RECUERDA LA MUJER DE LOT

Sus pies estaban cansados e hinchados mientras trataba de alcanzar el resto de su familia. Y aunque quería librar su vida de la muerte inminente, o eso creía, ella no podía evitar lamentar su pérdida. Toda la riqueza, comodidad y gloria que había poseído estaban a punto de quemarse.

Su esposo ya era rico cuando se mudaron a Sodoma. Después de todo, a causa de su riqueza hizo se separó de su tío. Mientras estuvo con Abraham el trabajo de sus manos prosperaba. Pero en Sodoma, Lot no solo aumentó sus riquezas; sino que también alcanzó prestigio. Tuvo un puesto a las puertas de la ciudad indicando que era una persona importante allí.

Ahora, después años de éxito, tienen que dejarlo todo atrás y huir. Los ángeles les advirtieron que iban a destruir las ciudades, pero no hasta que Lot y su familia saliesen fuera. Bajo la dirección Divina, los ángeles les ordenaron salir y no mirar hacia atrás.

La familia comenzó a empacar pero se estaba tardando demasiado. Finalmente, los ángeles tuvieron que agarrarlo a él, a su esposa y a sus hijas para sacarlos de la ciudad.

No sabemos cuánto tiempo les tomó caminar de Sodoma a Zoar, pero cuando se acercaban a su nueva ciudad, fuego y azufre cayeron sobre Sodoma y Gomorra. Fue en ese momento cuando la mujer de Lot miro hacia atrás. Y al instante se convirtió en una estatua de sal.

En Lucas 17, Jesús nos aconseja que recordemos a la esposa de Lot. Porque, así como ocurrió en los días de Lot, el juicio de Dios viene para la tierra. Y solo aquellos que mantienen los ojos en Jesús podrá escapar de las cosas que vendran. Debemos recordar lo que pasó con ella para no cometer el mismo error. Que no miremos atras, y que no nos aferremos a las cosas de este mundo.

No es suficiente decir que creemos en la Biblia. No es suficiente empezar la carrera. La esposa de Lot había dejado Sodoma y estuvo cerca de salvar su vida, pero en el último momento fracasó. Que Dios nos libre de semejante error. Que después de años en el camino, en el último momento demos la vuelta.

Por lo tanto, sigamos corriendo la carrera sin mirar atrás. Guardemos en nuestro corazón las palabras de Jesús. Que a través de su palabra guardemos nuestra fe. Y que por fe podamos perseverar hasta el fin.

LOS DÍAS DE NOÉ

En una ocasión, los fariseos le preguntaron a Jesús cuándo vendría el reino de Dios. No hicieron esta pregunta porque estaban interesados en la respuesta. Sólo querían saber si Jesús pensaba proclamarse Mesías y, por tanto, rey de los judíos. Pero sin darse cuenta, los fariseos hicieron una de las preguntas más críticas de la historia.

En primer lugar, la respuesta del Maestro indicaba que el reino de Dios ya estaba entre ellos, pero invisible; y segundo, que el reino visible vendría de repente. Para ilustrarles cómo ha de venir el reino de Dios visiblemente, el Señor Jesucristo citó dos acontecimientos históricos. Hoy hablaremos solo del primer ejemplo que Él presentó; el de los días de Noé.

Lucas 17:20 Preguntado por los fariseos, cuándo había de venir el reino de Dios, les respondió y dijo: El reino de Dios no vendrá con advertencia, 21 ni dirán: Helo aquí, o helo allí; porque he aquí el reino de Dios está entre vosotros. 22 Y dijo a sus discípulos: Tiempo vendrá cuando desearéis ver uno de los días del Hijo del Hombre, y no lo veréis. 23 Y os dirán: Helo aquí, o helo allí. No vayáis, ni los sigáis. 24 Porque como el relámpago que al fulgurar resplandece desde un extremo del cielo hasta el otro, así también será el Hijo del Hombre en su día. 25 Pero primero es necesario que padezca mucho, y sea desechado por esta generación. 26 Como fue en los días de Noé, así también será en los días del Hijo del Hombre. 27 Comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que entró Noé en el arca, y vino el diluvio y los destruyó a todos.

Lucas 17 no fue la única vez que el Señor mencionó los días de Noé. En Mateo 24, Jesús informó a sus discípulos sobre acontecimientos del tiempo del fin. También les habló de las señales que vendrían antes de su regreso. Dentro de las señales que mencionó, Jesús dijo que ese tiempo sería como los días de Noé.

