ORDEN O DESORDEN ESPIRITUAL

Dentro de la ciencia Física, existe una rama de estudio conocida como termodinámica. La termodinámica estudia los efectos de los cambios de temperatura, presión y volumen de un sistema físico (un material, un líquido, un conjunto de cuerpos, etc.) a nivel macroscópico. https://energia-solar.net/termodinamica

Una de las leyes de la termodinámica es la entropía que, entre otras cosas, revela un aumento gradual de desorden en el universo. Esto quiere decir que todo lo que vemos en el cosmos tiende a desorganizarse y decaer.

“La entropía no es el desorden sino una medida del desorden. De acuerdo con la Segunda Ley de la Termodinámica, todos los sistemas cerrados se esfuerzan por maximizar la entropía. Revertir esta tendencia cada vez mayor hacia el desorden requiere el aporte de energía. Es por eso que la limpieza es tan agotadora. Si se deja sola, su casa se llenaría de polvo, las arañas se mudarían y, finalmente, se desmoronaría.” https://www.realclearscience.com/lists/10_greatest_ideas_in_the_history_of_science/entropy_universe_tends_toward_disorder.html

Desorden en lo Espiritual

De manera similar, nuestra vida espiritual puede sufrir un cambio gradual hacia el desorden. Si no somos cuidadosos, poco a poco permitiremos comportamientos pecaminosos en nuestras vidas.

Nuestras acciones reflejan si estamos caminando en orden o no delante de Dios. Nuestras decisiones, rutinas y acciones diarias demuestran si hemos caído en un caos espiritual.

Ya vimos que se requiere de energía para revertir los desórdenes físicos en nuestro mundo. Si no trabajamos para ordenar nuestro ambiente, será imposible revertir el problema.

Igualmente, si no actuamos para contrarrestar el desorden espiritual, andaremos desordenadamente. Solo la palabra de Dios nos puede ayudar a ordenar nuestras vidas.

Orden en la Palabra de Dios

Salmo 119:133 Ordena mis pasos con tu palabra, Y no se enseñoree de mí la iniquidad.

Los pasos del hombre simbolizan sus decisiones en la vida diaria. Usualmente tomamos decisiones que nos alejan de Dios, resultando en confusión en nuestras vidas.

A veces damos pasos torcidos porque una iniquidad nos esclaviza en el alma. No obstante, el Señor puede guiar nuestro caminar con su palabra, ayudándonos a vivir rectamente.

Que esta palabra nos inspire a pedirle al Señor que nos guíe en nuestras decisiones. Que podamos seguir los pasos de nuestro Señor Jesucristo.

JESUCRISTO EL INMUTABLE

Vivimos en un universo cambiante o mutable. Desde las grandes galaxias en el espacio sideral, hasta los microorganismos más diminutos del planeta,  todo cambia. Cuando se trata del ser humano, algunos cambios son para bien y otros para mal. Algunas personas cambian para mejorar su carácter, pero otras cambian para destruir sus almas.Todos cambiamos de una forma u otra, excepto un hombre.

Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. Hebreos 13:8

Debido a que vivimos en esta realidad universal, tendemos a olvidar que nuestro Señor Jesucristo no cambia. Lamentablemente, pensamos que Él ya no nos ama si no responde a nuestras peticiones. O siempre que no sentimos su presencia, pensamos que nos ha abandonado. Sin embargo, nuestro Señor no puede alterar su naturaleza porque no tiene que agregarle ni restarle nada. El conocimiento de esta verdad debe ser motivo de gozo en los creyentes.

Saber que, como parte de la Deidad, nuestro Señor Jesucristo es siempre fiel, nos da seguridad y confianza. Podemos estar seguros de que nunca nos abandonará, que Él siempre permanece fiel.

Ahora bien, debemos diferenciar entre la inmutabilidad de su carácter y sus obras en diferentes tiempos. Las funciones del Hijo de Dios han cambiado de acuerdo a los propósitos del Padre desde antes de la creación. Cristo ha ejercido diferentes ministerios de acuerdo a la necesidad de la humanidad. Pero no importando cuál haya sido su obra dentro y fuera del tiempo, Jesús sigue siendo el mismo.

Quién fue Cristo ayer

El ayer de Cristo no comenzó cuando nació de María casi dos mil años atrás. La Biblia nos dice que Él tuvo una gloria que compartió con el Padre, antes de la creación del mundo. Por lo tanto, su pasado es también eterno.

Juan 17:5 Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese.

No tenemos idea de cuánto duró tal gloria en la eternidad pasada. Puede haber durado decenas de miles de años o incluso millones y millones de años. Pero sí sabemos por la Escritura que Él tuvo esa gloria y que recibió alabanza junto al Padre cuando creaba la tierra. Job 38:1-7

En cuanto a su ayer terrenal, vemos que Jesús tuvo una misión que cumplir. Lucas 19:10 dice: «Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.» Por esta causa nuestros Señor tuvo que participar de carne y sangre, para ofrendarse como holocausto por todos nosotros. Y con su sangre, nos salvó de nuestros pecados (Mateo 1:21).

En su ayer terrenal, Jesús también anduvo haciendo bienes, sanando los enfermos, y liberando a los cautivos por el diablo (Mateo 4:24; Hechos 10:38). Multitudes fueron impactadas por el poder que salía de Él.

Quién es Él hoy

En vista de que el Señor es inmutable, podemos concluir que hoy en día Él sigue haciendo lo mismo. Él no ha dejado de salvar, sanar, y liberar a los cautivos. En Hechos 9:33-34 vemos como Jesús seguía sanando a través del Espíritu Santo en los creyentes.

33 Y halló allí a uno que se llamaba Eneas, que hacía ocho años que estaba en cama, pues era paralítico. 34 Y le dijo Pedro: Eneas, Jesucristo te sana; levántate, y haz tu cama. Y en seguida se levantó.

Notemos que Pedro dijo “Jesucristo te sana”. Aunque ya Él no estaba en la tierra en forma corporal, Jesús sigue con nosotros a través de su Espíritu.

Además de estas obras, el Señor nos libra de los juicios apocalipticos. Nuestra relación con Cristo nos hace partícipes de un nuevo pacto con Dios. Uno de los beneficios de ese pacto es el ser guardados de la ira que vendrá. 1 Tesalonicenses 1:10 dice:  «y esperar de los cielos a su Hijo, al cual resucitó de los muertos, a Jesús, quien nos libra de la ira venidera.» Notemos que el texto no dice que «nos librará», sino que está en el presente, dando a entender que esa es parte de su obra actual.

Para recibir los beneficios del nuevo pacto, es necesario confesar que Jesús es el Señor, y creer que Dios lo levantó de los muertos (Romanos 10:9). Esta confesión reconoce quién es Él hoy, y nos da entrada a su reino. El texto no dice que Jesús será el Señor; Él es el Señor hoy.

Además de esto, 1 Corintios 1:24 dice que el Señor Jesucristo es poder y sabiduría de Dios para los que creen. En este capítulo, el apóstol Pablo nos enseña que Jesús es el poder que buscaban los judíos y la sabiduría que anhelaban los griegos. A través de su poder derrotamos a las fuerzas del enemigo. Y por su sabiduría podemos andar rectamente (Santiago 3:13).

Jesucristo en la eternidad

Como dije antes, el pasado de Cristo va más allá de su encarnación. Antes de venir a este mundo, Jesús ya existía fuera del tiempo. Cuando tomó forma de hombre entró en la dimensión del tiempo para derramar su sangre por la humanidad. Y al ascender a los cielos volvió a la eternidad para interceder por nosotros.

Juan 17:5 – «Ahora pues, Padre, glorifícame tú cerca de ti mismo con aquella gloria que tuve cerca de ti antes que el mundo fuese.» El Señor pronunció estas palabras cuando oraba al Padre en la vispera de su crucifixión. Vemos claramente que, en la eternidad pasada el Padre y el Hijo compartían una gloria de la cual todavía no tenemos revelación.

Pero recordemos que Jesucristo no solo recibió gloria en el pasado, o solo en el presente. Sino que seguirá recibiendo honra y alabanza en el futuro también.

Apocalipsis 5:13 Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos.

Esta escritura profetiza la gloria futura que el Padre y el Hijo van a recibir de toda la creación.

Apocalipsis 11:15 – «El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos.»

Así como el Hijo reinó con el Padre antes de la creación del mundo, así también reinará en la eternidad futura y su reino no tendrá fin.

La inmutabilidad de Jesucristo nos llena de fe y esperanza. Nos da la seguridad de que siempre cumplirá lo que ha prometido.

EZEQUIEL 39

En Ezequiel 38, Dios revela la futura invasión de Israel por parte de Gog, un líder de la tierra de Magog. Según nuestro análisis anterior, Magog estaba en lo que hoy conocemos como el país de Rusia.  Este capítulo también muestra que Dios intervendrá milagrosamente a favor de su pueblo. No habrá necesidad de que Israel se defienda porque el Señor hará temblar a los invasores ante su presencia.

Esta profecía continúa en Ezequiel capítulo 39 con el Señor hablando contra el príncipe de la tierra de Magog, anunciando la destrucción de sus tropas y la restauración final de Israel.

I. El juicio de Dios contra Gog

El capítulo comienza con el Señor declarando su juicio contra Gog y reitera cómo lo atraería a las montañas de Israel. Aunque no podemos entender por qué el Señor usaría la guerra como instrumento de castigo, sabemos que sus caminos son justos.

