JUDAS 1:3-5


Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos. Judas 1:3

Continuamos hoy con nuestro estudio del libro de Judas y en este versículo descubrimos que él planeaba escribir una carta con otro tema en mente, pero vio que era necesario escribirles a los hermanos acerca de la defensa de la fe. Quiero tomar en cuenta la razón que Judas da para escribir su carta. Él vio una necesidad en la iglesia y siguió la dirección del Espíritu. Necesitamos aprender a ser hombres y mujeres dirigidos por el Espíritu Santo para ser instrumentos de bendición para el pueblo de Dios.

Judas exhorta a los creyentes a contender ardientemente. El verbo contender viene del griego epagonizomai que también se puede traducir como luchar seriamente. En otras palabras, es necesario que peleemos encarecidamente por preservar la fe que nos fue dada, el evangelio de salvación. Si no tomamos esta actitud militante en defensa de nuestra fe, el enemigo va a destruir la obra que Dios ha hecho en nosotros.

No debemos confundir esta pelea o contienda con hacer violencia o lanzar insultos contra aquellos que se oponen al evangelio. Mas bien, tomamos una actitud militante usando las armas espirituales que Dios nos hado como dice en Efesios 6:11-18. También en 2 Corintios 10:4 se nos dice que las armas de nuestra milicia no son carnales. Si queremos contender por la fe que hemos recibido, debemos hacerlo haciendo guerra espiritual como manda la palabra de Dios.

Acerca de la fe que hemos recibido, el comentario James Fausset Brown dice: “La fe nos fue dada de una vez por todas. Lo que quiere decir que no hay otra fe o revelación que la pueda superar. Este es un argumento fuerte para resistir a los herejes innovadores.”

Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes habían sido destinados para esta condenación, hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios, y niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo. Judas 1:4

Aunque algunos habían entrado encubiertamente a la iglesia,  creo que el Espíritu le había mostrado a Judas el problema que estaba oculto a la iglesia.

Desde este versículo en adelante, él comienza a describir el carácter de los apóstatas, así como sus falsas enseñanzas.

Una de las cosas que hacen los apóstatas es que convierten en libertinaje la gracia de Dios. Libertinaje viene del griego aselgeia que también se puede traducir como “disolución” o “lascivia.” Cuando permitimos que el evangelio se convierta en una doctrina que le da rienda suelta a los deseos de la carne, hemos caído en apostasía.

Al oponerse a la sana doctrina de la palabra, estos hombres estaban en efecto negando al Señor. No es que ellos negaran que Dios era real, sino que con sus acciones contradecían la palabra de Dios, y de esta forma lo hacían un mentiroso. ¡Que Dios nos guarde de caer en semejante error!

Mas quiero recordaros, ya que una vez lo habéis sabido, que el Señor, habiendo salvado al pueblo sacándolo de Egipto, después destruyo a los que no creyeron. Judas 1:5

Desde este versículo en adelante, Judas comienza a dar ejemplos de varios casos de apostasía y rebelión contra Dios en el Antiguo Testamento. El primer caso que presenta es el del pueblo de Israel.

Dios salvó a los hebreos de la esclavitud en que se encontraban y los sacó de esa nación con grandes prodigios y milagros. Sin embargo, hubieron muchos que no recibieron esa libertad con un corazón puro, sino que hubo maldad, incredulidad, y rebeldía contra Jehová Dios. Ese corazón malo agradecido y lleno de incredulidad los llevó a la destrucción.

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En 1 Corintios 10:1-12 el apóstol Pablo amonesta a la iglesia a no caer en el mismo error del pueblo de Israel en el desierto.

Lo primero que Pablo quiere que los creyentes reconozcan es que todos los que salieron de Egipto disfrutaron las bendiciones que Dios derramaba sobre ellos igualmente.

Pero a pesar de que todos caminaron bajo la nube, y todos pasaron por el mar; y todos fueron bautizados en la nube y en el mar; y aunque todos comieron el mismo alimento espiritual, y bebieron de la misma agua espiritual; lamentablemente, muchos no pudieron entrar a la tierra prometida, y murieron en el desierto.

En el 1 Corintios 1:6 Pablo dice que los acontecimientos que le vinieron a Israel en el desierto fueron de ejemplo para nosotros; para que no cometamos los errores que ellos cometieron.

