas.


La noticia de la futura invasión que vendría de Babilonia conmovió profundamente a Habacuc, tanto así que, parece ser que llegó a enfermarse físicamente. Sin embargo, él decidió estar tranquilo en el día en que la invasión viniera contra su pueblo. Él podía estar tranquilo porque su gozo estaba en el Señor.


17 Aunque la higuera no florezca,
Ni en las vides haya frutos,
Aunque falte el producto del olivo,
Y los labrados no den mantenimiento,
Y las ovejas sean quitadas de la majada,
Y no haya vacas en los corrales;


En este versículo menciona los productos más importantes en la canasta familiar de los tiempos bíblicos. El ciudadano común del medio oriente dependía de cada uno de estos elementos para poder mantenerse él y su familia.


Los higos, las uvas, el aceite y las olivas, los frutos de la tierra, las ovejas con su lana y su leche, y las vacas con su carne y su leche, tenían una gran importancia en la economía de los tiempos bíblicos.


18 Con todo, yo me alegraré en Jehová,
Y me gozaré en el Dios de mi salvación.


Lo que Habacuc nos dice es que a pesar de que la economía nacional colapsara, causando así una escasez de las cosas mas necesarias para él y su pueblo, él decidía mantener su gozo en el Señor. Él se iba a alegrar en medio de la tormenta que se avecinaba, porque su alegría y gozo no se basaban en las circunstancias, sino en Jehová el Señor de los ejércitos.


19 Jehová el Señor es mi fortaleza,
El cual hace mis pies como de ciervas,
Y en mis alturas me hace andar.
Al jefe de los cantores, sobre mis instrumentos de cuerdas.

Este último versículo sirve de aliento y consuelo para los que nos afligimos al ver la condición de este mundo, y sabemos que cosas peores vendrán sobre la tierra. Cuando nos sintamos tristes y desanimados, recordemos que del Señor viene nuestra fortaleza.

HABACUC 2

En el capítulo 1, Dios respondió a la primera pregunta del profeta, ¿por qué Dios no castigaba el mal entre su pueblo? Resulta que el Señor iba a usar a los caldeos para juzgar el pecado de Judá. La invasión babilónica les quitaría la libertad y la prosperidad. Y como resultado de esto, el pueblo sería libre de la idolatría. 

Sin embargo, la respuesta de Jehova perturbó profundamente al profeta. Habacuc no podía entender lo que oía. Se preguntaba, ¿cómo podría un Dios justo usar a los más malvados para castigar a los menos malvados?

Después de orar a Dios no tuvo más remedio que esperar su respuesta. Decidió estar en  vigilia, como un centinela en una torre, esperando una revelación. Esperaba con atención para no perder el mensaje de Dios.

En su respuesta a Habacuc, Jehová le dijo al profeta que escribiera la visión en tablas para que el mensaje fuera visible para el pueblo.

Según el Comentario de Fausset Brown, las tablas estaban hechas de madera de boj en la que grababan asuntos nacionales, usando una pluma de hierro, y luego colgaban en público, en las casas de los profetas o en el templo, para que los transeúntes pudieran leerlas.

Compárese Lucas 1:63, Y pidiendo una tabla, escribió, diciendo: Juan es su nombre. Y todos quedaron asombrados.

Al decirle a Habacuc que publicara la visión para el pueblo, Jehová dio a todos los que la leían la oportunidad de escapar del juicio.

Uno de los propósitos de la profecía es alertar a la gente. Se les anuncia lo que vendrá para que puedan prepararse y salvarse.

En el capítulo 2:3, Dios advirtió que el cumplimiento de la profecía no sería inmediato, pero enfatizó que era un hecho inquebrantable.

Aunque la visión tardará aún por un tiempo, mas se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará.

En cuanto a la pregunta sobre los malvados y los menos malvados, Jehová respondió: He aquí el soberbio, su alma no es recta en él; mas el justo por su fe vivirá.

En otras palabras, aunque los caldeos traerían devastación por todas partes y se jactarían sobre los judíos, quien tuviera fe en su Dios iba a vivir.

Hebreos 11: 1 nos dice que la fe es la certeza de lo que se espera, la evidencia de lo que no se ve. Vivir por fe da la certeza de que Dios hará lo que ha prometido sin depender de lo que podamos ver.

HABACUC 1

Hace mucho tiempo publiqué un estudio resumido del libro de Habacuc. Pero últimamente he sentido el deseo de volver a visitar este libro profético, analizando cada capítulo y versículo junto con la audiencia de Luz en la Palabra en YouTube. Haga clic en el video a continuación para unirse a este viaje de las Escrituras.

¡Cuántas veces, viendo cómo abundan la injusticia y la maldad en este mundo, nos preguntamos dónde está Dios! O quizás nos preguntamos por qué no detiene el mal, no defiende a los oprimidos ni castiga a los malvados. Estas incógnitas han surgido a lo largo de las edades de la historia humana. Uno de los hombres del pasado que luchó con estas preguntas fue el profeta Habacuc.

No sabemos cuándo se escribió exactamente el libro de Habacuc. Según David Malik, la mejor fecha para el libro debe ser desde el surgimiento de neobabilonia (a través de Nabopolasar) sobre Asiria en 626 a. C., hasta la batalla de Carquemis en 605 a. C.

El libro de Habacuc trata el tema de la justicia de Dios y cómo él lidia con el mal. Habacuc vivió en una época de depravación e injusticia generalizadas en Judá, el Reino del Sur de Israel. El profeta no entendia por qué el Señor permitia que la violencia y la maldad corrieran desenfrenadas en la nación. Así que clamó a Dios preguntándole por qué permitía todo esto. (v. 1: 1-4)

La respuesta de Dios fue que iba a hacer algo increíble en los días de Habacuc. Jehová describió lo que haría en el versículo 6, declarando que estaba levantando a la nación de los caldeos, una nación cruel, formidable y terrible, para que fuera el instrumento de castigo por la maldad en su pueblo.

Cuando el profeta escuchó el plan de Dios con los caldeos, respondió reconociendo la soberanía de Dios, pero al mismo tiempo, tuvo que cuestionar la razón de esa obra. Lo que Jehová estaba diciendo parecía no tener sentido.

Muy limpio eres de ojos para ver el mal, ni puedes ver el agravio; ¿por qué ves a los menospreciadores, y callas cuando destruye el impío al más justo que él. (1:12)

En otras palabras, Habacuc se preguntó por qué Dios usaría una nación más malvada y pecadora que Judá para castigar a Judá. Veremos la respuesta a esta pregunta en el proximo video.