LA ORACIÓN EN EL ANTIGUO TESTAMENTO

Tenemos tantos casos de hombres y mujeres que elevaron grandes oraciones en el Antiguo Testamento, que no tendríamos el tiempo de analizar cada una de ellas. Por esto quiero seguir enfocándome en algunos ejemplos de oraciones poderosas que nos servirán de inspiración en nuestra vida devocional con Dios. Vimos en el estudio anterior como Moisés desarrolló una gran relación con Dios después del llamado que recibió para dirigir a su pueblo Israel. En Éxodo 33:10 leímos como Dios hablaba cara a cara con Moisés y al final del versículo vimos que Josué su servidor no se apartaba del tabernáculo de reunión. Esta actitud de permanecer siempre en el santuario nos demuestra la devoción y el anhelo que había en el corazón de este hombre hacia la presencia de Dios. Aunque él no pudiera hablar con Dios cara a cara como lo hacía Moisés, él por lo menos deseaba permanecer lo mas cerca posible de la gloria de Jehová. Esta búsqueda continua preparó el corazón de Josué para el ministerio que iba a recibir cuarenta años después. Cuando Moisés murió Dios llamó a Josué a ser el líder que iba a introducir el pueblo de Israel en la tierra de Canaán. Iba a tener que librar muchas batallas para poder recibir lo que Dios les había prometido.

En el libro de Josué capítulo 10 tenemos el relato de una de las guerras que libró Israel en su conquista de la tierra prometida. En esta batalla vemos a Dios ayudando a su pueblo con milagros portentosos. El Señor pudo haber acabado con todos los enemigos de Israel sin que el ejercito tuviera que pelear. En algunos de los conflictos que Israel tuvo que enfrentar, Dios se encargó de pelear personalmente a favor de su pueblo. Pero en esta ocasión vemos que el ejercito de Israel pelea la batalla y a la misma vez Jehová está envuelto en el combate para darle la ventaja a su pueblo. Dice en Josué 10:10-11 “Y Jehová los llenó de consternación delante de Israel, y los hirió con gran mortandad en Gabaón; y los siguió por el camino que sube a Bet-horón, y los hirió hasta Azeca y Maceda. Y mientras iban huyendo de los israelitas, a la bajada de Bet-horón, Jehová arrojó desde el cielo grandes piedras sobre ellos hasta Azeca, y murieron; y fueron más los que murieron por las piedras del granizo, que los que los hijos de Israel mataron a espada.” Dios pudo haber eliminado al ejercito enemigo con el poder de su voluntad y todos hubiesen muertos, sin embargo, en esta ocasión vemos a Dios arrojando piedras para matar a los enemigos de Israel. Muchas veces el Señor salvaba a su pueblo utilizando milagros que fueran visibles para demostrarnos su poder a favor de nosotros.

Muchos murieron a causa de las piedras que Jehová arrojó contra los amorreos, pero todavía Israel no había ganado la batalla. Entonces Josué habló a Jehová (v.12) y después declaró las siguientes palabras : “Sol, detente en Gabaón; Y tú, luna, en el valle de Ajalón. Y el sol se detuvo y la luna se paró, hasta que la gente se hubo vengado de sus enemigos. ¿No está escrito esto en el libro de Jaser? Y el sol se paró en medio del cielo, y no se apresuró a ponerse casi un día entero (Josué 10:12b – 13).  Sabemos que el sol no gira alrededor de la tierra, sino que la tierra gira en su eje, dando así la apariencia de haber traslación en el sol. Pero aun en estos tiempos modernos la gente tiene la costumbre de hablar del sol como si estuviera en movimiento. Siempre solemos decir “el sol se levantará a tal hora” o, “el sol se pondrá a tal hora.” Es decir, que Dios atendió a  esta oración entendiendo que el siervo de Dios estaba pidiendo por una extensión del día para lograr acabar con el trabajo que tenían a mano, derrotar a los enemigos de Israel.

Dios detiene la rotación de la tierra y a los ojos de Josué, a los ojos de Israel y sus enemigos, y a los ojos nuestros si viéramos ese milagro hoy en día, el sol se detuvo sin ponerse casi por un día (Josué 10:14). A los oídos de una persona común la palabras de Josué parecen ser las de un loco. Pero recordemos que antes de el dar esta orden tan extraña, primeramente Josué había hablado con Dios. Solo Dios podía controlar el tiempo porque Él es el Creador del tiempo. “Y no hubo día como aquel, ni antes ni después de él, habiendo atendido Jehová a la voz de un hombre; porque Jehová peleaba por Israel.” Josué 10:14. Dios hizo el milagro y el pueblo tuvo la victoria, pero lo mas impactante en todo lo que hemos leído es la atención de Dios a la voz de un hombre. Lo mas maravilloso es como Él respondió a una petición tan descabellada como esta por amor a su pueblo.

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