Mateo 24:36 Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino solo mi Padre. 37 Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. 38 Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, 39 y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre.

Si queremos entender esta señal profética, debemos ver lo que sucedió en los días de Noé.

Matrimonios malignos

El capítulo 6 de Génesis destaca el mayor problema socio espiritual en los días de Noé. En el versículo 1 y 2 dice: 1 Aconteció que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas, 2 que viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas.

Estos versículos han sido motivo de intenso debate en algunos círculos teológicos. Por un lado, algunos creen que los hijos de Dios fueron ángeles caídos que abandonaron su morada y procrearon con mujeres. Pero otros ven a los hijos de Dios como los descendientes del linaje justo de Set y consideran que las hijas de los hombres son descendientes del linaje de Caín.

Cualquiera que sea su posición teológica sobre este punto, una cosa está clara, el Señor vio estos matrimonios como actos malvados. Había algo anormal en estos casamientos, ya que de ellos nacieron los gigantes.

En Mateo 24, Jesús menciona las bodas, la comida y la bebida como parte de la vida diaria de ese tiempo. Él estaba señalando cómo las personas vivían sus vidas cotidianas sin pensar en Dios. Pero también es probable que el Señor estuviera dando a entender la maldad de los hombres en estas tres cosas.

El versículo 3 dice: Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; mas serán sus días ciento veinte años.

El dolor fue la reacción de Jehová ante la promiscuidad de la humanidad. El pecado había aumentado tanto que el Señor tuvo que reducir la longevidad de los hombres. Nótese que en la genealogía del capítulo 5, todos los personajes vivieron más de ochocientos o novecientos años. Luego, en la genealogía del capítulo 11, la edad de los hombres comienza a disminuir rápidamente. (Génesis 11:10-32)

La maldad rampante

Génesis 6:5 Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal. 6 Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón. 7 Y dijo Jehová: Raeré de sobre la faz de la tierra a los hombres que he creado, desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del cielo; pues me arrepiento de haberlos hecho. 8 Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová.

Imagínese toda la humanidad, millones de personas en el mundo, haciendo mal continuamente. Sería insoportable vivir en un mundo así. Ese nivel de maldad tan grande demandó el exterminio de los pecadores. Todos se habían corrompido, excepto un hombre. La fe de Noé sirvió para salvarse él y su familia. Y por medio de ellos, la humanidad tuvo otra oportunidad.

Hoy también está aumentando la maldad. Lo cual es una señal de que estamos en el tiempo del fin. Si el Señor Jesucristo no ha venido por su pueblo todavía, es porque aún hay almas que salvar.

Juicio inesperado

En Mateo 24:39 dice que la gente de los días de Noé no entendió hasta que vino el diluvio. Mientras Noé construía el arca y les predicaba del juicio, ellos no hacían caso a sus palabras. Solo cuando empezó caer el agua comenzaron a tocar la puerta del arca. Hoy también hay muchos que viven sus vidas sin pensar en Dios, ignorando el mensaje del evangelio. Ojalá que puedan recapacitar a tiempo. Que no se vean un día llamando a Cristo cuando sea demasiado tarde.

Al ver los tiempos que estamos viviendo debemos motivarnos a buscar más de Dios. Hoy más que nunca hagamos la obra de Dios. No sabemos hasta qué punto aumentará la maldad. Pero lo que sí sabemos es que no debemos descuidar nuestra salvación.

MATEO 24:1-30

Herod's Temple

Mateo 24:1 Cuando Jesús salió del templo y se iba, se acercaron sus discípulos para mostrarle los edificios del templo. 2 Respondiendo él, les dijo: ¿Veis todo esto? De cierto os digo, que no quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada.

Según los historiadores antiguos, el segundo templo de Jerusalén fue una de las obras de arquitectura más grandes del Medio Oriente. Aunque Esdras y Zorobabel fueron los constructores, fue el rey Herodes quien años más tarde lo renovó y aumentó su tamaño convirtiéndolo en una estructura maravillosa digna de admiración.

Fue la hermosura de ese templo que motivó a los discípulos a expresar su admiración con su Maestro. Sin embargo, ellos no esperaban recibir una respuesta tan perturbadora como la oyeron de la boca del Mesías. El Señor les anunció que no iba a quedar piedra sobre piedra que no fuera derribada.

Me imagino que las palabras impactantes que habían acabado de escuchar retumbaban en sus corazones. Para estos hombres era difícil imaginarse a Jerusalén sin el templo ya que representaba la columna vertebral de la religión del pueblo judío.

