HABACUC 1

Hace mucho tiempo publiqué un estudio resumido del libro de Habacuc. Pero últimamente he sentido el deseo de volver a visitar este libro profético, analizando cada capítulo y versículo junto con la audiencia de Luz en la Palabra en YouTube. Haga clic en el video a continuación para unirse a este viaje de las Escrituras.

¡Cuántas veces, viendo cómo abundan la injusticia y la maldad en este mundo, nos preguntamos dónde está Dios! O quizás nos preguntamos por qué no detiene el mal, no defiende a los oprimidos ni castiga a los malvados. Estas incógnitas han surgido a lo largo de las edades de la historia humana. Uno de los hombres del pasado que luchó con estas preguntas fue el profeta Habacuc.

No sabemos cuándo se escribió exactamente el libro de Habacuc. Según David Malik, la mejor fecha para el libro debe ser desde el surgimiento de neobabilonia (a través de Nabopolasar) sobre Asiria en 626 a. C., hasta la batalla de Carquemis en 605 a. C.

El libro de Habacuc trata el tema de la justicia de Dios y cómo él lidia con el mal. Habacuc vivió en una época de depravación e injusticia generalizadas en Judá, el Reino del Sur de Israel. El profeta no entendia por qué el Señor permitia que la violencia y la maldad corrieran desenfrenadas en la nación. Así que clamó a Dios preguntándole por qué permitía todo esto. (v. 1: 1-4)

La respuesta de Dios fue que iba a hacer algo increíble en los días de Habacuc. Jehová describió lo que haría en el versículo 6, declarando que estaba levantando a la nación de los caldeos, una nación cruel, formidable y terrible, para que fuera el instrumento de castigo por la maldad en su pueblo.

Cuando el profeta escuchó el plan de Dios con los caldeos, respondió reconociendo la soberanía de Dios, pero al mismo tiempo, tuvo que cuestionar la razón de esa obra. Lo que Jehová estaba diciendo parecía no tener sentido.

Muy limpio eres de ojos para ver el mal, ni puedes ver el agravio; ¿por qué ves a los menospreciadores, y callas cuando destruye el impío al más justo que él. (1:12)

En otras palabras, Habacuc se preguntó por qué Dios usaría una nación más malvada y pecadora que Judá para castigar a Judá. Veremos la respuesta a esta pregunta en el proximo video.


DANIEL 1

El intenso calor del desierto quemaba su piel, y la sed que oprimía su garganta era desesperante. Daniel era un número más entre la multitud de judíos que eran llevados a Babilonia. Desde que salió de su tierra natal, de la comodidad de su familia real, cada día experimentaba dolor y el tormento de ir en cadenas al cautiverio.

Mientras Daniel marchaba por las arenas del desierto, muchos pensamientos venían a su cabeza. La preocupación por su familia y sus amigos le hacía preguntarse, qué iba a hacer Nabucodonosor con ellos, y que futuro le esperaba a la ciudad de Jerusalén.

Él también se preguntaba si podría sobrevivir en una tierra extraña, con una cultura diferente que no conocía a Jehová su Dios. Él apenas era un adolescente y como tal no tenía nada que ofrecer en servicio al emperador babilonio. Pero una cosa había propuesto en su corazón, no importando lo que le pudiera acontecer, Daniel prometió que le sería fiel al Señor.

Daniel 1:2 nos dice que Dios le había entregado a Nabucodonosor a Joacim rey de Judá, y parte de los utensilios de la casa de Dios; los cuales él tomó y los trajo a la tierra de Sinar, a la casa de su dios. El rey no estuvo interesado en llevarse todo porque su deseo no era destruir a Jerusalén, sino hacerlo un estado vasallo del que él pudiera obtener un beneficio haciéndoles pagar tributo.

Pero parte de esos utensilios que fueron consagrados para la adoración a Dios, ahora terminaban en un templo pagano a causa del pecado del pueblo. Esto nos enseña que de nada vale un templo con sus muebles y utensilios, si los que se reúnen en él no andan en santidad delante de Dios. De nada vale tener un púlpito hermoso, dedicado con el aceite de la unción, si el predicador no vive de acuerdo a la palabra de Dios.