Algunos de los pecados que Israel cometió en el desierto fueron la codicia de cosas malas, el pecado de idolatría, el pecado de fornicación, el tentar al Señor, y la murmuración contra Dios. Los pecados que cometieron contra Dios y las consecuencias que les vinieron, fueron escritas como ejemplo para nosotros, como una amonestación para que nos cuidemos de no apartarnos del camino de la fe.

En Hebreos 4 el Espíritu Santo nos revela que el pueblo de Israel no pudo entrar en el reposo de Dios a causa de su incredulidad.

Porque también a nosotros se nos ha anunciado la buena nueva como a ellos; pero no les aprovechó el oír la palabra, por no ir acompañada de fe en los que la oyeron. Pero los que hemos creído entramos en el reposo, de la manera que dijo: Por tanto, juré en mi ira, no entrarán en mi reposo; aunque las obras suyas estaban acabadas desde la fundación del mundo. Hebreos 4:2-3

Cuando pensamos en rebeldía o rebelión usualmente pensamos en gente que se levanta para llevar la contraria a los líderes. Siempre pensamos en personas como Coré y sus seguidores, que por rebelarse contra Jehová y Moisés, Dios hizo que la tierra se los tragase vivos (Números 16:27-32).

Pero segun esta escritura de Hebreos 4, cualquiera de nosotros puede caer bajo la ira de Dios, solo con guardar incredulidad en nuestros corazones. Cuando dudamos de la palabra de Dios y tratamos de ganarnos su favor con nuestras obras, entonces entramos en apostasía.

 

LECCIONES DEL LIBRO DE LOS JUECES

Valle cercano a Hebron
Valle cercano a Hebron

JUECES 1:1-15

En el libro de los Jueces encontramos eventos históricos que contienen lecciones espirituales para nosotros hoy. En las próximas semanas vamos estudiar las historias que; se encuentran en este libro, pero no vamos estudiar cada capítulo y versículo. Solo nos enfocaremos en aquellas historias que el Espíritu de Dios nos guiará a estudiar.

El período de los Jueces tomo lugar en el tiempo de la conquista de la tierra prometida, después de 40 años en el desierto, cuando Dios instruyo a Josué a tomar la tierra y poseerla. La fecha en que se escribió se estima entre el año 1045 al 1000 a.C. Se cree que Samuel fue el escritor de Jueces, pero la Biblia no nos dice quien fue su escritor.

El Señor le dijo al pueblo de Israel que le había entregado toda la tierra de Canaán, pero le dijo, “tómala.” Es decir, que cuando el Señor nos dice que nos ha dado la victoria es porque que debe haber un conflicto en el que tenemos que pelear. Dios nos ha dado la victoria, pero nos manda a conquistar el territorio que nos ha entregado.

Algunas personas cuestionan ¿porque si Dios es bueno mandaba a su pueblo a hacer la guerra? Sabemos cuán maligna y destructiva la guerra es, sin embargo, las guerras del Antiguo Testamento fueron juicio de Dios para las naciones que adoraban a otros dioses.

En el libro de Ezequiel se nos revela que uno de los cuatro juicios terribles de Dios es la espada, refiriéndose, por supuesto a conflictos bélicos (Ezequiel 14:21). Dios había profetizado que Él iba a traer juicio a las naciones cananeas, pero no lo haría hasta el tiempo en que la maldad de ellos llegara al colmo. Dios utilizó a Israel como instrumento de juicio contra esas naciones.

El libro de Jueces comienza con un breve recuento de las conquistas que se detallan en libro de Josué. Después de la muerte de Josué, el pueblo de Israel entró en un período donde la nación existió sin la dirección de un rey. No había rey en Israel, pero había un Rey, Jehová de los ejércitos. Algunos catalogan este periodo como el tiempo de la Teocracia. Sabemos que la palabra democracia puede traducirse como “gobierno del pueblo”.

En un sistema democrático la mayoría elige quien va a gobernar sobre el pueblo. Teocracia se puede traducir como “gobierno de Dios”. O sea, que en este sistema de gobierno, solo Dios reina. Cuando el pueblo de Israel se rebelaba contra Dios, el Señor los entregaba en manos de sus enemigos, luego Él levantaba líderes (jueces) que los libertaran de sus enemigos.

CAPITULO 1

El pueblo estaba listo para conquistar el territorio de Canaán, pero no sabían cuál de las doce tribus debía avanzar. Ellos entendían que no debían avanzar todas las tribus a la misma vez. El pueblo consultó a Jehová para saber la voluntad de Dios y recibir instrucción. La primera lección que podemos sacar del versículo uno es que, antes de ir a la batalla tenemos que buscar la dirección de Dios.

