{"id":1159,"date":"2014-03-19T17:04:21","date_gmt":"2014-03-19T21:04:21","guid":{"rendered":"http:\/\/logoslight.wordpress.com\/?p=1159"},"modified":"2014-03-19T17:04:21","modified_gmt":"2014-03-19T21:04:21","slug":"david","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/luzenlapalabra.org\/?p=1159","title":{"rendered":"DAVID"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align:left;\"><a href=\"http:\/\/logoslight.files.wordpress.com\/2014\/03\/image.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-1164 aligncenter\" alt=\"image\" src=\"http:\/\/logoslight.files.wordpress.com\/2014\/03\/image.jpg?w=300\" width=\"300\" height=\"245\" srcset=\"https:\/\/luzenlapalabra.org\/wp-content\/uploads\/2014\/03\/image.jpg 733w, https:\/\/luzenlapalabra.org\/wp-content\/uploads\/2014\/03\/image-300x246.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Parec\u00eda ser un d\u00eda m\u00e1s como cualquier otro. El muchacho que a diario se levantaba para atender las ovejas de su padre, se preparaba para ejercer su tarea cotidiana. Este joven valeroso no se imaginaba que Dios hab\u00eda se\u00f1alado ese d\u00eda para darle un investidura especial.<\/p>\n<p>Dios hab\u00eda rechazado a Sa\u00fal como rey de Israel a causa de su rebeli\u00f3n contra Jehov\u00e1. Por esto determin\u00f3 en su coraz\u00f3n elegir otra rey para su pueblo, un rey conforme a su coraz\u00f3n. El nombre del futuro rey era David, cuyo nombre significa \u201camado.\u201d<\/p>\n<p>Jehov\u00e1 mand\u00f3 a Samuel a llenar su cuerno de aceite y a ir a la casa de Isa\u00ed para ungir a uno de sus hijos como rey. El aceite en la Biblia es simbolo del Esp\u00edritu Santo y su poder. En el Antiguo Testamento se consagraban a personas para servir como sacerdotes, profetas, y reyes, entre otros oficios. El aceite era aplicado como se\u00f1al de que el Esp\u00edritu de Jehov\u00e1 estar\u00eda sobre esas personas para ejercer el ministerio.<\/p>\n<p>Ungir simplemente significa \u201cuntar\u201d, \u201cfrotar\u201d, \u201crocear\u201d, o \u201caplicar un unguento o aceite.\u201d En el sentido espiritual, ungir es consagrar y dedicar a algo o alguien al servicio de Dios.<\/p>\n<p>El profeta Samuel fue enviado a ungir el futuro rey, pero \u00e9l sab\u00eda que no pod\u00eda ir a donde Dios lo enviaba sin poner en peligro su vida. Sa\u00fal vigilaba al profeta que lo hab\u00eda ungido como rey a\u00f1os atr\u00e1s. \u00c9l sab\u00eda que si este profeta derramaba el aceite de la unci\u00f3n sobre otro hombre, su reino estar\u00eda en peligro.<\/p>\n<p>Por esto el Se\u00f1or envi\u00f3 a Samuel a Bel\u00e9n con el proposito de ofrecer sacrificios a Jehov\u00e1, y all\u00ed podr\u00eda tambi\u00e9n cumplir con la misi\u00f3n encomendada; ungir a uno de los hijos de Isa\u00ed.<\/p>\n<p>Cuando Samuel lleg\u00f3 a Bel\u00e9n invit\u00f3 a los ancianos de la ciudad al sacrificio y tambi\u00e9n a Isa\u00ed con sus hijos. De repente sus ojos se fijaron en Eliab, un hombre de gran presencia, de un porte elegante, y de gran estatura. Se emocion\u00f3 al ver que el futuro rey de Israel fuera tan fuerte y atractivo. El profeta, lleno de deleite, exclam\u00f3: \u201cDe cierto delante de Jehov\u00e1 est\u00e1 su ungido.\u201d<\/p>\n<p>\u201cY Jehov\u00e1 respondi\u00f3 a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehov\u00e1 no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que est\u00e1 delante de sus ojos, pero Jehov\u00e1 mira el coraz\u00f3n.\u201d (1 Samuel 16:7).