PREPARADOS PARA SU VENIDA

Por casi dos mil años la iglesia ha estado esperando el regreso de su Señor y Salvador Jesucristo. Esta espera ha probado la fe y la paciencia de los santos hasta el límite, causando el desanimo en muchos, y la duda a las profecías bíblicas en otros. Creo que en cada siglo de espera han habido cristianos que se han cansado de esperar y han caído en desaliento y perdida de la fe en la promesa. Pero actualmente, la apatía y dejadez en muchos creyentes y predicadores han llegado a niveles alarmantes.

Es por esto que el Señor dejó advertencias claras para sus siervos en cuanto a la vigilancia que debemos ejercer al esperar su regreso por nosotros. Jesús sabía que iba a venir un letargo espiritual a la iglesia al percibir que el Señor se tardaría en venir.

 

Mateo 24:42-51

42 Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor.

Cristo no nos da una sugerencia, esta es una orden clara y precisa. Tenemos que ser vigilantes. Velar significa estar atento, alerta, mirar con atención y cautela con el fin de evitar el peligro o una catástrofe. ¿Por qué es necesario que velemos? Porque no sabemos la hora de su venida. En su sabiduría nuestro Dios ha decidido mantener este secreto tan bien guardado, que ni siquiera los ángeles que le rodean saben el día o la hora de su venida.

 

43 Pero sabed esto, que si el padre de familia supiese a qué hora el ladrón habría de venir, velaría, y no dejaría minar su casa.

A Jesucristo le gustaba ilustrar las verdades espirituales utilizando ejemplos de la vida diaria.

44 Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis.

Cuán importante es que cada cristiano sepa que está preparado para la venida del Señor. Esta seguridad y conocimiento nos permiten vivir en paz y confianza mientras estemos en este planeta.

45 ¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su casa para que les dé el alimento a tiempo?

Podemos aplicar este versículo a los pastores de las iglesias, ya que ellos tienen la responsabilidad de alimentar las ovejas con la Palabra de Dios. Pero todos somos siervos de Dios y un día tendremos que dar cuenta al Señor por nuestras obras. Si queremos ser hallados haciendo la voluntad de nuestro Señor, necesitamos en nuestro carácter las cualidades de fidelidad y prudencia. Un siervo fiel cumple con sus deberes en ausencia de su señor. No espera estar en presencia de su amo para actuar con diligencia y excelencia. En el Salmo 101:2 dice: “Entenderé el camino de la perfección cuando vengas a mí. En la integridad de mi corazón andaré en medio de mi casa.” ¿Por qué el salmista decidió andar en integridad en medio de su casa? Porque en tu casa se manifiesta quien eres realmente.

El siervo de Dios debe también ser prudente, es decir, sabio e inteligente en su vida espiritual. Hay muchos que tienen inteligencia y sabiduría para las cosas temporales de este mundo. Pero para las cosas de Dios son ignorantes y necios. El siervo sabio toma

 

46 Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así.

Ojala que todos nosotros seamos hallados haciendo así. Es decir, haciendo la voluntad del Señor, esperándolo ocupados en su voluntad y andando en integridad.

47 De cierto os digo que sobre todos sus bienes le pondrá.

En Romanos 8 dice que somos coherederos con Cristo. Esta es la recompensa para los siervos fieles, nos dará con él todas las cosas.

48 Pero si aquel siervo malo dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir;

Creo que este es el pensamiento que arropa una gran cantidad de creyentes en el mundo. Podemos notar que muchos de los grandes ministerios de predicación y enseñanza solo se enfocan en temas que hablen de prosperidad. Se tratan temas con una visión terrenal, como si fuéramos a vivir en esta tierra para siempre.

49 y comenzare a golpear a sus consiervos, y aun a comer y a beber con los borrachos,

Este pensamiento y actitud perversa hace que muchos abusen de la obra de Dios. Golpean y hacen daño con sus palabras, mientras que otros se rinden a vivir en los placeres de la carne.

50 vendrá el señor de aquel siervo en día que éste no espera, y a la hora que no sabe,

Es muy peligroso caer en ese estado de descuido, pues aunque Cristo no se manifieste en este tiempo presente, lo cierto es que para el que muere ha llegado la venida del Señor. Debemos estar preparados para volar cuando suene la trompeta o listos para ir a Él cuando nos llegue el tiempo de partir de este mundo.

51 y lo castigará duramente, y pondrá su parte con los hipócritas; allí será el lloro y el crujir de dientes.

Que Dios nos ayude a tomar en serio estas palabras, porque las consecuencias de ignorar esta advertencia que nos da Cristo, son el pasar una eternidad en lloro y lamento sin Dios y sin esperanza.

 

JESÚS, MÁXIMO EJEMPLO DE OBEDIENCIA

Al hablar de la autoridad en el reino de Dios, no podemos terminar esta serie de estudios sin hablar del mayor ejemplo de humillación y obediencia que encontramos en la Biblia, nuestro Señor Jesucristo. Como él anduvo en perfecta obediencia ante Dios Padre, Jesús es el modelo que debemos seguir si queremos agradar a Dios y vivir de acuerdo a su propósito para nuestras vidas.

