EL LIBRO DE HABACUC

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CAPÍTULO 1

¡Cuántas veces, al ver como en este mundo abunda tanto la injusticia y la maldad, nos preguntamos dónde está Dios! O quizás nos preguntamos porque Dios permite el mal y no actúa en defensa de los que son oprimidos, ni hace justicia con los malvado.

Estas incógnitas han surgido a través de todos los tiempos de la historia humana. Uno de los hombres del pasado que luchó con estas preguntas fue el profeta Habacuc.

No tenemos una fecha exacta de cuándo se escribió el libro de Habacuc. Según David Malik, La mejor fecha para este libro debe ser desde el levantamiento de neo-Babilonia (a través de Nabopolasar) sobre Asiria en el 626 a.C. hasta la batalla de Carquemis en el 605 a.C.

El libro de Habacuc trata el tema de la justicia de Dios y su trato con el mal. Habacuc vivió en un tiempo de mucha maldad e injusticia en Israel y el profeta no entendía porque el Señor permitía que la violencia y la maldad corrieran rampante en la nación. Por esto levantó un clamor a Dios preguntándole porque causa permitía todo esto. (v.1:1-4)

La respuesta de Dios era que iba a hacer una obra increíble en los días de Habacuc. Esta obra el Señor la describe en el versículo 6, donde especifica que iba a levantar la nación de los caldeos; una nación cruel, formidable y terrible, para ser el instrumento del castigo de la maldad en Israel.

Cuando el profeta escuchó el plan de Dios con los Caldeos, respondió reconociendo la soberanía de Dios, pero a la vez tuvo que cuestionar la razón de esa obra. Lo que Jehová decía parecía no tener sentido.

Muy limpio eres de ojos para ver el mal, ni puedes ver el agravio; ¿por qué ves a los menospreciadores, y callas cuando destruye el impío al más justo que él. (1:12)

En otras palabras, él preguntó ¿porque Dios iba a utilizar a una nación más impía y malvada que Israel, para castigar a Israel?

CAPÍTULO 2

Sobre mi guarda estaré, y sobre la fortaleza afirmaré el pie, y velaré para ver lo que se me dirá, y qué he de responder tocante a mi queja.(2:1)

Habacuc sabía que debía esperar en Dios para recibir la respuesta que él deseaba. Por lo tanto, tomó la determinación de estar en guardia y velar. Es decir, Habacuc dispuso en su corazón estar atento a la voz de Dios y tomó la actitud de un centinela que mira desde la torre de una fortaleza, para no perder el mensaje que vendría de parte de Dios.

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En su respuesta a Habacuc, Jehová le dijo al profeta que escribiera la visión en tablas para que el mensaje fuera visible al pueblo.

Según el comentario Fausset Brown, las tablas eran de madera del boj en las que se esculpían asuntos nacionales, utilizando una pluma de hierro y luego eran colgadas en público, en las casas de los profetas, o en el templo, para que los que pasaren pudieran leerla.

Compare con Lucas 1:63, “Y pidiendo una tablilla, escribió, diciendo: Juan es su nombre. Y todos se maravillaron.”

Al decirle a Habacuc que escribiera la visión y que la publique para todo el pueblo, Jehová le estaba dando la oportunidad a todo el que leyera a que escapara del mal que habría de venir.

Este es uno de los propósitos de la profecía, darle al pueblo de Dios la advertencia de lo que vendrá, para que el pueblo pueda salvarse.

En el capítulo 2:3 Dios advirtió que el cumplimiento de la profecía no sería inmediato, pero enfatizó que su cumplimiento era un hecho seguro.

En cuanto a la pregunta tocante a los malos y perversos, Jehová respondió: “He aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece; mas el justo por su fe vivirá.”

En otras palabras, aunque los caldeos vendrían trayendo devastación por todas partes y se iban a gloriar sobre el pueblo de Dios, el que tuviera fe en su Dios iba a vivir, a pesar de todo el mal que vendría contra el pueblo de Dios.

Hebreos 11:1 nos dice “Es pues la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.” Al vivir por fe tenemos una seguridad de que Dios hará lo que ha prometido antes de creer a lo que ven nuestros ojos.

Romanos 4:17 dice de Abraham: “(como está escrito: Te he puesto por padre de muchas gentes) delante de Dios, a quien creyó, el cual da vida a los muertos, y llama las cosas que no son, como si fuesen.”

