EL AYUNO BÍBLICO 2

TIPOS DE AYUNOS EN LA BIBLIA



Algunos creyentes cometen el error de enfocarse en la cantidad de tiempo que ayunan, en vez de buscar que sus oraciones sean agradables al Señor.

En las Escrituras no se da un tiempo determinado para la duración de un ayuno. Esto lo determinará la resistencia y fe de la persona, así como también la voluntad de Dios.

En la Biblia encontramos ayunos de diferentes períodos de tiempo, algunos de ellos, ordenados por el Señor, y otros iniciados por los siervos de Dios.

EL AYUNO DE 40 DÍAS

El primer ayuno que encontramos es el de Moisés en el monte Sinaí.

Éxodo 34:28 dice: Y él estuvo allí con Jehová cuarenta días y cuarenta noches; no comió pan, ni bebió agua; y escribió en tablas las palabras del pacto, los diez mandamientos.

Esta cita claramente nos muestra como Moisés estuvo en un ayuno total por más de un mes, pero debemos notar que Moisés ya había estado con Dios por cuarenta días anteriormente.

En Éxodo 24:18 dice cómo Dios llamó a Moisés a subir solo al monte Sinaí por primera vez. En ese lugar recibió los diez mandamientos y las instrucciones para la construcción del Tabernáculo.

En el capítulo 34 Moisés tuvo que subir por segunda vez después de haber quebrado las primeras tablas que Dios le había dado.

La palabra de Dios explica que él no comió en los cuarenta días y cuarenta noches que estuvo con Dios, para que entendamos que ese ayuno fue de días de veinticuatro horas corridos, sin interrupción.

La otra persona quien ayunó por cuarenta días y cuarenta noches fue nuestro Señor Jesucristo.

Mateo 4:1 Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo. 2 Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre.

Este es un tipo de ayuno que no debemos emprender por nuestra propia cuenta, pues fue el Señor quien llamó a Moisés a subir al monte, y él simplemente obedeció a la voz de Dios.

De la misma manera, nuestro Señor Jesucristo fue llevado por el Espíritu Santo al desierto. Al ser llamados por

Se ha sabido de personas quienes han intentado este tipo de ayuno y han terminado enfermándose, incluso a punto de morir, porque actuaron en la carne, buscando fama y gloria para ellos.

EL AYUNO DE 21 DÍAS / PARCIAL

Otro tipo de ayuno bíblico es el parcial de veintiún días, el cual encontramos en el libro de Daniel.

Daniel 10:2 En aquellos días yo Daniel estuve afligido por espacio de tres semanas. 3 No comí manjar delicado, ni entró en mi boca carne ni vino, ni me ungí con ungüento, hasta que se cumplieron las tres semanas.

Sabemos que este ayuno fue parcial porque Daniel nos dice de cuáles alimentos se abstuvo durante esas tres semanas.

Él no nos dice que comió en ese tiempo, pero podemos concluir que quizás se limitó a comer algunas legumbres al final del día.

Al leer el capítulo completo nos daremos cuenta de que Daniel no planeó hacer este ayuno por 21 días, sino que la bendición fue retenida todo ese tiempo hasta que el ángel que traía la respuesta fue ayudado por el arcángel Miguel.

Daniel 10:12 Entonces me dijo: Daniel, no temas; porque desde el primer día que dispusiste tu corazón a entender y a humillarte en la presencia de tu Dios, fueron oídas tus palabras; y a causa de tus palabras yo he venido. 13 Mas el príncipe del reino de Persia se me opuso durante veintiún días; pero he aquí Miguel, uno de los principales príncipes, vino para ayudarme, y quedé allí con los reyes de Persia.

Daniel no tenía idea de que mientras él ayunaba y oraba se estaba librando una batalla en el mundo espiritual por la bendición que él esperaba.

En esta historia podemos palpar la importancia de la perseverancia al buscar a Dios.

También vemos aquí como nuestra oración es recibida y contestada inmediatamente por nuestro Padre celestial.

EL AYUNO DE 3 DÍAS

Ester 4:16 Ve y reúne a todos los judíos que se hallan en Susa, y ayunad por mí, y no comáis ni bebáis en tres días, noche y día; yo también con mis doncellas ayunaré igualmente, y entonces entraré a ver al rey, aunque no sea conforme a la ley; y si perezco, que perezca.

El ayuno de la reina Ester vino en respuesta a una amenaza existencial para el pueblo judío en la antigua Persia.

