DANIEL 11 1ra Parte

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Daniel 11 nos provee una cronología de los eventos que afectaron a los judíos en el período del Imperio Persa y el Imperio Griego, y en un aspecto profético,  anuncia el período del reinado del Anticristo. Desde el punto de vista de Daniel, todos los eventos estaban en el futuro. Pero desde nuestro punto de vista, la mayoría de ellos ya se cumplieron miles de años atrás.

La mayor parte del capítulo 11 se enfoca en los acontecimientos que ocurrieron durante la rivalidad de las dinastías de los seléucidas y los ptolomeos. Estos años son conocidos como los 400 años de silencio porque en ellos no hubo revelación profética para el pueblo de Dios. Aunque, como vemos aquí, Dios ya había revelado lo que vendría sobre su pueblo como estaba escrito en el “libro de la verdad” (Daniel 10:21).

Los años silenciosos 11:1-35

V. 1 Y yo mismo, en el año primero de Darío el medo, estuve para animarlo y fortalecerlo.

El ángel le habló a Daniel de los tres primero reyes persas. Aparentemente, este ángel ayudó y confirmó a Darío en su reinado para que de esta manera el pueblo judío recibiera un trato misericordioso de este rey.

V. 2 Y ahora yo te mostraré la verdad. He aquí que aún habrá tres reyes en Persia, y el cuarto se hará de grandes riquezas más que todos ellos; y al hacerse fuerte con sus riquezas, levantará a todos contra el reino de Grecia.

En el 480 A.C. Jerjes I levantó un ejército de 2 millones de soldados los cuales utilizó para invadir a Grecia. Esta campaña militar preparó la base para las venganzas que Alejandro lanzaría contra los persas.

Cronología de los reyes persas

  • 539-530 A.C. Ciro Dn. 5; Is. 45
  • 529-522 A.C. Cambises
  • 522 A.C Artajerjes
  • 521-486 A.C Darío Histaspes
  • 486-465 A.C. Jerjes I Ester
  • 465-425 A.C. Artajerjes Longimanus Dn. 9; Neh. 2

3,4 El Imperio Griego

V. 3 Se levantará luego un rey valiente, el cual dominará con gran poder y hará su voluntad.

V. 4 Pero cuando se haya levantado, su reino será quebrantado y repartido hacia los cuatro vientos del cielo; no a sus descendientes, ni según el dominio con que él dominó; porque su reino será arrancado, y será para otros fuera de ellos.

 

334-323 A.C. Alejandro Magno (Daniel 8:8)

“No a sus descendientes”, solo Dios le podía revelar a Daniel algo tan específico como esto. Mucho antes del nacimiento de Alejandro Magno ya Daniel sabía que él no le dejaría su imperio a algún descendiente. Poco después de la muerte de Alejandro, Felipe su hermanastro; Alejandro II, su hijo legítimo; y Hércules, su hijo ilegítimo, fueron todos asesinados.

Cuatro generales si dividen el imperio:

  • Casandro – Macedonia y Grecia
  • Lisimaco – Asia Menor y Tracia
  • Seleuco – Siria y Babilonia
  • Ptolomeo – Egipto, Arabia, Israel

V. 5 Y se hará fuerte el rey del sur; mas uno de sus príncipes será más fuerte que él, y se hará poderoso; su dominio será grande.

Ptolomeo reinó en el sur, iniciando una nueva dinastía en Egipto, mientras que Nicator hizo lo mismo en Siria. Ptolomeo reinó del 325 al 283 A.C. y Seleuco del 312 al 281 A.C.

Las dos dinastías comenzaron una rivalidad de 150 años de guerra, y estas guerras se daban estando Israel en el medio de los dos territorios. Esta riña se mantuvo en pie hasta que los romanos, dirigidos por Pompey, tomaron control de todo el territorio.

V. 6 Al cabo de años harán alianza, y la hija del rey del sur vendrá al rey del norte para hacer la paz. Pero ella no podrá retener la fuerza de su brazo, ni permanecerá él, ni su brazo; porque será entregada ella y los que la habían traído, asimismo su hijo, y los que estaban de parte de ella en aquel tiempo.

