DANIEL Y LA ORACIÓN (capítulo 9)

Imperial-Sackcloth

Daniel 9

El profeta Daniel fue llevado cautivo a Babilonia en la primera deportación de los judíos por el rey Nabucodonosor (605 a.C), cumpliéndose en él y los demás cautivos, parte de las profecías de Jeremías, quien había anunciado de antemano la destrucción de Jerusalén y el templo.

Daniel vivió durante el esplendor y la gloria del reino de Nabucodonosor que fue considerado la época de oro de Babilonia. Presenció La caída del imperio en manos de Belsasar, y el levantamiento del Imperio Medo-Persa bajo el rey Ciro.

Ya cuando estaba avanzado en edad y viendo que el cautiverio se acercaba a los 70 años, Daniel estudiaba el libro de Jeremías en donde encontró el número de años que debía dura la cautividad.

Jeremías 25:11-12 dice: Toda esta tierra será puesta en ruinas y en espanto; y servirán estas naciones al rey de Babilonia setenta años. Y cuando sean cumplidos los setenta años, castigaré al rey de Babilonia y a aquella nación por su maldad, ha dicho Jehová, y a la tierra de los caldeos; y la convertiré en desiertos para siempre.

Esta palabra profética animó su espíritu a interceder por su pueblo humillándose delante de la presencia del Señor. Su deseo era conocer la voluntad de Dios para su pueblo, y quería confirmar el cumplimiento de esa profecía. Encontramos en Daniel 9:3 los diferentes medios utilizados por el profeta para buscar el rostro del Señor. Lo buscaba en oración y ruego, en ayuno, cilicio y ceniza.

Oración

Cuando Daniel leyó la profecía que Jehová le había dado a Jeremías, surgió en su corazón un deseo de buscar el rostro de Dios en oración. A través de las Escrituras Dios nos está llamando a que busquemos su rostro. El Salmo 105:4 dice: Buscad a Jehová y su poder; buscad siempre su rostro. En Amós 5:4 dice el Señor: Pero así dice Jehová a la casa de Israel: Buscadme y viviréis.

Ruego

Dice el texto que Daniel le buscaba en ruego. El ruego o súplica es sinónimo de oración. Sin embargo, esta palabra tiene un significado único en sí mismo. David Reagan en su sitio “Learn the Bible” da esta definición: “De acuerdo a la historia de la palabra súplica, se refiere a doblegarse e indica una sumisión arrodillándose o postrándose. Rogar o suplicar es pedir humildemente y seriamente. Se refiere más a nuestra actitud en la oración.” Rogarle o suplicarle al Señor denota nuestra dependencia en la misericordia de Dios.

Ayuno

También dice Daniel 9:3 que él le buscaba en ayuno. Esta es una de las armas más poderosas del creyente; pero debemos cuidarnos de no ayunar incorrectamente. En Isaías 58 Jehová reprende a su pueblo porque ayunaba, pero no vivía como el Señor le demandaba. El ayuno sin obediencia a la palabra de Dios es pasar hambre. Pero a pesar de esto, el ayuno continúa siendo una parte importante de la búsqueda de Dios.

En el Nuevo Testamento vemos que aun nuestro Señor Jesucristo tuvo que ayunar. Seguido Jesús salió de las aguas del bautismo, el Espíritu lo llevo al desierto, donde ayuno cuarenta días y cuarenta noches. Jesús nos revela que hay géneros de espíritus inmundos que no salen si no es con ayuno y oración. Marcos 9:29 – Y les dijo: Este género con nada puede salir, sino con oración y ayuno.

Cilicio

El cilicio era una vestidura de saco que en los tiempos antiguos su usaba como muestra de luto o gran tristeza. Cuando los hermanos de José le mintieron a Jacob diciéndole que había sido despedazado por una fiera, Jacob rasgó sus vestidos y se vistió de cilicio en señal de luto y dolor por la pérdida de su hijo (Génesis 37:34).

También tenemos el ejemplo de Mardoqueo en Ester 4, que cuando vio que el edicto para exterminar a los judíos había sido enviado a las ciudades bajo el reino Persa, se vistió de cilicio y caminaba gimiendo ante todos.

Sin embargo, hoy en día, en muchos círculos cristianos el cilicio significa buscar a Dios en oración dejando la cama y durmiendo en el piso. Esto ocurre porque en la mayoría de versículos donde encontramos la palabra cilicio también vemos que la persona se postraba o dormía en ceniza. Pero no siempre se hacían ambas cosas.