Antes de emprender un ministerio, antes de hacer un trabajo para Dios, si hay en nuestros corazón alguna misión que queremos llevar a cabo; es necesario que preguntemos al Señor que quiere que hagamos. Cada vez que la iglesia hace la obra de misiones y evangelismo está entrando en el territorio del enemigo para arrebatarle las almas perdidas. Si queremos tener exito necesitamos la guía del Espíritu Santo.

Luego en el versículo 2 viene la respuesta de Dios. La tribu de Judá debía avanzar. Creo que en Dios no hay casualidad ni que sus decisiones sean caprichosas, sino que en todo hay un propósito. Dos cosas interesantes acerca de Judá son: primero, el significado de su nombre, “alabanza a Jehová.” Cuando Israel anduvo por el desierto, Dios le asignó a la tribu de Judá marchar delante del resto del pueblo. Para mí esto significa de Dios quiere que su pueblo avance en alabanza a Él. Segundo, es de la tribu de Judá que viene el Mesías nuestro Salvador. De esta tribu vendría el futuro Reino de Dios sobre la tierra.

El versículo 5 relata que se encontraron contra un rey llamado Adoni-bezec el cual huyó cuando vio que perdía la batalla. Cuando fue capturado por Israel, le cortaron los pulgares de las manos y los pies y fue llevado prisionero. Es interesante que el escritor nos informa que dijo este rey después de este hecho.

Él confesó que esta humillación que estaba viviendo, anteriormente él se la había infligido a setenta reyes. Adoni-bezec reconoció que era Dios quien le estaba castigando por sus acciones. Este suceso nos enseña que el mal que una persona hace en la tierra, tiene su castigo no solo después de la muerte, sino también aquí en la tierra.

El versículo 10 nos dice que Judá continuo su conquista atacando al cananeo que habitaba en Hebrón. El nombre original de esta ciudad era Quiriat-arba, que significa, “ciudad de los cuatro gigantes.” Recordemos que cuando el pueblo estaba aun en el desierto, Moisés envió doce espías para explorar la tierra(Números 13).

Diez de ellos dieron un mal reporte y una de las quejas que tenían era que había gigantes en la tierra prometida. Josué y Caleb fueron los únicos que tuvieron la fe para creer que Jehová era más grande que los gigantes de Canaán. Dios les prometió victoria y vemos aquí como Judá venció en la ciudad de los gigantes.

En el versículo 12 vemos que Caleb ofrece como recompensa a su hija Acsa, para ser esposa del guerrero que atacare y tomare a Quiriat-sefer. Otoniel tuvo interés en ella y logró tomar la ciudad. Su nombre significa “fuerza de Dios.” Creo que este varón tuvo fe para creer que Dios le daría la fuerza para vencer.

Versículo 15, Otoniel en su sabiduría, logro que Acsa pidiese a su padre un campo como regalo de boda. Ella le pidió a su padre que le concediera un terreno para ella y su familia, pero Acsa fue sabia al pedir que en ese terreno hubiese también fuentes de aguas. Podemos decir que una tierra sin agua es como un cuerpo sin vida; un cristiano sin el Espíritu Santo es como una tierra sin fuentes de aguas.

Si te sientes seco espiritualmente, reflexiona en las palabras del Señor en Isaías 41:17-18: Los afligidos y menesterosos buscan las aguas, y no las hay; seca está de sed su lengua; yo Jehová los oiré, yo el Dios de Israel no los desampararé. En las alturas abriré ríos, y fuentes en medio de los valles; abriré en el desierto estanques de aguas, y manantiales de aguas en la tierra seca.

Notemos que Caleb le concedió a Acsa más de lo que había pedido. Él le dio las fuentes de arriba y de abajo. El comentario Matthew Henry dice que esta escritura representa los momentos “cuando oramos por bendiciones espirituales y celestiales las cuales se relacionan a nuestras almas como bendiciones de las fuentes de arriba, y aquellas que se relacionan al cuerpo y la vida que ahora es como bendiciones de las fuentes de abajo.”

Aunque estemos en el desierto más árido y extenso de nuestras vidas, pidamos con confianza de las fuentes de aguas que en verdad satisfacen la sed interior. Nuestro Padre celestial nos dará más de lo que podamos pensar.

AMÓS 6 y 7

En el capítulo 6 de Amos Dios declara una palabra dirigida a la élite de la sociedad en el Reino del Norte y del Reino del Sur en Israel.

