MATEO 24:1-30

Herod's Temple

Mateo 24:1 Cuando Jesús salió del templo y se iba, se acercaron sus discípulos para mostrarle los edificios del templo. 2 Respondiendo él, les dijo: ¿Veis todo esto? De cierto os digo, que no quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada.

Según los historiadores antiguos, el segundo templo de Jerusalén fue una de las obras de arquitectura más grandes del Medio Oriente. Aunque Esdras y Zorobabel fueron los constructores, fue el rey Herodes quien años más tarde lo renovó y aumentó su tamaño convirtiéndolo en una estructura maravillosa digna de admiración.

Fue la hermosura de ese templo que motivó a los discípulos a expresar su admiración con su Maestro. Sin embargo, ellos no esperaban recibir una respuesta tan perturbadora como la oyeron de la boca del Mesías. El Señor les anunció que no iba a quedar piedra sobre piedra que no fuera derribada.

Me imagino que las palabras impactantes que habían acabado de escuchar retumbaban en sus corazones. Para estos hombres era difícil imaginarse a Jerusalén sin el templo ya que representaba la columna vertebral de la religión del pueblo judío.

Cuando los discípulos compartieron su admiración por esta estructura con el Maestro, ellos no esperaban recibir una respuesta tan perturbadora de la boca del Cristo. Para ellos era difícil imaginarse a Jerusalén sin el templo.

De seguro que mientras caminaban desde el templo hasta el monte de los Olivos, los discípulos meditaban en el significado de estas palabras. Quizás se preguntaban cuanto tiempo faltaba para cumplirse lo que el Señor les había declarado, y cómo serían afectados por tan grande perdida.

Es por esto que deseosos por saber más acerca de la profecía dada por Cristo, los discípulos le preguntaron lo siguiente:

Mateo 24:3 Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?

Si observamos bien la pregunta de los discípulos, veremos que se puede dividir en tres partes:

  • ¿Cuándo serán estas cosas?
  • ¿Qué señal habrá de tu venida?
  • ¿Qué señal habrá del fin del siglo?

Este tipo de pregunta trajo como respuesta información no solo acerca de la destrucción del templo, sino también de otros eventos proféticos de suma importancia para nosotros.

Señales – Falsos Cristos y rumores de guerras (vs. 4-6)

En su respuesta, lo primero que Jesús le advirtió a sus discípulos es que no se dejaran engañar por nadie. Esta advertencia es más pertinente hoy que en todos los tiempos de la historia de la iglesia. La realidad es que la iglesia de Cristo vive en un tiempo en el que muchos engañadores están arrastrando a las multitudes para seguir un evangelio diferente al que Cristo nos dejó.

Pero el engaño principal del que los discípulos debían cuidarse es del de los maestros con complejos de mesías. Este tipo de líderes pueden hacer gran daño a la fe de muchos que ignoran las enseñanzas de nuestro Señor Jesucristo.

Además de los falsos Cristos, otra de las señales que habrían de venir es la de  rumores de guerras. Sin lugar a dudas, la humanidad ha visto el cumplimiento de esta palabra en muchas ocasiones. Pero no debemos olvidarnos que el mensaje de Cristo es que cada vez que esos rumores vengan, no debemos turbarnos como los que no conocen al Señor.

Aunque las noticias de conflictos bélicos pueden ser causa de pánico en muchos, debemos recordar que es necesario que la palabra de Dios se cumpla.

Guerras, pestes, hambre, terremotos (vs. 7-8)

Toda persona que tiene un conocimiento básico de la historia universal, sabe que la humanidad ha vivido en diferentes períodos en los cuales se han manifestado estas cuatro señales proféticas. Así que, la pregunta que debemos hacernos es ¿cómo podemos identificar estos sucesos como señales del tiempo del fin?

Creo que algo interesante acerca de estos diferentes eventos, es el aumento en la intensidad y la frecuencia con la que han venido sucediendo en el mundo. Lo que quiere decir que estos males que hemos visto cumplirse una y otra vez, van a seguir ocurriendo más y más hasta llegar al colmo de los juicios de la gran tribulación.