Nabucodonosor no solo quería parte de los utensilios del templo. También ordenó que le trajesen de los hijos de Israel, del linaje real de los príncipes, muchachos en quienes no hubiese tacha alguna, de buen parecer, enseñados en toda sabiduría, sabios en ciencia y de buen entendimiento, e idóneos para estar en el palacio del rey…(v.3-4).

El rey también ordenó que esos muchachos fueran instruidos en las letras y lengua de los caldeos, y que se les diera a comer una ración de la comida que él comía. El entrenamiento duraría tres años antes de poder ser presentados ante el rey (v. 5).

De entre todos los jóvenes que llevaron del linaje real de Judá, habían cuatro que eran muy especiales. Eran Daniel, Ananías, Misael y Azarías. Sus nombres tienen la peculiaridad de que en sus significados Dios es exaltado.

Este es el significado de sus nombres en hebreo:

  • Daniel – Dios es mi juez
  • Ananías – Jehová ha favorecido
  • Misael – ¿Quién como Dios?
  • Azarías – Jehová ha ayudado

Una de las cosas que los conquistadores antiguos hacían con los cautivos era tratar de asimilarlos a sus culturas y religión. Es por esto que a estos jóvenes se le dieron nombres nuevos. Nombres que tenían su significado en el idioma de los caldeos.

Sus nombres babilonios significan:

  • Beltsasar – Bel proteja al rey
  • Sadrac – Mandato de Akus (?)
  • Mesac – Quizás el nombre de un dios caldeo
  • Abed-nego – Siervo de Nebo

Cuando Daniel era llevado a Babilonia, él sabía que como cautivo se iba a enfrentar a grandes retos y dificultades. Pero él no se imaginaba que iba a ser tomado para servir en el palacio del rey, y que su primera dificultad tendría que ver con la dieta que le iban a imponer.

Para cualquier hombre común el comer de la comida del rey era un honor y un gran privilegio. Después de todo, estamos hablando de la comida del hombre más poderoso de la tierra. Pero Daniel no era un hombre común. Él sabía que aunque esos alimentos tuviesen el mejor sabor y las recetas más suculentas, el problema era que estaban contaminados espiritualmente. Cada vez que el rey iba a comer, dedicaba sus alimentos a sus dioses.

Daniel propuso en su corazón no contaminarse, y Dios le dio gracia para hablar con el jefe de los eunucos (v.8). Este le contestó con una objeción lógica y comprensible. Si Daniel y sus amigos no comían de los mejores manjares disponibles al rey, al final de los tres años iban a lucir más pálidos que los demás muchachos, y esto le iba a causar la muerte.

Daniel le pidió a Melsar que hiciera la prueba con él y sus amigos por diez días, y que en vez de la comida del rey, le diesen legumbres a comer y agua a beber. Esta prueba no era para Daniel, él sabía que al honrar a Dios ellos iban a estar bien. Pero Melsar necesitaba estar seguro de que no iba a cometer un error que le costara la vida.

Cuando pasaron los diez días, Melsar observó que el rostro de ellos se veía mejor y era más robusto que el de los demás muchachos que comían de la porción de la comida del rey. Los otros jóvenes eran judíos también, pero no tenían la fe y la devoción de Daniel y sus amigos.

El versículo 17 dice: «A estos cuatro muchachos Dios les dio conocimiento e inteligencia en todas las letras y ciencias; y Daniel tuvo entendimiento en toda visión y sueños.» Esto quiere decir que ellos tuvieron el respaldo de Dios en sus estudios y el entrenamiento que habían recibido. Además de esto, Dios le dio a Daniel un precioso don espiritual.

Este es un gran ejemplo para todo joven cristiano que quiere ir a la universidad, pero teme que no pueda tener éxito en sus estudios. Si confías en Dios y permaneces fiel a su palabra, sin contaminarte con las tentaciones de este mundo, el Señor te dará la gracia para lograr tus metas y graduarte con honores. Amén.

¿Cuál fue el resultado de la reunión de estos jóvenes con Nabucodonosor? Dice en el versículo 19 y 20: «Y el rey habló con ellos, y no fueron hallados entre todos ellos otros como Daniel, Ananías, Misael y Azarías; así, pues, estuvieron delante del rey. En todo asunto de sabiduría e inteligencia que el rey les consultó, los halló diez veces mejores que todos los magos y astrólogos que había en todo su reino.»

