SALMO 91

Recuerdo cuando era niño, que en una ocasión, comencé a experimentar pesadillas que me hacían lanzar gritos estridentes que despertaban a mi mamá. Cuando ella venía y me despertaba, no recordaba nada de lo que había soñado.

Aunque no puedo recordar las imágenes que veía mi mente en esas pesadillas, recuerdo el remedio que recibí de mi madre para combatirlas. Una noche, antes de ir a la cama, me hizo leer la Biblia en el Salmo 91.

Después de leer el salmo, me instruyó a que lo leyera y orara a Dios cada noche antes de dormir. Y quiero que sepan que desde esa noche no sufrí más de esas pesadillas. ¡Gloria a Dios!

No doy este testimonio para que tome el salmo 91 como un objeto de idolatría o de la buena suerte, sino para demostrar el poder que hay en estas palabras y que las promesas encontradas aun se cumplen en los que creen hoy.

Lo que acabo de testificar no está basado en supersticiones, sino en la fidelidad de Dios para los que le aman y guardan sus mandamientos. Deseo que el estudio de este salmo aumente nuestra fe y que fortalezca nuestra confianza en el Señor.

1 El que habita al abrigo del Altísimo Morará bajo la sombra del Omnipotente.

Habitar significa vivir, morar, permanecer, etc. Chuck Smith señala que en un sentido general todos habitamos en la presencia de Dios. No hay nadie que pueda escapar su omnipresencia (Salmo 139).

Pero aquí se está hablando de promesas de protección para aquellos que viven en comunión íntima con Dios.

Según la Concordancia Strong, el vocablo “abrigo”, del hebreo cether se puede traducir como “lugar secreto.”

Tenemos un ejemplo de esto en el Salmo 31:20, donde dice:

En lo secreto de tu presencia los esconderás de la conspiración del hombre; Los pondrás en un tabernáculo a cubierto de contención de lenguas.

Cuán importante es estar seguros de que estamos en el secreto de su presencia. Juan 4:24 nos dice cual es la evidencia de que habitamos en Él.

Y el que guarda sus mandamientos, permanece en Dios, y Dios en él. Y en esto sabemos que él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado. Juan 4:24

2 Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; Mi Dios, en quien confiaré.

El salmista nos deja saber quien era Dios para él. Él declara que Dios es su esperanza. El vocablo machseh (esperanza) también se puede traducir como “refugio.”

Debemos aprender a confesar quién es Dios para nosotros. ¿Cómo le conocemos personalmente?. La confesión que hagamos acerca de Él será una arma de guerra espiritual en el día malo.

3 El te librará del lazo del cazador, De la peste destructora.

Un cazador de aves tiende trampas para atrapar su presa. De la misma manera Satanás pone lazos espirituales para hacer caer a los hijos de Dios. Sin embargo, no hay porque temer. Si habitamos en la presencia de Dios, seremos librados de las trampas del enemigo.


4 Con sus plumas te cubrirá, Y debajo de sus alas estarás seguro; Escudo y adarga es su verdad.

 

El libro de los Salmos contiene una gran variedad de lenguaje figurado. En este versículo el escritor, bajo la inspiración del Espíritu Santo, compara al Señor con una ave que protege a sus polluelos.

También el Señor Jesucristo usó este tipo de comparación.

Mateo 23:37 ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste!

En estas palabras Dios nos muestra la ternura de su corazón hacia su pueblo.

 5 No temerás el terror nocturno, Ni saeta que vuele de día,

El terror nocturno puede significar muchas cosas. Por lo normal, si andamos por un camino de densas tinieblas, sentimos ansiedad al no saber dónde está el peligro. Hay otros que le temen a la oscuridad aunque estén en la seguridad de sus casas.

La saeta puede representar todo tipo de peligro en nuestra vida cotidiana. Pero aunque vivimos rodeados de peligros, podemos vivir en paz y confianza bajo las alas del Omnipotente.

6 Ni pestilencia que ande en oscuridad, Ni mortandad que en medio del día destruya.

Cuando confiamos en Dios como nuestro castillo, no tememos a ningún mal, sea visible o invisible.

7 Caerán a tu lado mil, Y diez mil a tu diestra; Mas a ti no llegará.

En Egipto, los primogénitos de Israel fueron guardados de la muerte por medio de la sangre del cordero pascual. A pesar de que miles de egipcios murieron a causa de la mortandad del destruidor, en Gosén ninguno de los primogénitos de los hijos de Israel fueron tocados.

De la misma manera, la sangre de Jesús nos cubre y nos guarda del mal.