<\/p>\n<p>Con estas palabras el Se\u00f1or nos di\u00f3 una de las lecciones m\u00e1s impactante de la vida espiritual. Los seres humanos siempre juzgamos por lo que ven nuestros ojos. Muchas veces descalificamos a un persona para un trabajo porque su apariencia nos indica que no est\u00e1 apta para hacer lo que se demanda. En otros casos tenemos a personas que estan en posiciones de autoridad porque le agrad\u00f3 al ojo humano la apariencia de tales personas, pero resultan ser una desilusi\u00f3n cuando se manifiesta su car\u00e1cter.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de Eliab hicieron pasar a Abinadab delante de Samuel. Despu\u00e9s hicieron pasar a Sama, pero tampoco \u00e9l era el ungido de Jehov\u00e1. Isa\u00ed hizo pasar a siete hijos delante de Samuel, pero ninguno de ellos hab\u00eda sido elegido por Dios. Algo estaba mal, Samuel estaba seguro de que Dios lo hab\u00eda enviado a casa de Isa\u00ed, pero ahora no encuentra al que debe ungir como rey. Por fin, Samuel tuvo que preguntar: \u201c\u00bfSon \u00e9stos todos tus hijos?\u201d<\/p>\n<p>\u201cY \u00e9l respondi\u00f3: Queda a\u00fan el menor, que apacienta las ovejas.\u201d Es posible que al igual que a David, no te hayan tenido en cuenta. \u00c9l ni siquiera fue invitado al sacrificio que Samuel hab\u00eda preparado. Y cuando Samuel les descubre el prop\u00f3sito de Dios con esta familia, a nadie se le ocurri\u00f3 que David pudiera ser considerado como candidato a la unci\u00f3n de rey.<\/p>\n<p>Pero aunque los hombres no te tengan en cuenta, si Dios te ha elegido para un prop\u00f3sito en su reino, nadie podr\u00e1 impedir su obra en tu vida. Cuando David entr\u00f3 al lugar en que se encontraban sus familiares y el profeta, \u201centonces Jehov\u00e1 dijo: Lev\u00e1ntate y \u00fangelo, porque \u00e9ste es.\u201d (1 Samuel 16:12b)<\/p>\n<p>Cuando Samuel ungi\u00f3 a David delante de sus hermanos, el Esp\u00edritu de Jehov\u00e1 vino sobre \u00e9l. Desde ese d\u00eda en adelante este joven no ser\u00eda el mismo. Aunque iba a tener que esperar varios a\u00f1os antes de sentarse en el trono de Israel, ya sobre su vida estaba el poder de Dios para darle la victoria siempre.<\/p>\n<p>Debemos dar gracias a Dios por Jesucristo, porque a trav\u00e9s de su sacrificio todos los que tenemos fe en su sangre tenemos acceso a esta bendici\u00f3n de ser los ungidos de Dios.<\/p>\n<p>Solamente no olvidemos que la unci\u00f3n no es para el placer de la carne, sino para el servicio al Se\u00f1or.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Parec\u00eda ser un d\u00eda m\u00e1s como cualquier otro. El muchacho<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[114,454],"class_list":["post-1159","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-estudio-biblico","tag-david","tag-ungido"],"aioseo_notices":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/luzenlapalabra.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1159","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/luzenlapalabra.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/luzenlapalabra.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/luzenlapalabra.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/luzenlapalabra.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1159"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/luzenlapalabra.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1159\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/luzenlapalabra.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1159"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/luzenlapalabra.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1159"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/luzenlapalabra.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1159"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}