Notemos que estas señales anunciadas aquí tienen gran similitud con los cuatro jinetes del Apocalipsis, los cuales serán desatados en el período de los siete años del gobierno del Anticristo (Ver Apocalipsis 6:1-8)

Persecución – Tribulación (vs. 9-13)

La siguiente señal que el Señor les anunció fue acerca de la tribulación que tendrían que pasar sus seguidores por causa de su nombre.

La palabra “entonces” del versículo 9 se refiere a un tiempo específico. Es lo mismo que decir “cuando” o “en aquel tiempo”. Es decir, que en el tiempo cuando se vieran las señales anunciadas aquí, también se van a ver las persecuciones anunciadas.

Muchos saben que la iglesia ha pasado por diferentes períodos de persecución y violencia, y que actualmente en muchos países los cristianos están siendo perseguidos por causa del evangelio. Pero creo que esta profecía tiene todavía un cumplimiento futuro del cual debemos estar pendientes.

Predicación del evangelio del reino (vs. 14)

Jesús nos dice que después de que el evangelio sea predicado en todo el mundo, entonces vendrá el fin. Esta profecía ha causado que muchos digan, “bueno, si es necesario que el evangelio sea predicado en todo el mundo, antes del fin, entonces podemos estar seguros de que el Señor no regresará por mucho tiempo, porque aún hay millones de millones que no han oído el evangelio.”

Esta es una actitud carnal y muy peligrosa, porque que el Señor frecuentemente nos amonesta en su palabra a que velemos por su regreso continuamente. Una y otra vez encontramos que el Señor instruyó a sus discípulos a esperar por su retorno inminente. Si ignoramos la instrucción de nuestro Maestro, seremos sorprendidos sin estar preparados para volar con Él.

Gran Tribulación (vs. 15-22)

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Después de anunciarles que ocurrirá cuando el evangelio sea anunciado en todo el mundo, Jesús les citó a sus oyentes un término profético llamado “la abominación desoladora” el cual se encuentra en el libro de Daniel (Daniel 11:31; 12:11).

La abominación desoladora es una expresión que se refiere a la profanación del lugar santísimo en el templo de Jerusalén. Esta fue anunciada de antemano al profeta Daniel y tuvo su cumplimiento en el 167 AC cuando Antíoco Epífanes contaminó el templo ofreciendo cerdos en holocausto y colocando una estatua de Zeus en el lugar santísimo.

Ahora bien, notemos que al hacer referencia a esta profecía, el Señor Jesús añade, “el que lee entienda.” En otras palabras, lo que el Señor quiere decir es que esta profecía es de doble cumplimiento. O sea que, aunque esa palabra ya se había cumplido una vez en Antíoco Epífanes, el santuario iba a ser nuevamente profanado por los romanos en el año 70 DC, y volverá a tener lugar cuando ocupe el lugar santo del templo futuro durante el gobierno del Anticristo (2 Tesalonicences 2:3-4).

Esa última abominación desoladora va a traer como resultado un lapso de tiempo de mucho dolor y sufrimiento en el mundo.  En el versículo 9 de Mateo 24 el Señor habló de tribulación en general para aquellos que le sirven y creen en su nombre, pero en el versículo 21 Él utiliza un término diferente llamado “gran tribulación.”

La gran tribulación tomará lugar en la segunda mitad del reinado del Anticristo, el cual durará siete años. Lo que quiere decir que por tres años y medio la tierra va a experimentar un tiempo de sufrimiento tan terrible, que el Señor dice que no se puede comparar con ningún otro tiempo de dolor en la historia humana. 

Falsos cristos, falsos profetas (vs. 23-28)

Otra de las señales que hemos visto cumplidas es la de falsos Cristos, la cual ya ha sido mencionada en el versículo cinco. Pero aquí nuestro Señor Jesucristo nos enseña que cuando se trata de su venida visible a la tierra, no hay porque caer en el engaño, pues su venida será tan gloriosa y estrepitosa que ningún falso maestro la podría imitar.

Sin embargo, debemos distinguir entre la venida visible del Señor Jesús y el arrebatamiento de la iglesia, lo cual tomará lugar antes de la gran tribulación.