Amán había convencido al rey Artajerjes a pasar un edicto que ordenaba la muerte de todos los judíos que vivían bajo su reino.

Ester no podía presentarse ante el rey sin haber sido llamada por él, más bien debía esperar a que llegara su turno de acuerdo a lo establecido en sus tradiciones.

El violar esta ley podía costarle la vida a esta sierva de Dios.

Pero ante tan grande emergencia, Ester tuvo que tomar una decisión valiente y presentarse ante el rey para interceder por su pueblo, pero no sin antes clamar a Dios en ayuno y oración.

Ella creyó en el poder de la intercesión en ayuno y oración y le pidió a todos los judíos que ayunaran junto a ella antes de presentarse ante el rey.

El resultado de esa intercesión fue que cuando el rey vio a Ester, la gracia de Dios sobre ella era tan fuerte que él no la pudo resistir.

Hechos 9:8 Entonces Saulo se levantó de tierra, y abriendo los ojos, no veía a nadie; así que, llevándole por la mano, le metieron en Damasco, 9 donde estuvo tres días sin ver, y no comió ni bebió.

Saulo de Tarso era un hombre celoso por la Ley de Moisés y la religión judía de tal manera que él pensaba que hacía un servicio para Dios al perseguir a los cristianos.

Pero cuando encontró al Señor camino a Damasco, Saulo quedó impactado por el poder de Dios y su mente y su corazón estaban llenos de preguntas acerca de Jesús de Nazaret.

Cuando él estaba en tierra impactado por el poder de Dios que había caído sobre su vida, Saulo preguntó: “¿Señor qué quieres que haga?” Jesús le mandó a entrar en la ciudad y esperar por instrucciones.

No sabemos si mientras él estuvo en esa casa se le ofrecieron alimentos, pero leemos que por tres días Saulo no comió ni bebió.

Este ayuno fue resultado de un encuentro con la gloria de Dios.

Hay ayunos que son inspirados por un toque de Dios en nuestras vidas.

EL DÍA DE AYUNO

Jeremías 36:6 Entra tú, pues, y lee de este rollo que escribiste de mi boca, las palabras de Jehová a los oídos del pueblo, en la casa de Jehová, el día del ayuno; y las leerás también a oídos de todos los de Judá que vienen de sus ciudades.

Aunque no encontramos ninguna ley o mandamiento en cuanto al ayuno en el Antiguo Testamento, esta cita nos enseña que el pueblo judío tenía un día específico en el que se reunían en el templo para ayunar.

Hechos 13:2 Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado. 3 Entonces, habiendo ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron.

El ayuno fue practicado también en la iglesia primitiva. Notemos que el día que Bernabé y Saulo (Pablo) fueron llamados para ser ordenados al ministerio, la iglesia estaba en un ayuno congregacional.

En otras palabras, en un día de ayuno pueden ocurrir cosas inesperadas como estas, y también puede marcar la diferencia entre la derrota o la victoria en un momento de guerra espiritual.

Creo que la iglesia actual pierde grandes batallas y bendiciones de parte de Dios por la falta de ayuno y oración en unidad.

 

EL AYUNO BÍBLICO

Mucha gente practica el ayuno por razones de salud o por motivos médicos, mientras que otros lo practican por motivos religiosos.

El ayuno forma parte esencial de los ritos y creencias de algunas religiones y sectas en el mundo.

Pero para quienes hemos recibido la revelación del Evangelio de Jesucristo, el ayuno no es un mero rito religioso, sino una arma poderosa en la intercesión y la guerra espiritual.

Es por esto que debemos aprender a ayunar como nos enseña la palabra de Dios, pues solo así seremos efectivos en esta labor espiritual.

Algo digno de señalar es que Dios no nos dejó mandamientos ni leyes específicas en cuanto al ayuno, aunque de una manera indirecta, sí dio a entender que debemos practicarlo

Como no hay un mandadto específico a ayunar muchos creyentes no creen en el ayuno. Muchos se apoyan bajo el texto que dice: “misericordia quiero y no sacrificios” para apoyar su posición. Estos enseñan que el ayuno era una práctica de los tiempos antiguos y por lo tanto, no tiene ninguna relevancia en este tiempo.