8 Ciertamente con tus ojos mirarás Y verás la recompensa de los impíos.

Los impíos, aquellos que rechazan el refugio de la presencia de Dios, no podrán escapar del día del juicio.

9 Porque has puesto a Jehová, que es mi esperanza, Al Altísimo por tu habitación,

“No es porque seamos perfectos o altamente estimados entre los hombres que podamos esperar refugio en el día del mal, sino porque nuestro refugio es el Eterno Dios, y nuestra fe ha aprendido a esconderse bajo su ala protectora.” C.H. Spurgeon

10 No te sobrevendrá mal, Ni plaga tocará tu morada.

Si has hecho a Dios tu habitación o morada, ¿cómo puede venir mal sobre tu morada? Aunque tengamos que pasar por momentos de tribulación, estamos seguros de que no seremos destruidos en el proceso.

11 Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, Que te guarden en todos tus caminos.

Esta cita bíblica es evidencia de que ahora mismo hay millones de ángeles trabajando en toda la tierra, para cuidar a los hijos de Dios.

12 En las manos te llevarán, Para que tu pie no tropiece en piedra.

¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación? Hebreos 1:14

13 Sobre el león y el áspid pisarás; Hollarás al cachorro del león y al dragón.

“El diablo es llamado león rugiente, la vieja serpiente, el dragón rojo; de modo que el apóstol Pablo parece referirse a esta promesa en Romanos 16:20”. Matthew Henry

Y el Dios de paz aplastará en breve a Satanás bajo vuestros pies. La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vosotros. Romanos 16:20

14 Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré; Le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre.

Veamos el siguiente comentario acerca de este versículo:

“Aquí tenemos al Señor mismo hablando de su propio escogido. ‘Porque él ha puesto su amor sobre mí, lo libraré.’ No porque merezca ser guardado así, sino porque con todas sus imperfecciones ama a su Dios; por lo tanto, no sólo los ángeles de Dios, sino que el mismo Dios de los ángeles vendrá a su rescate en todos los tiempos peligrosos, y lo liberará eficazmente.

Cuando el corazón está enamorado del Señor, totalmente atraído por él, y se apega intensamente a él, el Señor reconocerá la llama sagrada y preservará al hombre que la lleva en su seno. Es amor, – amor puesto en Dios, que es la marca distintiva de aquellos a quienes el Señor resguarda del mal.” C.H. Spurgeon

15 Me invocará, y yo le responderé; Con él estaré yo en la angustia; Lo libraré y le glorificaré.

El Señor garantiza que siempre responderá al clamor de sus hijos. Podemos orar con confianza, sabiendo que Dios es fiel a sus promesas.

Él tiene el poder de evitar que experimentemos angustia. Pero en vez de hacer eso, Dios promete estar con sus hijos en medio de la angustia.

16 Lo saciaré de larga vida, Y le mostraré mi salvación.

Pocas personas se dan cuenta de que una de las bendiciones de Dios para sus hijos es concederles larga vida. Cuando la Biblia relata la muerte de algunos siervos de Dios, varias veces aparece la expresión “viejo y lleno de días.”

Dando a entender con esto, que aunque es muchísimo mejor estar con Él allá arriba, es más necesario que permanezcamos en la tierra un largo tiempo. De esta forma su nombre será glorificado a través de nosotros.  

Además de largura de días en la tierra, Dios desea mostrarnos su salvación. Su salvación no es solamente un portento que nos libra de la muerte. La salvación es también una persona, Jesús de Nazaret.       

Creo que Simeón fue un hombre muy bendecido porque él pudo disfrutar de estas promesas de forma literal.

Lucas 2:25 Y he aquí había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, y este hombre, justo y piadoso, esperaba la consolación de Israel; y el Espíritu Santo estaba sobre él. 26 Y le había sido revelado por el Espíritu Santo, que no vería la muerte antes que viese al Ungido del Señor. 27 Y movido por el Espíritu, vino al templo. Y cuando los padres del niño Jesús lo trajeron al templo, para hacer por él conforme al rito de la ley, 28 él le tomó en sus brazos, y bendijo a Dios, diciendo: 29 Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, Conforme a tu palabra; 30 Porque han visto mis ojos tu salvación…

La Biblia no dice que Simeón fuera uno de los sacerdotes o levitas del templo. Él simplemente era un hombre lleno del Espíritu Santo, y Dios en su soberanía, quiso revelarle al Ungido prometido.

Hoy en día podemos ver nuestra salvación cuando creemos en el evangelio y nacemos de nuevo. Su salvación se hace visible en nosotros a través de la transformación de nuestras vidas.