{"id":1341,"date":"2015-07-10T23:44:09","date_gmt":"2015-07-11T03:44:09","guid":{"rendered":"https:\/\/logoslight.wordpress.com\/?p=1341"},"modified":"2015-07-10T23:44:09","modified_gmt":"2015-07-11T03:44:09","slug":"daniel-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/luzenlapalabra.org\/?p=1341","title":{"rendered":"DANIEL 3"},"content":{"rendered":"<div class=\"separator\" style=\"clear:both;text-align:center;\"><a href=\"http:\/\/logoslight.files.wordpress.com\/2015\/07\/wpid-photo-20150710234405881.jpg\" target=\"_blank\" style=\"margin-left:1em;margin-right:1em;\" rel=\"noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/logoslight.files.wordpress.com\/2015\/07\/wpid-photo-20150710234405881.jpg?w=500\" id=\"blogsy-1436586249438.3352\" class=\"aligncenter\" width=\"500\" height=\"803\" alt=\"\"><\/a><\/div>\n<div class=\"separator\" style=\"clear:both;text-align:center;\"><\/div>\n<p>Como cristianos nacidos de nuevo, estamos llamados a someternos a las autoridades superiores, porque al someternos a ellas nos sometemos a la autoridad suprema de Dios. Este principio est\u00e1 claramente revelado en Romanos cap\u00edtulo 13. Sin embargo, cuando la autoridad delegada se subleva en contra del Se\u00f1or y su palabra, e impone leyes que contradicen la palabra de Dios, entonces nos vemos obligados a desobedecer tales leyes. <\/p>\n<p>En Daniel cap\u00edtulo 3 tenemos un buen ejemplo de una desobediencia civil que fue aprobada por Dios.<\/p>\n<p>Cuando Anan\u00edas, Misael, y Azar\u00edas fueron confrontados por el rey de Babilonia, y presionados a postrarse ante una estatua de oro, estos varones prefirieron morir antes que desobedecer a la autoridad suprema de Dios. Necesitamos, pues, aprender de su ejemplo y pedirle al Se\u00f1or que nos de una convicci\u00f3n y entrega semejante a la de estos siervos de Dios.<\/p>\n<p><strong>I. La estatua de oro<\/strong><\/p>\n<p>Dice la Escritura que Nabucodonosor hizo una estatua de oro que era bastante alta. Sus medidas eran de sesenta codos de alto, y seis codos de ancho. En el sistema m\u00e9trico moderno los sesenta codos equivalen a noventa pies de altura, y los seis codos equivalen a 9 pies de ancho. <\/p>\n<p>Dice en Daniel 3:2 que el d\u00eda de la dedicaci\u00f3n de la estatua, el rey invit\u00f3 a todos sus ministros y oficiales de su reino, pero notemos que Daniel no aparece en esta historia. Es probable que \u00e9l estuviera de viaje en los negocios del reino, o quiz\u00e1s estuviera padeciendo de alguna enfermedad. <\/p>\n<p><strong>II. Mandato a la idolatr\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>Una vez que los principales l\u00edderes del reino de Nabucodonosor estaban presentes, entonces un pregonero anunci\u00f3 el mandato del rey para ellos y para todos los pueblos, naciones, y lenguas. <\/p>\n<p>El mandato era simple. Cada vez que se tocaran los instrumentos de m\u00fasica de la orquesta del rey, todo ciudadano de los pueblos que estuviesen bajo el imperio babilonio deb\u00eda postrarse hacia la estatua de oro en adoraci\u00f3n. <\/p>\n<p>Debemos notar que esta orden es similar a la que ser\u00e1 establecida durante el gobierno del anticristo, cuando el falso profeta har\u00e1 que a toda persona del mundo se le ponga una marca en la frente on la mano derecha sin la cual no va a poder comprar ni vender, seg\u00fan Apocalipsis 13:16-17.<\/p>\n<p>El prop\u00f3sito de la marca de la bestia es condenar para siempre las almas de aquellos que se dejen marcar. <\/p>\n<p>En el caso de Nabucodonosor, su edicto iba a contaminar espiritualmente a los jud\u00edos que se postraran ante la imagen. <\/p>\n<p>Pero al igual que estos tres varones que no cedieron ante el monarca m\u00e1s poderoso de ese tiempo, tambi\u00e9n hoy es necesario que haya un remanente fiel que no doblegue las rodillas ante Baal. <\/p>\n<p><strong>III. Los tres varones acusados<\/strong><\/p>\n<p>Dice en Daniel 3:8 que Anan\u00edas, Misael, y Azar\u00edas; quienes son llamados por sus nombres babilonios, Sadrac, Mesac, y Abednego, fueron acusados por personas que les envidiaban y aprovecharon la oportunidad para deshacerse de ellos. <\/p>\n<p>Cuando Nabucodonosor cuestion\u00f3 a estos varones, \u00e9l no esperaba recibir una respuesta desafiante de ellos. Despu\u00e9s de todo, \u00e9l era el rey m\u00e1s poderoso en la tierra, y todo lo que \u00e9l quer\u00eda lo obten\u00eda.<\/p>\n<p>Pero ellos le dieron una respuesta tan valerosa y tan cortante que el rey perdio los estribos y se air\u00f3 desmedidamente. <\/p>\n<p>Dice Daniel 3:16-18: Sadrac, Mesac y Abed-nego respondieron al rey Nabucodonosor, diciendo: <em>No es necesario que te respondamos sobre este asunto. He aqu\u00ed nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librar\u00e1. Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado. <\/em><\/p>\n<p>Estos siervos de Dios sab\u00edan que Dios ten\u00eda el poder para librarlos de esta situaci\u00f3n, pero su fe y devoci\u00f3n a Dios no estaba basada en lo que Dios hiciera por ellos. Su entrega y dedicaci\u00f3n al Se\u00f1or era tan intensa que tuvieron fe para enfrentar la muerte si era necesario. <\/p>\n<p>\u00a1Oh, que Dios nos ayude a amarle de todo coraz\u00f3n! Que estemos dispuestos a padecer por su causa. <\/p>\n<p><strong>IV. Librados por el poder de Dios<\/strong><\/p>\n<p>Nabucodonosor hizo que echaran a Sadrac, Mesac, y Abednego en el horno de fuego ardiendo y por haber calentado tanto el horno, los verdugos que los lanzaron murieron por causa de la llama. <\/p>\n<p>El rey se quedo observando las llamas, esperando ver el sufrimiento de los siervos de Dios, pero en vez de eso ocurri\u00f3 lo que \u00e9l nunca se esperaba. <\/p>\n<p>Daniel 3:24-25 dice: <em>Entonces el rey Nabucodonosor se espant\u00f3, y se levant\u00f3 apresuradamente y dijo a los de su consejo: \u00bfNo echaron a tres varones atados dentro del fuego? Ellos respondieron al rey: Es verdad, oh rey. Y \u00e9l dijo: He aqu\u00ed yo veo cuatro varones sueltos, que se pasean en medio del fuego sin sufrir ning\u00fan da\u00f1o; y el aspecto del cuarto es semejante a hijo de los dioses. <\/em><\/p>\n<p>Los siervos de Dios fueron atados y echados en el horno de fuego. Pero cuando cayeron all\u00ed solo sus ataduras fueron destruidas. <\/p>\n<p>A veces cuestionamos a Dios por permitirnos pasar por hornos de pruebas y tribulaciones que pensamos nos van a destruir. Muchas veces no nos damos cuenta de que las llamas de esas pruebas no est\u00e1n ah\u00ed para destruirnos, sino para purificarnos de todo lo que no le agrada al Se\u00f1or. <\/p>\n<p>3:26-27 <em>Entonces Nabucodonosor se acerc\u00f3 a la puerta del horno de fuego ardiendo, y dijo: Sadrac, Mesac y Abed-nego, siervos del Dios Alt\u00edsimo, salid y venid. Entonces Sadrac, Mesac y Abed-nego salieron de en medio del fuego. Y se juntaron los s\u00e1trapas, los gobernadores, los capitanes y los consejeros del rey, para mirar a estos varones, c\u00f3mo el fuego no hab\u00eda tenido poder alguno sobre sus cuerpos, ni aun el cabello de sus cabezas se hab\u00eda quemado; sus ropas estaban intactas, y ni siquiera olor de fuego ten\u00edan. <\/em><\/p>\n<p>Notemos que Nabucodonosor tuvo que llamarlos a salir del horno. \u00bfPor qu\u00e9 no salieron seguido se quemaron sus ataduras? La respuesta esta en el cuarto var\u00f3n que apareci\u00f3 en la escena. Cuando el \u00e1ngel vino para librarlos de las llamas del horno ardiente, ese lugar se convirti\u00f3 en un santuario donde ellos sent\u00edan la presencia de Dios. Por esto no tuvieron prisa en salir de all\u00ed. <\/p>\n<p>El rey tuvo que llamarlos a salir. Ellos pod\u00edan acercarse al rey, pero el rey no pod\u00eda ir hacia ellos. Solo ellos estaban bajo la cobertura de las alas del Omnipotente. <\/p>\n<p>Estamos viviendo en un tiempo cuando necesitamos tener una fe firme en el Se\u00f1or y su palabra. Si no tenemos la convicci\u00f3n y determinaci\u00f3n que tuvieron Anan\u00edas, Misael, y Azar\u00edas, vamos a sucumbir ante la amenaza de peligros mucho m\u00e1s leves que los de un horno de fuego ardiendo. <\/p>\n<p>Pero gracias a Dios no tenemos que luchar en nuestras propias fuerzas. El Se\u00f1or Jes\u00fas nos prometi\u00f3 que \u00edbamos a tener un ayudador que estar\u00eda con nosotros para siempre, y quien nos dar\u00eda el poder para vencer cualquier tribulaci\u00f3n en este mundo de maldad. <\/p>\n<p>Andando en el Esp\u00edritu tendremos la valent\u00eda y fuerza necesaria para permanecer en pie y no postrarnos ante el enemigo de nuestras almas. <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"text-align:right;font-size:small;clear:both;\" id=\"blogsy_footer\"><a href=\"http:\/\/blogsyapp.com\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/blogsyapp.com\/images\/blogsy_footer_icon.png\" alt=\"Posted with Blogsy\" style=\"vertical-align:middle;margin-right:5px;\" width=\"20\" height=\"20\" \/>Posted with Blogsy<\/a><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Como cristianos nacidos de nuevo, estamos llamados a someternos a<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[105,169,226],"class_list":["post-1341","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-estudio-biblico","tag-daniel-3","tag-estatua-de-oro","tag-horno-de-fuego"],"aioseo_notices":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/luzenlapalabra.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1341","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/luzenlapalabra.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/luzenlapalabra.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/luzenlapalabra.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/luzenlapalabra.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1341"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/luzenlapalabra.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1341\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/luzenlapalabra.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1341"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/luzenlapalabra.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1341"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/luzenlapalabra.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1341"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}