Mateo 24:28 Porque dondequiera que estuviere el cuerpo muerto, allí se juntarán las águilas.

Esta declaración tan extraña puede referirse a las repercusiones que vendrán sobre todos los que peleen contra el Cordero en la batalla de Armagedón. De hecho, muchos teólogos ven este versículo como una referencia directa a Apocalipsis 19:17-18

La venida visible del Señor Jesucristo (vs. 29-31)

En los siguientes versículos el Señor revela lo que acontecerá al final de la gran tribulación, antes de su aparición gloriosa en las nubes. En aquellos días se manifestarán grandes señales en los cuerpos celestes.

El libro de Apocalipsis nos da más detalles de lo que acontecerá en ese tiempo.

Apocalipsis 6:13 y las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra, como la higuera deja caer sus higos cuando es sacudida por un fuerte viento.

Apocalipsis 8:12 El cuarto ángel tocó la trompeta, y fue herida la tercera parte del sol, y la tercera parte de la luna, y la tercera parte de las estrellas, para que se oscureciese la tercera parte de ellos, y no hubiese luz en la tercera parte del día, y asimismo de la noche.

En el versículo 30 tenemos el retorno visible de nuestro Señor, quien vendrá para destruir a sus enemigos, juzgar a las naciones, y establecer su reino milenial sobre este mundo.

Mateo 24:30 Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.

Hay muchos que interpretan Mateo 24 como una profecía que se cumplió en su totalidad en la destrucción de Jerusalén en el año 70 D.C. Pero para tomar esta posición teológica se tienen que ignorar muchos detalles importantes, o alegorizar muchos de los eventos anunciados por el Señor. 

Mateo 24 es un capítulo con muchas dificultades para todo estudiante serio de las Escrituras, sin embargo, si nos enfocamos en el mensaje principal de nuestro Señor Jesucristo, estaremos preparados para el día en que levante a su pueblo.

EL AYUNO BÍBLICO 2

TIPOS DE AYUNOS EN LA BIBLIA



Algunos creyentes cometen el error de enfocarse en la cantidad de tiempo que ayunan, en vez de buscar que sus oraciones sean agradables al Señor.

En las Escrituras no se da un tiempo determinado para la duración de un ayuno. Esto lo determinará la resistencia y fe de la persona, así como también la voluntad de Dios.

En la Biblia encontramos ayunos de diferentes períodos de tiempo, algunos de ellos, ordenados por el Señor, y otros iniciados por los siervos de Dios.

EL AYUNO DE 40 DÍAS

El primer ayuno que encontramos es el de Moisés en el monte Sinaí.

Éxodo 34:28 dice: Y él estuvo allí con Jehová cuarenta días y cuarenta noches; no comió pan, ni bebió agua; y escribió en tablas las palabras del pacto, los diez mandamientos.

Esta cita claramente nos muestra como Moisés estuvo en un ayuno total por más de un mes, pero debemos notar que Moisés ya había estado con Dios por cuarenta días anteriormente.

En Éxodo 24:18 dice cómo Dios llamó a Moisés a subir solo al monte Sinaí por primera vez. En ese lugar recibió los diez mandamientos y las instrucciones para la construcción del Tabernáculo.

En el capítulo 34 Moisés tuvo que subir por segunda vez después de haber quebrado las primeras tablas que Dios le había dado.

La palabra de Dios explica que él no comió en los cuarenta días y cuarenta noches que estuvo con Dios, para que entendamos que ese ayuno fue de días de veinticuatro horas corridos, sin interrupción.

La otra persona quien ayunó por cuarenta días y cuarenta noches fue nuestro Señor Jesucristo.

Mateo 4:1 Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo. 2 Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre.

Este es un tipo de ayuno que no debemos emprender por nuestra propia cuenta, pues fue el Señor quien llamó a Moisés a subir al monte, y él simplemente obedeció a la voz de Dios.

De la misma manera, nuestro Señor Jesucristo fue llevado por el Espíritu Santo al desierto. Al ser llamados por

Se ha sabido de personas quienes han intentado este tipo de ayuno y han terminado enfermándose, incluso a punto de morir, porque actuaron en la carne, buscando fama y gloria para ellos.