Un matrimonio politico fue arreglado para buscar la paz. Ptolomeo II Filadelfo (283-246), el hijo de Ptolomeo I, dio su hija Berenice en matrimonio a Antíoco II Theos (262-246), nieto de Seleuco.

Dos años más tarde murió su padre, Ptolomeo II, y su esposo Antíoco se divorció de ella y se volvió a casar con Laodice, con la que había estado casado anteriormente.

Laodice, llena todavía de resentimiento, envenenó a Antíoco y mando matar a Berenice. Después proclamó a su hijo Seleuco II rey de Siria.

V. 7 Pero un renuevo de sus raíces se levantará sobre su trono, y vendrá con ejército contra el rey del norte, y entrará en la fortaleza, y hará en ellos a su arbitrio, y predominará.

Ptolomeo III Euergetes (246-221), hermano de Berenice, vengó su muerte invadiendo a Siria hasta llegar al río Eufrates y mató a Laodice. Seleuco II huyó a Asia Menor durante la invasión egipcia.

V. 8 Y aun a los dioses de ellos, sus imágenes fundidas y sus objetos preciosos de plata y de oro, llevará cautivos a Egipto; y por años se mantendrá él contra el rey del norte.

V. 9 Así entrará en el reino el rey del sur, y volverá a su tierra.

Ptolomeo III saqueó a Siria y se llevó un gran botín, incluyendo 40,000 talentos de plata y 2,500 vasijas preciosas.

V. 10 Mas los hijos de aquél se airarán, y reunirán multitud de grandes ejércitos; y vendrá apresuradamente e inundará, y pasará adelante; luego volverá y llevará la guerra hasta su fortaleza.

Los hijos de Seleuco Callinicus, Seleuco Ceraunus y Antíoco el Grande (223-187). Mientras que Ptolomeo III al fallecer fue sucedido por su hijo Ptolomeo IV Filopator (221-204).

V. 11 Por lo cual se enfurecerá el rey del sur, y saldrá y peleará contra el rey del norte; y pondrá en campaña multitud grande, y toda aquella multitud será entregada en su mano.

Ptolomeo IV derrotó a Antíoco III en la crucial batalla de Rafia en el 217 A.C. En este enfrentamiento ambos bandos usaron gran cantidad de elefantes.

V. 13-16

12 Y al llevarse él la multitud, se elevará su corazón, y derribará a muchos millares; mas no prevalecerá.

13 Y el rey del norte volverá a poner en campaña una multitud mayor que la primera, y al cabo de algunos años vendrá apresuradamente con gran ejército y con muchas riquezas.

14 En aquellos tiempos se levantarán muchos contra el rey del sur; y hombres turbulentos de tu pueblo se levantarán para cumplir la visión, pero ellos caerán.

15 Vendrá, pues, el rey del norte, y levantará baluartes, y tomará la ciudad fuerte; y las fuerzas del sur no podrán sostenerse, ni sus tropas escogidas, porque no habrá fuerzas para resistir.

16 Y el que vendrá contra él hará su voluntad, y no habrá quien se le pueda enfrentar; y estará en la tierra gloriosa, la cual será consumida en su poder.

Antíoco III (el Grande) recuperó el control de Palestina en el 198 A.C., al ganarlo en el campo de batalla frente a Ptolomeo V a las afueras de Sidón. Desde ese punto en adelante los judíos cayeron bajo el dominio del reino del norte, que a diferencia de los egipcios no eran tolerantes hacia la religión.

V. 17 Afirmará luego su rostro para venir con el poder de todo su reino; y hará con aquél convenios, y le dará una hija de mujeres para destruirle; pero no permanecerá, ni tendrá éxito.

En el 193 A.C., Antíoco el Grande dio su hija Cleopatra en matrimonio a Ptolomeo V. (Nota: ésta no fue la famosa Cleopatra de la historia, que no apareció en el escenario hasta el 69 A.C.) La razón de este casamiento era prevenir la intervención egipcia cuando Antíoco entrara en guerra con Roma para tomar control de Grecia. También esperaba que Cleopatra cuidara los intereses sirios en Egipto, porque planeaba secretamente invadir ese país. Pero Cleopatra se comportó como una esposa leal.