CAPÍTULO 3

En el capítulo 3 tenemos la oración que Habacuc levanta intercediendo por su pueblo. Esta es una oración que contiene más alabanza al Señor que peticiones.

El profeta comienza con plegarias, luego hace un recuento de las obras de Dios, y termina con una declaración de fe y confianza que ha sido de inspiración y fortaleza para muchos de nosotros.

1 Oración del profeta Habacuc, sobre Sigionot.

El diccionario Holman Bible Dictionary da la siguiente definición para Sigionot: Transliteración de un término hebreo técnico utilizado en los títulos de salmos (Salmo 7:1 ; Habacuc 3:1 ).

Traducciones sugeridas incluyen, “frenético” o “emocional.” Algunos piensan que el significado básico es “divagar” en referencia al estilo divagante del pensamiento o melodía o las expresiones de lamento desconectadas.

2 Oh Jehová, he oído tu palabra, y temí.
Oh Jehová, aviva tu obra en medio de los tiempos,
En medio de los tiempos hazla conocer;
En la ira acuérdate de la misericordia.

El anuncio de que los Caldeos se levantarían contra Judá y Jerusalén como un juicio contra la maldad que había en el pueblo de Dios, causó ansiedad y gran preocupación en el profeta Habacuc.

Pero en medio de estos sentimientos que lo abatían, el pudo clamar a favor de la obra de Dios en su pueblo. Su clamor era por un avivamiento, que la gente pudiera volver a buscar el rostro de Dios, y conocer la obra que Dios estaba haciendo en su pueblo.

3 Dios vendrá de Temán,
Y el Santo desde el monte de Parán. Selah
Su gloria cubrió los cielos,
Y la tierra se llenó de su alabanza.

Según el comentario Jameson Fausset Brown, Temán y Parán son ciudades adyacentes al monte Sinaí, y por lo tanto, so asociadas con la entrega de la Ley dada por Dios (Deut. 33:2). La manifestación de su gloria inspira la alabanza universal.

4 Y el resplandor fue como la luz;
Rayos brillantes salían de su mano,
Y allí estaba escondido su poder.

El profeta describe en forma poética la manifestación de la gloria de Jehová cuando descendió sobre el monte Sinaí (Éxodo 24:16). Los rayos que salían de sus manos no eran el reflejo de otra fuente de luz. De sus manos emana poder, pero la esencia y naturaleza de su poder está escondidas a nuestra entendimiento.

5 Delante de su rostro iba mortandad,
Y a sus pies salían carbones encendidos.

El diccionario Strong define mortandad del vocablo hebreo deber, como pestilencia, en el sentido de destrucción. Esto, obviamente, nos habla de lo que enfrentan los enemigos de Dios al enfrentarse a Él.

En esa escritura dice qué sucedía con la superficie que era pisada por los pies de Dios. En Éxodo 24:10 encontramos que cuando el Señor se manifestó a Moisés y los líderes del pueblo, había un embaldosado o pavimento de zafiro debajo de sus pies.

6 Se levantó, y midió la tierra;
Miró, e hizo temblar las gentes;
Los montes antiguos fueron desmenuzados,
Los collados antiguos se humillaron.
Sus caminos son eternos.

Desde este versículo 6 hasta el versículo 15 se hace un recuento de las proezas que Dios había hecho en la naturaleza y las naciones.

7 He visto las tiendas de Cusán en aflicción;
Las tiendas de la tierra de Madián temblaron.

8 ¿Te airaste, oh Jehová, contra los ríos?
¿Contra los ríos te airaste?
¿Fue tu ira contra el mar
Cuando montaste en tus caballos,
Y en tus carros de victoria?

9 Se descubrió enteramente tu arco;
Los juramentos a las tribus fueron palabra segura. Selah
Hendiste la tierra con ríos.

10 Te vieron y tuvieron temor los montes;
Pasó la inundación de las aguas;
El abismo dio su voz,
A lo alto alzó sus manos.

11 El sol y la luna se pararon en su lugar;
A la luz de tus saetas anduvieron,
Y al resplandor de tu fulgente lanza.

12 Con ira hollaste la tierra,
Con furor trillaste las naciones.

13 Saliste para socorrer a tu pueblo,
Para socorrer a tu ungido.
Traspasaste la cabeza de la casa del impío,
Descubriendo el cimiento hasta la roca. Selah

14 Horadaste con sus propios dardos las cabezas de sus guerreros,
Que como tempestad acometieron para dispersarme,
Cuyo regocijo era como para devorar al pobre encubiertamente.

