LA VIDA EN EL ESPÍRITU

nature-walkPara conocer la doctrina  del “andar en el Espíritu,» encontramos que Romanos 8 y Gálatas 5 son los capítulos esenciales para comprender esta doctrina tan importante en el Nuevo Testamento.

Pero una vez que tenemos una comprensión básica de este concepto Escritural, debemos preguntarnos ¿cómo podemos aplicarlo a nuestras vidas? ¿cómo logramos andar en el Espíritu en esta vida?

Debemos oír Su voz

Primeramente, recordemos que Dios aun habla hoy y está interesado en darse a conocer a sus hijos. A través de toda la Biblia nos encontramos con un Dios que siempre está tratando con la humanidad, revelando su propósito y su voluntad para con su pueblo, y utilizando diferentes medios de comunicación con el hombre.

Ahora bien, cuando hablo de la voz de Dios, no me refiero a su voz audible, sino al mensaje que Él nos comunica en determinado momentos y de diferentes formas. La Biblia  enseña que el medio que Dios utiliza con más frecuencia para tratar con nosotros es su palabra escrita en la Santa Biblia.

Hebreos 1:1 dice que en otro tiempo Dios habló de muchas maneras a los padres de la nación de Israel, pero que en estos últimos días nos habla por el Hijo. Él es el medio principal de comunicación con el Padre, porque Él es el camino al Padre.

Sin embargo, si permitimos obstáculos a la voz de Dios en nuestro interior, ¿cómo vamos a conocer su voluntad para nuestras vidas?

Aunque es cierto que como ovejas de Cristo podemos reconocer la voz de nuestro Pastor (Juan 10:14), también es cierto que hay cosas que pueden interferir con la sensibilidad auditiva en nuestro hombre interior; por lo que podríamos estar sufriendo de sordera espiritual sin saberlo.

El peligro de la desobediencia

Una de las cosas que pueden bloquear nuestro oído espiritual es la desobediencia y dureza de corazón. Si andar en el Espíritu se trata de seguir sus instrucciones en nuestro corazón, entonces el ignorar su voz equivale a andar en desobediencia y rebeldía.

Hebreos capítulo 3 nos advierte de las consecuencias de la desobediencia señalando el ejemplo de Israel en el desierto.

Hebreos 3:7 Por lo cual, como dice el Espíritu Santo: Si oyereis hoy su voz, 8 No endurezcáis vuestros corazones, Como en la provocación, en el día de la tentación en el desierto, 9 Donde me tentaron vuestros padres; me probaron, Y vieron mis obras cuarenta años. 10 A causa de lo cual me disgusté contra esa generación, Y dije: Siempre andan vagando en su corazón, Y no han conocido mis caminos. 11 Por tanto, juré en mi ira: No entrarán en mi reposo.

El peligro de la incredulidad

En Hebreos 11:4 dice que sin fe es imposible agradar a Dios. El vivir en el Espíritu es vivir por fe, porque para percibir la voz de Dios no dependemos de nuestros sentidos, sino de su palabra y la intuición en nuestro espíritu.

Hebreos 3:12 muestra qué llevó a Israel a desobedecer y rebelarse contra Dios.

Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo… Hebreos 3:12

Debemos velar que nuestros corazones no sean contaminados con incredulidad. Si Dios nos pide que hagamos algo, o nos prohíbe alguna cosa, aunque no entendamos lo que Él nos pide, no permitamos la incredulidad en nuestras vidas.

Si el Espíritu Santo nos comunica su voluntad, pero nos hacemos de la vista gorda y no creemos a su palabra, terminaremos en rebeldía y por ende caeremos en condenación (Romanos 8:1).

Hebreos 3:18 ¿Y a quiénes juró que no entrarían en su reposo, sino a aquellos que desobedecieron? 19 Y vemos que no pudieron entrar a causa de incredulidad.

Israel no pudo entrar en el reposo de Dios, y de la misma manera muchos creyentes hoy en día no entran en el reposo espiritual que Dios ofrece a todo el que anda en el Espíritu.