EL AYUNO DE 21 DÍAS / PARCIAL

Otro tipo de ayuno bíblico es el parcial de veintiún días, el cual encontramos en el libro de Daniel.

Daniel 10:2 En aquellos días yo Daniel estuve afligido por espacio de tres semanas. 3 No comí manjar delicado, ni entró en mi boca carne ni vino, ni me ungí con ungüento, hasta que se cumplieron las tres semanas.

Sabemos que este ayuno fue parcial porque Daniel nos dice de cuáles alimentos se abstuvo durante esas tres semanas.

Él no nos dice que comió en ese tiempo, pero podemos concluir que quizás se limitó a comer algunas legumbres al final del día.

Al leer el capítulo completo nos daremos cuenta de que Daniel no planeó hacer este ayuno por 21 días, sino que la bendición fue retenida todo ese tiempo hasta que el ángel que traía la respuesta fue ayudado por el arcángel Miguel.

Daniel 10:12 Entonces me dijo: Daniel, no temas; porque desde el primer día que dispusiste tu corazón a entender y a humillarte en la presencia de tu Dios, fueron oídas tus palabras; y a causa de tus palabras yo he venido. 13 Mas el príncipe del reino de Persia se me opuso durante veintiún días; pero he aquí Miguel, uno de los principales príncipes, vino para ayudarme, y quedé allí con los reyes de Persia.

Daniel no tenía idea de que mientras él ayunaba y oraba se estaba librando una batalla en el mundo espiritual por la bendición que él esperaba.

En esta historia podemos palpar la importancia de la perseverancia al buscar a Dios.

También vemos aquí como nuestra oración es recibida y contestada inmediatamente por nuestro Padre celestial.

EL AYUNO DE 3 DÍAS

Ester 4:16 Ve y reúne a todos los judíos que se hallan en Susa, y ayunad por mí, y no comáis ni bebáis en tres días, noche y día; yo también con mis doncellas ayunaré igualmente, y entonces entraré a ver al rey, aunque no sea conforme a la ley; y si perezco, que perezca.

El ayuno de la reina Ester vino en respuesta a una amenaza existencial para el pueblo judío en la antigua Persia.

Amán había convencido al rey Artajerjes a pasar un edicto que ordenaba la muerte de todos los judíos que vivían bajo su reino.

Ester no podía presentarse ante el rey sin haber sido llamada por él, más bien debía esperar a que llegara su turno de acuerdo a lo establecido en sus tradiciones.

El violar esta ley podía costarle la vida a esta sierva de Dios.

Pero ante tan grande emergencia, Ester tuvo que tomar una decisión valiente y presentarse ante el rey para interceder por su pueblo, pero no sin antes clamar a Dios en ayuno y oración.

Ella creyó en el poder de la intercesión en ayuno y oración y le pidió a todos los judíos que ayunaran junto a ella antes de presentarse ante el rey.

El resultado de esa intercesión fue que cuando el rey vio a Ester, la gracia de Dios sobre ella era tan fuerte que él no la pudo resistir.

Hechos 9:8 Entonces Saulo se levantó de tierra, y abriendo los ojos, no veía a nadie; así que, llevándole por la mano, le metieron en Damasco, 9 donde estuvo tres días sin ver, y no comió ni bebió.

Saulo de Tarso era un hombre celoso por la Ley de Moisés y la religión judía de tal manera que él pensaba que hacía un servicio para Dios al perseguir a los cristianos.

Pero cuando encontró al Señor camino a Damasco, Saulo quedó impactado por el poder de Dios y su mente y su corazón estaban llenos de preguntas acerca de Jesús de Nazaret.

Cuando él estaba en tierra impactado por el poder de Dios que había caído sobre su vida, Saulo preguntó: “¿Señor qué quieres que haga?” Jesús le mandó a entrar en la ciudad y esperar por instrucciones.

No sabemos si mientras él estuvo en esa casa se le ofrecieron alimentos, pero leemos que por tres días Saulo no comió ni bebió.

Este ayuno fue resultado de un encuentro con la gloria de Dios.

