LA AUTORIDAD EN EL REINO DE DIOS (parte 2)

Cuán necesario es que reconozcamos la importancia de la obediencia a la Autoridad de Dios. La ignorancia de esta verdad nos puede llevar a perder el temor reverente a Dios, y perder la sensibilidad de la conciencia. Luego terminamos rebelandonos contra aquel que nos creo y nos salvo dando a su Hijo en la cruz. La rebelión contra el Señor trae consecuencias mortales y nunca produce el efecto esperado por el rebelde. A veces la desobediencia ocurre por ignorancia, pero en otros casos es más difícil discernir su causa.

I. Ejemplos de rebelión en el A.T.

A. Nadab y Abiú

Nadab y Abiú, hijos de Aarón, tomaron cada uno su incensario, y pusieron en ellos fuego, sobre el cual pusieron incienso, y ofrecieron delante de Jehová fuego extraño, que él nunca les mandó. Y salió fuego de delante de Jehová y los quemó, y murieron delante de Jehová. Entonces dijo Moisés a Aarón: Esto es lo que habló Jehová, diciendo: En los que a mí se acercan me santificaré, y en presencia de todo el pueblo seré glorificado. Y Aarón calló. (Levítico 10:1-3)

Al leer esta escritura muchas personas no entienden porque Dios castigo tan severamente a estos hermanos.

Estos jóvenes no eran cualquier tipo de personas. Nadab y Abiú fueron escogidos para servir al Señor en el tabernáculo junto a Aaron su padre; un privilegio que sólo le fue concedido a los que descendían de la tribu de Leví. Además de esto, estos varones fueron escogidos para presenciar la aparición de Jehová Dios en el monte Sinaí (Éxodo 24); y allí, junto a Moisés, Aarón y los ancianos de Israel, comieron y compartieron con Dios.

¿Cómo es que teniendo tan grande privilegio pudieron rebelarse contra Dios? La Biblia no nos explica que los motivó a desobedecerle al Señor, pero quizás el hecho de que habían sido consagrados al ministerio (capítulo 8)los llenó de orgullo. Pensaron que podían ofrecer incienso cuando les diera la gana, pero el capítulo 9 nos muestra que fue Aaron quien ofreció el holocausto; por lo cual, él debía entrar al lugar santo a adorar.

Nadab y Abiu, no solo erraron al entrar al lugar santo para ofrecer incienso, sino que también lo hicieron con fuego que no era aceptable al Señor. Había un fuego que era aprobado por Dios para quemar incienso en el santuario. Era del fuego que provenía de Dios mismo que el sacerdote debía tomar para adorar a Dios.

En Levítico 9:23-24 vemos que la gloria de Jehová se manifestó a todo el pueblo; dice que salió fuego de su presencia que consumió el holocausto que estaba en el altar de bronce. Había un sacrificio en el altar pero los sacerdotes no tuvieron que poner fuego sobre el, Dios había provisto el fuego que consumiría el holocausto. El sumo sacerdote debía tomar de ese fuego que estaba fuera del lugar santo para incensar ante Jehová.

Muchas veces pedimos el fuego de Dios sin ofrecer nada en el altar. En el Antiguo Testamento se ofrecían animales en sacrificio, pero en el nuevo pacto somos llamados a ofrecernos nosotros mismos en sacrificio vivo, santo, y agradable a Dios (Romanos 12:1). Que Dios nos ayude a ofrecer nuestras vidas como una ofrenda que provoque la manifestación de la gloria de Dios.

B. El rey Uzías

Mas cuando ya era fuerte, su corazón se enalteció para su ruina; porque se rebeló contra Jehová su Dios, entrando en el templo de Jehová para quemar incienso en el altar del incienso. Y entró tras él el sacerdote Azarías, y con él ochenta sacerdotes de Jehová, varones valientes. Y se pusieron contra el rey Uzías, y le dijeron: No te corresponde a ti, oh Uzías, el quemar incienso a Jehová, sino a los sacerdotes hijos de Aarón, que son consagrados para quemarlo. Sal del santuario, porque has prevaricado, y no te será para gloria delante de Jehová Dios. Entonces Uzías, teniendo en la mano un incensario para ofrecer incienso, se llenó de ira; y en su ira contra los sacerdotes, la lepra le brotó en la frente, delante de los sacerdotes en la casa de Jehová, junto al altar del incienso. Y le miró el sumo sacerdote Azarías, y todos los sacerdotes, y he aquí la lepra estaba en su frente; y le hicieron salir apresuradamente de aquel lugar; y él también se dio prisa a salir, porque Jehová lo había herido. Así el rey Uzías fue leproso hasta el día de su muerte, y habitó leproso en una casa apartada, por lo cual fue excluido de la casa de Jehová; y Jotam su hijo tuvo cargo de la casa real, gobernando al pueblo de la tierra. (2 Crónicas 26:16-21 RVR60)

Cuando estudiamos la historia del rey Uzías y vemos como termino su vida y su carrera, debe nacer en nosotros el temor reverente que nos mantenga humildes y sumisos ante Dios. Esta era la actitud del apóstol Pablo, quien a pesar de su estatura espiritual, reconocía que si no se humillaba y se golpeaba (en sentido figurado) a sí mismo, él también podía ser eliminado (1 Corintios 9:26-27).

 

2 pensamientos en “LA AUTORIDAD EN EL REINO DE DIOS (parte 2)

  1. que El Dios de los cielos , soberano y perfecto nos libre del orgullo y nos mire con su amor perdonador, através de su hijo Jesucristo nuestro redentor.

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