El cristiano espiritual  vive en el descanso prometido por nuestro Señor Jesucristo (Mateo 11:29).

Pidamos a Dios que nos libre de la desobediencia y la incredulidad. Que el Señor nos fortalezca para resistir los deseos de la carne y podamos seguir los deseos del Espíritu. No solo necesitamos de su gracia para ser salvo, también necesitamos de ella para mantenernos firmes en la fe.

ANDANDO EN EL ESPÍRITU

La expresión “andar en el Espíritu” puede sonar extraña a aquellos que no conocen a Dios y su palabra. De hecho, muchos que proclaman haber nacido de nuevo y tienen años de experiencia en la vida cristiana, no pueden explicar el significado de esta expresión.

Por otro lado, hay muchos hijos de Dios que aunque no sepan explicar qué es “andar en el Espíritu,” están viviendo esta doctrina de las Sagradas Escrituras. Aunque no tengan un vasto conocimiento teológico, estos creyentes han podido mantener una comunión íntima con Dios. Es a través de esa comunión con Dios reciben la gracia y la fortaleza para poder agradar a Dios.

Pero aunque muchos logren andar en el Espíritu sin haber obtenido una comprensión clara de su significado, creo que la falta de conocimiento de este tema es perjudicial para el desarrollo espiritual del hombre y la mujer de Dios.  Necesitamos estudiar continuamente los principios de la vida espiritual, pues solo así podremos agradar a Dios.

La frustrante lucha contra la carne

Romanos 7:18 Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. 19 Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago.

Cuando encontramos el término “la carne” en las Escrituras, no se está refiriendo a nuestros cuerpos físicos necesariamente, sino a la concupiscencia o malos deseos de la naturaleza humana. Hay algunos textos donde el vocablo carne sí se refiere al cuerpo, pero al leer la Biblia, el contexto nos dejará ver claramente cuál es el sentido que se está aplicando.

La lucha de Romanos capítulo 7 la experimentan los hijos de Dios, pero no el inconverso, porque el que no ha nacido de nuevo no tiene el poder para luchar contra el pecado. Cuando alguien viene a Cristo el Señor le imparte su naturaleza divina, y esa nueva naturaleza le imparte el deseo por las cosas santas de Dios.

Pero, aunque el creyente ha recibido la naturaleza divina en su vida, este aún posee la naturaleza pecaminosa con sus deseos. Por esto, cuando el creyente intenta agradar a Dios con la fuerza de la voluntad, termina frustrado y fracasado en su lucha contra el mal.

Esta fue la experiencia de Pablo en Romanos 7:24, donde exclamó “¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte?” ¡Oh! ¿cuántos hijos de Dios han exclamado palabras semejantes en su lucha contra la concupiscencia? ¿Cuál es la solución a este problema? ¿Cómo puede el cristiano vencer?

La solución a este problema está revelada en Romanos 8. La única forma en que el cristiano puede agradar a Dios y vivir en victoria es andando en el Espíritu.

¿Qué significa “andar en el Espíritu”?

Debido a que no podemos percibir el mundo espiritual con nuestros cinco sentidos, para nosotros es un misterio todo lo que tiene que ver con esa dimensión sobrenatural. Por lo que, quizás algunos piensen que andar en el Espíritu debe ser algo así como andar flotando en una nube, sentir sensaciones extrañas en nuestros cuerpos, o sentir siempre la presencia de Dios.

Pero el significado de andar en el Espíritu es más sencillo de lo que pensamos. Según las Escrituras, se trata de seguir la dirección del Espíritu Santo y satisfacer su deseo en nosotros.

Gálatas 5:16 Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne.
17 Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis.
18 Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley.

En el versículo 16, el verbo “andar” está conjugado en un modo imperativo, indicando que la voluntad de Dios para sus hijos es que vivamos bajo la dirección del Espíritu Santo.

Cuando definimos “andar” en sentido figurado se puede definir como “vivir” o “seguir” (como un compañero), ir, estar ocupado con, etc. Entonces, solo cuando vivimos de acuerdo a la voluntad de Dios, siguiendo la guía del Espíritu en nuestros corazones, podemos decir que estamos andando en el Espíritu.