Cuando los discípulos compartieron su admiración por esta estructura con el Maestro, ellos no esperaban recibir una respuesta tan perturbadora de la boca del Cristo. Para ellos era difícil imaginarse a Jerusalén sin el templo.

De seguro que mientras caminaban desde el templo hasta el monte de los Olivos, los discípulos meditaban en el significado de estas palabras. Quizás se preguntaban cuanto tiempo faltaba para cumplirse lo que el Señor les había declarado, y cómo serían afectados por tan grande perdida.

Es por esto que deseosos por saber más acerca de la profecía dada por Cristo, los discípulos le preguntaron lo siguiente:

Mateo 24:3 Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?

Si observamos bien la pregunta de los discípulos, veremos que se puede dividir en tres partes:

  • ¿Cuándo serán estas cosas?
  • ¿Qué señal habrá de tu venida?
  • ¿Qué señal habrá del fin del siglo?

Este tipo de pregunta trajo como respuesta información no solo acerca de la destrucción del templo, sino también de otros eventos proféticos de suma importancia para nosotros.

Señales – Falsos Cristos y rumores de guerras (vs. 4-6)

En su respuesta, lo primero que Jesús le advirtió a sus discípulos es que no se dejaran engañar por nadie. Esta advertencia es más pertinente hoy que en todos los tiempos de la historia de la iglesia. La realidad es que la iglesia de Cristo vive en un tiempo en el que muchos engañadores están arrastrando a las multitudes para seguir un evangelio diferente al que Cristo nos dejó.

Pero el engaño principal del que los discípulos debían cuidarse es del de los maestros con complejos de mesías. Este tipo de líderes pueden hacer gran daño a la fe de muchos que ignoran las enseñanzas de nuestro Señor Jesucristo.

Además de los falsos Cristos, otra de las señales que habrían de venir es la de  rumores de guerras. Sin lugar a dudas, la humanidad ha visto el cumplimiento de esta palabra en muchas ocasiones. Pero no debemos olvidarnos que el mensaje de Cristo es que cada vez que esos rumores vengan, no debemos turbarnos como los que no conocen al Señor.

Aunque las noticias de conflictos bélicos pueden ser causa de pánico en muchos, debemos recordar que es necesario que la palabra de Dios se cumpla.

Guerras, pestes, hambre, terremotos (vs. 7-8)

Toda persona que tiene un conocimiento básico de la historia universal, sabe que la humanidad ha vivido en diferentes períodos en los cuales se han manifestado estas cuatro señales proféticas. Así que, la pregunta que debemos hacernos es ¿cómo podemos identificar estos sucesos como señales del tiempo del fin?

Creo que algo interesante acerca de estos diferentes eventos, es el aumento en la intensidad y la frecuencia con la que han venido sucediendo en el mundo. Lo que quiere decir que estos males que hemos visto cumplirse una y otra vez, van a seguir ocurriendo más y más hasta llegar al colmo de los juicios de la gran tribulación.

Notemos que estas señales anunciadas aquí tienen gran similitud con los cuatro jinetes del Apocalipsis, los cuales serán desatados en el período de los siete años del gobierno del Anticristo (Ver Apocalipsis 6:1-8)

Persecución – Tribulación (vs. 9-13)

La siguiente señal que el Señor les anunció fue acerca de la tribulación que tendrían que pasar sus seguidores por causa de su nombre.

La palabra “entonces” del versículo 9 se refiere a un tiempo específico. Es lo mismo que decir “cuando” o “en aquel tiempo”. Es decir, que en el tiempo cuando se vieran las señales anunciadas aquí, también se van a ver las persecuciones anunciadas.

Muchos saben que la iglesia ha pasado por diferentes períodos de persecución y violencia, y que actualmente en muchos países los cristianos están siendo perseguidos por causa del evangelio. Pero creo que esta profecía tiene todavía un cumplimiento futuro del cual debemos estar pendientes.

Predicación del evangelio del reino (vs. 14)

Jesús nos dice que después de que el evangelio sea predicado en todo el mundo, entonces vendrá el fin. Esta profecía ha causado que muchos digan, “bueno, si es necesario que el evangelio sea predicado en todo el mundo, antes del fin, entonces podemos estar seguros de que el Señor no regresará por mucho tiempo, porque aún hay millones de millones que no han oído el evangelio.”