Sin embargo, es precisamente porque el ayuno no está basado en la ley o un mandamiento del Nuevo Testamento, qué es tan trascendental e importante para el pueblo de Dios. Como este fue practicado en el antiguo y en el nuevo pacto por grandes siervos de Dios, se da por sentado que también hoy en día es necesario ayunar con el mismo fervor para Dios.

La necesidad del ayuno

El argumento más poderoso a favor del ayuno para hoy lo tenemos en nuestro Señor Jesucristo. Si Jesús siendo el hombre perfecto tuvo que ayunar, cuanto más nosotros que somos como hojarasca delante de él.

Además de esto, Cristo nos reveló que hay géneros de demonios que no salen si no es con oración y ayuno (Mateo 17:21). Estas palabras de Jesús demuestran cuan importante es el ayuno para ministrar liberación a los cautivos. Ay de nosotros si no hacemos caso a las palabras del Maestro.

Tampoco podemos pasar por alto que cuando Jesús fue confrontado porque sus díscipulos no ayunaban como los de Juan y los de los fariseos, el Señor les dijo que cuando él les fuera quitado, entonces ellos ayunarían (Lucas 5:33-35).

La iglesia ha practicado el ayuno desde que nuestro Señor voló para sentarse a la diestra del Padre en el cielo, y seguirá haciéndolo hasta el día cuando levante a su pueblo.

Dios es Soberano

La primera vez que encontramos la palabra ayuno en la Biblia es 2 Samuel 12:16-23, en donde se relata el momento cuando el rey David oró a Dios por la vida del niño que tuvo cuando pecó con Betsabé.

La Biblia dice que Dios había determinado que ese niño iba a morir como consecuencia del pecado de David.

Cuando David oyó estas palabras, él supo que lo único que podía hacer era interceder en ayuno y oración para que Dios tuviera misericordia de él, y salvara la vida del niño.

La historia nos dice que Dios no contestó la oración de David. Pero cuando el niño murió entonces David adoró a Jehová y después terminó su ayuno.

Esta experiencia de David nos muestra que aunque el ayuno es de gran utilidad en la intercesión y la búsqueda de Dios, esto no quiere decir que podamos manipular a Dios con él. Dios es soberano y siempre hará como él quiera.

David oró y ayunó porque sabía que después de la profecía que le fue dada no tenía ningún otro recurso para pedir misericordia. Pero algunos creyentes ayunan creyendo que esto hará que Dios les conceda cualquier cosa.

El ayuno es importante y necesario, pero debemos hacerlo con la actitud correcta.

El ayuno que agrada a Dios

Ahora bien, ¿cómo se debe ayunar? En Isaías 58:1-8 el Señor le enseña a su pueblo qué tipo de ayuno es el que le agrada.

1 Clama a voz en cuello, no te detengas; alza tu voz como trompeta, y anuncia a mi pueblo su rebelión, y a la casa de Jacob su pecado. 2 Que me buscan cada día, y quieren saber mis caminos, como gente que hubiese hecho justicia, y que no hubiese dejado la ley de su Dios; me piden justos juicios, y quieren acercarse a Dios.

Parece extraño que esa gente buscara a Dios y deseara conocer sus caminos, y que a la misma vez dejaran la ley de Dios y vivieran en rebeldía. Pero esa búsqueda y humillación no era más que religiosidad e hipocresía.

3 ¿Por qué, dicen, ayunamos, y no hiciste caso; humillamos nuestras almas, y no te diste por entendido? He aquí que en el día de vuestro ayuno buscáis vuestro propio gusto, y oprimís a todos vuestros trabajadores.

Es posible que al ayunar no veamos los resultados que deseamos porque estamos enfocados en satisfacer nuestros deseos. Es decir, que en vez de aprovechar el tiempo para clamar por las almas y el bienestar de las iglesias, ayunamos para pedir por cosas materiales que desea nuestra carne.

4 He aquí que para contiendas y debates ayunáis y para herir con el puño inicuamente; no ayunéis como hoy, para que vuestra voz sea oída en lo alto.

Otro factor importante es cómo nos llevamos con los demás. ¿Acaso vengo a orar y ayunar al templo cuando estoy enemistado con mi hermano? ¿O será posible que mientras estoy buscando el rostro de Dios me rehuse perdonar a quienes me han ofendido? ¿Cómo esperamos que Dios oiga nuestra voz cuando estamos muertos espiritualmente?

En estas palabras el Señor expone la hipocresía de esta gente así como lo hizo en Zacarías 7:5.