En este tiempo el creyente no necesita vestirse de sacos para buscar a Dios en oración. Creo que el cilicio debe ser una vestidura espiritual que utilizamos cuando gemimos en intercesión por la iglesia y las almas perdidas. El cilicio era una representación tangible del dolor que sentía el individuo.

Aunque hoy no necesitamos mostrar el dolor que sentimos con un vestuario visible, podemos vestir el cilicio en el corazón. Recordemos que nuestro cilicio no debe ser a causa de una tristeza carnal o egoísta, sino por amor al Señor y su obra cuando el Espíritu Santo nos dirija.

Ceniza

El postrarse en ceniza era la expression de humillación y dolor más grande para los orientales del pasado. Como ya dijimos, la persona doliente se postraba y dormía en cenizas, usualmente acompañado del cilicio (Ester 4:3). El uso de cenizas en el arrepentimiento o búsqueda de Dios en oración no era una práctica ordenada por Dios. Más bien, era una costumbre de los antiguos en el medio oriente que surgió como una expresión emocional en momentos de dolor.

Cuando Job perdió todos sus bienes, sus hijos y su salud estuvo enlutado sentado en ceniza (Job 2:8). La ceniza es lo último que queda después que el fuego devora un objeto. En sentido figurado la ceniza significa “algo falto de valor,” “insignificante,” “que se desvanece.”

No necesitamos postrarnos en ceniza para demostrar que sentimos dolor o que estamos humillados ante el Señor. Pero el significado que tenía esa práctica debe ser parte de la humillación nuestra en el corazón. En la actualidad es difícil encontrar siervos y siervas que oren con gemido, lágrimas y lamento.

Claro está que este tipo de oración no es para una rutina diaria, sino para momentos señalados por el Espíritu Santo. Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Romanos 8:26.

En su oración, Daniel hizo confesión a Dios por sus pecados y los pecados del pueblo. Aunque él se había mantenido fiel a Dios en Babilonia, y Dios le había revelado grandes cosas, Daniel tuvo la humildad para reconocer que no era más grande que los demás. Su oración conmovió el corazón de Dios, y sin esperar que terminara, Jehová envió el ángel Gabriel para hablar con su siervo.

En Daniel 9:20-21 dice: Aún estaba hablando y orando, y confesando mi pecado y el pecado de mi pueblo Israel, y derramaba mi ruego delante de Jehová mi Dios por el monte santo de mi Dios; aún estaba hablando en oración, cuando el varón Gabriel, a quien había visto en la visión al principio, volando con presteza, vino a mí como a la hora del sacrificio de la tarde.

Recordemos que Daniel estaba en ayuno, pero la respuesta vino cerca de la hora del sacrificio de la tarde. Es decir, cerca de las tres. Desde la mañana hasta la tarde Daniel se mantuvo clamando intensamente hasta recibir la respuesta.

Que el Señor nos ayude a buscarle de todo corazón. Estando dispuestos a rendirlo todo a Él, dándole siempre el primer lugar en nuestras vidas.

 

DANIEL, UN HOMBRE DE ORACIÓN

Uno de los grandes ejemplos de hombres de oración lo encontramos en el profeta Daniel. Este hombre, siendo muy joven de edad fue llevado a Babilonia en la primera deportación del cautiverio babilónico por el rey Nabucodonosor.

En Babilonia Daniel se mantuvo fiel al Señor y siempre cuidaba su vida de oración. En esta ocasión no me voy a enfocar en las profecías que hay en el libro de Daniel, sino en los pasajes que nos hablan de las oraciones que este siervo levantó delante de Dios.

El capítulo 2 nos relata la historia del sueño olvidado por el rey Nabucodonosor.

1 En el segundo año del reinado de Nabucodonosor, tuvo Nabucodonosor sueños, y se perturbó su espíritu, y se le fue el sueño.

2 Hizo llamar el rey a magos, astrólogos, encantadores y caldeos, para que le explicasen sus sueños. Vinieron, pues, y se presentaron delante del rey.

3 Y el rey les dijo: He tenido un sueño, y mi espíritu se ha turbado por saber el sueño.

4 Entonces hablaron los caldeos al rey en lengua aramea: Rey, para siempre vive; di el sueño a tus siervos, y te mostraremos la interpretación.

5 Respondió el rey y dijo a los caldeos: El asunto lo olvidé; si no me mostráis el sueño y su interpretación, seréis hechos pedazos, y vuestras casas serán convertidas en muladares.

6 Y si me mostrareis el sueño y su interpretación, recibiréis de mí dones y favores y gran honra. Decidme, pues, el sueño y su interpretación.