Tres años atrás ellos habían confiado en el favor de Dios por diez días, y como recompensa por su fe y fidelidad, Dios los hizo diez veces mejores que los demás graduados.

El versículo 21 nos dice que Daniel continuó hasta el año primero de Ciro. El comentario de Jamieson Fausset Brown dice que esta expresión no quiere decir que él no haya vivido más de ahí (veáse Dan. 10:1), sino que el texto resalta el hecho de que Daniel fue uno de los primeros cautivos llevados a Babilonia, y vivió para ver el fin de la cautividad

«Daniel perseveró y sirvió como oficial de alto rango durante el reinado de varios reyes, muchos de ellos no se mencionan en el libro de Daniel.El primero fue Nabucodonosor, seguido por Evil-Merodac, Nergal-sareser, Labashi-marduk, luego bajo Nabonido y Belsasar, quien era hijo de Nabonido y co-regente con él, en el tiempo de la caída de Babilonia. Después continuó bajo Darío el Medo y finalmente bajo Ciro rey de Persia» (crédito irc.org).

A pesar de que vivió en la ciudad más gloriosa de su tiempo, y que pasó la mayor parte de su vida en el palacio del rey, Daniel pasó por momentos dificiles para poder ser fiel al Señor. Pero a pesar de todo esto, el Señor siempre lo guardó y lo mantuvo en alto, y por la gracia de Dios terminó su vida en victoria.

 

 

EL LIBRO DE HABACUC

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CAPÍTULO 1

¡Cuántas veces, al ver como en este mundo abunda tanto la injusticia y la maldad, nos preguntamos dónde está Dios! O quizás nos preguntamos porque Dios permite el mal y no actúa en defensa de los que son oprimidos, ni hace justicia con los malvado.

Estas incógnitas han surgido a través de todos los tiempos de la historia humana. Uno de los hombres del pasado que luchó con estas preguntas fue el profeta Habacuc.

No tenemos una fecha exacta de cuándo se escribió el libro de Habacuc. Según David Malik, La mejor fecha para este libro debe ser desde el levantamiento de neo-Babilonia (a través de Nabopolasar) sobre Asiria en el 626 a.C. hasta la batalla de Carquemis en el 605 a.C.

El libro de Habacuc trata el tema de la justicia de Dios y su trato con el mal. Habacuc vivió en un tiempo de mucha maldad e injusticia en Israel y el profeta no entendía porque el Señor permitía que la violencia y la maldad corrieran rampante en la nación. Por esto levantó un clamor a Dios preguntándole porque causa permitía todo esto. (v.1:1-4)

La respuesta de Dios era que iba a hacer una obra increíble en los días de Habacuc. Esta obra el Señor la describe en el versículo 6, donde especifica que iba a levantar la nación de los caldeos; una nación cruel, formidable y terrible, para ser el instrumento del castigo de la maldad en Israel.

Cuando el profeta escuchó el plan de Dios con los Caldeos, respondió reconociendo la soberanía de Dios, pero a la vez tuvo que cuestionar la razón de esa obra. Lo que Jehová decía parecía no tener sentido.

Muy limpio eres de ojos para ver el mal, ni puedes ver el agravio; ¿por qué ves a los menospreciadores, y callas cuando destruye el impío al más justo que él. (1:12)

En otras palabras, él preguntó ¿porque Dios iba a utilizar a una nación más impía y malvada que Israel, para castigar a Israel?

CAPÍTULO 2

Sobre mi guarda estaré, y sobre la fortaleza afirmaré el pie, y velaré para ver lo que se me dirá, y qué he de responder tocante a mi queja.(2:1)

Habacuc sabía que debía esperar en Dios para recibir la respuesta que él deseaba. Por lo tanto, tomó la determinación de estar en guardia y velar. Es decir, Habacuc dispuso en su corazón estar atento a la voz de Dios y tomó la actitud de un centinela que mira desde la torre de una fortaleza, para no perder el mensaje que vendría de parte de Dios.

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En su respuesta a Habacuc, Jehová le dijo al profeta que escribiera la visión en tablas para que el mensaje fuera visible al pueblo.

Según el comentario Fausset Brown, las tablas eran de madera del boj en las que se esculpían asuntos nacionales, utilizando una pluma de hierro y luego eran colgadas en público, en las casas de los profetas, o en el templo, para que los que pasaren pudieran leerla.

