FORTALEZA PARA EL HOMBRE INTERIOR

Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra, para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; (Efesios 3:14-16)

Necesitamos ser fortalecidos en nuestro hombre interior para poder estar firmes en el camino del Señor y poder llevar a cabo la obra que él nos ha encomendado. La falta de fortaleza espiritual es la razón por la que muchos creyentes están cayendo continuamente ante los ataques del enemigo; mientras que otros se sienten incapaces de completar el trabajo que Dios ha puesto en sus manos. Lamentablemente muchos cristianos ignoran o no están conscientes de las necesidades de su hombre interior.

¿Cual es la causa de esta ignorancia e inconsciencia? En nuestros sentidos podemos percibir fácilmente cuando nuestros cuerpos están debilitados o cansados. También sabemos como se siente el tener fuerza muscular y vitalidad para llevar a cabo nuestras tareas diarias. A nadie le gusta sentirse débil o enfermo, por lo que hay mucha gente ejercitando su cuerpo y cuidando su dieta con el fin de fortalecerse físicamente. Al vivir en mundo material estamos siempre conscientes de lo que percibimos con nuestros sentidos.

Sin embargo, la Biblia nos enseña que hay un mundo espiritual y que así como tenemos un cuerpo con leyes biológicas necesarias para vivir en este mundo, también tenemos una alma y espíritu que necesitan estar bajo las leyes espirituales de la Palabra de Dios para tener la vida de Dios.

Ademas, La Biblia enseña que todo aquel que cree en el Señor Jesucristo y lo recibe como Señor de su vida, es hecho una nueva criatura. Antes estaba muerto en sus delitos y pecados, pero ahora es resucitado espiritualmente. Antes sólo tenía una vida natural en su interior, pero hoy posee una vida sobrenatural en su hombre interior.

Desde qué el ser humano entra a la familia de Dios por la fe en Jesús entra en una guerra espiritual constante contra el mal. Sus enemigos son el mundo, el diablo, y la carne. Al estar en una guerra de tal magnitud, habrán momentos en que el hombre interior se agotará y perderá fuerzas sino recibe poder a través del Espíritu Santo.

¿Que entendemos por hombre interior? En la Biblia el “hombre interior” es un termino para referirse al espiritu y el alma del hombre y la mujer. En el alma esta la voluntad, la emocion, y la mente del ser humano, pero el espíritu es el área más importante. Es en el espíritu que podemos tener contacto con Dios. Es allí donde oímos la voz de Dios y recibimos revelación y conocimiento de su voluntad. Es en el espíritu también que se encuentra la consciencia.

El esfuerzo de las huestes demoníacas que combaten contra el cristiano es de llevarlo a un agotamiento o debilidad espiritual que le impidan mantener la comunión con Dios en su espíritu. Satanás sabe que un creyente desconectado de la comunión con Dios no tendrá las fuerzas necesarias para mantenerse en victoria. Por esta causa nuestro adversario se afana tratando de hacernos menguar en nuestra vida de oración.

Por lo tanto, hoy mas que nunca, la oración que Pablo hizo por la iglesia de Efeso es de gran relevancia en estos tiempos de grandes batallas espirituales. Necesitamos estar conscientes de la condición de nuestro hombre interior para clamar a Dios por fortaleza en el momento de fatiga y debilidad espiritual.

Nos es fácil determinar si nuestros cuerpos están debilitados o enfermos, pero el conocer el estado de nuestro interior requiere discernimiento espiritual y disciplina. El discernimiento espiritual es uno de los sentidos espirituales que nos ayuda a conocer nuestra condición ante Dios. Tambien se necesita disciplina porque siempre estamos conscientes del mundo material que nos rodea, pero solemos ignorar el mundo espiritual y la condicion del hombre interior. Se requiere de un esfuerzo y vigilancia continúa para ser exitosos. Nuestro Señor Jesús dijo: “Velad y orad para que no entréis en tentación.” (Mateo 26:41a)

Según la oración de Pablo, vemos que recibimos fortaleza por el poder que el Espíritu Santo imparte a nosotros. Dependemos del Espiritu de Dios para poder llevar a cabo su obra en la tierra. Cuando Dios le encargo a Zorobabel la tarea de edificar el templo en el tiempo de la restauración, él le dio este mensaje de animo a través del profeta Zacarías: Entonces respondió y me habló diciendo: Ésta es palabra de Jehová a Zorobabel, que dice: No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos. (Zacarías 4:6)

Muchas veces como ministros del Señor pasamos por momentos en los que ya no queremos seguir en la obra de Dios. A veces sentimos un desanimo y apatia hacia las cosas de Dios. Amamos a Dios y permanecemos en su camino, pero el deseo de trabajar y servir en la iglesia ha desaparecido. Estos son síntomas de un cristiano agotado o debilitado en su hombre interior.

