LA SOLEDAD Y LA NOSTALGIA

El Sentimiento De Soledad

Aunque hay momentos en que es necesario estar a solas para meditar, descansar o hacer reposar nuestra mente; un sentimiento de soledad prolongado es perjudicial para nuestra salud espiritual y emocional.

Cuando Dios hizo al hombre lo creo con la necesidad de convivir con otros seres humanos. “Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él.” (Génesis 2:18) Cuando leemos este pasaje solemos pensar que Dios solo dijo estas palabras para referirse a la institución del matrimonio. Pero esta escritura nos revela una verdad acerca de la naturaleza humana; el ser humano no es una isla como muchos pretenden ser, sino que hay una necesidad inherente de relacionarse con seres de la misma especie.

Vemos que el castigo mas severo para los encarcelados en prisiones de máxima seguridad es el disciplinarlos con confinamiento solitario. El prisionero es encerrado en un cuarto donde no puede ver ni escuchar a otra persona por varios días. En un artículo publicado en el 2005 por Carly Frintner encontré los siguientes datos:

Lonely Madness: The Effects of Solitary Confinement and Social Isolation on Mental and Emotional Health | Serendip Studio

“De los más de 20,000 prisioneros en Estados Unidos, alrededor de 2% están viviendo actualmente en facilidades o unidades de super máxima seguridad (“supermax”). Los Prisioneros en estas facilidades típica-mente pasan sus horas encerrados en pequeñas celdas, a veces sin ventanas, selladas con puertas sólidas de acero. Algunas veces en la semana se les permite salir para bañarse y para hacer ejercicio solitario en un espacio pequeño, reducto. Los prisioneros supermax casi no tienen acceso a actividades recreativas o educativas, o otras fuentes de estímulo mental y son usualmente esposados, puestos en grilletes y llevados por dos o tres oficiales cada vez que salen de sus celdas. La asignación a prisiones supermax es usualmente por un periodo indefinido que puede continuar por años.”

Es difícil imaginar el daño psicológico que resulta de este tipo de castigo.

Por otro lado existen algunos seres humanos llamados ermitaños que prefieren vivir solos y detestan la compañía o presencia de otras personas. Otros viven solos por razones ajenas a su voluntad como es el caso de algunos inmigrantes en este país. Sin embargo, el deseo de Dios es que el hombre viva en familia, compartiendo la vida con otros seres queridos.

El sentimiento de soledad puede venir a cualquier persona, aunque esta tenga relaciones sanas con sus familiares y amistades. En la pagina web de Southern Kings Consolidated School en Canadá dan esta definición:

“La soledad es un sentimiento de vacío interior; te sientes aislado o separado de todo el mundo, desconectado de aquellos que te gustaría contactar. Te puedes sentir solo al extrañar cierta persona porque ha fallecido o porque está muy lejos. Te puedes sentir solo si trabajas a solas en la noche, o trabajas a solas en una parte del edificio a donde no va mucha gente. Te puedes sentir emocionalmente aislado cuando estás rodeado por gente pero tienes dificultad para socializar con ellos.” (http://www.edu.pe.ca/southernkings/emotionslonely.htm)

En el Salmo 102 encontramos la oración de un afligido. En su oración el salmista le expresa al Señor como se siente en medio de su dolor. Parte de su aflicción era que se sentía solo. En los versículos 6 y 7 dice: “Soy semejante al pelícano del desierto; soy como el búho de las soledades. Velo, y soy como el pájaro solitario sobre el tejado.” En el momento en que nos sentimos solos, no hay nada mejor que venir a la presencia de Dios y derramar nuestro corazón ante Él.

Nuestro Señor Jesucristo, cuando estuvo en la tierra demostró que el secreto para una vida victoriosa y abundante es tener relación con nuestro Padre celestial. Él no dependía de sus familiares o amigos. Ya el sabía que vendría el momento en que sus discípulos no iban a permanecer a su lado cuando fuera entregado a las autoridades. “He aquí la hora viene, y ha venido ya, en que seréis esparcidos cada uno por su lado, y me dejaréis solo; mas no estoy solo, porque el Padre está conmigo.” (San Juan 16:32)

La verdadera  y más aterradora soledad es la que nos separa de Dios. En el libro de Isaías se nos revela que nuestros pecados causan separación entre nosotros y Dios. “Pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír.” (Isaías 59:2). El pecado es tan dañino, tan nocivo que cuando Jesús moría por nuestros pecados, por primera vez se sintió solo, por primera vez sintió que el Padre lo había desamparado (Mateo 27:46). Jesús pagó este gran precio por nosotros para que hoy tu y yo seamos parte de la familia de Dios y así nunca más estar solos.

Aunque hayan momentos en que nos sintamos solos, la verdad es que nunca estamos solos. Nuestro Señor Jesús lo prometió: “Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros.” (Juan 14:16-18)

La Nostalgia

Definición de nostalgia – Qué es, Significado y Concepto

La nostalgia puede definirse como la pena que se siente por algo que se ha tenido y que, en la actualidad, ya no se tiene. Una especie de nostalgia compartida a nivel social es aquella que expresa que todo tiempo pasado fue mejor. Muchas personas sostienen que, tiempo atrás, el hombre tenía una mejor calidad, aún cuando eso, si se miden indicadores objetivos (como la expectativa de vida o las condiciones laborales), sea falso.

