DANIEL 4

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Cuando Dios hace una obra en nuestras vidas, lo normal es que le testifiquemos a otros lo que él ha hecho, para que le glorifiquen y aprendan más de sus caminos. Es por esto que Nabucodonosor consideró conveniente declarar las cosas que Dios había hecho en su vida. El testimonio del rey Nabucodonosor nos enseña la soberanía de Dios en el gobierno de los hombres, su aborrecimiento hacia la altivez, y que él puede humillar a los que se jactan en su grandeza.

La salutación

“Nabucodonosor rey, a todos los pueblos, naciones y lenguas que moran en toda la tierra: Paz os sea multiplicada. Conviene que yo declare las señales y milagros que el Dios Altísimo ha hecho conmigo. ¡Cuán grandes son sus señales, y cuán potentes sus maravillas! Su reino, reino sempiterno, y su señorío de generación en generación.” Daniel‬ ‭4:1-3‬

En su saludo a los lectores de este escrito, podemos percibir el carácter de un hombre que ha sido tocado por Dios. Este rey pagano que vivió toda su vida rodeado de idolatría, y con un corazón lleno de crueldad hacia sus enemigos, en este recuento habla con palabras semejantes a las de un salmista, deseando paz abundante para todo el mundo, y exaltando al Dios verdadero.

El sueño y su misterio

Para el tiempo de este escrito, el rey Nabucodonosor ya había conquistado muchas tierras, y había vencido a todos sus adversarios. Su reino era prospero y se sentía seguro en la grandeza y potencia de su ejercito. Fue durante ese tiempo de gloria y grandes riquezas que el Señor le hablo al rey a través de un sueño.

Aunque sabemos que la mayoría de los sueños que tenemos no vienen de Dios, hay momentos en los que él utiliza este medio para tratar con nosotros. Cuando esto ocurre, a veces los sueños son tan fuertes que quedamos impactados en nuestro espíritu y no podemos olvidar lo que hemos visto. Esta fue la experiencia de Nabucodonosor con lo que Dios le había mostrado.

El rey consultó a los astrólogos y adivinos para que le diesen la interpretación del sueño, pero ellos jamas ivan a poder revelar un misterio de Dios. Nabucodonosor tuvo que acudir al hombre que él sabía tenía un espíritu superior. Este era el profeta Daniel sobre quien estaba el Espíritu de Dios.

El rey le contó el sueño a Daniel de la siguiente manera:

“Éstas fueron las visiones de mi cabeza mientras estaba en mi cama: Me parecía ver en medio de la tierra un árbol, cuya altura era grande. Crecía este árbol, y se hacía fuerte, y su copa llegaba hasta el cielo, y se le alcanzaba a ver desde todos los confines de la tierra. Su follaje era hermoso y su fruto abundante, y había en él alimento para todos. Debajo de él se ponían a la sombra las bestias del campo, y en sus ramas hacían morada las aves del cielo, y se mantenía de él toda carne. Vi en las visiones de mi cabeza mientras estaba en mi cama, que he aquí un vigilante y santo descendía del cielo. Y clamaba fuertemente y decía así: Derribad el árbol, y cortad sus ramas, quitadle el follaje, y dispersad su fruto; váyanse las bestias que están debajo de él, y las aves de sus ramas. Mas la cepa de sus raíces dejaréis en la tierra, con atadura de hierro y de bronce entre la hierba del campo; sea mojado con el rocío del cielo, y con las bestias sea su parte entre la hierba de la tierra. Su corazón de hombre sea cambiado, y le sea dado corazón de bestia, y pasen sobre él siete tiempos.” Daniel‬ ‭4:10-16‬

La interpretación

Cuando Daniel escuchó el sueño, él no tuvo que orar pidiéndole al Señor que le hiciera entender el significado de todo esto. Él supo inmediatamente cual era la interpretación, pero la revelación era tan impactante que Daniel estuvo atónito casi una hora. De seguro se preguntaba como le iba a comunicar al rey un mensaje tan fuerte.

El árbol representaba a Nabucodonosor, el cual creció y se hizo grande y fuerte en la tierra. Esto habla de la expansión de su imperio entre las naciones. El follaje hermoso y la abundancia de sus frutos describen la prosperidad y riqueza de este rey y su reino. En cuanto a la sombra del árbol, Nabucodonosor servía de protección a aquellos reyes y pueblos que eran más débiles y necesitaban un aliado como él para mantenerse en pie.

Lo que Dios le muestra acerca de un “vigilante” debe de referirse a un orden de seres angelicales que están para observar lo que ocurre en el reino de los hombres y tienen autoridad de decretar sentencia de parte de Dios. Notemos que en el versículo 17 dice que “la sentencia es por decreto de los vigilantes…”

La Biblia no nos habla más acerca de estos vigilantes, pero en Génesis 19 encontramos a ángeles que actúan como observadores para mirar si la maldad de Sodoma y Gomorra había llegado al colmo. Aunque parte de su misión era rescatar a Lot y su familia, está claro que Dios los envió para que a nosotros nos quedara confirmada la maldad de estas ciudades. (ver Génesis 18:16, 21, 22; 19:1)

Daniel le declaró a Nabucodonosor que las palabras del vigilante era la sentencia del Altísimo sobre él. El rey iba a ser echado de entre los hombres para estar entre las bestias por siete años, pero a pesar de esto su reino no le iba a ser quitado, sino que una vez que reconociera la grandeza de Dios, iba a volver al trono.

La locura del rey

Daniel exhortó al rey a cambiar sus caminos para ver si de esta manera el podía prolongar su tranquilidad en la tierra. Lo que quiere decir que Daniel sabía que esta palabra acerca de Nabucodonosor era firme, y que tarde o temprano se iba a cumplir.

“Al cabo de doce meses, paseando en el palacio real de Babilonia, habló el rey y dijo: ¿No es ésta la gran Babilonia que yo edifiqué para casa real con la fuerza de mi poder, y para gloria de mi majestad? Aún estaba la palabra en la boca del rey, cuando vino una voz del cielo: A ti se te dice, rey Nabucodonosor: El reino ha sido quitado de ti; y de entre los hombres te arrojarán, y con las bestias del campo será tu habitación, y como a los bueyes te apacentarán; y siete tiempos pasarán sobre ti, hasta que reconozcas que el Altísimo tiene el dominio en el reino de los hombres, y lo da a quien él quiere.” Daniel‬ ‭4:29-32‬

Creo que cuando leemos esta historia no nos damos cuenta de cuan asombroso fue lo que Dios hizo con el rey Nabucodonosor. Imaginemonos cual sería nuestra reacción si esto ocurriera con el Presidente Obama, el líder de la primera potencia del mundo. En verdad sería una gran humillación para este hombre, su gobierno, y la nación.

Pero la humillación de Nabucodonosor fue una bendición para su vida, porque si Dios lo hubiese dejado andando en su orgullo, nunca hubiese tenido la oportunidad de conocer quien es el Dios verdadero.

Restauración al trono

Después de siete largos años, Dios volvió la mente de Nabucodonosor a su juicio cabal, y lo hizo volver al trono como le había prometido. Después de tanto tiempo viviendo entre los animales y comiendo de la yerba del campo, el rey alzo sus ojos al cielo y pudo recordar el sueño y la razón por la que estaba como una bestia.

Entonces Nabucodonosor reconoció la grandeza de Dios, y su soberanía en la tierra. Y le dio alabanza al único que merece toda la gloria.

Aunque lo normal era que otra persona hubiese tomado control del imperio después del rey caer en la locura, nadie pudo quitarle el trono porque Dios hizo que las raíces del árbol quedaran con vida.

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