JESUCRISTO EL INMUTABLE

Vivimos en un universo cambiante o mutable. Desde las grandes galaxias en el espacio sideral, hasta los microorganismos más diminutos del planeta,  todo cambia. Cuando se trata del ser humano, algunos cambios son para bien y otros para mal. Algunas personas cambian para mejorar su carácter, pero otras cambian para destruir sus almas.Todos cambiamos de una forma u otra, excepto un hombre.

Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. Hebreos 13:8

Debido a que vivimos en esta realidad universal, tendemos a olvidar que nuestro Señor Jesucristo no cambia. Lamentablemente, pensamos que Él ya no nos ama si no responde a nuestras peticiones. O siempre que no sentimos su presencia, pensamos que nos ha abandonado. Sin embargo, nuestro Señor no puede alterar su naturaleza porque no tiene que agregarle ni restarle nada. El conocimiento de esta verdad debe ser motivo de gozo en los creyentes.

Saber que, como parte de la Deidad, nuestro Señor Jesucristo es siempre fiel, nos da seguridad y confianza. Podemos estar seguros de que nunca nos abandonará, que Él siempre permanece fiel.

Ahora bien, debemos diferenciar entre la inmutabilidad de su carácter y sus obras en diferentes tiempos. Las funciones del Hijo de Dios han cambiado de acuerdo a los propósitos del Padre desde antes de la creación. Cristo ha ejercido diferentes ministerios de acuerdo a la necesidad de la humanidad. Pero no importando cuál haya sido su obra dentro y fuera del tiempo, Jesús sigue siendo el mismo.

Quién fue Cristo ayer

El ayer de Cristo no comenzó cuando nació de María casi dos mil años atrás. La Biblia nos dice que Él tuvo una gloria que compartió con el Padre, antes de la creación del mundo. Por lo tanto, su pasado es también eterno.

Juan 17:5 Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese.

No tenemos idea de cuánto duró tal gloria en la eternidad pasada. Puede haber durado decenas de miles de años o incluso millones y millones de años. Pero sí sabemos por la Escritura que Él tuvo esa gloria y que recibió alabanza junto al Padre cuando creaba la tierra. Job 38:1-7

En cuanto a su ayer terrenal, vemos que Jesús tuvo una misión que cumplir. Lucas 19:10 dice: «Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.» Por esta causa nuestros Señor tuvo que participar de carne y sangre, para ofrendarse como holocausto por todos nosotros. Y con su sangre, nos salvó de nuestros pecados (Mateo 1:21).

En su ayer terrenal, Jesús también anduvo haciendo bienes, sanando los enfermos, y liberando a los cautivos por el diablo (Mateo 4:24; Hechos 10:38). Multitudes fueron impactadas por el poder que salía de Él.

Quién es Él hoy

En vista de que el Señor es inmutable, podemos concluir que hoy en día Él sigue haciendo lo mismo. Él no ha dejado de salvar, sanar, y liberar a los cautivos. En Hechos 9:33-34 vemos como Jesús seguía sanando a través del Espíritu Santo en los creyentes.

33 Y halló allí a uno que se llamaba Eneas, que hacía ocho años que estaba en cama, pues era paralítico. 34 Y le dijo Pedro: Eneas, Jesucristo te sana; levántate, y haz tu cama. Y en seguida se levantó.

Notemos que Pedro dijo “Jesucristo te sana”. Aunque ya Él no estaba en la tierra en forma corporal, Jesús sigue con nosotros a través de su Espíritu.

Además de estas obras, el Señor nos libra de los juicios apocalipticos. Nuestra relación con Cristo nos hace partícipes de un nuevo pacto con Dios. Uno de los beneficios de ese pacto es el ser guardados de la ira que vendrá. 1 Tesalonicenses 1:10 dice:  «y esperar de los cielos a su Hijo, al cual resucitó de los muertos, a Jesús, quien nos libra de la ira venidera.» Notemos que el texto no dice que «nos librará», sino que está en el presente, dando a entender que esa es parte de su obra actual.

Para recibir los beneficios del nuevo pacto, es necesario confesar que Jesús es el Señor, y creer que Dios lo levantó de los muertos (Romanos 10:9). Esta confesión reconoce quién es Él hoy, y nos da entrada a su reino. El texto no dice que Jesús será el Señor; Él es el Señor hoy.

Además de esto, 1 Corintios 1:24 dice que el Señor Jesucristo es poder y sabiduría de Dios para los que creen. En este capítulo, el apóstol Pablo nos enseña que Jesús es el poder que buscaban los judíos y la sabiduría que anhelaban los griegos. A través de su poder derrotamos a las fuerzas del enemigo. Y por su sabiduría podemos andar rectamente (Santiago 3:13).

Jesucristo en la eternidad

Como dije antes, el pasado de Cristo va más allá de su encarnación. Antes de venir a este mundo, Jesús ya existía fuera del tiempo. Cuando tomó forma de hombre entró en la dimensión del tiempo para derramar su sangre por la humanidad. Y al ascender a los cielos volvió a la eternidad para interceder por nosotros.

Juan 17:5 – «Ahora pues, Padre, glorifícame tú cerca de ti mismo con aquella gloria que tuve cerca de ti antes que el mundo fuese.» El Señor pronunció estas palabras cuando oraba al Padre en la vispera de su crucifixión. Vemos claramente que, en la eternidad pasada el Padre y el Hijo compartían una gloria de la cual todavía no tenemos revelación.

