LA ORACIÓN

Mucho se ha dicho acerca de la oración y de su importancia para el cristiano. A través de los años hemos visto la contribución de grandes líderes de la iglesia en este tema.  En este estudio bíblico quiero resaltar los puntos mas importantes en  el tópico de la oración.

Desde los tiempos más remotos de la historia humana vemos que el hombre siempre ha tenido la necesidad de comunicarse con Dios. Sin embargo, la caída del hombre ha provocado que en vez de contactar al Dios verdadero, la mayor parte de la raza humana haya caído en la idolatría. El pecado hizo separación entre nosotros y nuestro Creador. Pero Dios siempre buscó un medio para acercar al hombre a su presencia. Para esto vino Cristo, para hacer puente entre Dios y el hombre y reconciliarnos con Dios.

LA ORACIÓN

Usualmente definimos la palabra “oración” como “hablar con Dios.” Pero si hacemos un estudio detallado del significado de esta palabra a lo largo de la historia, encontramos que su significado principal tiene que ver con “ruego, petición, suplica, etc”. El diccionario etimológico define el verbo orar de la siguiente manera: a finales del siglo 13, “pedir seriamente, rogar,” del Latin precari, oración, petición, súplica.

Vemos pues, que en su definición más básica, la palabra oración tiene que ver con pedir. Esto es muy interesante, porque muchas veces pensamos que no debemos pedirle tanto a Dios, pero a través de toda la Biblia nos encontramos con un Dios Todopoderoso que se goza en darle a sus hijos grandes bendiciones y nos insta a que le pidamos.

Cuando Adán y Eva fueron creados tenían una comunicación directa con su Creador. Estaban en un estado de inocencia, sin la contaminación del pecado. Esto permitía que pudieran tener una intima relación con Dios. Ahora, notemos cuan dañino y destructivo es el pecado que inmediatamente el hombre oye que Dios se pasea en el huerto, por primera vez siente una emoción extraña llamada “miedo.” (Gen. 3:8-10).

Estoy seguro que antes del pecado para Adán era un deleite el oír la voz de Dios. Ahora esa misma voz le causa miedo. No es que el emisor de esta voz haya  cambiado, sino que el receptor se había dañado. Después de la caída del hombre el contacto directo con el Creador se había perdido. Pero a pesar de esto, todavía Dios trataba con el hombre, proveyendo  un medio de comunicación que permitiera que el hombre se acercara a Dios.

Uno de los hombres que logro acercarse a su Creador fue Enoc. En Génesis 5:22-24 nos dice que Enoc caminó con Dios. El caminar en la Biblia nos habla de la forma de vivir, de la conducta, y el estilo de vida del individuo. Para caminar con Dios debía estar en acuerdo con Él. Amos 3:3 dice “¿andarán dos juntos si no estuvieren de acuerdo?” También era necesario que viviera en una vida de constante oración para mantener la comunión con su Dios. Sin embargo, no solo basta con orar. La oración debe ir acompañada de fe. En Hebreos 11:5-6 se nos explica que la fe de Enoc fue tan grande que fue traspuesto para no ver muerte. Sin fe es imposible agradar a Dios, dice el texto. Así que, podemos hablar con Dios en la oración que va acompañada de fe.

La primera vez que encontramos la palabra “orar” en la Biblia se encuentra en Génesis 20:7 cuando Dios le ordena a Abimelec devolverle a Abraham su esposa Sarah. El Señor declaró que Abraham habría de orar por él. En el primer caso de oración registrada en las Escrituras, nos encontramos con la oración de intercesión. No obstante, esta no es la primera intercesión en la Biblia.  Después de haber atendido a tres visitantes que habían venido hasta su tienda, Abraham descubre que en realidad se encuentra delante de Jehová y dos ángeles (Génesis 18). Antes de partir, el Señor le revela a su siervo lo que iba a hacer con Sodoma y Gomorra.  Esta revelación conmueve a Abraham, el cual comienza a interceder por estas ciudades pensando que en ellas se encontraba un remanente de justos por los cuales Dios podía perdonar todo aquel lugar. ¿Qué permitió que Abraham pudiera hablarle a Dios con tal confianza y seguridad? En Santiago 2:23 dice que Abraham creyó a Dios y le fue contado por justicia, y fue llamado “amigo de Dios.”  Vamos a aprovechar el gran privilegio que tenemos de acercarnos a nuestro Dios y comunicarnos con Él en oración.

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