5 ¿Es tal el ayuno que yo escogí, que de día aflija el hombre su alma, que incline su cabeza como junco, y haga cama de cilicio y de ceniza? ¿Llamaréis esto ayuno, y día agradable a Jehová?

La demostración externa del ayuno no impresiona al Señor.

6 ¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo? 7 ¿No es que partas tu pan con el hambriento, y a los pobres errantes albergues en casa; que cuando veas al desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu hermano? 8 Entonces nacerá tu luz como el alba, y tu salvación se dejará ver pronto; e irá tu justicia delante de ti, y la gloria de Jehová será tu retaguardia.

Aquí encontramos el verdadero propósito del ayuno. No se trata de enfocarnos en nuestras necesidades y deseos, sino en mirar a quienes necesitan ayuda y ministrarles en sus necesidades.

La falta de compasión por los perdidos y el egocentrismo son las razones por la que la iglesia ha perdido poder en los últimos tiempos. Es necesario volver a interceder de corazón por los que se pierden. Solo así podremos impactar al mundo para Cristo.

Jehová le dijo a su pueblo que si ellos seguían su consejo y ayunaban como él quería, iban a recibir estos beneficios: luz, salvación, justicia, y la gloria de Jehová los guardaría.

Que Dios nos ayude a volvernos a la palabra de Dios, buscandole en ayuno y oración, para que podamos ver el nombre de Jesús glorificado en toda la tierra.

 

DANIEL Y LA ORACIÓN (capítulo 10)

Daniel 10

Dos años después del decreto del rey Ciro para el regreso de los judíos a su tierra, conforme al deseo y la petición de Daniel (ver Dan. 9:1-3), en el tercer año de su reino, vino revelación profética a Daniel mientras buscaba al Señor en ayuno y oración.

En las visiones anteriores Dios le había mostrado el futuro de Israel y los imperios gentiles a través de figuras e imágenes simbólicas. En esta ocasión Dios envía un ángel que le comunica la cronología de los eventos del futuro que afectarían a su pueblo hasta el tiempo del fin.

Búsqueda de Dios (10:2-4)

Dice el texto que Daniel estuvo afligido por espacio de tres semanas. El ayuno es aflicción de la carne, pero la verdadera aflicción era la de su espíritu. Había en Daniel un anhelo de recibir palabra de Dios, y se separó con el fin de perseguir esa bendición. Hizo un ayuno parcial en el que se privó de comer algunos alimentos específicos mientras buscaba al Señor en oración.

No solo evitó ciertos alimentos, sino que evitó también el uso de ungüentos o perfumes. Al hacer esto, Daniel se estaba desprendiendo de cosas legítimas que le podían dar confort. Su deseo era negarse a estas cosas como muestra de un deseo superior en su interior.

No sabemos si él estuvo todos esos días junto al río Hidekel (Tigris). El texto dice que el día veinticuatro del primer mes estaba a la orilla del río Hidekel. Pero lo importante es lo que ocurrió en aquel lugar.

Un ángel poderoso aparece (10:5-10)

El profeta ya llevaba veintiún días de batalla esperando la respuesta a sus oraciones. En su carne él deseaba volver a la comodidad del palacio donde servía al nuevo imperio persa. Aunque se sentía débil y cansado, Daniel sabía que estaba luchando por una bendición que no podía perder.

De repente, mientras estaba meditando en el Señor, sus ojos observan a un varón con unas características especiales. Ese varón estaba vestido de lino. El lino era la vestidura de los sacerdotes del Antiguo Testamento, y es la de los ángeles en el cielo. A través de la Biblia, el lino es símbolo de santidad y justicia. Notemos también que esta será la vestidura de la Iglesia en las bodas del Cordero (Apocalipsis 19:8).

Beryl__variety_AquamarineSu cuerpo era como el berilo. Idéntico al crisólito y al topacio, el berilo es un mineral que existe en varios tipos de colores y es valorado como fuente de gemas preciosas. Daniel compara el cuerpo de este ángel con este tipo de mineral para hacernos ver el brillo que salía de ese varón. Daniel sigue describiendo a este personaje y en su descripción vemos una similitud entre los rasgos de este varón y los de Cristo cuando se le apareció a Juan en la isla de Patmos (Apocalipsis 1:10-17). Al ver estas similitudes, algunos teólogos afirman que esta fue una aparición del Mesías en el Antiguo Testamento.