  1. AY DE LOS REPOSADOS (6:1-2)

Los ricos y poderosos de Israel tenían una actitud de incredulidad hacia la palabra profética que Amós predicó contra Israel. Ellos al igual que los ricos de hoy en día, tenían su confianza en sus posesiones materiales. Aunque debemos entender que no todos los ricos son impíos sin temor de Dios, estos estaban reposados sin sentir ninguna ansiedad o preocupación por el juicio de Dios. Vivían tranquilos y sin perturbación porque confiaban en el poderío militar de sus reyes.

Dios levanta una palabra de lamentación sobre estos hombres perversos. ¡Ay de los reposados de Sion, y de los confiados en el monte de Samaria, los notables y principales entre las naciones, a los cuales acude la casa de Israel! (Amos 6:1).

Lucas 6:24-25 es una referencia bíblica que podemos conectar con Amós 6:1. En esa escritura el Señor Jesús dijo: “Mas ¡hay de vosotros, ricos! porque ya tenéis vuestro consuelo. ¡Ay de vosotros, los que ahora estáis saciados! porque tendréis hambre. ¡Ay de vosotros los que ahora reís! porque lamentaréis y lloraréis.”

En el versículo 2 el Señor llama a su pueblo a considerar lo que había pasado con otros reinos de alrededor. Como a pesar de toda su gloria y poder fueron derrotados por sus adversarios. Estas ciudades mencionadas aquí son un ejemplo de lo que le iba a acontecer a Israel si no cambiaba su camino. Si esas ciudades no pudieron escapar, los reinos de Israel que no eran mejor que ellas, iban también a ser entregados al enemigo (v.8).

  • Calne – subyugada por Asiria en el 794 A.C.
  • Hamat – subyugada por Jeroboam II (2 Reyes 14:29).
  • Gat – su muro fue quebrantado por Jeroboam II (2 Crónicas 26:6).
  1. DESCRIPCIÓN DE LOS INSENSATOS (6:3-6).

Nos dice la Biblia que estos hombres alejaban el día del mal en sus mentes. Ellos se convencían a si mismos de que el castigo no sería para ese tiempo y acercaban la silla de la iniquidad. La expresión “la silla de la iniquidad”, puede referirse a aquellos que estaban en tronos de autoridad para hacer maldad aprovechándose de su posición. Al pensar que el juicio de Dios estaba lejano, estos líderes habían entronizado la maldad en Israel.

A continuación el Señor describe cómo vivían estos hombres rebeldes.

Dormían en camas de marfil, lo que indica que estaban rodeados de lujo y comodidad, comiendo de los mejores manjares. Tenían acceso a la mejor música y entrenamientos de ese tiempo, pues al igual que David creaban instrumentos musicales. David hizo instrumentos musicales para adorar a Dios, pero estos los hacían para su deleite. Vivían un estilo de vida hedonista de tanto placer que no bebían el vino en copas sino en tazones. Este es el gran pecado de la juventud de hoy en día; una búsqueda continúa de placeres.

 

III. DETALLES DEL CASTIGO ANUNCIADO (6:7-13)

La clase alta del pueblo de Israel estaba confiada y saciada en su abundancia. Ya no tenían su confianza en Jehová, sino en sus bienes, en sus aliados, y sus amigos. Sin embargo, Jehová declara que estos que eran cabeza en Israel, irían a la cabeza en el cautiverio (v.7). Ya que ellos eran los primeros en disfrutar de las mejores cosas que puede ofrecer la vida, serían los primeros que irían como prisioneros al cautiverio. Dios iba a acercar el dolor que ellos habían alejado en sus mentes.

La grandeza de Israel era abominable ante los ojos de Dios. Es decir, algo aborrecible ante su presencia. Por esto, Dios iba entregar sus palacios para ser destruidos por sus enemigos. Este mismo sentir llevo al Señor a profanar su santuario en el Reino del Sur años después (Ez. 24:21). Cuando los caldeos tomaron Jerusalén y destruyeron el templo, la profanación había entrado en la casa de Dios, pero fue Dios quien les permitió entrar como castigo para su pueblo.

Quizás algunos pensaban que iban a escapar de la invasión de sus adversarios, pero si se daba el caso de que diez sobrevivieran la invasión militar, dice Jehová que todos perecerían. Según el comentario Jameson, Fausset Brown, los que quedaren en la ciudad perecerían a causa de la pestilencia, un resultado común de las guerras del antiguo Oriente (Jeremías 24:10). En este tiempo moderno vemos que plagas como el cólera surgen en medio de una catástrofe donde queden muchos cadáveres esparcidos.

