2 SAMUEL 15

ABSALÓN SE REBELA CONTRA DAVID
TowerOfDavid
Absalón, uno de los hijos del rey David, se proveyó de hombres que marcharan delante de él con carros y caballos para lucir su posición de príncipe en Israel. Este joven estaba lleno de grandes ambiciones, y la más grande de todas era ser el próximo rey de Israel. Él sabía que para poder ocupar el trono de Israel sería necesario remover a su padre de su posición.Pero, ¿como iba a derrocar a un rey tan poderoso? La respuesta era ganar el corazón de la gente.

 

El rey David atendía los negocios y asuntos legales de la gente a la puerta de la ciudad. Muchos de los habitantes venían para traer sus demandas a juicio delante del rey. Entonces Absalón vio la oportunidad de acercarse a los que esperaban ser atendidos, y así oía cada persona para ganarse el corazón de ellos.

 

Cuando la persona le contaba a Absalón su caso, entonces el pretendía poder ayudarle porque tenía el oído del rey. Después él exclamaba su deseo de ser el juez de Israel, pero lo hacía con un lamento por la necesidad que había en el pueblo. Si el fuera el rey, entonces podría hacerle justicia a todo el que tuviera necesidad. De esta manera él sembraba semillas de discordia e insatisfacción en los súbditos del reino.

¿Cuantas veces también nosotros actuamos como Absalón? Vemos al pastor, o al líder y pensamos: “si yo fuera el pastor de esta iglesia, yo no permitiría tal o cual cosa.” Otros dicen, “si yo fuera el presidente del ministerio varonil, (femenil o juvenil), las cosas fueran diferentes.” Debemos de ser vigilantes, porque en cualquiera de nosotros se puede manifestar el espíritu de Absalón, y lamentablemente, ese espíritu aun esta en actividad hoy en día.

 

Absalón era un político de primera. Cuando la gente se acercaba a él para reverenciarlo, el abrazaba y besaba a la gente para ganar su simpatía. Esto era algo inusual, porque los príncipes no retornaban el saludo de la gente común de la misma manera. Así Absalón se hacia más popular cada día. Cuán necesario es extirpar la política en medio del pueblo de Dios. En el reino de Dios, no debemos tomar una posición o ministerio por medio de campañas o promoción de nuestro nombre. En este reino lo importante es el llamado; que se haga la voluntad de Dios.

Absalón continuó trabajando en el complot contra su padre. Cuatro años mas tarde, ya estaba preparado para darle un golpe de estado al gran monarca de Israel. Absalón preparó una conspiración poderosa y aun logró convencer al consejero del rey para que su uniese a su partido. Con gran astucia él engañó a su padre y le dijo que iba a Hebron a cumplir unos votos que había hecho a Jehová; pero su verdadero objetivo era manifestarle a Israel su gran proclamación, “Absalón reina en Israel.”

 

DAVID SALE DE JERUSALÉN

 

Cuando David recibió noticias del levantamiento de su hijo y como Israel le seguía, el rey decidió salir huyendo de la ciudad de Jerusalén, no porque fuera cobarde, sino para librar a la ciudad de derramamiento de sangre. El sabía que contaba con unos guerreros que eran valientes y estaban dispuestos a pelear la batalla. La pérdida de vidas humanas hubiese sido más grande.

 

El rey David sabía que lo que estaba aconteciendo era permitido por la mano de Dios. Él fue advertido que por causa de su pecado con Betsabe y la muerte de Urías heteo, Dios iba a levantar la espada contra él desde su misma familia. Pero en este proceso de disciplina, también vemos en este hombre el modelo de un líder. Él prefería huir antes que sacrificar al pueblo en una batalla. Él fue capaz de entregar el trono en contraste con Saul, quien persiguió a David solo por envidia y porque lo consideraba una amenaza.

 

Cuando David salió de la ciudad con su familia, le seguían los siervos y muchos soldados que eran fieles a él desde su juventud. También Sadoc el sacerdote junto a los levitas se unieron a la caravana trayendo consigo el arca del pacto de Dios. Esto fue muy significativo, pues el arca del pacto era un cofre o caja de madera cubierta toda de oro, y era un mueble creado para estar en el lugar santísimo, en el tabernáculo. El arca era símbolo de la presencia de Dios en medio de su pueblo, y también tipificaba el trono de Dios.

 

El hecho de que aun el sacerdote y los levitas estuvieran dispuestos a irse de Jerusalén con el arca para seguir a David, indicaba que ellos reconocían que la unción del Espíritu Santo aun estaba sobre David. Ellos sabían que la autoridad de rey aun estaba sobre él.

 

El arca ahora estaba con David, pero David no pensó en su necesidad, ni se puso en primer lugar, sino que nuevamente pensó en el pueblo. El tener el arca del pacto era de gran bendición para él, pero David sabía que no debía utilizarla para beneficio personal. El lugar del arca era en medio del pueblo de Dios. Así que, con dolor de su corazón, le ordenó a Sadoc regresar el arca a Jerusalén. David tuvo la fe para depender de la gracia y la misericordia de Dios. Él entendió que si Dios se agradaba de él, entonces el Señor lo regresaría a la ciudad, y nuevamente vería el arca y el santuario.

 

2 Samuel 15:30 dice que David subió la cuesta del monte de los Olivos; y la subió llorando. Quizás en cada paso que daba, el meditaba en las palabras que el profeta Natán había declarado años atrás; que de su casa se levantaría la espada como consecuencia de su pecado. Por otro lado, es posible que sus pensamientos se centraran en la traición del hijo que él amaba; o más probable aun, su meditación estaba en el Señor.

 

David continuó subiendo el monte llevando la cabeza cubierta y los pies descalzos. Él cubrió su cabeza con un manto como señal de su aflicción, mientras que al tener los pies descalzos indicaba que se despojaba de su gloria. Dice la escritura que todo el pueblo que le seguía también cubrió su cabeza y lloraba junto a su rey mientras subían la cuesta del monte.

 

El versículo 32 dice que David subió la cumbre del monte para adorar a Dios. Si bien David fue humillado al tener que dejar su trono, delante de Dios el ascendía en honra cuando subía el monte. A los ojos de sus súbditos el estaba perdiendo su gloria y honor, pero a los ojos de Dios, David crecía en su estatura espiritual. En el reino de Dios crecemos cuando menguamos para que Cristo crezca en nosotros.

 

A pesar de que David había cometido grandes pecados en su vida, lo que lo hizo un líder diferente a los demás reyes de Israel, es que siempre estuvo dispuesto a humillarse ante su Dios. Al tener un corazón conforme al de Jehová, David pudo someterse a la disciplina del Todopoderoso sin perder su disposición para adorar; su amor por Dios no estaba condicionado a las riquezas o la gloria de la corona real, sino que su tesoro más grande era Dios mismo. Es por esto que él pudo clamar con todo su corazón: “No me eches de delante de ti, Y no quites de mí tu santo Espíritu.” (Salmos 51:11 RVR1960)

 

Salmo 3

Al hablar deSimei maldice a David la guerra espiritual no podemos pasar por alto el ejemplo de siervos de Dios que pelearon grandes batallas y fueron victoriosos contra el enemigo. Uno de los siervos de Dios del que podemos aprender es el rey David. Este hombre peleó muchas batallas en su vida.

Pero en un momento de debilidad le falló a Dios y cometió un gran pecado cuando tomó la mujer de Urías heteo y luego le hizo morir en el campo de batalla.

A causa de esto, Dios envió al profeta Natán con un mensaje de reprensión para David. Dios perdonó a David pero le advirtió que a causa de su pecado le vendrían consecuencias que iba a enfrentar, una de ellas era que la espada no se apartaría de su casa.

En verdad, la palabra de Jehová se cumplió tal como lo había dicho el profeta. Pero a pesar de todo esto, la presencia de Dios nunca se apartó del rey David. Esta  fue la clave de su victoria antes de caer y aun después de fallarle a Dios.

Uno de los momentos mas difíciles para el rey David fue cuando su hijo Absalón se reveló contra él para quitarle el trono. Fue en medio de esta prueba tan difícil que escribió el Salmo 3.