Sin embargo, este personaje tuvo que ser ayudado por Miguel para poder venir hasta el profeta Daniel. Sabemos que nuestro Señor Jesucristo es el Todopoderoso, y claro está, no iba a necesitar ayuda de aquellos que le sirven para remover a una criatura de su camino. Algunos interpretan que en esta visión aparece un ángel desde el versículo 10 al 15, y que Cristo aparece en los versículos 5 al 9, y luego del 16 en adelante. Cualquiera que sea la interpretación correcta, lo importante es que el poder de Dios se había manifestado en la visitación de este ángel de tal manera que Daniel no pudo resistir el poder de Dios en su vida.

Los que estaban con Daniel huyeron a causa de la presencia del ángel. Su reacción fue similar a la de los soldados que vigilaban la tumba de Jesús y desmayaron cuando el ángel apareció para remover la piedra. (Mateo 28:1-4). Daniel perdió sus fuerzas y cayó en tierra. Nuestra estructura física no puede resistir el poder de Dios a un nivel muy elevado. Por esto no podemos verlo en su gloria tal como él es. Pero un día seremos transformados y los que han partido con el Señor resucitarán con cuerpos glorificados semejantes al de Cristo (1 Tesalonicenses 4:16-17).

Aunque Daniel se desmayó a causa de la potencia de esta manifestación, él recibió fortaleza a través del mismo poder que lo había impactado. La reacción común de todo ser humano que ha tenido una experiencia con ángeles o una manifestación especial del poder de Dios es la misma, sentir miedo. Pero a todos nosotros el Señor nos da este mensaje: “no temas.”

Daniel estuvo clamando por veintiún días, pero su oración fue oída desde el momento en que se dispuso a orar. Es maravilloso saber que aun antes de que clamemos a nuestro Dios, ya él sabe lo que vamos a decir y envía la respuesta a nuestra petición (Salmo 139:4). Sin embargo, aunque el mensajero había salido de la presencia de Dios inmediatamente, este no pudo llegar a Daniel debido a la oposición del príncipe de Persia.

Guerra en los aires (10:13-14).

El príncipe de Persia era el espíritu de las tinieblas que tenía autoridad sobre el reino de los persas, el imperio mundial de ese tiempo que tenía dominio sobre los judíos. Este versículo nos revela que los reinos de las naciones son influenciados y controlados por principados del reino de las tinieblas.

Estos seres son ángeles caídos de alto rango en la jerarquía satánica (Efesios 6:12). Pero aunque Satanás tiene a sus secuaces influenciando sobre las naciones, Dios envía a sus ángeles guerreros para establecer su voluntad en la tierra.

El arcángel Miguel fue enviado para pelear a favor del pueblo de Dios, ayudando al ángel mensajero en su misión hacia Daniel. El mensajero le revelo a Daniel que Miguel era el príncipe de su pueblo Israel (Daniel 10:21).

Esto significa que posiblemente en la jerarquía angelical del reino de la luz haya otros principados, con misiones especiales de parte de Dios para las naciones de la tierra. De todos modos, un día conoceremos los secretos de la obra invisible de Dios en el mundo.

Fortalecido con poder de Dios (10:15-19).

La visión que Daniel estaba experimentando era tan fuerte en el poder de Dios que su cuerpo estaba debilitado y adolorido. A pesar de esto, era ese mismo poder que residía en el ángel que iba a fortalecer al siervo de Dios. Al ser tocado por el ángel y al oír sus palabras recibió fortaleza.

El propósito de la visitación es revelado (10:20-21)

Este ángel debía regresar al campo de batalla para continuar la pelea contra el principado de Persia, pero le expresa a Daniel el propósito de su visita. Había venido para declararle lo que estaba escrito en el libro de la verdad.

¿Cuál es el libro de la verdad? Esta declaración, simplemente, nos muestra que Dios tiene un libro en el cielo llamado “libro de la verdad.” En él están registrados los grandes eventos del futuro de la humanidad.

En el capítulo once encontramos una exposición de los reyes y reinos que habrían de venir después de Ciro. En el capítulo doce el ángel le muestra el tiempo del fin. Toda esa información estaba en el libro de verdad.

Daniel tuvo esta gran experiencia por la gracia de Dios. Pero un factor importante en la vida de este varón es que era un hombre de oración. Esa comunión especial que tenía con Dios le dio acceso a grandes experiencias espirituales que fueron de bendición no solo para él sino también para nosotros hoy.