EL SACRIFICIO DE ALABANZA

Estamos en tiempos de tanta lucha, de tanta batalla espiritual, que muchos creyentes están cansados y abatidos. Otros están distraídos por tantas cosas que ofrece el mundo. Como resultado de esto han perdido su devoción, su alabanza y adoración a Dios. Sin embargo, la palabra de Dios nos llama a ofrecerle sacrificios de alabanza al Señor.

Hebreos 13:15 Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre.

No mas holocaustos

En los tiempos bíblicos se hablaba mucho acerca de sacrificios, sobre todo en el Antiguo Testamento. Pero el texto de Hebreos se escribió en el tiempo del Nuevo Testamento, cuando ya no era necesario ofrecer holocaustos al Señor. Porque el Señor Jesucristo vino para dar su vida como una ofrenda por nosotros.

Así que, si estás en Cristo Jesús, eres llamado a ofrecer sacrificios, pero de una clase diferente. Nuestro sacrificio para Dios debe ser uno de alabanza en nuestra boca. Y como vamos a ver, el sacrificio de alabanza existió también en el Antiguo Testamento.

Para poder cumplir con este llamado, debemos entender qué es la alabanza y qué es el sacrificio.

La alabanza

En el hebreo, la palabra alabanza (tᵊhillâתְּהִלָּה), tiene las siguientes definiciones:

  • canto o himno de alabanza
  • alabanza, adoración, acción de gracias (pagada a Dios)
  • acto de alabanza general o pública
  • canción de alabanza (como título)
  • alabanza (exigida por cualidades o hechos o atributos de Dios)
  • renombre, fama, gloria
    • de Damasco, Dios
    • objeto de alabanza, poseedor de renombre

                                               Concordancia Strong

El sacrificio

En cuanto al vocablo sacrificio, quiero que veamos la definición del griego: Gr. thysiaθυσία denota principalmente «el acto de ofrecer»; entonces, objetivamente, «lo que se ofrece» Es decir que Dios quiere que le ofrezcamos alabanzas como una ofrenda o regalo ante Él.

Salmo 50:14 Sacrifica a Dios alabanza, Y paga tus votos al Altísimo…

Salmo 50:23 El que sacrifica alabanza me honrará; Y al que ordenare su camino, Le mostraré la salvación de Dios.

Salmo 116:17 Te ofreceré sacrificio de alabanza, E invocaré el nombre de Jehová.

Fruto de labios

A veces pensamos que el sacrificio de alabanza tiene que ver con alabar al Señor cuando no hay deseo. Quizás pensamos que se trata de abrir nuestra boca, aunque no tengamos fuerzas. Pero la Biblia enseña que Dios no esperaba sacrificios con defectos delante de Él. Si queremos que nuestra ofrenda sea aceptable, debemos darle siempre lo mejor.

GUERRA CONTRA SATANÁS

Por muchos siglos la raza humana ha sido el blanco de un querubín caído. Su odio hacia el hombre es alimentado por su enemistad hacia el Creador. Desde que Dios puso a Adán y Eva en el jardín del Edén, Satanás se ha empeñado en destruir la humanidad. Y aunque logró hacer caer al hombre en el pecado, el diablo no anticipó el plan de redención. Su imperio de muerte fue destruido con la resurrección de Jesucristo.

Ahora, a través de la sangre de Jesús, toda persona nacida de nuevo tiene poder y autoridad para vencer las fuerzas del mal. Podemos enfrentar al enemigo sin temor. Nuestra misión es resistirlo a él y todas sus huestes por la fe en Cristo.

Quién es Satanás

En la Biblia, Satanás lleva los siguientes nombres: el diablo, Satanás, la serpiente antigua, el dragón, el leviatán, entre otros.

