LOS DÍAS DE LOT

En Lucas 17, Jesús habló de los días de Lot como otra señal del fin de los tiempos. Cuando miramos ese texto, debemos preguntarnos por qué Jesús usó esta expresión y por qué nos dio esta advertencia.

Estos versículos indican que, en los días de Lot, la gente no pensaba en ningún peligro inminente. Estaban ocupados viviendo su vida diaria. Pero un día, fuego y azufre llovieron sobre Sodoma y Gomorra, y todos perecieron.

Un punto clave en el versículo 29 es que la destrucción vino después de que Lot salió de la ciudad. Así como en los días de Noé, el Señor una vez más sacó a los suyos de la zona de peligro. Este patrón indica lo que sucederá también en los últimos tiempos.

Antes de que los juicios apocalípticos caigan sobre la tierra, Él salvará a su pueblo de la destrucción. El Señor sacará a la iglesia del mundo. Entonces, vendrá una gran tribulación como el mundo nunca ha visto.

Por lo tanto, como creyentes, debemos prestar atención a las señales que vemos hoy. Si Jesús comparó los últimos días con los de Lot, es porque hay una similitud entre ellos. Para encontrar esa similitud, necesitamos mirar Génesis 19.

Este capítulo es famoso por su referencia a la homosexualidad. Algunos han tratado de contradecir el significado del texto. Pero hay suficiente evidencia en el libro y en el registro histórico de que los hombres de Sodoma querían tener sexo con los mensajeros.

La mayoría de la gente cree que Dios destruyó las ciudades solo por la homosexualidad. Pero ese fue sólo uno de sus pecados. Ezequiel 16:49 menciona los otros pecados de Sodoma y sus ciudades vecinas: He aquí, esta fue la iniquidad de Sodoma tu hermana: Ella y su hija tuvieron soberbia, saciedad de pan, y abundancia de ociosidad; ni ella ni ella fortalecieron la mano de los pobres y necesitados.

A causa de su maldad, Dios decidió destruir esas ciudades, pero no sin antes sacar a su siervo fuera de ellas.

Aunque Lot era el único justo en la ciudad, Dios también tuvo misericordia de sus parientes. Incluso los yernos podrían haber escapado si le hubieran creído a Lot. Ellos representan a los que escuchan el evangelio y se burlan del mensaje de la cruz.

En estos últimos días, tenemos muchos burladores que rechazan el evangelio. Hoy también el mundo está lleno de maldad como en los días de Lot. Por lo tanto, debemos continuar velando y buscando estar preparados para la venida del Señor Jesucristo.

LOS DÍAS DE NOÉ

En una ocasión, los fariseos le preguntaron a Jesús cuándo vendría el reino de Dios. No hicieron esta pregunta porque estaban interesados en la respuesta. Sólo querían saber si Jesús pensaba proclamarse Mesías y, por tanto, rey de los judíos. Pero sin darse cuenta, los fariseos hicieron una de las preguntas más críticas de la historia.

En primer lugar, la respuesta del Maestro indicaba que el reino de Dios ya estaba entre ellos, pero invisible; y segundo, que el reino visible vendría de repente. Para ilustrarles cómo ha de venir el reino de Dios visiblemente, el Señor Jesucristo citó dos acontecimientos históricos. Hoy hablaremos solo del primer ejemplo que Él presentó; el de los días de Noé.

Lucas 17:20 Preguntado por los fariseos, cuándo había de venir el reino de Dios, les respondió y dijo: El reino de Dios no vendrá con advertencia, 21 ni dirán: Helo aquí, o helo allí; porque he aquí el reino de Dios está entre vosotros. 22 Y dijo a sus discípulos: Tiempo vendrá cuando desearéis ver uno de los días del Hijo del Hombre, y no lo veréis. 23 Y os dirán: Helo aquí, o helo allí. No vayáis, ni los sigáis. 24 Porque como el relámpago que al fulgurar resplandece desde un extremo del cielo hasta el otro, así también será el Hijo del Hombre en su día. 25 Pero primero es necesario que padezca mucho, y sea desechado por esta generación. 26 Como fue en los días de Noé, así también será en los días del Hijo del Hombre. 27 Comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que entró Noé en el arca, y vino el diluvio y los destruyó a todos.

Lucas 17 no fue la única vez que el Señor mencionó los días de Noé. En Mateo 24, Jesús informó a sus discípulos sobre acontecimientos del tiempo del fin. También les habló de las señales que vendrían antes de su regreso. Dentro de las señales que mencionó, Jesús dijo que ese tiempo sería como los días de Noé.

Mateo 24:36 Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino solo mi Padre. 37 Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. 38 Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, 39 y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre.

Si queremos entender esta señal profética, debemos ver lo que sucedió en los días de Noé.

Matrimonios malignos

El capítulo 6 de Génesis destaca el mayor problema socio espiritual en los días de Noé. En el versículo 1 y 2 dice: 1 Aconteció que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas, 2 que viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas.

Estos versículos han sido motivo de intenso debate en algunos círculos teológicos. Por un lado, algunos creen que los hijos de Dios fueron ángeles caídos que abandonaron su morada y procrearon con mujeres. Pero otros ven a los hijos de Dios como los descendientes del linaje justo de Set y consideran que las hijas de los hombres son descendientes del linaje de Caín.

Cualquiera que sea su posición teológica sobre este punto, una cosa está clara, el Señor vio estos matrimonios como actos malvados. Había algo anormal en estos casamientos, ya que de ellos nacieron los gigantes.

En Mateo 24, Jesús menciona las bodas, la comida y la bebida como parte de la vida diaria de ese tiempo. Él estaba señalando cómo las personas vivían sus vidas cotidianas sin pensar en Dios. Pero también es probable que el Señor estuviera dando a entender la maldad de los hombres en estas tres cosas.

El versículo 3 dice: Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; mas serán sus días ciento veinte años.

El dolor fue la reacción de Jehová ante la promiscuidad de la humanidad. El pecado había aumentado tanto que el Señor tuvo que reducir la longevidad de los hombres. Nótese que en la genealogía del capítulo 5, todos los personajes vivieron más de ochocientos o novecientos años. Luego, en la genealogía del capítulo 11, la edad de los hombres comienza a disminuir rápidamente. (Génesis 11:10-32)

La maldad rampante

Génesis 6:5 Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal. 6 Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón. 7 Y dijo Jehová: Raeré de sobre la faz de la tierra a los hombres que he creado, desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del cielo; pues me arrepiento de haberlos hecho. 8 Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová.

Imagínese toda la humanidad, millones de personas en el mundo, haciendo mal continuamente. Sería insoportable vivir en un mundo así. Ese nivel de maldad tan grande demandó el exterminio de los pecadores. Todos se habían corrompido, excepto un hombre. La fe de Noé sirvió para salvarse él y su familia. Y por medio de ellos, la humanidad tuvo otra oportunidad.

Hoy también está aumentando la maldad. Lo cual es una señal de que estamos en el tiempo del fin. Si el Señor Jesucristo no ha venido por su pueblo todavía, es porque aún hay almas que salvar.

Juicio inesperado

En Mateo 24:39 dice que la gente de los días de Noé no entendió hasta que vino el diluvio. Mientras Noé construía el arca y les predicaba del juicio, ellos no hacían caso a sus palabras. Solo cuando empezó caer el agua comenzaron a tocar la puerta del arca. Hoy también hay muchos que viven sus vidas sin pensar en Dios, ignorando el mensaje del evangelio. Ojalá que puedan recapacitar a tiempo. Que no se vean un día llamando a Cristo cuando sea demasiado tarde.

Al ver los tiempos que estamos viviendo debemos motivarnos a buscar más de Dios. Hoy más que nunca hagamos la obra de Dios. No sabemos hasta qué punto aumentará la maldad. Pero lo que sí sabemos es que no debemos descuidar nuestra salvación.

CAMINANDO CON DIOS

Si tratáramos de contar las bendiciones y privilegios que tenemos en Jesús, no sabríamos por dónde empezar. El Señor perdonó nuestros pecados, nos dio su Espíritu Santo y nos dio miles de promesas maravillosas en su Palabra.
Cuando meditamos en los beneficios de la salvación, tendemos a centrarnos en su aspecto más impactante.

Dios nos libró de la condenación eterna y quiere que pasemos la eternidad con él. Esta es una verdad maravillosa y digna de nuestra atención. Pero uno de los privilegios que deberíamos enfatizar más a menudo es el privilegio de caminar con Dios. Este es un honor que podemos disfrutar gracias a la obra del Señor Jesucristo.

En la Biblia tenemos el ejemplo de un hombre que caminó con Dios (Génesis 5:24). Las Escrituras no nos dan muchos detalles de su vida. Solo sabemos a quién engendró y cuántos años caminó con Dios antes de que se lo llevara. Génesis 5:24 Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios.

Al leer estas palabras, debemos preguntarnos: ¿qué significa caminar con Dios? ¿Qué hizo Enoc para merecer estas palabras sobre él? ¿Qué podemos hacer para ser partícipes de esa bendición?

Caminar con Dios habla de tener una comunión íntima con Él

El caminar con Dios tiene que ver con la forma en que interactuamos con Él. Tiene que ver con cómo nos relacionamos con Él.

El Salmo 25:14 dice: La comunión íntima de Jehová es con los que le temen, Y a ellos hará conocer su pacto.

Notemos que el tipo de compañerismo del que se habla no es superficial sino íntimo. Para tener intimidad con alguien, debe haber una relación cercana . Es ahí cuando nos abrimos y compartimos nuestros secretos. Este texto nos muestra que Dios quiere revelar sus secretos a los que le aman.

2 Corintios 13:14 dice: La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

La palabra comunión significa compañerismo, asociación y participación conjunta. Una de las bendiciones para el pueblo de Dios es la comunión con el Espíritu Santo. Para mantener esa comunión, uno debe mantener una comunicación continua con Dios.

Para caminar con Dios, debemos estar de acuerdo con él

Caminar se refiere a las acciones y decisiones que uno toma diariamente. Así que caminar con Dios se trata de compartir nuestros planes, sentimientos y pensamientos con Él. Sobre todo, se trata de hacer su voluntad y vivir en la Palabra.

Caminar con Dios se trata de obediencia. Si resisto sus palabras, ¿cómo puedo caminar con él? El Señor quiere que todos tengamos acceso a su presencia. Pero hay veces que vamos por otro lado. En lugar de ir en la misma dirección que Dios, elegimos un camino diferente.

¿Cómo podemos caminar con Dios si nos negamos a hacer lo que Él quiere? Asegurémonos de estar en su perfecta voluntad. Sólo así podremos andar con Él.

1 Juan 2:6 El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo.

Para caminar con Dios es necesario tener fe

Hebreos 11:5 Por la fe Enoc fue traspuesto para no ver muerte, y no fue hallado, porque lo traspuso Dios; y antes que fuese traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios. 6 Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.

¿Cómo podemos caminar con Dios si no creemos lo que Él dice? El secreto de Enoc fue que tenía una fe que lo mantuvo cerca de la presencia de Dios. Caminar con Dios no significa que sentiremos su presencia todos los días, que veremos una nube de gloria o recibiremos una revelación. Mas bien, significa que estamos seguros de Su presencia incluso cuando no lo sentimos. Para caminar con Dios, uno debe andar por fe y no por vista.