Efesios 3:16 es una palabra de esperanza para todo el que este débil o en necesidad de fortaleza. Por esta palabra sabemos que podemos pedir a Dios que fortalezca nuestro espíritu y que él nos va a contestar. Esta es una oración que tiene garantía de ser contestada porque estamos pidiendo algo conforme a la voluntad de Dios. Y ésta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. (1 Juan 5:14)

 

EL CREYENTE Y LAS EMOCIONES (primera parte)

Las emociones y sentimientos juegan un papel importante en la vida espiritual del cristiano. Muchas veces estas sensaciones que emanan desde nuestras almas pueden causar que hagamos malas decisiones e incluso impedir que hagamos la voluntad de Dios.

El deber del creyente es el de administrar las emociones que siente de acuerdo a lo que dice la Biblia y la guía del Espíritu Santo en su espíritu. Como resultado de esto, el creyente tendrá una vida victoriosa por encima de todo adversario y en toda situación difícil.

Dios hizo al hombre un ser tripartito, compuesto de espíritu, alma y cuerpo. Si ignoramos una de estas tres áreas del ser humano tendremos problemas. Si alimentas y edificas tu espíritu de tal forma que sientes el poder para hacer cualquier trabajo para Dios, pero descuidas el bienestar de tu cuerpo, causarás problemas físicos que te impedirán hacer la obra.

Si ejercitas y alimentas tu cuerpo de tal manera que tus músculos se desarrollan y sientes que puedes volar una cerca, pero descuidas el bienestar de tu espíritu, no habrá poder para la labor espiritual o resistir la tentación.

Por otro lado, si descuidamos la salud del alma, que es el asiento de las emociones, podemos ser afectados en lo espiritual y lo físico. Cuantas personas hay que por no haber tratado un sentimiento de depresión o un sentimiento de ira, tomaron decisiones mortales para sus vidas.

Naturaleza de la emoción

Emotional-Brain

El diccionario etimológico online define el origen de esta palabra de la siguiente manera: Emoción 1570s, “un movimiento (social), conmover, agitación,” del M.Fr. émotion (siglo 16), del O.Fr. emouvoir “agitar” (12c.), del L. emovere “sacar, remover, agitar.” El sentido de “sentimiento fuerte” es registrado por primera vez en los 1650s; se extendió a cualquier sentimiento para el 1808. http://www.etymonline.com/index.php?term=emotion&allowed_in_frame=0

Vemos, pues, que la emoción es una agitación o movimiento que sentimos en el alma.

Ahora bien, ¿qué diferencia hay entre la emoción y el sentimiento? Las opiniones de los psicólogos y científicos son muy variantes. La mayoría de ellos dicen que los sentimientos surgen cuando el cerebro interpreta las emociones, las cuales son señales físicas del cuerpo reaccionando a un estimulo externo.

Esta definición sólo cubre lo que la ciencia puede medir o observar en nuestros cuerpos, pero es incapaz de llegar hasta las partes abstractas de nuestras almas.

De todas maneras, es muy importante reconocer que en muchas ocasiones nuestro estado emocional es afectado por diferentes estímulos que percibimos a través de los cincos sentidos. Así que lo importante es saber cómo reaccionar cuando experimentemos ciertos sentimientos que nos pueden llevar a una decisión o reacción equivocada.

Las emociones son un indicador que le comunican al espíritu cosas positivas y negativas. Una emoción negativa nos puede llevar a hacer cosas que nos apartan de la voluntad de Dios, pero una emoción positiva debe también ser analizada y ver si se origina por una causa aprobada por Dios.

Por ejemplo: Un sentimiento negativo de temor te puede llevar a no obedecer al llamado de Dios para hacer un trabajo para Él. Un sentimiento positivo de gozo es bueno siempre y cuando su causa vaya de acuerdo a la voluntad de Dios. Hay quienes se gozan en ver el mal de otra persona mientras que otros se gozan en la bendición de su projimo.

El deseo de Dios

El deseo de Dios es que sus hijos tengan una vida abundante en cada área de sus vidas, incluyendo nuestra salud emocional. En Juan 10:10 Jesús dijo: “El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.” Lamentablemente muchos creyentes ignoran su vida emocional de tal forma que el enemigo gana ventaja sobre ellos o caen en la debilidad de la carne.

Debemos tener la capacidad de controlar nuestras emociones, pero esto debe hacerse bajo los parámetros de la Palabra de Dios. Hay muchas organizaciones, sectas y religiones que enseñan y en entrenan a las personas en el control y dominio de las emociones, pero utilizando diferentes técnicas que suprimen el carácter de sus clientes o seguidores.

Como hijos de Dios debemos evitar todo aquello que va en contra de los principios de las Sagradas Escrituras. Dios ha provisto un seguro y efectivo medio para que sus hijos no sean esclavos de ciertas emociones destructivas. El secreto del cristiano es Gálatas 5:16: Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne.