LA ENSEÑANZA EN UN AMBIENTE DE PAZ

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El maestro de la Biblia debe proveer un ambiente de paz y confort que facilite el aprendizaje en sus alumnos.

Si queremos ser maestros eficaces, debemos preguntarnos cuáles son los mejores métodos y técnicas que podemos implementar a la hora de enseñar. Pero no basta que busquemos herramientas y métodos. Es necesario que también meditemos sobre cuáles son los obstáculos que impiden el aprendizaje en nuestros alumnos. Si podemos identificar y eliminar estos obstáculos, nuestros estudiantes podrán captar el conocimiento que queremos transmitir.

Uno de los obstáculos en la enseñanza es un ambiente carente de paz. Pensemos por un momento qué es lo opuesto a la paz.

Veamos algunos de los antónimos en el diccionario: Agitación, conmoción, alboroto, angustia, ataque, batalla, contienda, gritos, tormenta, etc.

El maestro de la Biblia debe batallar contra toda distracción interior y exterior en el ambiente en que se encuentra.

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  1. REMOVIENDO LOS OBSTÁCULOS AL APRENDIZAJE

La mente humana no puede aprender si está en un ambiente donde hay distracción e interrupciones. Es por esto que el maestro debe poner disciplina en su aula. Debe identificar que está estorbando su lección y removerlo si le es posible.

Es verdad que no podemos controlar la agitación, el alboroto, o la algarabía que ocurre fuera de nuestros contornos, pero sí debemos tener dominio de nuestra área de trabajo.

Ahora bien, una vez que hemos tomado control de nuestro medio ambiente exterior, debemos estar conscientes de la falta de paz que puede haber en el interior; en la mente y el corazón de nuestros oyentes.

Para poder aprender un concepto o información del tipo que sea, nuestra mente necesita concentrarse para entender y grabar esa información. ¿Y qué es la concentración? El Diccionario de Oxford dice: “La concentración es la capacidad de pensar cuidadosamente sobre algo que estás haciendo y nada más.”

Sin embargo, estamos en un tiempo de crisis en el sistema educativo de esta nación. Una de las causas de esta crisis es la incesable distracción en las mentes de los estudiantes. Cuán difícil es para los niños y jóvenes de este tiempo utilizar su poder de concentración mental con tanto estímulo

Si la concentración es un requerimiento esencial para el aprendizaje en la educación secular cuanto más necesaria es para aprender la palabra de Dios. Satanás ha estudiado la mente humana por siglos, y ha aprendido que una mente distraída o perturbada no puede aprender los principios de la Palabra.

Las Sagradas Escrituras contienen información que afectan al hombre no solo en lo intelectual, sino también en lo espiritual. Nuestro Señor Jesús supo llegar al corazón de sus oyentes sacudiendo sus mentes con la Palabra.

  1. CRISTO ES NUESTRO MODELO

Marcos 1:22 Y se admiraban de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.

Cuando nuestro Señor Jesucristo comenzó su ministerio, todo el mundo notó el impacto de su enseñanza. Lo más notorio era la autoridad espiritual.

Pero aparte de que su enseñanza era con autoridad, ¿qué otras características podemos encontrar en el estilo de enseñanza de Jesús? ¿Cómo enseñaba el Maestro de maestros?

Veamos nueve métodos que usó Jesús, enumerados por Brandon Hilgemann de propreacher.com:

  1. Enseñaba con autoridad. No podemos predicar apoyandonos en nuestra autoridad, pero eso está bien. Jesús nos da la suya. Predica la Palabra. Nuestro poder y autoridad vienen solo de Cristo.
  2. Jesús contaba historias. Como ustedes saben, el Señor contó muchas parábolas a las multitudes y a sus discípulos. Él sacó verdades espirituales de la vida cotidiana. Estas historias no solo hicieron que su enseñanza fuera más memorable, sino que también se conectaron de una manera mucho más profunda con los oyentes.
  3. Jesús asombraba la gente. Cristo también usó a menudo la hipérbole. Utilizó ejemplos escandalosos, exageraciones o declaraciones impactantes para llamar la atención. Estas declaraciones no estaban destinadas a ser tomadas literalmente, pero definitivamente llegaban al punto de la lección.
  4. Jesús creaba dichos memorables. Jesús hablaba poéticamente. Él usaba dichos pegajosos y juegos de palabras. Esto no siempre es evidente en las traducciones en español. Sin embargo, en el idioma original, Cristo hacía mucho más fácil para sus oyentes recordar lo que les decía.
  5. Jesús preguntaba preguntas. En lugar de simplemente decirles a todos la respuesta, Jesús llevó a sus oyentes a las conclusiones haciendo muchas preguntas. Para ejemplos, vea Mateo 16:26, o 22: 20-21.Las preguntas son un método de enseñanza poderoso, especialmente cuando se enseña a personas hostiles (como los incrédulos). Las preguntas estimulan el pensamiento crítico. Las buenas preguntas hacen que el público exija respuestas.
  6. Jesús usó ilustraciones visuales. Jesucristo a menudo usaba lecciones objetivas para comunicar la verdad concreta a sus oyentes. Lavó los pies de los discípulos para enseñar el liderazgo de servicio (Juan 13: 3–17). La verdad comunicada visualmente es mucho más poderosa que la verdad solamente hablada.
  7. Jesús usó la repetición. El Señor ayudó a sus oyentes a entender y recordar sus enseñanzas mediante el uso de repeticiones frecuentes. Él enseñó los mismos temas principales una y otra vez. Por ejemplo, Jesús habló de su muerte y resurrección una y otra vez (Marcos 8:31; 9:31; 10: 33–34), y sus discípulos aun así no lo entendieron.
  8. Jesús creó experiencias. No era suficiente que la gente escuchara sus enseñanzas. Jesús les daba instrucciones y los llamaba a hacer lo que les decía. Por ejemplo, no solo enseñó a los discípulos a qué hacer, sino que los envió a hacerlo e informarle los resultados cuando terminaran la labor (Lucas 9: 1–6, 10). No le diga a sus estudiantes simplemente qué hacer. Brinde oportunidades para que lo hagan. Crea experiencias para aplicar la lección. Pregunte: “¿Cómo podría ayudar a mis oyentes a vivir esto?”
  9. Jesús practicó lo que predicó. No hay mayor ejemplo de un predicador que siga sus propias enseñanzas como lo fue Jesús. Él no solo enseñó sobre la oración; a menudo se retiraba a orar (Lucas 5:16). Él no solo enseñó sobre amar a los pecadores; cenó con ellos (Mateo 9: 10-12).

Si analizamos a profundidad estos métodos utilizados por el Señor Jesucristo, vamos a descubrir cuán efectivos eran removiendo los obstáculos al aprendizaje en las mentes de sus oyentes.