7 Respondieron por segunda vez, y dijeron: Diga el rey el sueño a sus siervos, y le mostraremos la interpretación.

8 El rey respondió y dijo: Yo conozco ciertamente que vosotros ponéis dilaciones, porque veis que el asunto se me ha ido.

9 Si no me mostráis el sueño, una sola sentencia hay para vosotros. Ciertamente preparáis respuesta mentirosa y perversa que decir delante de mí, entre tanto que pasa el tiempo. Decidme, pues, el sueño, para que yo sepa que me podéis dar su interpretación.

10 Los caldeos respondieron delante del rey, y dijeron: No hay hombre sobre la tierra que pueda declarar el asunto del rey; además de esto, ningún rey, príncipe ni señor preguntó cosa semejante a ningún mago ni astrólogo ni caldeo.

11 Porque el asunto que el rey demanda es difícil, y no hay quien lo pueda declarar al rey, salvo los dioses cuya morada no es con la carne.

12 Por esto el rey con ira y con gran enojo mandó que matasen a todos los sabios de Babilonia.

Observemos que el rey no tuvo un sueño sino varios sueños. El rey tuvo sueños que a pesar de que no los podía recordar, él sintió en su espíritu que el mensaje que había para él era muy importante. Lamentablemente, como Nabucodonosor era un idolatra, él acudió a la magia y la astrología buscando una respuesta.

También hoy en día hay muchos que quieren recibir ayuda de Dios pero van detrás de los brujos y hechiceros en vez de venir a Jesucristo. Es más fácil contestar una pregunta acerca del futuro que responder a una pregunta acerca del pasado. Porque uno puede contestar una pregunta acerca del futuro de acuerdo a la imaginación y creatividad de la mente aunque no se cumpla lo que se ha profetizado. Pero el pasado, sino no es revelado por Dios, siempre va a eludirnos.

Dios hizo que el rey olvidara lo que había soñado para glorificarse a través de Daniel. De esta manera los magos, astrólogos, y encantadores no tendrían oportunidad de declarar una falsa interpretación de sus mentes.

Daniel y sus amigos no pertenecían a este grupo de magos, astrólogos, encantadores y caldeos. Pero el Señor permitió que Nabucodonosor en su frustración decretara que todos los sabios de Babilonia debían morir para de esta manera introducir a Daniel ante el rey.

Daniel no estaba enterado de lo que había ocurrido en la corte del rey. Cuando se anunció el edicto de matar a los sabios entonces él tuvo que preguntar porque razón se había hecho este decreto tan apresuradamente. Daniel pidió al rey que le diera tiempo para revelar el secreto al rey.

¿Por qué pidió tiempo? Quería tiempo para orar junto a sus amigos. Tenemos aquí un ejemplo del poder de la oración de común acuerdo. (Hechos 12:5-12).

Mateo 18:19 – “Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos.”

En el capítulo 2 y versículo 19 continua la historia y vemos que Dios le revelo el misterio a su siervo en visión en la noche. Esta palabra nos recuerda la promesa que encontramos en Jeremías 33:3 que dice: “Clama a mí, y yo te responderé y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.”

Dios esta dispuesto a enseñarnos, pero nosotros no estamos dispuestos a aprender. Cuantas maravillas y secretos Dios quiere compartir con sus hijos. Sin embargo, estamos mas preocupados con las cosas de la tierra, lo cual nos impide tener la comunión íntima necesaria para poder percibir la voz de Dios en nuestros corazones.

REFLEXIONES SOBRE LA ORACIÓN

A continuación expondré algunas citas de escritos de siervos y siervas de Dios que nos bendijeron en el pasado.

Cada vez que oramos nuestro horizonte es alterado, nuestra actitud hacia las cosas es alterada, no a veces, sino cada vez, y lo asombroso es que no oramos más. Oswald Chambers

Tengo tanto que hacer que paso varias en oración para poder hacerlo. John Wesley

La oración es la evidencia de que estoy espiritualmente concentrado en Dios. Oswald Chambers

Uno puede creer intelectualmente en la eficacia de la oración y nunca orar. Catherine Marshall

Miramos la oración como un medio para obtener cosas para nosotros; la idea bíblica de la oración es que podamos conocer a Dios mismo. Oswald Chambers

Ora frecuentemente, porque la oración es un escudo para el alma, un sacrificio para Dios, y un azote para Satanás. John Bunyan

Dios nunca nos da discernimiento para que podamos criticar, sino para que podamos interceder. Oswald Chambers

En la oración es mejor tener un corazón sin palabras que palabras sin un corazón. John Bunyan