EL FRUTO DEL ESPÍRITU

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Gálatas 5:22-26
22 Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe,
23 mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.
24 Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.
25 Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu.
26 No nos hagamos vanagloriosos, irritándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros.

Nuestro Señor Jesús dijo que por el fruto podemos conocer el árbol. El manzano da manzanas, el olivo da olivas, y el cristiano da el fruto del Espíritu. Sería un fenomeno increible si un manzano diera manzanas venenosas, o si un olivo produjera arándanos tóxicos. De la misma manera, ¿como puede un cristiano dar frutos malos si el Espíritu de Dios mora en él?

Al compararnos a los árboles, el Señor nos quiere enseñar que la vida cristiana es cuestión de naturaleza o generación. La naturaleza del arbol determina el fruto que saldrá de él. Si hemos nacido de nuevo tenemos una nueva naturaleza espiritual. La Biblia nos dice que no hemos sido engendrados de la carne, sino de Dios. Como somos engendrados por Dios llevamos en nosotros su naturaleza divina.

La naturaleza divina es impartida por el Espíritu Santo que nos fue dado. Él es quien produce en nosotros los frutos de justicia que Dios espera de nosotros como sus árboles.

El diccionario Vine define “fruto” de dos maneras:

I) Del fruto de los árboles, campos, la tierra, aquello que es producido por la energía inherente de un organismo viviente, ej. Mateo 7:17; Santiago 5:7, 18; plural, ej., en Lucas 12:17; del cuerpo humano, Lucas 1:42; Hechos 2:30.

II) metaforicamente,
a) obras o acciones, el “fruto” siendo la expresión visible del poder operando internamente e invisiblemente, el carácter del “fruto” siendo la evidencia del carácter del poder que lo produce, Mateo 7:16. Así como las obras de la carne son las expresiones visibles de las pasiones ocultas de la misma, también el poder invisible del Espíritu Santo en los hijos de Dios produce “el fruto del Espíritu,” Gálatas 5:22.

b) ventaja, ganancia, consistiendo
1) de convertidos como resultado del ministerio evangelístico, Juan 4:36; Romanos 1:13; Filipenses 1:22;
2) de santificación, a través de liberación de una vida de pecado y a través del servicio a Dios, Romanos 6:22;
3) la ausencia de cualquier cosa considerada como ventajosa como resultado de pecado pasados;
4) de la recompensa del servicio a los siervos de Dios, Filipenses 4:17;
5) del efecto de hacer confesiones al nombre de Dios por el sacrificio de alabanza, Hebreos 13:15.

De todas estas definiciones nos debemos enfocar en la que nos dice que el fruto del Espíritu es una expresión externa del poder invisible que opera en nuestro interior. Es obvio que nosotros no tenemos la capacidad de producir nada bueno, por esto necesitabamos que Jesucristo nos salvase del poder del pecado. Por la sangre de Cristo fuimos limpiados de nuestros pecados, y por el poder del Espíritu podemos llevar frutos de justicia.

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