FILIPENSES 2:5-11

5 Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, 6 el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, 7 sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; 8 y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.

En estos versículos se nos exhorta a tomar el ejemplo de humildad y sumisión de nuestro Señor Jesús. Cuando analizamos la palabra ‘sentir’ en el versículo cinco, encontramos que en el idioma original se esta refiriendo a la mentalidad y propósito que hubo en Cristo. En otras palabras, es necesario que tengamos la mente, actitud, disposición, y el sentir que hubo en su corazón para hacer la voluntad del Padre.

Aunque Jesús era esencialmente uno con Dios y tenía la misma naturaleza y atributos de Dios Padre, él no se aferró a esa igualdad como los hombres se aferran a sus poderes y riquezas. Aunque él siempre había estado con el Padre (Jn. 1:1-2), el Hijo de Dios decidió participar de carne y sangre haciéndose un poco menor que los ángeles que le adoraban (Heb. 2:7).

La palabra griega que se usa para despojar en el versículo siete, también se puede traducir como ‘vaciar’. Es decir, que nuestro Señor Jesucristo puso a un lado los atributos de la Deidad para tomar en su persona la forma de siervo o esclavo dispuesto a servir en todo.

Esto no quiere decir que Jesús haya en algún momento perdido su Divinidad, sino que se encarnó para introducirse en nuestra dimensión de tiempo y espacio y ser así el Hombre Perfecto, preparado para ser el sacrificio por nuestros pecados.

Aún en su nacimiento se demostro su humillacion. Él pudo haber nacido en el palacio del rey, mas nació en un establo de animales. Él pudo haber nacido en la familia más rica y poderosa de la nación, pero en vez de esto, Jesús vino a ser parte de un hogar pobre y de humilde condición.

Luego el versículo 8 resalta que, ya estando en la condición humillante de ser un hombre, Cristo se humilla aún más al someterse hasta la muerte; pero no cualquier muerte, sino la muerte más vergonzosa en el mundo antiguo, la crucifixión.

HEBREOS 5:7-9

7 Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte,(Jn. 12:27) fue oído a causa de su temor reverente.

Mt. 26:37; Mr. 14:33; Lc. 22:44; Sal. 22:2, 19, 21, 24; 69:3, 10. Cuando nuestro Señor Jesús clamaba en Getsemaní , su oración era tan intensa que al orar el sudaba grandes gotas de sangre (Lucas 22:42-44). Su petición era “pasa de mi esta copa, pero no se haga mi voluntad.” Ahora vemos en Hebreos que en su clamor también hubo lagrimas, lagrimas que derramaba porque su alma estaba muy triste hasta la muerte.

Pero, ¿porqué clamaba con tanta intensidad? ¿Acaso temía Jesús a la muerte? Jamás. Como dice en el comentario J.F. Brown, no hay ninguna indicación en el Salmo 22 (el cual profetiza los padecimientos del Mesías), ni en ninguno de los Evangelios de que Jesús estuviera pidiendo ser librado de la muerte.

download

Para Jesús, la copa del sufrimiento iba mas allá del dolor de la crucifixión o la experiencia de la muerte. El cáliz más amargo era el sentirse separado de la comunión con su Padre al llevar sobre él los pecados del mundo. Jesús fue oído, y de la presencia del Padre fue enviado el ángel que le daría la fortaleza necesaria para enfrentar el calvario. La razón por la que fue oído fue su temor reverente ante Dios.

8 Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia;

Cristo necesitaba aprender la obediencia en su experiencia humana. Como era el segundo Adán, él tuvo que aprender a través del sufrimiento como agradar a su Padre en su naturaleza humana. Esto era necesario para cumplir con toda justicia.

Si nuestro Señor tuvo que aprender en su humanidad la obediencia, cuanto más nosotros que luchamos a diario con los deseos pecaminosos de nuestra carne. Ojalá que podamos tener la humildad de Jesucristo en nuestros corazones, de lo contrario no podremos ser obedientes a la autoridad de Dios y su palabra.

La humillación máxima de Cristo lo llevó a la exaltación máxima en el Universo…

FILIPENSES 2:9-11

9 Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, 10 para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; 11 y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.

DISCERNIR LA AUTORIDAD DELEGADA

 

Aunque como hijos de Dios siempre debemos obedecer a las autoridades superiores, debemos reconocer cuales autoridades vienen de Dios, cuando hay abuso de autoridad, y que límites hay en la autoridad delegada.

Fuentes de autoridad

Toda autoridad humana es autoridad delegada, porque por muy alto que este un líder, este debe responder y dar cuentas al Único que tiene suprema autoridad, Dios. Sin embargo, como dijimos al principio de esta serie de estudios, hay dos fuentes de autoridades en el universo. Ya conocemos la autoridad de Dios, pero también existe la autoridad contraria de Satanás. A pesar de esto, esa autoridad diabólica esta por debajo de la autoridad de Dios y de su Cristo, y opera en esta tierra por el permiso del Señor hasta el día que Dios ha señalado para remover todo trono de autoridad contraria.