Romanos 8:1 nos enseña esta verdad con más claridad. El texto dice: “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.”

La palabra clave en este versículo es la preposición “conforme,” porque nos hace entender que cuando andamos en el Espíritu, estamos viviendo de acuerdo a su voluntad. No nos oponemos ni resistimos su dirección (Hechos 7:51). Recordemos lo que dice Amos 3:3 – “¿Andarán dos juntos, si no estuvieren de acuerdo?”

Andar en el Espíritu es vivir negándonos a los deseos de la carne y satisfaciendo los deseos del Espíritu.

¿Cuál deseo vas a satisfacer?

Gálatas 5:17 Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis.

El deseo: Esta palabra viene del griego epithumeo. Epithumia es la palabra griega más común para el vocablo “deseo” en el Nuevo Testamento. La palabra se refiere genéricamente a un fuerte deseo de cualquier tipo, sin consideración de si es un deseo bueno o malo. El contexto de la palabra es lo que marca la pauta. http://www.blogos.org/exploringtheword/GG-epithumia-desire.php

Este versículo revela que los hijos de Dios vivimos en una lucha de deseos; deseos que se manifiestan en nuestras almas y nuestros cuerpos, y que nuestra parte en esta batalla es decidir a cuál de ellos vamos a satisfacer.

Una traducción alternativa del versículo 16 nos ayudaría a comprender un poco más estos principios bíblicos. Si leemos el versículo de esta manera : “Anden en el Espíritu, y no van a satisfacer los deseos de la carne,” veremos claramente que cuando satisfacemos uno de estos deseos, automáticamente nos negamos al otro.

En otras palabras, es imposible seguir la dirección del Espíritu Santo, y a la misma vez satisfacer los apetitos pecaminosos de nuestra naturaleza.

La única forma de vivir en victoria

Romanos 8:5 Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu.

¡Qué gran revelación es esta! En este versículo descubrimos que nuestros pensamientos son una prueba o evidencia de cuál tipo de vida estamos viviendo. Si nos pasamos el tiempo pensando en deseos u obras de la carne (Gálatas 5:19-21), somos de la carne.

Pero si nuestra mente está ocupada en las cosas de arriba, con todo aquello que agrada a Dios, entonces somos del Espíritu. Este es un concepto muy fácil de entender, pero muy difícil de aplicarlo a nuestras vidas debido a la lucha fuerte con nuestro yo, y nuestra guerra espiritual contra las fuerzas del mal.

En Romanos 8 encontramos que no hay otra manera de agradar a Dios sino es andando en el Espíritu. Y es precisamente por eso que el enemigo de nuestras almas trata de oprimirnos en nuestro espíritu; con el fin de debilitarnos en nuestra consagración a Dios.

Romanos 8:8 y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.

Pero a pesar de esto, no tenemos porque temer. Todas las bendiciones de Dios, comenzando con la salvación de nuestras almas, se reciben por fe en la gracia y misericordia de nuestro Señor Jesucristo.

Si clamamos a Él y dependemos de Él para vencer los deseos de la carne y satisfacer los deseos del Espíritu, recibiremos su gracia y su poder para vencer. Jesús dijo: “porque separados de mí nada podéis hacer.” Juan 15:5

Además de esto, Romanos 8:13 dice que a través del mismo Espíritu podemos vencer los deseos de la carne.

Romanos 8:13 porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis.

No tenemos que vivir con frustración y miedo en nuestra lucha contra los deseos de la carne. Podemos vivir llenos de paz y gozo en el Espíritu, siempre y cuando dependamos de la gracia de Dios para ayudarnos a vencer nuestras debilidades y obedecer su voluntad.

LA LLENURA DEL ESPÍRITU SANTO


Si hiciéramos un encuesta a toda persona que profesa haber nacido de nuevo, y le preguntaremos si tiene la llenura del Espíritu Santo, me pregunto cual sería la respuesta de la mayoría de los creyentes entrevistados. ¿Cuál sería su respuesta a esta pregunta?