Hay ayunos que son inspirados por un toque de Dios en nuestras vidas.

EL DÍA DE AYUNO

Jeremías 36:6 Entra tú, pues, y lee de este rollo que escribiste de mi boca, las palabras de Jehová a los oídos del pueblo, en la casa de Jehová, el día del ayuno; y las leerás también a oídos de todos los de Judá que vienen de sus ciudades.

Aunque no encontramos ninguna ley o mandamiento en cuanto al ayuno en el Antiguo Testamento, esta cita nos enseña que el pueblo judío tenía un día específico en el que se reunían en el templo para ayunar.

Hechos 13:2 Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado. 3 Entonces, habiendo ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron.

El ayuno fue practicado también en la iglesia primitiva. Notemos que el día que Bernabé y Saulo (Pablo) fueron llamados para ser ordenados al ministerio, la iglesia estaba en un ayuno congregacional.

En otras palabras, en un día de ayuno pueden ocurrir cosas inesperadas como estas, y también puede marcar la diferencia entre la derrota o la victoria en un momento de guerra espiritual.

Creo que la iglesia actual pierde grandes batallas y bendiciones de parte de Dios por la falta de ayuno y oración en unidad.

 

EL AYUNO BÍBLICO

Mucha gente practica el ayuno por razones de salud o por motivos médicos, mientras que otros lo practican por motivos religiosos.

El ayuno forma parte esencial de los ritos y creencias de algunas religiones y sectas en el mundo.

Pero para quienes hemos recibido la revelación del Evangelio de Jesucristo, el ayuno no es un mero rito religioso, sino una arma poderosa en la intercesión y la guerra espiritual.

Es por esto que debemos aprender a ayunar como nos enseña la palabra de Dios, pues solo así seremos efectivos en esta labor espiritual.

Algo digno de señalar es que Dios no nos dejó mandamientos ni leyes específicas en cuanto al ayuno, aunque de una manera indirecta, sí dio a entender que debemos practicarlo

Como no hay un mandadto específico a ayunar muchos creyentes no creen en el ayuno. Muchos se apoyan bajo el texto que dice: “misericordia quiero y no sacrificios” para apoyar su posición. Estos enseñan que el ayuno era una práctica de los tiempos antiguos y por lo tanto, no tiene ninguna relevancia en este tiempo.

Sin embargo, es precisamente porque el ayuno no está basado en la ley o un mandamiento del Nuevo Testamento, qué es tan trascendental e importante para el pueblo de Dios. Como este fue practicado en el antiguo y en el nuevo pacto por grandes siervos de Dios, se da por sentado que también hoy en día es necesario ayunar con el mismo fervor para Dios.

La necesidad del ayuno

El argumento más poderoso a favor del ayuno para hoy lo tenemos en nuestro Señor Jesucristo. Si Jesús siendo el hombre perfecto tuvo que ayunar, cuanto más nosotros que somos como hojarasca delante de él.

Además de esto, Cristo nos reveló que hay géneros de demonios que no salen si no es con oración y ayuno (Mateo 17:21). Estas palabras de Jesús demuestran cuan importante es el ayuno para ministrar liberación a los cautivos. Ay de nosotros si no hacemos caso a las palabras del Maestro.

Tampoco podemos pasar por alto que cuando Jesús fue confrontado porque sus díscipulos no ayunaban como los de Juan y los de los fariseos, el Señor les dijo que cuando él les fuera quitado, entonces ellos ayunarían (Lucas 5:33-35).

La iglesia ha practicado el ayuno desde que nuestro Señor voló para sentarse a la diestra del Padre en el cielo, y seguirá haciéndolo hasta el día cuando levante a su pueblo.

Dios es Soberano

La primera vez que encontramos la palabra ayuno en la Biblia es 2 Samuel 12:16-23, en donde se relata el momento cuando el rey David oró a Dios por la vida del niño que tuvo cuando pecó con Betsabé.

La Biblia dice que Dios había determinado que ese niño iba a morir como consecuencia del pecado de David.

Cuando David oyó estas palabras, él supo que lo único que podía hacer era interceder en ayuno y oración para que Dios tuviera misericordia de él, y salvara la vida del niño.

