LIBERANDO LA VOZ INTERIOR

Hace unos días que el siguiente pensamiento vino a mi mente: “Has perdido tu voz interior.”

Aunque esto suena un poco extraño, quizás algunos de ustedes me puedan entender. Todo ser humano posee una voz interna que expresa los pensamientos y meditaciones del corazón. A esto también se le puede llamar la voz del pensamiento.

En otras palabras, la voz interna le permite al ser humano hablar consigo mismo cuando este así lo desee. Pero en estos tiempos modernos de tantos avances tecnológicos, muchos de nosotros estamos perdiendo esta capacidad natural debido al continuo bombardeo de información y entretenimiento que sufren nuestras mentes.

Cuando medité en el significado del pensamiento que había recibido, me di cuenta que yo también estaba controlado por los aparatos que estaban supuestos a hacerme la vida más facil. Cosas que debían estar bajo mi control.

Por ejemplo, pude notar que poco a poco estaba haciendo del celular casi un apéndice de mi cuerpo al ocupar demasiado tiempo en el uso de algunas aplicaciones y herramientas muy útiles para mi.

Gracias a los teléfonos inteligentes podemos escuchar radio, música, ver vídeos, televisión, comunicarnos por las redes sociales, etc.

Todas estas comodidades son maravillosas, pero a la misma vez demandan más de nuestra atención. Es tanto así que ya muchos están tan enredados en la tecnología que no pueden mantener relaciones normales con su familia.

En mi caso, el problema no era que pasara tanto tiempo en Facebook, o en juegos descargables, pero sí me ocupaba mucho en escuchar la radio, podcasts, y ver vídeos en YouTube. Y esto lo hacía principalmente con mi teléfono inteligente.

También debo aclarar que cuando pasaba mucho tiempo en estos medios, mi deseo no era sólo el buscar entretenimiento. Muchas veces estaba aprendiendo nuevas habilidades y escuchando sermones edificantes. Por lo que me sentía bien sabiendo que estaba aprovechando la oportunidad de adquirir un conocimiento especial.

Sin embargo, al pasar mucho tiempo escuchando tantas voces con mensajes diferentes, no tenía la oportunidad de responder a esa información con el uso de mi intelecto, y a la misma vez mi espíritu estaba como enmudecido, sin la oportunidad de expresarse libremente.

Como resultado de esto, noté que en mis momentos de oración y adoración personal ya no me conectaba con la misma libertad de antes. Este cambio no fue radical, pero sí lo suficientemente notorio para afectar la calidad de mi comunión con Dios.

Todas estas cosas se hicieron claramente visibles cuando recibí esta iluminación que vino de parte de Dios a mi corazón. Gracias a su misericordia pude ver el error en el que estaba y he sido motivado a velar por las facultades mentales y espirituales de mi hombre interior, para guardarme en libertad, sin que nada estorbe mi intimidad con Dios.

Mi amig@, es necesario tomar tiempo para estar a solas y en silencio meditando en el Señor y su palabra. De lo contrario, ¿Cómo podremos oír la voz de Dios en nuestros corazones si perdemos aún la habilidad de escuchar nuestra voz interior?

Salmo 119:15 En tus mandamientos meditaré; Consideraré tus caminos.

En este versículo el escritor hace una declaración que demuestra su diligencia e interés en comprender la palabra de Dios y sus caminos. Este siervo de Dios prometió que iba a meditar en los mandamientos de Dios.

El Diccionario General de la Lengua Española define el verbo meditar de la siguiente manera: “1. Pensar y considerar un asunto con atención y detenimiento para estudiarlo y comprenderlo bien, formarse una opinión sobre ello o tomar una decisión. 2. Verbo intransitivo – Orar mentalmente sobre algún tema religioso o trascendental.”

Debo hacer un paréntesis aquí y explicar que hay una gran diferencia entre la meditación que enseña la Biblia y la meditación trascendental. La primera es de edificación espiritual y nos acerca más a Dios, mientras que la última es perjudicial y le abre la puerta a Satanás.

Pero en la definición que vimos en el diccionario encontramos que el meditar es una labor mental que requiere de nuestro esfuerzo, utilizando nuestra capacidad de razonar y analizar la información que llegue a nuestra mente.

Este tipo de actividad mental requiere que seamos esforzados en el estudio de la palabra de Dios para mantener nuestro hombre espiritual fuerte en el Señor.

Cuando nuestra alma y espíritu están en plena libertad podemos ser un canal de bendición e inspiración que Dios pueda utilizar para ministrarle a muchos. Libera tu voz interior, aviva tu comunión con Dios, y podrás decir como el salmista:

Salmo 45:1 Rebosa mi corazón palabra buena; Dirijo al rey mi canto; Mi lengua es pluma de escribiente muy ligero.

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