Muchos dirían “sí, estamos llenos del Espíritu de Dios.” Mientras que otros dirían que no lo saben. Quizás algunos digan no, “no estamos llenos del Espíritu Santo.” Pero cualquiera que sea la realidad en su vida, necesitamos estudiar lo que nos dice la Biblia en cuanto a este tema, pues la ignorancia del mismo sería perjudicial para nuestro progreso espiritual.

La primera vez que encontramos la expresión ‘llenos del Espíritu Santo’ es en Hechos capítulo 2 donde se relata la experiencia del día de Pentecostés en el aposento alto. Los discípulos se habían quedado en Jerusalén siguiendo las instrucciones del Señor, quien les ordenó que esperaran la promesa del Padre (Hechos 1:4). Este evento ocurrió aproximadamente diez días después de la ascención de nuestro Señor Jesucristo. 

Hechos 2:2 Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; 3 y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. 4 Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.

Lo que hizo ese día tan significativo para la iglesia fue que en ese momento iniciaba oficialmente el ministerio del Espíritu Santo en la tierra. Esto no quiere decir que él no había estado trabajando en este planeta anteriormente, sino que ahora él sería representante de Cristo en la tierra hasta el día de su regreso en las nubes (Juan 14:16). 

También ese momento fue importante porque allí los discípulos recibieron una investidura de poder para ser testigos del evangelio de Cristo. El Señor les había dicho: “pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.” (Hechos 1:8). 

Esto indica que para poder evangelizar a este mundo efectivamente necesitamos llevar el mensaje de salvación llenos del poder de Dios. 

Lamentablemente, existen diferentes puntos de vista y diferentes interpretaciones acerca del bautismo en el Espíritu Santo y lo ocurrido en el día de Pentecostés. Para muchos, el derramamiento del Espíritu Santo en el día de Pentecostés fue el momento en el que él vino para habitar dentro de cada creyente para siempre. Por lo tanto, todo el que viene a Cristo y ha nacido de nuevo, está lleno del Espíritu Santo. 

Sin embargo, un análisis cuidadoso de las Escrituras nos muestra que la llenura del Espíritu debe ser entendida de varias formas, dependiendo del contexto histórico de la escritura que estemos leyendo y la aplicación del término “llenura” o “bautismo.” 

Notemos que el día de Pentecostés no fue la única vez en que los discípulos fueron “llenos del Espíritu.”Hechos 4:31 Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios.

Vemos aquí a creyentes que ya habían recibido la promesa del Padre en Hechos capítulo 2. Pero ahora, después de la persecución que se había desatado contra la iglesia, ellos necesitaban recibir una manifestación especial del Espíritu. Después de haber experimentado una nueva manifestación de la gloria de Dios, estos creyentes recibieron fortaleza para seguir hacia adelante.

En otra escritura de la palabra de Dios se nos enseña que debemos buscar el ser llenos del Espíritu. Efesios 5:18 No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu…

Ese es un mensaje relevante para los cristianos de todos los tiempos. No importa cuanto tiempo atrás hayamos experimentamos la presencia de Dios llenándonos por primera vez, necesitamos buscar la llenura del Espíritu Santo siempre.

En estos tiempos de tantas distracciones y tentaciones por doquier, se hace más necesario que busquemos continuamente la llenura del Espíritu para poder así agradar a Dios en todo tiempo. 

Si usted se pregunta cómo se puede adquirir esta bendición, “¿cómo puedo ser lleno de Dios?” La respuesta más sencilla es, pidiendolo. El Señor dijo: “pedid y se os dará.” No podemos obtener nada de parte de Dios sin una vida de oración y adoración.

En Efesios 5:19 Pablo continúa explicando cómo debemos andar para ser llenos del Espíritu. “Hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones.”

Una vida llena de alabanza y adoración en lo profundo de nuestras almas, nos mantendrá en comunión con el Espíritu Santo de Dios, y como resultado, viviremos llenos de su presencia.