La historia nos dice que Dios no contestó la oración de David. Pero cuando el niño murió entonces David adoró a Jehová y después terminó su ayuno.

Esta experiencia de David nos muestra que aunque el ayuno es de gran utilidad en la intercesión y la búsqueda de Dios, esto no quiere decir que podamos manipular a Dios con él. Dios es soberano y siempre hará como él quiera.

David oró y ayunó porque sabía que después de la profecía que le fue dada no tenía ningún otro recurso para pedir misericordia. Pero algunos creyentes ayunan creyendo que esto hará que Dios les conceda cualquier cosa.

El ayuno es importante y necesario, pero debemos hacerlo con la actitud correcta.

El ayuno que agrada a Dios

Ahora bien, ¿cómo se debe ayunar? En Isaías 58:1-8 el Señor le enseña a su pueblo qué tipo de ayuno es el que le agrada.

1 Clama a voz en cuello, no te detengas; alza tu voz como trompeta, y anuncia a mi pueblo su rebelión, y a la casa de Jacob su pecado. 2 Que me buscan cada día, y quieren saber mis caminos, como gente que hubiese hecho justicia, y que no hubiese dejado la ley de su Dios; me piden justos juicios, y quieren acercarse a Dios.

Parece extraño que esa gente buscara a Dios y deseara conocer sus caminos, y que a la misma vez dejaran la ley de Dios y vivieran en rebeldía. Pero esa búsqueda y humillación no era más que religiosidad e hipocresía.

3 ¿Por qué, dicen, ayunamos, y no hiciste caso; humillamos nuestras almas, y no te diste por entendido? He aquí que en el día de vuestro ayuno buscáis vuestro propio gusto, y oprimís a todos vuestros trabajadores.

Es posible que al ayunar no veamos los resultados que deseamos porque estamos enfocados en satisfacer nuestros deseos. Es decir, que en vez de aprovechar el tiempo para clamar por las almas y el bienestar de las iglesias, ayunamos para pedir por cosas materiales que desea nuestra carne.

4 He aquí que para contiendas y debates ayunáis y para herir con el puño inicuamente; no ayunéis como hoy, para que vuestra voz sea oída en lo alto.

Otro factor importante es cómo nos llevamos con los demás. ¿Acaso vengo a orar y ayunar al templo cuando estoy enemistado con mi hermano? ¿O será posible que mientras estoy buscando el rostro de Dios me rehuse perdonar a quienes me han ofendido? ¿Cómo esperamos que Dios oiga nuestra voz cuando estamos muertos espiritualmente?

En estas palabras el Señor expone la hipocresía de esta gente así como lo hizo en Zacarías 7:5.

5 ¿Es tal el ayuno que yo escogí, que de día aflija el hombre su alma, que incline su cabeza como junco, y haga cama de cilicio y de ceniza? ¿Llamaréis esto ayuno, y día agradable a Jehová?

La demostración externa del ayuno no impresiona al Señor.

6 ¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo? 7 ¿No es que partas tu pan con el hambriento, y a los pobres errantes albergues en casa; que cuando veas al desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu hermano? 8 Entonces nacerá tu luz como el alba, y tu salvación se dejará ver pronto; e irá tu justicia delante de ti, y la gloria de Jehová será tu retaguardia.

Aquí encontramos el verdadero propósito del ayuno. No se trata de enfocarnos en nuestras necesidades y deseos, sino en mirar a quienes necesitan ayuda y ministrarles en sus necesidades.

La falta de compasión por los perdidos y el egocentrismo son las razones por la que la iglesia ha perdido poder en los últimos tiempos. Es necesario volver a interceder de corazón por los que se pierden. Solo así podremos impactar al mundo para Cristo.

Jehová le dijo a su pueblo que si ellos seguían su consejo y ayunaban como él quería, iban a recibir estos beneficios: luz, salvación, justicia, y la gloria de Jehová los guardaría.

Que Dios nos ayude a volvernos a la palabra de Dios, buscandole en ayuno y oración, para que podamos ver el nombre de Jesús glorificado en toda la tierra.