V. 18 Volverá después su rostro a las costas, y tomará muchas; mas un príncipe hará cesar su afrenta, y aun hará volver sobre él su oprobio.

Antíoco el Grande iba a librar batallas navales contra Roma. Él contó en ese tiempo con la presencia en su corte de Aníbal (Hannibal), el renombrado general cartaginés derrotado por Roma que se hallaba refugiado en Siria. Juntos invadieron Grecia, pero en el 188 A.C. fueron expulsados completamente de esa parte del mundo por Roma.

“…mas un príncipe hará cesar su afrenta…” Refiriéndose a Lucius Scipio Asiaticus, el general Romano, al derrotar a Antíoco en Magnesia (190 A.C.).

V. 19 Luego volverá su rostro a las fortalezas de su tierra; mas tropezará y caerá, y no será hallado.

Los grandes planes de Antíoco no pudieron prosperar. Murió en el 187 A.C.

V. 20 Y se levantará en su lugar uno que hará pasar un cobrador de tributos por la gloria del reino; pero en pocos días será quebrantado, aunque no en ira, ni en batalla.

A Antíoco el Grande le sucedió su hijo mayor Seleuco IV Filopator (187-176), quien según II Macc. 3:7 mandó a su primer ministro Heliodoro a robar el templo de Jerusalén para obtener el dinero que tenía que pagar en tributo a Roma. Seleuco Filopator terminó siendo asesinado por su propio primer ministro. (Nota: Aunque el libro de los Macabeos es un libro no inspirado por el Espíritu Santo, lo citamos aquí como referencia histórica de los eventos.)

V. 21 Y le sucederá en su lugar un hombre despreciable, al cual no darán la honra del reino; pero vendrá sin aviso y tomará el reino con halagos.

Antíoco (IV) Epífanes vendrá en son de paz y obtendrá el reino por halagos. Este mismo lenguaje es aplicable al Anticristo quien subirá al poder de la misma manera. A través del estudio de las Escrituras descubrimos que este es el mismo perfil del Anticristo.

V. 22 Las fuerzas enemigas serán barridas delante de él como con inundación de aguas; serán del todo destruidos, junto con el príncipe del pacto.

Algunos creen que el “príncipe del pacto” se refiere al sumo sacerdote Onías, quien fue asesinado por Antíoco Epífanes.

V. 23-24

23 Y después del pacto con él, engañará y subirá, y saldrá vencedor con poca gente.

24 Estando la provincia en paz y en abundancia, entrará y hará lo que no hicieron sus padres, ni los padres de sus padres; botín, despojos y riquezas repartirá a sus soldados, y contra las fortalezas formará sus designios; y esto por un tiempo.

25 Y despertará sus fuerzas y su ardor contra el rey del sur con gran ejército; y el rey del sur se empeñará en la guerra con grande y muy fuerte ejército; mas no prevalecerá, porque le harán traición.

Ptolomeo Filometor (181-145) fue derrotado en una batalla al este del delta del Nilo.

V. 26-27

26 Aun los que coman de sus manjares le quebrantarán; y su ejército será destruido, y caerán muchos muertos.

27 El corazón de estos dos reyes será para hacer mal, y en una misma mesa hablarán mentira; mas no servirá de nada, porque el plazo aún no habrá llegado.

Antíoco se llevo a Ptolomeo Filometor, quien era su sobrino, a Siria y pretendió ser su amigo, pero ni el tío ni el sobrino se fiaban uno del otro.

V. 28 Y volverá a su tierra con gran riqueza, y su corazón será contra el pacto santo; hará su voluntad, y volverá a su tierra.

Antíoco Epífanes también hizo ilegal la lectura de la Biblia. Cualquier judío que fuera hallado leyendo la Torah pagaba con la pena de muerte.