Compare con Lucas 1:63, “Y pidiendo una tablilla, escribió, diciendo: Juan es su nombre. Y todos se maravillaron.”

Al decirle a Habacuc que escribiera la visión y que la publique para todo el pueblo, Jehová le estaba dando la oportunidad a todo el que leyera a que escapara del mal que habría de venir.

Este es uno de los propósitos de la profecía, darle al pueblo de Dios la advertencia de lo que vendrá, para que el pueblo pueda salvarse.

En el capítulo 2:3 Dios advirtió que el cumplimiento de la profecía no sería inmediato, pero enfatizó que su cumplimiento era un hecho seguro.

En cuanto a la pregunta tocante a los malos y perversos, Jehová respondió: “He aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece; mas el justo por su fe vivirá.”

En otras palabras, aunque los caldeos vendrían trayendo devastación por todas partes y se iban a gloriar sobre el pueblo de Dios, el que tuviera fe en su Dios iba a vivir, a pesar de todo el mal que vendría contra el pueblo de Dios.

Hebreos 11:1 nos dice “Es pues la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.” Al vivir por fe tenemos una seguridad de que Dios hará lo que ha prometido antes de creer a lo que ven nuestros ojos.

Romanos 4:17 dice de Abraham: “(como está escrito: Te he puesto por padre de muchas gentes) delante de Dios, a quien creyó, el cual da vida a los muertos, y llama las cosas que no son, como si fuesen.”

CAPÍTULO 3

En el capítulo 3 tenemos la oración que Habacuc levanta intercediendo por su pueblo. Esta es una oración que contiene más alabanza al Señor que peticiones.

El profeta comienza con plegarias, luego hace un recuento de las obras de Dios, y termina con una declaración de fe y confianza que ha sido de inspiración y fortaleza para muchos de nosotros.

1 Oración del profeta Habacuc, sobre Sigionot.

El diccionario Holman Bible Dictionary da la siguiente definición para Sigionot: Transliteración de un término hebreo técnico utilizado en los títulos de salmos (Salmo 7:1 ; Habacuc 3:1 ).

Traducciones sugeridas incluyen, “frenético” o “emocional.” Algunos piensan que el significado básico es “divagar” en referencia al estilo divagante del pensamiento o melodía o las expresiones de lamento desconectadas.

2 Oh Jehová, he oído tu palabra, y temí.
Oh Jehová, aviva tu obra en medio de los tiempos,
En medio de los tiempos hazla conocer;
En la ira acuérdate de la misericordia.

El anuncio de que los Caldeos se levantarían contra Judá y Jerusalén como un juicio contra la maldad que había en el pueblo de Dios, causó ansiedad y gran preocupación en el profeta Habacuc.

Pero en medio de estos sentimientos que lo abatían, el pudo clamar a favor de la obra de Dios en su pueblo. Su clamor era por un avivamiento, que la gente pudiera volver a buscar el rostro de Dios, y conocer la obra que Dios estaba haciendo en su pueblo.

3 Dios vendrá de Temán,
Y el Santo desde el monte de Parán. Selah
Su gloria cubrió los cielos,
Y la tierra se llenó de su alabanza.

Según el comentario Jameson Fausset Brown, Temán y Parán son ciudades adyacentes al monte Sinaí, y por lo tanto, so asociadas con la entrega de la Ley dada por Dios (Deut. 33:2). La manifestación de su gloria inspira la alabanza universal.

4 Y el resplandor fue como la luz;
Rayos brillantes salían de su mano,
Y allí estaba escondido su poder.

El profeta describe en forma poética la manifestación de la gloria de Jehová cuando descendió sobre el monte Sinaí (Éxodo 24:16). Los rayos que salían de sus manos no eran el reflejo de otra fuente de luz. De sus manos emana poder, pero la esencia y naturaleza de su poder está escondidas a nuestra entendimiento.

5 Delante de su rostro iba mortandad,
Y a sus pies salían carbones encendidos.

El diccionario Strong define mortandad del vocablo hebreo deber, como pestilencia, en el sentido de destrucción. Esto, obviamente, nos habla de lo que enfrentan los enemigos de Dios al enfrentarse a Él.

