NUESTRA RELACION CON DIOS

La palabra de Dios nos enseña que fuimos creados para Él. Cuando creemos y aceptamos a nuestro Señor Jesucristo como el salvador, venimos a formar parte de la familia de Dios. Es en ese momento que empezamos a vivir para el propósito por el cual fuimos creados, para la gloria de su nombre. Después de que ha obtenido la salvación, lo más importante en la vida de un creyente es su relación con Dios.

Una de las tragedias más grandes en la vida del cristiano es que después de haber aceptado al Señor en su corazón, pierda la oportunidad de crecer en su relación con Él; que viva años en la iglesia, pero que en verdad no conozca a Dios íntimamente. Jesús dijo en Juan 17:3, Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado. Que profundas son estas palabras! Si el conocer a Dios es vida eterna, entonces el no conocerle es muerte eterna. Este conocimiento va mas alla de la revelación de Dios en la naturaleza, o un conocimiento doctrinal y religioso, este conocimiento debe ocurrir en el hombre interior.

I. CUAL ES NUESTRA PRIORIDAD

Cuando hablamos de nuestra relación con Dios, es necesario preguntarnos, ¿qué lugar ocupa el Señor en nuestras vidas? ¿Cuál es nuestra primera prioridad?

Nuestro orden de prioridades revela que valoramos más en la vida. Dedicamos la mayor parte de nuestro tiempo en aquello que consideramos más importante.

En la actualidad hay mucha gente con un desorden en su sistema de valores. Para muchos jóvenes, lo más importante en la vida es el entretenimiento y el placer. Para otros más adultos, su enfoque esta en el afán por el dinero, quizás motivados por la codicia; mientras que la mayoría es motivada por las necesidades de la vida.

Cristo dijo: “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.” (Mt. 6:33-34). Vemos claramente que el Señor no nos esta dando una sugerencia, sino una orden a que pongamos lo espiritual en primer lugar. Nuestro afán por el comer y el vestir nos roba la oportunidad de conocer al Señor y servirle. Si buscamos su rostro no hay porque temer; Dios proveerá para las necesidades básicas de la vida.

En Apocalipsis 2 Cristo describe a la iglesia de Éfeso como una iglesia trabajadora, sufrida, y de otras cualidades importantes, pero habían dejado su primer amor. No hay duda de que ese primer amor es el amor por Dios. El Señor declaro que el mandamiento principal es amar a Dios con todo nuestro corazón, con toda nuestro alma, con toda nuestra mente y con todas nuestras fuerzas (Mr. 12:30). Es muy importante trabajar para Dios, predicar su palabra, y ayudar a los necesitados, pero si nuestro ministerio ocupa el tiempo de la oración, estamos fuera de orden en nuestras prioridades. Nuestro tiempo a solas con Dios, no se puede negociar con nada mas, ni aun con la obra de Dios.

Es fácil decirle al Señor “te amo,” pero el amor se manifiesta con nuestros hechos. Si Dios ocupa el primer lugar en nuestras vidas, entonces lo normal es que le demos el comienzo de nuestro día. Sabemos que el salmista David amaba a Dios porque lo demostró con su entrega y su devoción al Señor. En el Salmo 5:3 dice: “Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; De mañana me presentaré delante de ti, y esperaré.”

También en el Salmo 63:1, dice: “Dios, Dios mío eres tú; De madrugada te buscaré; Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, En tierra seca y árida donde no hay aguas.”

Podemos orar a cualquier hora del día, pero hay un secreto en la oración de la madrugada. La Biblia nos dice que Jesús se comunicaba con su Padre desde muy temprano. Marcos 1:35 – Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba. La madrugada es el tiempo mas difícil para buscar el rostro de Dios, pero nuestra determinación de levantarnos a esas horas y vencer la pereza de la carne es una evidencia de nuestro compromiso, devoción y amor por Dios.

II. CAMINAR CON DIOS DIARIAMENTE

Gn. 5:22-24; 12:1; 17:1

La relación con Dios es un andar diario con Él. Podemos tener el privilegio de caminar con Dios a diario, si así lo deseamos. Génesis 5:22-24 nos habla de un hombre que tuvo ese privilegio. Enoc caminó con Dios y dio testimonio de haber agradado a Dios. Hebreos 11 revela que Enoc logró hacer esto por la fe. Es decir que, aunque él no podía ver el rostro de Dios, el creyó en su corazón que podía conocer a Dios íntimamente.

Quizás hay muchos que anhelan conocer a Dios personalmente, pero piensan que eso no es posible. Hay otros que saben que es posible tener esa comunión con Dios, pero se consideran indignos de ello. La duda es el obstáculo principal a una amistad con nuestro Padre celestial. Hebreos 11:6 – Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.


Abraham es llamado el padre de la fe; por esa fe que había en su corazón el pudo obedecer al llamado de Dios de salir de su tierra y su familia para ir a la tierra que Dios le iba a mostrar (Genesis 12:1). Abraham tuvo que confiar en el carácter de Dios para dejar la comodidad de su casa y salir a aventurar por lugares desiertos, sin saber a donde iba. En nuestra relación con Dios, la confianza es un elemento fundamental. Pero no puede haber confianza si hay duda. No podemos caminar con el Señor si no es por fe. Cuando dudamos de Dios y su palabra, estamos dudando de la santidad y bondad de su corazón. Sin en verdad conocemos a Dios sabemos que Él es bueno y que no miente a su palabra.


Genesis 17:1 – Era Abram de edad de noventa y nueve años, cuando le apareció Jehová y le dijo: Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí y sé perfecto.


Vemos por esta escritura que al tener una relación con Dios, vivimos nuestras vidas conscientes de que estamos en su precencia. Al andar delante de Jehová, Abraham iba siempre a tener su corazón en continua adoración. También al andar delante de Dios, el debía andar perfectamente. Esta perfección no tiene que ver con infalibilidad, sino con una disposición a la obediencia y continua reverencia a la presencia de Dios.


Creo que el esfuerzo número uno de Satanás es tratar de que perdamos nuestra vida devocional, que perdamos nuestro tiempo de oración y busqueda de Dios. Oremos, pues, para que el Señor nos ayude a vencer toda oposición de las tinieblas que nos impida acercarnos a Él.


 

 

2 pensamientos en “NUESTRA RELACION CON DIOS

  1. Gracias por este Estudio… Muchas veces se nos olvida lo que tiene que ser importante y primordial en nuestra vida, y cosas y situaciones nos alejan de El, Que el senor nos ayude a permanecer siempre es su presencia, la oracion en la madrugada en verdad es importante, El siempre espera y aguarda vernos alli en su presencia… Cuan grande eres Jehova y digno de suprema alabanza.

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