Esta es una actitud carnal y muy peligrosa, porque que el Señor frecuentemente nos amonesta en su palabra a que velemos por su regreso continuamente. Una y otra vez encontramos que el Señor instruyó a sus discípulos a esperar por su retorno inminente. Si ignoramos la instrucción de nuestro Maestro, seremos sorprendidos sin estar preparados para volar con Él.

Gran Tribulación (vs. 15-22)

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Después de anunciarles que ocurrirá cuando el evangelio sea anunciado en todo el mundo, Jesús les citó a sus oyentes un término profético llamado «la abominación desoladora» el cual se encuentra en el libro de Daniel (Daniel 11:31; 12:11).

La abominación desoladora es una expresión que se refiere a la profanación del lugar santísimo en el templo de Jerusalén. Esta fue anunciada de antemano al profeta Daniel y tuvo su cumplimiento en el 167 AC cuando Antíoco Epífanes contaminó el templo ofreciendo cerdos en holocausto y colocando una estatua de Zeus en el lugar santísimo.

Ahora bien, notemos que al hacer referencia a esta profecía, el Señor Jesús añade, “el que lee entienda.” En otras palabras, lo que el Señor quiere decir es que esta profecía es de doble cumplimiento. O sea que, aunque esa palabra ya se había cumplido una vez en Antíoco Epífanes, el santuario iba a ser nuevamente profanado por los romanos en el año 70 DC, y volverá a tener lugar cuando ocupe el lugar santo del templo futuro durante el gobierno del Anticristo (2 Tesalonicences 2:3-4).

Esa última abominación desoladora va a traer como resultado un lapso de tiempo de mucho dolor y sufrimiento en el mundo.  En el versículo 9 de Mateo 24 el Señor habló de tribulación en general para aquellos que le sirven y creen en su nombre, pero en el versículo 21 Él utiliza un término diferente llamado “gran tribulación.”

La gran tribulación tomará lugar en la segunda mitad del reinado del Anticristo, el cual durará siete años. Lo que quiere decir que por tres años y medio la tierra va a experimentar un tiempo de sufrimiento tan terrible, que el Señor dice que no se puede comparar con ningún otro tiempo de dolor en la historia humana. 

Falsos cristos, falsos profetas (vs. 23-28)

Otra de las señales que hemos visto cumplidas es la de falsos Cristos, la cual ya ha sido mencionada en el versículo cinco. Pero aquí nuestro Señor Jesucristo nos enseña que cuando se trata de su venida visible a la tierra, no hay porque caer en el engaño, pues su venida será tan gloriosa y estrepitosa que ningún falso maestro la podría imitar.

Sin embargo, debemos distinguir entre la venida visible del Señor Jesús y el arrebatamiento de la iglesia, lo cual tomará lugar antes de la gran tribulación.

Mateo 24:28 Porque dondequiera que estuviere el cuerpo muerto, allí se juntarán las águilas.

Esta declaración tan extraña puede referirse a las repercusiones que vendrán sobre todos los que peleen contra el Cordero en la batalla de Armagedón. De hecho, muchos teólogos ven este versículo como una referencia directa a Apocalipsis 19:17-18

La venida visible del Señor Jesucristo (vs. 29-31)

En los siguientes versículos el Señor revela lo que acontecerá al final de la gran tribulación, antes de su aparición gloriosa en las nubes. En aquellos días se manifestarán grandes señales en los cuerpos celestes.

El libro de Apocalipsis nos da más detalles de lo que acontecerá en ese tiempo.

Apocalipsis 6:13 y las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra, como la higuera deja caer sus higos cuando es sacudida por un fuerte viento.

Apocalipsis 8:12 El cuarto ángel tocó la trompeta, y fue herida la tercera parte del sol, y la tercera parte de la luna, y la tercera parte de las estrellas, para que se oscureciese la tercera parte de ellos, y no hubiese luz en la tercera parte del día, y asimismo de la noche.

En el versículo 30 tenemos el retorno visible de nuestro Señor, quien vendrá para destruir a sus enemigos, juzgar a las naciones, y establecer su reino milenial sobre este mundo.

Mateo 24:30 Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.

Hay muchos que interpretan Mateo 24 como una profecía que se cumplió en su totalidad en la destrucción de Jerusalén en el año 70 D.C. Pero para tomar esta posición teológica se tienen que ignorar muchos detalles importantes, o alegorizar muchos de los eventos anunciados por el Señor. 

Mateo 24 es un capítulo con muchas dificultades para todo estudiante serio de las Escrituras, sin embargo, si nos enfocamos en el mensaje principal de nuestro Señor Jesucristo, estaremos preparados para el día en que levante a su pueblo.