  1. ¡Oh Jehová, cuánto se han multiplicado mis adversarios! Muchos son los que se levantan contra mí.
  2. Muchos son los que dicen de mí: no hay para él salvación en Dios.
  3. Mas tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí; mi gloria, y el que levanta mi cabeza.
  4. Con mi voz clamé a Jehová, y él me respondió desde su monte santo.
  5. Yo me acosté y dormí, y desperté, porque Jehová me sustentaba.
  6. No temeré a diez millares de gente, que pusieren sitio contra mi.
  7. Levántate, Jehová; sálvame, Dios mío; porque tú heriste a todos mis enemigos en la mejilla; Los dientes de los perversos quebrantaste.
  8. La salvación es de Jehová; sobre tu pueblo sea tu bendición.

Hay momentos en que tus enemigos creen que Jehová te ha abandonado. Absalón se rebelo contra su padre y trató de quitarlo del trono de Jerusalén. Cuando los enemigos de David vieron que él tuvo que salir avergonzado de la ciudad de Jerusalén, y que la mayor parte del pueblo se  tornó a favor de Absalón, muchos creyeron que David estaba solo. Las apariencias decían que en verdad esa era su realidad.

Sin embargo, la gente no conocía la relación intima que David tenía con su Dios. Por esto él podía contrarrestar a aquellos que creían que no había salvación para él, diciendo: “Mas tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí…”

Sabemos que el escudo que usaban los soldados del pasado solo podía proteger el frente de su cuerpo. Pero Jehová nos protege alrededor, ¡gloria a Dios! En Zacarías 2:5 dice que Jehová será muro de fuego alrededor de Jerusalén en el Reino futuro. Ese es el Dios al cual servimos, que nos cubre con su presencia, ¡Aleluya!

 

Otra declaración poderosa que hace David es que proclama a Dios como su gloria. David no estaba aferrado al trono ni a la gloria de ser rey de Israel. Dios era su gloria. Hoy también hay muchos que se glorían en muchas cosas, pero dice en 2 Corintios 10:17, “el que se gloría, gloríese en el Señor.”

Cuando leemos la historia de la rebelión de Absalón contra su padre, vemos que David al salir de la ciudad, subía la cuesta de los Olivos llorando, con su cabeza cubierta, y con sus pies descalzos (2 Samuel 15:30). El ir descalzo era una señal de humillación ante su Dios.  David reconoció que Jehová era quien levantaba su cabeza cuando estaba cabizbajo.

Servimos al Dios que responde que responde a la oración. David llamó al Señor, pero no lo llamó con voz baja. Él clamó, lo que quiere decir que David gritó y levantó su voz en alto para pedir ayuda. Cuando un padre o una madre oye el grito de su niño se conmueve y se esfuerza en atender la necesidad de ese niño. Cuanto mas nuestro Padre celestial atenderá al clamor de sus hijos. Dice en el Salmo 103:13, “Como el padre se compadece de los hijos, se compadece Jehová de los que le temen.”

David pudo acostarse y descansar porque Jehová lo sustentaba. No solo pudo dormir, también pudo despertar. Esto es importante, porque el que está en aflicción es tentado a caer en depresión. La depresión provoca un encerramiento que lleva a la persona a querer dormir continuamente. Es bueno dormir, pero es necesario despertar.

Cuando Jehová nos sostiene no podremos caer. Al estar afirmado en esta verdad, en David surgió una confianza que ahuyentó todo temor. Para él no importaba que tan grande fuera el numero de ejércitos contra él. Él sabía que Jehová lo sostenía con su diestra de poder.

David levantó un clamor más delante de Dios. Le dijo: “Levántate…” Esto no significa que Dios estaba caído, sino que es una petición por la manifestación de la presencia de Dios. Dice la Escritura que cuando Israel estaba en el desierto rumbo a la tierra prometida, cuando el arca del pacto  se movía, Moisés decía: “Levántate, oh Jehová, y sean dispersados tus enemigos, y huyan de tu presencia los que te aborrecen.” (Números 10:35) David sabía que si Dios se manifestaba en su vida ningún enemigo podría resistir su presencia.

En el Salmo 3 David termina declarando una gran verdad. Hay quienes creen que su salvación viene de sus recursos o de sus riquezas. Hay otros que ponen la confianza en otro hombre. David estaba siendo perseguido por Absalón y su gran ejercito y humanamente con él estaba la minoría. Pero David fue un guerrero victorioso porque el sabía que su salvación venía de Jehová. Nos dice la Escritura que después de todo, Absalón y su ejercito fueron derrotados por el ejercito de David. Pero el rey David regresó a Jerusalén para nuevamente ocupar el trono de Jerusalén.