En esa escritura dice qué sucedía con la superficie que era pisada por los pies de Dios. En Éxodo 24:10 encontramos que cuando el Señor se manifestó a Moisés y los líderes del pueblo, había un embaldosado o pavimento de zafiro debajo de sus pies.

6 Se levantó, y midió la tierra;
Miró, e hizo temblar las gentes;
Los montes antiguos fueron desmenuzados,
Los collados antiguos se humillaron.
Sus caminos son eternos.

Desde este versículo 6 hasta el versículo 15 se hace un recuento de las proezas que Dios había hecho en la naturaleza y las naciones.

7 He visto las tiendas de Cusán en aflicción;
Las tiendas de la tierra de Madián temblaron.

8 ¿Te airaste, oh Jehová, contra los ríos?
¿Contra los ríos te airaste?
¿Fue tu ira contra el mar
Cuando montaste en tus caballos,
Y en tus carros de victoria?

9 Se descubrió enteramente tu arco;
Los juramentos a las tribus fueron palabra segura. Selah
Hendiste la tierra con ríos.

10 Te vieron y tuvieron temor los montes;
Pasó la inundación de las aguas;
El abismo dio su voz,
A lo alto alzó sus manos.

11 El sol y la luna se pararon en su lugar;
A la luz de tus saetas anduvieron,
Y al resplandor de tu fulgente lanza.

12 Con ira hollaste la tierra,
Con furor trillaste las naciones.

13 Saliste para socorrer a tu pueblo,
Para socorrer a tu ungido.
Traspasaste la cabeza de la casa del impío,
Descubriendo el cimiento hasta la roca. Selah

14 Horadaste con sus propios dardos las cabezas de sus guerreros,
Que como tempestad acometieron para dispersarme,
Cuyo regocijo era como para devorar al pobre encubiertamente.

15 Caminaste en el mar con tus caballos,
Sobre la mole de las grandes aguas.

Habacuc narró las proezas y milagros que Dios había hecho para salvar a Israel en el pasado, y así, recordó las obras que Dios hizo a favor de su pueblo. Con esta actitud el profeta combatía el temor que lo había abrumado anteriormente.

16 Oí, y se conmovieron mis entrañas;
A la voz temblaron mis labios;
Pudrición entró en mis huesos, y dentro de mí me estremecí;
Si bien estaré quieto en el día de la angustia,
Cuando suba al pueblo el que lo invadirá con sus tropas.

La noticia de la futura invasión que vendría de Babilonia conmovió profundamente a Habacuc, tanto así que, parece ser que llegó a enfermarse físicamente. Sin embargo, él decidió estar tranquilo en el día en que la invasión viniera contra su pueblo. Él podía estar tranquilo porque su gozo estaba en el Señor.

17 Aunque la higuera no florezca,
Ni en las vides haya frutos,
Aunque falte el producto del olivo,
Y los labrados no den mantenimiento,
Y las ovejas sean quitadas de la majada,
Y no haya vacas en los corrales;

Aquí Habacuc menciona los productos mas importantes en la canasta familiar de los tiempos bíblicos. El ciudadano común del medio oriente dependía de cada uno de estos elementos para poder mantenerse él y su familia.

Los higos, las uvas, el aceite y las olivas, los frutos de la tierra, las ovejas con su lana y su leche, y las vacas con su carne y su leche, tenían una gran importancia en la economía de los tiempos bíblicos.

18 Con todo, yo me alegraré en Jehová,
Y me gozaré en el Dios de mi salvación.

Lo que Habacuc nos dice es que a pesar de que la economía nacional colapsara, causando así una escasez de las cosas mas necesarias para él y su pueblo, él decidía mantener su gozo en el Señor. Él se iba a alegrar en medio de la tormenta que se avecinaba, porque su alegría y gozo no se basaban en las circunstancias, sino en Jehová el Señor de los ejércitos.

19 Jehová el Señor es mi fortaleza,
El cual hace mis pies como de ciervas,
Y en mis alturas me hace andar.

Al jefe de los cantores, sobre mis instrumentos de cuerdas.

Este último versículo sirve de aliento y consuelo para los que nos afligimos al ver la condición de este mundo, y sabemos que cosas peores vendrán sobre la tierra. Cuando nos sintamos tristes y desanimados, recordemos que del Señor viene nuestra fortaleza.