El vocablo diablo viene del griego diabolos que significa acusador. Según el Diccionario Vine, se usa 34 veces como un título de Satanás, el Diablo (la palabra inglesa se deriva del griego); una vez de Judas, Juan 6:70, quien, en su oposición a Dios, actuó como el diablo. Aparte de Juan 6:70, nunca se habla de los hombres como demonios. Siempre debe distinguirse de daimon, «un demonio». Se encuentra tres veces, 1Ti 3:11; 2Ti 3:3; Tts 2:3, de los falsos acusadores, calumniadores. Dicc. Vine

Satanás, del hebreo שָׂטָן (śāṭān), significa adversario. Lo que quiere decir que este término se puede aplicar a cualquier persona que se opone a alguien. De hecho, la primera vez que esta palabra aparece en la Biblia, no se refiere al diablo

Números 22:22 Y la ira de Dios se encendió porque él iba; y el ángel de Jehová se puso en el camino por adversario (śāṭān) suyo. Iba, pues, él montado sobre su asna, y con él dos criados suyos.

Traigo este ejemplo solo para señalar el significado literal de esta palabra. Cuando la Biblia se refiere a Satanás, el término se puede traducir como “el adversario».

En el griego, el vocablo es Σατανᾶς (satanas).

Una guerra contra su ejército

Ahora bien, aunque tenemos guerra contra el adversario, la mayoría de nosotros no lo va enfrentar directamente. Satanás no es omnipresente. Al igual que todo ser creado, no puede estar en más de un lugar a la misma vez. Por lo que cuando la Biblia habla de nuestra lucha en su contra, se está refiriendo a Satanás y todo su ejército. Cuando reprendemos y echamos fuera al diablo, estamos incluyendo a los espíritus malignos que le sirven.

Efesios 6:12 Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.

Nuestra lucha contra el pecado nos hace el blanco de nuestro enemigo principal, el diablo y su ejército, quien intenta hacernos perder nuestra libertad en Cristo y que volvamos a la esclavitud del pecado.

Satanás y sus secuaces siempre están acechando a los creyentes, buscando la oportunidad de destruirlos o hacerlos caer con alguna tentación o engaño. Pero el diablo no ataca al cristiano desorganizadamente. Su reino está organizado en diferentes niveles de autoridad.

En Efesios 6:12 se nos dan algunos detalles de la jerarquía del ejército del mal. En primer lugar, se nos dice que el cristiano no pelea con un enemigo natural, sino contra espíritus malignos de diferentes rangos.

  • Principados (gr. arche)
  • Potestades (gr. exousia)
  • Gobernadores (gr. kosmokrator)
  • Huestes (gr. ponēria)

La palabra griega arche que se utiliza para principados es utilizada para describir cosas en una serie, como líderes, gobernadores, y magistrados. Como nos muestra Daniel capítulo 10, estos seres están asignados sobre naciones y ciudades.

En el original, en vez de “huestes” el texto sólo menciona “malicias espirituales.” Creo que el vocablo “huestes” se añadió en la traducción de la Reina Valera para dar más claridad al texto bíblico.

La Misión del Creyente

1 Pedro 5:8 Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; 9 al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo.

Esta escritura nos enseña qué debemos hacer para vencer al tentador. Primero, es necesario ser sobrios. El diccionario de Vine dice que ser sobrio es “estar libre de la influencia de intoxicantes». Lo quiere decir que el creyente debe tener su mente alerta y en control. Solo así podemos hacer el siguiente paso, velar.

La vigilancia, en el aspecto espiritual, nos permite identificar el ataque del enemigo. Un creyente que duerme espiritualmente, es presa fácil del tentador.

Después de ser sobrios y velar, tenemos que resistir al enemigo. El verbo resistir significa «contraponer» (anti, «contra», histemi, «hacer que se mantenga»). Es pararse firme en oposición.

Hay momentos en los que nos faltan las fuerzas, y pensamos, «no puedo más.» Cuando nos sentimos cansados o afligidos, nos preguntamos cómo podremos resistir al diablo. Pero debemos recordar que Dios no nos manda a hacer lo que no podemos hacer. Si él nos ordena a resistir al adversario es porque nos ha dotado de poder y autoridad para hacerlo.

Es tiempo de reconocer quienes somos en Cristo Jesús. Por su preciosa sangre y el poder del Espíritu Santo somos más que vencedores.