V. 29 Al tiempo señalado volverá al sur; mas no será la postrera venida como la primera.

Antíoco tenía la esperanza de apoderarse de Egipto, pero fue frenado por las poderosas legiones romanas.

V. 30 Porque vendrán contra él naves de Quitim, y él se contristará, y volverá, y se enojará contra el pacto santo, y hará según su voluntad; volverá, pues, y se entenderá con los que abandonen el santo pacto.

Quitim se refiere a la isla de Chipre la cual estaba bajo el dominio romano. Antíoco tuvo que enfrentarse a la fuerza naval romana que en aquellos tiempos era muy poderosa.

Frustrado y buscando alguien a quien culpar, Antíoco descargó su ira salvaje contra los judíos y la ciudad de Jerusalén.

En su regreso a Siria, él atacó a Jerusalén, mató ochenta mil, tomó cuarenta mil prisioneros, y vendió cuarenta mil como esclavos (2 Macc. 5:5-14).

V. 31 Y se levantarán de su parte tropas que profanarán el santuario y la fortaleza, y quitarán el continuo sacrificio, y pondrán la abominación desoladora.

“La abominación desoladora”, Antíoco estableció como ley que todo judío que fuera encontrado leyendo la Torah fuera asesinado. Mató un cerdo en el altar del templo en Jerusalén. Levantó un estatua a Zeus en el lugar santísimo. Este fue el colmo que llevó a los judíos a levantar una revuelta. Esta revolución fue iniciada por la familia de los Macabeos. Les tomó tres años el vencer a los seléucidas.

Después de su victoria contra Antíoco, los judíos destruyeron los vasos del templo que habían sido profanados, e hicieron nuevos vasos y dedicaron de nuevo el templo. Esta re-dedicación es celebrada hasta hoy. Esta fiesta es conocida como Hanukah. Se cree que es a esta fiesta que se refiere Juan 10:22.

Jesús mismo utiliza la expresión “abominación desoladora” citando a Daniel. Pero cuando veáis la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel, puesta donde no debe estar (el que lee, entienda), entonces los que estén en Judea huyan a los montes (Marcos 13:14).

En la Biblia la palabra “abominación” siempre apunta a la idolatría. La abominación desoladora es cuando se llega al extremo de la rebelión contra Dios, al poner un ídolo en el lugar más santo de la tierra. El lugar santísimo era el lugar donde solo el arca del pacto podía permanecer, siendo ese mueble el asiento de la gloria de Dios.

Hubieron algunos que quisieron profanar el lugar santísimo pero Dios no se lo permitió. Uno de ellos fue Caligula quien le ordenó a su general Patronious en Judea que pusiera una estatua de él en el lugar santísimo. Patronious desobedeció a esta orden porque sabía que esto iba a provocar una revuelta. Cuando Caligula se entero de que su general había desobedecido, mandó una carta con orden para matarlo. La carta se tomaba dos semanas para llegar, y antes de la carta llegar, Caligula fue asesinado.

La abominación desoladora se volverá a ver de nuevo en el tiempo del fin con el Anticristo. Por esto sabemos que el templo va ser reconstruido, porque Jesús, Pablo y Juan todos hacen alusión al templo en el tiempo del fin. “el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios.” 2 Tesalonicenses 2:4

Así que este evento del versículo 31 es histórico, pero a la misma vez Cristo lo cita como un evento futuro; una sombra de lo que ha de venir.

V. 32 Con lisonjas seducirá a los violadores del pacto; mas el pueblo que conoce a su Dios se esforzará y actuará.

Los Macabeos y sus seguidores

V. 33-35

33 Y los sabios del pueblo instruirán a muchos; y por algunos días caerán a espada y a fuego, en cautividad y despojo.

34 Y en su caída serán ayudados de pequeño socorro; y muchos se juntarán a ellos con lisonjas.

35 También algunos de los sabios caerán para ser depurados y limpiados y emblanquecidos, hasta el tiempo determinado; porque aun para esto hay plazo.

En estos 35 versículos se pueden contar 135 declaraciones proféticas.

 

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