En la actualidad no se considera que la nostalgia sea una enfermedad o un trastorno psicológico, sino un sentimiento común que experimentan las personas en ciertos momentos. Sin embargo, la nostalgia puede estar asociada a manifestaciones físicas cuando se mantiene en el tiempo y se refleja en dolores estomacales o una opresión en el pecho.

Cuando pasemos por momentos de nostalgia que nos causen dolor y molestia debemos volvernos al consejo de Dios para nuestras vidas. Hay momentos en qué Dios nos manda a recordar el pasado, y es cuando hemos olvidado sus obras y su fidelidad hacia nosotros. “Acordaos de las cosas pasadas desde los tiempos antiguos; porque yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí,” (Isaías 46:9).

Sin embargo, hay momentos en que no nos conviene enfocarnos tanto en el tiempo pasado ya que terminamos perdiendo el tiempo presente. “No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas. He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad.” (Isaías 43:18, 19).

Cuando sentimos nostalgia y melancolía solemos pensar en que los tiempos pasados fueron mejores que los del presente. El Predicador en el libro Eclesiastés nos aconseja con estas palabras: “Nunca digas: ¿Cuál es la causa de que los tiempos pasados fueron mejores que éstos? Porque nunca de esto preguntarás con sabiduría.” (Eclesiastés 7:10).

MI EXPERIENCIA CON EL FUEGO DE DIOS

No recuerdo que año era, ni tampoco cual era mi edad. Lo que no puedo olvidar es la maravillosa experiencia que tuve con el Espíritu Santo de Dios. Quizá era un adolescente de 14 o 15 años  de edad viviendo en mi pueblo natal, Navarrete, en República Dominicana. Desde que nací tuve el privilegio de tener unos padres que servían al Señor y siempre me llevaban a la iglesia. En una de esas ocasiones, posiblemente en el 1989, fuimos al templo a adorar a Dios.

No se si era un culto de oración, pero en un momento del servicio estábamos todos tomados de las manos orando fervientemente al Señor. Cuando de repente cayo el poder de Dios sobre mi con una intensidad tan grande que era difícil soportar. Puedo decir que sentía un fuego que cubría todo mi cuerpo. Mi rostro ardía a causa de esa unción tan especial. Sentía como que de los poros de la piel salían llamas. Aunque el fuego natural es muy doloroso en nuestra carne, lo que sentía no me hacia daño, sino que era muy agradable y la misma vez rebosante.

Cuando el Espíritu me cubrió con ese poder tan terrible, inmediatamente comencé a alabar a Dios gritando una y otra vez ¡gloria a Dios! ¡Aleluya! Lo interesante es que yo no pensé ni planee decir esas alabanzas, sino que brotaron de mi interior como una fuente incontrolable. Esta experiencia me hizo entender porque los querubines no se cansan día y noche de adorar a nuestro Dios. “Y los cuatro seres vivientes tenían cada uno seis alas, y alrededor y por dentro estaban llenos de ojos; y no cesaban día y noche de decir: Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era, el que es, y el que ha de venir.” (Apocalipsis 4:8).

Yo solo recibí una chispa de su gloria y no me pude contener. Imagina lo que es estar rodeando su trono, sintiendo el impacto de su presencia desde tan cerca, y viendo su hermosura continuamente. Estos seres vivientes habitan en una dimensión de poder sobrenatural que no podemos comprender.  Al estar bajo la intensa presencia del Todopoderoso, mientras alababa su nombre sin cesar, caí postrado sobre mis rodillas y le adore hasta que él termino su obra en ese momento.

En Isaías 33:14 dice: Los pecadores se asombraron en Sion, espanto sobrecogió a los hipócritas. ¿Quién de nosotros morará con el fuego consumidor? ¿Quién de nosotros habitará con las llamas eternas?  Esta palabra revela que Dios es como fuego consumidor y como tal destruirá todo lo que es contrario a su naturaleza. Si queremos habitar con Él debemos tener parte de su naturaleza en nosotros. Cuando se le apareció a Moisés lo hizo en una zarza que ardía y no se consumía (Éxodo 3). Ese fuego todavía se manifiesta en estos tiempos modernos. ¡Gloria a Dios!

He tenido muchas experiencias con Dios, pero esta marco mi vida de tal manera que aun después de tantos años no la puedo olvidar. La he compartido en esta pagina con el deseo de provocar un anhelo de conocer mas de Dios en aquellos que le conocen. Si crees en Dios y en su palabra (la Santa Biblia), pero nunca has sentido su presencia, quiero que sepas que Él es real. Dios no es un mito, ni un cuento de hadas. Él declaro “y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón” (Jeremías 29:13). Esta es su promesa. Búscale con fe y lo encontrarás.