DISCERNIR LA AUTORIDAD DELEGADA

 

Aunque como hijos de Dios siempre debemos obedecer a las autoridades superiores, debemos reconocer cuales autoridades vienen de Dios, cuando hay abuso de autoridad, y que límites hay en la autoridad delegada.

Fuentes de autoridad

Toda autoridad humana es autoridad delegada, porque por muy alto que este un líder, este debe responder y dar cuentas al Único que tiene suprema autoridad, Dios. Sin embargo, como dijimos al principio de esta serie de estudios, hay dos fuentes de autoridades en el universo. Ya conocemos la autoridad de Dios, pero también existe la autoridad contraria de Satanás. A pesar de esto, esa autoridad diabólica esta por debajo de la autoridad de Dios y de su Cristo, y opera en esta tierra por el permiso del Señor hasta el día que Dios ha señalado para remover todo trono de autoridad contraria.

Luego el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia. Porque preciso es que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies. (1 Corintios 15:24, 25)

Es muy importante, pues, reconocer bajo que autoridad nos estamos sometiendo no sea que nos encontremos en obediencia a un líder espiritual que sirve al reino de las tinieblas. Es necesario también que tengamos un oído agudo y un discernimiento cortante para detectar los líderes apostatas. Llamo líderes apostatas a aquellos hombres y mujeres que por un tiempo recibieron la autoridad de Dios para algún ministerio en la iglesia, pero un día entro espíritu de error a sus corazones, y pasaron de las filas del reino de Dios al reino de Satanás.

Tenemos como ejemplo a los judaizantes en la iglesia de Galacia, que con su doctrina hacían que los cristianos gálatas cayeran de la gracia de Dios (Gálatas 5:4). También el apóstol Pedro nos advierte del levantamiento de falsos profetas y maestros en la iglesia de Cristo.

Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina. Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado, y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme. (2 Pedro 2:1-3).

Este discernimiento del que hablamos es importante y necesario en nuestras vidas en la iglesia.

Abuso de autoridad

Uno de los peligros en la iglesia Pentecostal es el de abuso de autoridad en los pastores y líderes que Dios ha llamado. Hay líderes que para lograr algún propósito o para obtener lo que desean de la congregación, acuden a métodos de manipulación o técnicas psicológicas injertadas en sus sermones. El acudir a estos medios para obtener obediencia de los creyentes es depender de la carne en vez del Espíritu. Hay otros que ejercen un dominio sobre los feligreses que no es aprobado por la palabra de Dios.

Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey. (1 Pedro 5:2, 3)

El apóstol Pablo, siendo el apóstol de más influencia en las iglesias que había levantado, nunca ejerció dominio sobre nadie, sino que se cuido de ir más allá de la autoridad que tenía sobre las iglesias. Podemos percibir la humildad de este siervo en estas palabras: Mas yo invoco a Dios por testigo sobre mi alma, que por ser indulgente con vosotros no he pasado todavía a Corinto. No que nos enseñoreemos de vuestra fe, sino que colaboramos para vuestro gozo; porque por la fe estáis firmes. (2 Corintios 1:23, 24)

En la misma carta de 2 de Corintios, Pablo tuvo que reprender la pasividad y tolerancia de esta iglesia con ciertos líderes que se enseñoreaban y se enaltecían sobre ellos. En el capítulo 11:19-20 dice: porque de buena gana toleráis a los necios, siendo vosotros cuerdos. Pues toleráis si alguno os esclaviza, si alguno os devora, si alguno toma lo vuestro, si alguno se enaltece, si alguno os da de bofetadas.

También el apóstol Juan tuvo problemas con un líder dictador: Yo he escrito a la iglesia; pero Diótrefes, al cual le gusta tener el primer lugar entre ellos, no nos recibe. Por esta causa, si yo fuere, recordaré las obras que hace parloteando con palabras malignas contra nosotros; y no contento con estas cosas, no recibe a los hermanos, y a los que quieren recibirlos se lo prohíbe, y los expulsa de la iglesia. (3 Juan 1:9, 10)

Somos llamados a obedecer a nuestros líderes y estar sujetos a ellos, pero debemos distinguir entre liderazgo y dictadura, entre pastorado y abuso de poder.

Límites de la autoridad delegada

¿Pero que de las autoridades gubernamentales? ¿Debemos siempre obedecerlas, o habrá excepciones? La respuesta es que debemos tener una actitud de sumisión, pero sólo obedecer si la ley o la orden dada no va en contra de los principios bíblicos.

Tenemos como ejemplo a las parteras de Egipto, que cuando Faraón demandaba información de ellas para matar a los niños hebreos, estas temieron a Jehová y desobedecieron la orden del rey. Las Escrituras dicen que Dios las bendijo por su temor reverente (Exodo 1:15-21).

También sabemos de Ananías, Misael, y Azarías, amigos de Daniel, que no se postraron ante el ídolo que Nabucodonosor había levantado (Daniel 3). El mismo Daniel tuvo que probar su obediencia a la suprema autoridad de Dios cuando se firmó el edicto contra la oración, pero él no se dejó intimidar y continuo clamando a su Dios (Daniel 6).

 

Diciendo: ¿No os mandamos estrictamente que no enseñaseis en ese nombre? Y ahora habéis llenado a Jerusalén de vuestra doctrina, y queréis echar sobre nosotros la sangre de ese hombre. Respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres. (Hechos 5:28, 29)Por ultimo podemos mencionar a Pedro y a Juan que cuando se les prohibió predicar a Cristo pudieron decir: “Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios” (Hechos 4:19) Después de los apóstoles fueron encarcelados por causa de la Palabra, pero un ángel del Señor los libero y les mando al templo a continuar predicando el Evangelio. Nuevamente fueron traídos al concilio y fueron confrontados por el sumo sacerdote.

Nuestra obediencia y sujeción a los hombres y mujeres que gobiernan tienen su limitación. Esto es así porque sólo Dios debe ser obedecido absolutamente. Él es nuestro Rey y Señor por los siglos de los siglos. Amén.

 

Un pensamiento en “DISCERNIR LA AUTORIDAD DELEGADA

  1. Tremendo no pudimos ir a la iglesia pero nos seguimos edificando por este medio y lamentablemente es un hecho el abuso espiritual en las iglesias

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