Luego el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia. Porque preciso es que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies. (1 Corintios 15:24, 25)

Es muy importante, pues, reconocer bajo que autoridad nos estamos sometiendo no sea que nos encontremos en obediencia a un líder espiritual que sirve al reino de las tinieblas. Es necesario también que tengamos un oído agudo y un discernimiento cortante para detectar los líderes apostatas. Llamo líderes apostatas a aquellos hombres y mujeres que por un tiempo recibieron la autoridad de Dios para algún ministerio en la iglesia, pero un día entro espíritu de error a sus corazones, y pasaron de las filas del reino de Dios al reino de Satanás.

Tenemos como ejemplo a los judaizantes en la iglesia de Galacia, que con su doctrina hacían que los cristianos gálatas cayeran de la gracia de Dios (Gálatas 5:4). También el apóstol Pedro nos advierte del levantamiento de falsos profetas y maestros en la iglesia de Cristo.

Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina. Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado, y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme. (2 Pedro 2:1-3).

Este discernimiento del que hablamos es importante y necesario en nuestras vidas en la iglesia.

Abuso de autoridad

Uno de los peligros en la iglesia Pentecostal es el de abuso de autoridad en los pastores y líderes que Dios ha llamado. Hay líderes que para lograr algún propósito o para obtener lo que desean de la congregación, acuden a métodos de manipulación o técnicas psicológicas injertadas en sus sermones. El acudir a estos medios para obtener obediencia de los creyentes es depender de la carne en vez del Espíritu. Hay otros que ejercen un dominio sobre los feligreses que no es aprobado por la palabra de Dios.

Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey. (1 Pedro 5:2, 3)

El apóstol Pablo, siendo el apóstol de más influencia en las iglesias que había levantado, nunca ejerció dominio sobre nadie, sino que se cuido de ir más allá de la autoridad que tenía sobre las iglesias. Podemos percibir la humildad de este siervo en estas palabras: Mas yo invoco a Dios por testigo sobre mi alma, que por ser indulgente con vosotros no he pasado todavía a Corinto. No que nos enseñoreemos de vuestra fe, sino que colaboramos para vuestro gozo; porque por la fe estáis firmes. (2 Corintios 1:23, 24)

En la misma carta de 2 de Corintios, Pablo tuvo que reprender la pasividad y tolerancia de esta iglesia con ciertos líderes que se enseñoreaban y se enaltecían sobre ellos. En el capítulo 11:19-20 dice: porque de buena gana toleráis a los necios, siendo vosotros cuerdos. Pues toleráis si alguno os esclaviza, si alguno os devora, si alguno toma lo vuestro, si alguno se enaltece, si alguno os da de bofetadas.

También el apóstol Juan tuvo problemas con un líder dictador: Yo he escrito a la iglesia; pero Diótrefes, al cual le gusta tener el primer lugar entre ellos, no nos recibe. Por esta causa, si yo fuere, recordaré las obras que hace parloteando con palabras malignas contra nosotros; y no contento con estas cosas, no recibe a los hermanos, y a los que quieren recibirlos se lo prohíbe, y los expulsa de la iglesia. (3 Juan 1:9, 10)

Somos llamados a obedecer a nuestros líderes y estar sujetos a ellos, pero debemos distinguir entre liderazgo y dictadura, entre pastorado y abuso de poder.

Límites de la autoridad delegada

¿Pero que de las autoridades gubernamentales? ¿Debemos siempre obedecerlas, o habrá excepciones? La respuesta es que debemos tener una actitud de sumisión, pero sólo obedecer si la ley o la orden dada no va en contra de los principios bíblicos.

Tenemos como ejemplo a las parteras de Egipto, que cuando Faraón demandaba información de ellas para matar a los niños hebreos, estas temieron a Jehová y desobedecieron la orden del rey. Las Escrituras dicen que Dios las bendijo por su temor reverente (Exodo 1:15-21).

También sabemos de Ananías, Misael, y Azarías, amigos de Daniel, que no se postraron ante el ídolo que Nabucodonosor había levantado (Daniel 3). El mismo Daniel tuvo que probar su obediencia a la suprema autoridad de Dios cuando se firmó el edicto contra la oración, pero él no se dejó intimidar y continuo clamando a su Dios (Daniel 6).

 

Diciendo: ¿No os mandamos estrictamente que no enseñaseis en ese nombre? Y ahora habéis llenado a Jerusalén de vuestra doctrina, y queréis echar sobre nosotros la sangre de ese hombre. Respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres. (Hechos 5:28, 29)Por ultimo podemos mencionar a Pedro y a Juan que cuando se les prohibió predicar a Cristo pudieron decir: “Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios” (Hechos 4:19) Después de los apóstoles fueron encarcelados por causa de la Palabra, pero un ángel del Señor los libero y les mando al templo a continuar predicando el Evangelio. Nuevamente fueron traídos al concilio y fueron confrontados por el sumo sacerdote.

Nuestra obediencia y sujeción a los hombres y mujeres que gobiernan tienen su limitación. Esto es así porque sólo Dios debe ser obedecido absolutamente. Él es nuestro Rey y Señor por los siglos de los siglos. Amén.