Y un pariente tomará a cada uno, y lo quemará para sacar los huesos de casa (Amós 6:10a) En la cultura hebrea se acostumbraba a sepultar a los muertos. El tener que quemar los restos de aquellos que perecían indicaba que era un caso de necesidad extrema.

Y dirá al que estará en los rincones de la casa: ¿Hay aún alguno contigo? Y dirá: No. Y dirá aquél: Calla, porque no podemos mencionar el nombre de Jehová. (Amós 6:10b) El nombre de Jehová, el cual era invocado en Israel, y con el que se identificaba Israel, ahora iba a ser causa de temor. Este castigo les iba a enseñar Anna n

En el versículo 12 Dios dice que ellos habían convertido el juicio en veneno. Sabemos lo mortal que es el veneno. El juicio debe ser fuente de vida cuando está basado en la Palabra de Dios. Cuando el pecado corrompe el juicio, este se convierte en veneno espiritual para la nación. La justicia se torna en ajenjo lo cual nos habla de amargura.

En el versículo 13 dice que ellos se alegraban en nada, es decir, en sus vanidades. Llegaron a pensar que el poder que tenían lo habían adquirido en sus propias fuerzas. Esta insensatez provoca la sentencia del Señor: “levantare yo sobre vosotros a una nación…” A causa de sus pecados, Dios los iba a derribar de su grandeza e iba a exaltar a otra nación sobre ellos.

En el versículo 2 habíamos hablado de Hamat, una de las ciudades conquistadas por el rey Jeroboam II. Ahora, este territorio conquistado sobre el cual se gloriaban iba a ser el comienzo de la derrota de Israel. Su derrota estaba demarcada hasta el arroyo del Arabá el cual se encontraba en la frontera de las diez tribus del Reino del norte.

Capítulo 7

  1. Tres visiones de destrucción. Amós 7:1-9

En la primera visión, Amós vio que Dios iba a enviar langostas en contra de Israel. El profeta intercedió y el Señor oyó la intercesión de su siervo y perdonó el pecado de su pueblo.

En la próxima visión el profeta vio que Dios iba enviar un fuego consumidor contra su pueblo, el cual iba a destruir una parte de la tierra. Una vez más el profeta clamó por misericordia y de nuevo Jehová escuchó la oración de Amós y perdonó el pecado de su pueblo.

En la tercera visión Amós vio a Dios sobre un muro de plomo con una plomada en su mano. La intercesión del profeta había detenido la mano del Señor contra su pueblo. Pero ahora su intercesión no sería escuchada más. El Señor declara que ya no iba a tolerar más el pecado de su pueblo. La plomada no era solamente una herramienta para edificar casas o muros, sino también para destruir edificaciones. Jehová había determinado destruir los lugares altos donde se ofrecían sacrificios a diferentes a ídolos.  2 Reyes 21:13; Isaías 28:17.

V. 10-13

El mensaje del profeta Amós estaba adquiriendo fama en Israel, pero Jeroboam rey de Israel aun no había escuchado de él. Amasías le mando a decir que su mensaje era tan fuerte que el pueblo no podía resistir sus palabras. Amasías era uno de los sacerdotes que ministraba a uno de los becerros que adoraban en Betel. Este sacerdote pagano se atrevió a ordenarle a Amos que dejara de profetizar en el territorio del Reino del Norte. Amasías estaba dando órdenes fuera de los parámetros de su autoridad. Amós no ministraba en Israel por voluntad propia, sino porque Dios le había enviado. En vez de ser receptivo, Amasías no acepta el mensaje de corrección del profeta. Tomó las palabras de Amós como muestra de oposición contra él y sus seguidores.

Cuando Amasías manda a Amós a comer su pan en tierra de Judá, le está mandando a buscar su sustento o ejercer su profesión fuera del territorio del Reino del Norte. Amós responde al mensaje de Amasías dejándole saber que él no era profeta, o sea, él no provenía de la escuela de los profetas. Ya él tenía una profesión de la cual vivía. Él era boyero, una ocupación muy productiva en los tiempos bíblicos. También se dedicaba a recoger higos silvestres, dándonos a entender que era un hombre que tenía una posición económica estable. Él no había escogido este ministerio para vivir de él. Sin embargo, Jehová lo tomó de detrás del ganado para convertirlo en profeta de Israel. Amós le dejo saber a Amasías las consecuencias que le vendrían por su osadía.