DANIEL 2

 

El sueño que Dios le dio a Nabucodonosor es un diagrama cronológico que nos muestra los imperios que han dominado a Israel, el fin de estos reinos, y el establecimiento del reino eterno de Cristo.

Daniel capítulo 2 nos dice que Nabucodonosor tuvo un sueño que perturbó su espíritu, pero que al despertar no podía recordar lo que había soñado. El Señor en su sabiduría hizo que Nabucodonosor olvidara el sueño inmediatamente, pero dejó su espíritu lo suficientemente perturbado para que buscara quien le pudiera revelar el sueño y su interpretación. De esta manera, Dios podría utilizar a su siervo Daniel para esta obra.

Cuando el rey llamó a los magos, astrólogos, encantadores y caldeos para que le dijesen su sueño y la interpretación del mismo, y vio que ellos no podían complacerlo en su petición, entonces se llenó de ira y decretó que todos los sabios de Babilonia debían morir.

Aunque Daniel y sus amigos Ananías, Misael, y Azarías no formaban parte de los que practicaban el ocultismo y la hechicería en Babilonia, en esa nación consideraban a los hechiceros y a los letrados como si fueran lo mismo; hombres llenos de ciencia e inteligencia.

Así que, Daniel y sus amigos también fueron llevados para ser ejecutados, sin ni siquiera saber cual era su crimen. Por esto Daniel habló sabiamente al capitán de la guardia, para investigar la razón de este repentino edicto.

Cuando Daniel supo lo que había, fue y pidió que se le diera tiempo y que él iba a mostrar al rey el sueño y su interpretación. Esta acción fue un gran acto de fe de parte de Daniel, porque Dios no le había dicho que dijera tal cosa, y él no sabía si Dios quería utilizarlo a él de esta manera. Pero él tuvo fe y pidió a sus compañeros que intercedieran pidiendo misericordia al Señor.

Dios le reveló a Daniel el misterio y después de darle gloria y honra al Señor, se presentó ante Nabucodonosor para declararle el asunto.

Este fue el sueño relatado en Daniel 2:31-33: Tú, oh rey, veías, y he aquí una gran imagen. Esta imagen, que era muy grande, y cuya gloria era sublime, estaba en pie delante de ti, y su aspecto era terrible. La cabeza de esta imagen era de oro fino; su pecho y sus brazos, de plata; su vientre y sus muslos, de bronce; sus piernas, de hierro; sus pies, en parte de hierro y en parte de barro cocido.

2:34-35 Estabas mirando, hasta que una piedra fue cortada, no con mano, e hirió a la imagen en sus pies de hierro y de barro cocido, y los desmenuzó. Entonces fueron desmenuzados también el hierro, el barro cocido, el bronce, la plata y el oro, y fueron como tamo de las eras del verano, y se los llevó el viento sin que de ellos quedara rastro alguno. Mas la piedra que hirió a la imagen fue hecha un gran monte que llenó toda la tierra.

Después de mostrarle el sueño al rey, Daniel procedió a darle la interpretación.

Nabucodonosor era la cabeza de oro de esa imagen, y según Daniel le explica, fue Dios quien le dio la potestad y la autoridad de reinar sobre toda la tierra.

Después de él se iba a levantar un reino inferior al suyo. El pecho y los brazos de plata representan el reino de Media y Persia que derrocó a Babilonia de su poderío bajo el mando de Ciro.

Después del reino medo-persa, vino el reino de Grecia. El vientre de bronce representa a Alejandro Magno y los muslos de bronce representa la división de ese reino entre los generales de Alejandro quienes dirigieron el imperio desde cuatro territorios.

Vemos que cada material que componía la imagen representaba a un reino diferente y que Nabucodonosor era la cabeza de oro de la imagen.

Pero notemos que en la secuencia de los reinos representados en la estatua, los metales van descendiendo en su calidad, valor, y gloria; lo que indica que el esplendor de los imperios de este mundo ha ido descendiendo gradualmente.

Sin embargo, aunque el cuarto reino es de un material mucho mas barato, este es bastante fuerte para destruir y hacer daño. Y si analizamos la historia del Imperio Romano descubrimos cuan fuerte y destructivo fue hacia las demás naciones.

Este diagrama contiene las fechas de los reinos que han pasado a la historia, y nos deja ver en que momento estamos viviendo dentro del esquema profético.

Oro
Babilonia
606 – 539 A.C
Plata
Medo-Persia
539 – 331 A.C
Bronce
Grecia
331 – 30 A.C.
Hierro
Roma
30A.C. – 397 D.C.
Hierro/Barro
Roma
En el futuro
Piedra/Monte
Reino de Cristo
En el futuro

 

Cuando Daniel recibió la interpretación de este sueño, él estaba viviendo en el período de la cabeza de oro. Es decir, Daniel vivió en el tiempo cuando a penas comenzaba el orden de los reinos mundiales que comenzarían el periodo llamado “el tiempo de los gentiles.”

Pero a nosotros nos ha tocado vivir cerca de la época de los pies de hierro mezclados con barro. Sabemos que esto es así porque los reinos de Babilonia, Persia, Grecia y Roma ya no son los imperios que fueron en el pasado y solo falta resurja un reino mundial con algo de la fuerza del hierro de roma. Esta generación esta presenciando como cada día se está trabajando para establecer un gobierno mundial sobre la tierra.

Podemos ver que en la estructura política actual del mundo se puede manifestar un reino de diez reyes con un líder global a la cabeza. El orden mundial que existe hoy en día ha venido evolucionando a través de los años, especialmente después de la 1ra y la 2da Guerra Mundial, cuando surgió la Liga de Naciones, después Las Naciones Unidas, y últimamente con el experimento de la Unión Europea.

En el sueño revelado en Daniel capítulo 2 aprendemos que a Dios nada le toma por sorpresa, él reveló de ante mano la secuencia de los reinos mencionados. Pero lo mejor de todo es que nuestro Dios tiene un plan para terminar con el pecado de este mundo y establecer su reino en la tierra.

En el sueño, la piedra no cortada con mano representa a nuestro Señor Jesucristo, el cual va venir para destruir el orden mundial actual y todo rastro de los reinos del pasado. Luego esa piedra se convertirá en un gran monte que cubrirá toda la tierra, dando a entender que el reino de nuestro Señor Jesucristo será eterno e invencible.

Ya que estamos viviendo en tiempos tan significantes en el aspecto profético, es necesario que con más diligencia andemos velando las señales de los tiempos y proclamando el evangelio de Jesucristo. Nuestro Señor Jesús nos dijo “velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir.” (Mat. 25:13)

 

 

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