Pero recordemos que Jesucristo no solo recibió gloria en el pasado, o solo en el presente. Sino que seguirá recibiendo honra y alabanza en el futuro también.

Apocalipsis 5:13 Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos.

Esta escritura profetiza la gloria futura que el Padre y el Hijo van a recibir de toda la creación.

Apocalipsis 11:15 – «El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos.»

Así como el Hijo reinó con el Padre antes de la creación del mundo, así también reinará en la eternidad futura y su reino no tendrá fin.

La inmutabilidad de Jesucristo nos llena de fe y esperanza. Nos da la seguridad de que siempre cumplirá lo que ha prometido.

PREPARADOS PARA SU VENIDA

Por casi dos mil años la iglesia ha estado esperando el regreso de su Señor y Salvador Jesucristo. Esta espera ha probado la fe y la paciencia de los santos hasta el límite, causando el desanimo en muchos, y la duda a las profecías bíblicas en otros. Creo que en cada siglo de espera han habido cristianos que se han cansado de esperar y han caído en desaliento y perdida de la fe en la promesa. Pero actualmente, la apatía y dejadez en muchos creyentes y predicadores han llegado a niveles alarmantes.

Es por esto que el Señor dejó advertencias claras para sus siervos en cuanto a la vigilancia que debemos ejercer al esperar su regreso por nosotros. Jesús sabía que iba a venir un letargo espiritual a la iglesia al percibir que el Señor se tardaría en venir.

 

Mateo 24:42-51

42 Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor.

Cristo no nos da una sugerencia, esta es una orden clara y precisa. Tenemos que ser vigilantes. Velar significa estar atento, alerta, mirar con atención y cautela con el fin de evitar el peligro o una catástrofe. ¿Por qué es necesario que velemos? Porque no sabemos la hora de su venida. En su sabiduría nuestro Dios ha decidido mantener este secreto tan bien guardado, que ni siquiera los ángeles que le rodean saben el día o la hora de su venida.

 

43 Pero sabed esto, que si el padre de familia supiese a qué hora el ladrón habría de venir, velaría, y no dejaría minar su casa.

A Jesucristo le gustaba ilustrar las verdades espirituales utilizando ejemplos de la vida diaria.

44 Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis.

Cuán importante es que cada cristiano sepa que está preparado para la venida del Señor. Esta seguridad y conocimiento nos permiten vivir en paz y confianza mientras estemos en este planeta.

45 ¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su casa para que les dé el alimento a tiempo?

Podemos aplicar este versículo a los pastores de las iglesias, ya que ellos tienen la responsabilidad de alimentar las ovejas con la Palabra de Dios. Pero todos somos siervos de Dios y un día tendremos que dar cuenta al Señor por nuestras obras. Si queremos ser hallados haciendo la voluntad de nuestro Señor, necesitamos en nuestro carácter las cualidades de fidelidad y prudencia. Un siervo fiel cumple con sus deberes en ausencia de su señor. No espera estar en presencia de su amo para actuar con diligencia y excelencia. En el Salmo 101:2 dice: “Entenderé el camino de la perfección cuando vengas a mí. En la integridad de mi corazón andaré en medio de mi casa.” ¿Por qué el salmista decidió andar en integridad en medio de su casa? Porque en tu casa se manifiesta quien eres realmente.

El siervo de Dios debe también ser prudente, es decir, sabio e inteligente en su vida espiritual. Hay muchos que tienen inteligencia y sabiduría para las cosas temporales de este mundo. Pero para las cosas de Dios son ignorantes y necios. El siervo sabio toma

 

46 Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así.

Ojala que todos nosotros seamos hallados haciendo así. Es decir, haciendo la voluntad del Señor, esperándolo ocupados en su voluntad y andando en integridad.

47 De cierto os digo que sobre todos sus bienes le pondrá.

En Romanos 8 dice que somos coherederos con Cristo. Esta es la recompensa para los siervos fieles, nos dará con él todas las cosas.

48 Pero si aquel siervo malo dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir;

Creo que este es el pensamiento que arropa una gran cantidad de creyentes en el mundo. Podemos notar que muchos de los grandes ministerios de predicación y enseñanza solo se enfocan en temas que hablen de prosperidad. Se tratan temas con una visión terrenal, como si fuéramos a vivir en esta tierra para siempre.

49 y comenzare a golpear a sus consiervos, y aun a comer y a beber con los borrachos,

Este pensamiento y actitud perversa hace que muchos abusen de la obra de Dios. Golpean y hacen daño con sus palabras, mientras que otros se rinden a vivir en los placeres de la carne.

50 vendrá el señor de aquel siervo en día que éste no espera, y a la hora que no sabe,

Es muy peligroso caer en ese estado de descuido, pues aunque Cristo no se manifieste en este tiempo presente, lo cierto es que para el que muere ha llegado la venida del Señor. Debemos estar preparados para volar cuando suene la trompeta o listos para ir a Él cuando nos llegue el tiempo de partir de este mundo.

51 y lo castigará duramente, y pondrá su parte con los hipócritas; allí será el lloro y el crujir de dientes.

Que Dios nos ayude a tomar en serio estas palabras, porque las consecuencias de ignorar esta advertencia que nos da Cristo, son el pasar una eternidad en lloro y lamento sin Dios y sin esperanza.