En su justicia, Jehová destruirá a Magog y hará inoperantes sus armas (v. 3). No podrán dañar a Israel y, en el proceso, sus ejércitos aliados perecerán en el campo de batalla.

Ez. 38:20-22 menciona un terremoto, granizo y fuego como las armas que Dios usará para salvar a su pueblo. En el capítulo 39, versículo cinco, el Señor enviará fuego sobre ellos. No sabemos si Dios lanzará ese fuego desde el cielo o si volverá sus armas contra ellos. Algunos estudiosos creen que el texto podría estar refiriéndose a las armas nucleares.

Luego, el versículo siete dice: «Y sabrán las naciones que yo soy Jehová, el Santo en Israel». A lo largo del libro de Ezequiel, una y otra vez, Dios repite este tipo de expresión a Israel ya las naciones: «Sabréis que yo soy Jehová». El Señor quiere dar a conocer su nombre al mundo, especialmente a su pueblo.

Jehová, que proviene del hebreo YAHWEH y significa YO SOY, era el nombre más conocido en Israel. Pero si bien es bueno saber cuál es el nombre de Dios, este no es el tipo de conocimiento que Él quiere que tengamos. No se trata solo de tener información en la cabeza o saber la definición de una palabra. Conocer a Jehová implica tener una relación personal con Él.

II. La destrucción de Gog

Según el versículo 9, quedarán tantas armas en la tierra después del juicio sobre Magog que se necesitarán siete años para quemarlas. (vv. 9-10). Algunos comentaristas se han preguntado, «¿cómo es posible que se necesiten siete años para destruir esas armas?» Por eso otros han sugerido que esta parte de la profecía podría ser simbólica.

Este versículo, sin embargo, podría ser otra evidencia del tipo de armas técnicas que Gog usará en la invasión. Hoy, el ejército ruso tiene bombas termonucleares, pero también tiene nucleares tácticas. Con este tipo de arsenal, podrían lanzar pequeños dispositivos en áreas pequeñas sin destruir ciudades enteras. Curiosamente, el comentarista Chuck Missler dice que la durabilidad de una ojiva nuclear es de aproximadamente siete años.

Otro hecho asombroso en la profecía es cuánto tiempo llevará enterrar a los muertos. Los versículos 12-15 revelan que pasarán siete meses enterrando las tropas caídas, y también necesitarán siete meses para examinar la tierra.

Es bueno señalar que contratarán personas para encontrar los restos de los caídos, pero no los tocarán. En cambio, colocarán una marca cerca de los huesos humanos y los sepultureros se encargarán de ellos.

El procedimiento usado en el versículo 15 puede ser otra indicio del uso de armas nucleares o biológicas. Esta punto es pura especulación, pero si el fuego de Dios cae sobre Gog en forma de armas nucleares, los restos de sus soldados se contaminarán con material radiactivo. Si este es el caso, será necesario tomar medidas de seguridad para limpiar la tierra.

III. Llamando a las bestias y aves rapaces

De los versículos 17-20, el Señor llama a las aves y a las bestias del campo a comer de su sacrificio. Dios usará esos animales para unirse al proceso de limpieza de la tierra. El número de cadáveres será tan inmenso que será demasiado trabajo para los sepultureros.

Ahora bien, muchos eruditos notan la similitud que hay entre esta escritura y la de Apocalipsis 19:17-18 y concluyen que ambas hablan de lo mismo. Por eso ubican esta invasión con la batalla de Armagedón. Sin embargo, hay suficientes diferencias entre estas profecías para clasificarlas como dos eventos separados.

Por ejemplo:

Otra interpretación ve a Ezequiel 38-39 como el evento profetizado en Apocalipsis 20:7-10, que también menciona a Gog y Magog. Pero hemos visto que encontrar similitudes entre dos escrituras no es suficiente para determinar si son iguales.

Cuando dos textos tienen puntos similares entre, también debemos verificar si hay diferencias significativas. Al comparar la profecía en Ezequiel y Apocalipsis encontramos algunos puntos de contraste.

IV. La restauración de Israel profetizada

En los versículos 21-29, Dios promete su gloria entre las naciones y revela la causa del cautiverio de Israel. El mundo sabrá que Israel fue llevado cautivo a Babilonia a causa de su rebelión. Sin embargo, el Señor restaurará la nación y derramará Su Espíritu sobre todo Israel.

La revelación de Dios a Ezequiel debe animarnos a andar como es digno de nuestro llamado. Asegurándonos de que estamos cumpliendo Su propósito en nuestras vidas. Porque si hacemos la voluntad de Dios y lo conocemos como nuestro Padre, no hay razón para temer lo que está por venir.