EZEQUIEL 1 Y 2

rio quebar

VISIÓN DE LA GLORIA DE DIOS

Ezequiel fue un joven sacerdote llevado cautivo a la tierra de Babilonia por Nabucodonosor en la segunda transportación del cautiverio judío. Se cree que fue transportado a la edad de veinticinco años, cuando aun no había comenzado a ejercer su ministerio sacerdotal. Luego, cuando tenía treinta años de edad, mientras estaba con los demás cautivos junto al río Quebar, el Señor visitó a este varón en una de las visiones más impactantes que encontramos en la Biblia.

Ezequiel estaba junto al río cuando de repente vio que del norte venía un viento tempestuoso, y una gran nube con un fuego envolvente alrededor. Mientras esa nube resplandeciente se acercaba hacia donde él estaba, Ezequiel pudo notar que dentro de esa nube habían cuatro figuras de unas criaturas muy extrañas, las cuales llamó “seres vivientes.”

La descripción de estos seres vivientes es muy interesante y misteriosa a la vez.

  • Cada uno tenia cuatro caras
  • Cada uno tenia cuatro alas
  • Sus pies eran derechos
  • La planta de sus pies como pie de becerro
  • Sus pies brillaban como el bronce pulido
  • Tenían manos de hombre

En cuanto a sus caras, tenían:

  • Cara de hombre
  • Cara de león en el lado derecho
  • Cara de buey en el lado izquierdo
  • Y cara de águila

Si tratamos de visualizar lo que el profeta estaba viendo, en verdad era algo espantoso y difícil de comprender. Por esto, algunos comentaristas tratan de interpretar esta visión solo en un sentido alegórico. Pero aunque no entendamos porque Dios creó estos seres vivientes con esa fisionomía, no debemos caer en la tentacion de alegorizar todo lo que no entendamos, sino creer en la palabra.

Más adelante en Ezequiel capítulo 11 se nos informa que los seres vivientes son querubines. Los querubines son ángeles de alto rango celestial, pues siempre ministran alrededor del trono de Dios. También en Apocalipsis 4 encontramos querubines con características similares a las de aquellos en Ezequiel capítulo 1.

Aunque creo en la existencia literal de los seres vivientes, también creo que detrás de sus características hay un significado espiritual. La Biblia no nos dice directamente que significado hay en las facciones de los querubines, pero algunos creen que cada cara representa un aspecto del ministerio del Cristo encarnado.

En un análisis de los cuatro evangelios, muchos han notado que cada escritor presenta a Jesús en una faceta diferente.

Mateo presenta a Jesús como rey. Él quería probarle a los judíos que las profecías del Mesías prometido se cumplían en Jesús. En Apocalipsis 5:5 él es llamado el León de la tribu de Judá.

Marcos lo presenta como un siervo sufrido. Jesus dijo que no vino para ser servido, sino para servir (Marcos 10:45); el buey es símbolo de servicio.

Lucas lo presenta como el Hijo del Hombre ya que era necesario destacar su humanidad en este mundo. Como Hijo del Hombre, Jesús nos representa delante del Padre en su sacerdocio.

Juan lo presenta como el Hijo de Dios porque también era necesario reconocer su divinidad. Como el Hijo de Dios, Jesús representa al Padre ante la humanidad. El águila nos habla de las alturas; de los celestial.

Así que podemos ver:

  • el símbolo del león en Mateo
  • el símbolo del buey en Marcos
  • el símbolo del hombre en Lucas
  • el símbolo del águila en Juan

En Ezequiel capítulo 1 se nos sigue diciendo que junto a los seres vivientes habían cuatro ruedas; una rueda al lado de cada ser viviente. Así como las características de los seres vivientes son extrañas a nosotros, también lo son la de las ruedas (ver Ezequiel capítulo 1).

Después de describir las ruedas, Ezequiel dice que encima de los seres vivientes había una expansión, pero la expansión se asemejaba a un cristal maravilloso, y que más arriba había la figura de un trono semejante al zafiro.

Descubrimos que lo que Ezequiel estaba presenciando era el trono móvil del Omnipotente. Encima de ese trono el profeta veía la apariencia de bronce muy brillante, y como apariencia de fuego.

Esta era una manifestación especial del Dios Eterno quien quería revelarse a su siervo como el gran Monarca que rige el universo.

Dios pudo haber aparecido en una columna de nube, o en una columna de fuego. Él pudo haberle hablado desde un torbellino, o desde una zarza ardiendo; pero en esta visión su manifestación conllevaba un mensaje poderoso para Ezequiel.

Recordemos que el profeta estaba cautivo en tierra extraña, y que el rey de Babilonia tenía subyugados a los que habían quedado atrás en su nación. Ezequiel había perdido el privilegio del ministerio sacerdotal, y de seguro anhelaba estar en el templo sirviéndole al Señor.

En medio de la situación dolorosa en que se hallaba, el Señor visitó a este varón de una manera que impactara su espíritu, entronizado encima de querubines llenos de su poder.

Con esta visión Jehová le dejaba saber a Ezequiel que el que lo iba a llamar al ministerio profético es el Rey de reyes, y Señor de señores, y que aunque Jerusalén hubiera caído bajo el control de la caldeos, el Señor estaba en su trono.

Ezequiel concluye describiendo la visión como “la semejanza de la gloria de Jehová. Es decir, que él no vio a Dios tal y como es, porque nadie le puede ver. El Señor se manifesto en una forma que este varon pudiera ver y resistir su presencia.

Asi como Dios llamó a Ezequiel para un proposito especial, también hoy esta llamando a hombres y mujeres que esten dispuestos a servirle de todo corazón.

También hoy es necesario que recordemos que Jesucristo venció el pecado y la muerte, esta sentado a la diestra del Padre, e intercede por nosotros. ¡Aleluya!