15 Caminaste en el mar con tus caballos,
Sobre la mole de las grandes aguas.

Habacuc narró las proezas y milagros que Dios había hecho para salvar a Israel en el pasado, y así, recordó las obras que Dios hizo a favor de su pueblo. Con esta actitud el profeta combatía el temor que lo había abrumado anteriormente.

16 Oí, y se conmovieron mis entrañas;
A la voz temblaron mis labios;
Pudrición entró en mis huesos, y dentro de mí me estremecí;
Si bien estaré quieto en el día de la angustia,
Cuando suba al pueblo el que lo invadirá con sus tropas.

La noticia de la futura invasión que vendría de Babilonia conmovió profundamente a Habacuc, tanto así que, parece ser que llegó a enfermarse físicamente. Sin embargo, él decidió estar tranquilo en el día en que la invasión viniera contra su pueblo. Él podía estar tranquilo porque su gozo estaba en el Señor.

17 Aunque la higuera no florezca,
Ni en las vides haya frutos,
Aunque falte el producto del olivo,
Y los labrados no den mantenimiento,
Y las ovejas sean quitadas de la majada,
Y no haya vacas en los corrales;

Aquí Habacuc menciona los productos mas importantes en la canasta familiar de los tiempos bíblicos. El ciudadano común del medio oriente dependía de cada uno de estos elementos para poder mantenerse él y su familia.

Los higos, las uvas, el aceite y las olivas, los frutos de la tierra, las ovejas con su lana y su leche, y las vacas con su carne y su leche, tenían una gran importancia en la economía de los tiempos bíblicos.

18 Con todo, yo me alegraré en Jehová,
Y me gozaré en el Dios de mi salvación.

Lo que Habacuc nos dice es que a pesar de que la economía nacional colapsara, causando así una escasez de las cosas mas necesarias para él y su pueblo, él decidía mantener su gozo en el Señor. Él se iba a alegrar en medio de la tormenta que se avecinaba, porque su alegría y gozo no se basaban en las circunstancias, sino en Jehová el Señor de los ejércitos.

19 Jehová el Señor es mi fortaleza,
El cual hace mis pies como de ciervas,
Y en mis alturas me hace andar.

Al jefe de los cantores, sobre mis instrumentos de cuerdas.

Este último versículo sirve de aliento y consuelo para los que nos afligimos al ver la condición de este mundo, y sabemos que cosas peores vendrán sobre la tierra. Cuando nos sintamos tristes y desanimados, recordemos que del Señor viene nuestra fortaleza.

NAHUM

Nahum escribió este libro profético alrededor del siglo 6to o 7mo a. C. Su mensaje se enfoca principalmente en el anuncio de la futura destrucción de los asirios, específicamente la ciudad de Nínive,  como juicio de parte de Dios. Se cree que esta profecía se escribió 100 o 150 años después de la profecía de Jonás contra Nínive.

En el tiempo de Jonás Dios perdonó la ciudad cuando vio que se habían arrepentido y humillado ante Dios. Pero poco tiempo después volvieron a sus maldades y llegaron a ser peores en su crueldad.

Es probable que ciento-cincuenta años después de Jonás, Nahum apareció en la escena de la historia con un mensaje de destrucción para Nínive. Debido a que no hay referencia a los reyes de esa época, algunos eruditos consideran que Nahum profetizó durante el siglo 7mo a.C., poco tiempo antes que cayera Nínive, quizás durante el reinado de Ezequías.

En el capítulo 1 el profeta describe el carácter santo de Dios. En el versículo dos el profeta provee cierta información acerca de la personalidad de Dios. Para nosotros suena extraño que en Dios haya celo, indignación, y enojo. “Jehová es Dios celoso y vengador; Jehová es vengador y lleno de indignación; se venga de sus adversarios, y guarda enojo para sus enemigos.” Nahum 1:2

Cuando estudiamos la Biblia debemos tener pendiente que las Escrituras nos enseñan que en Dios hay perfección total. Por lo tanto, cuando encontramos emociones como el celo y el enojo en el carácter de Dios, no debemos confundirlo con el celo y el enojo del ser humano.

Cuando Dios cela o se enoja, siempre lo hace exento de maldad en su corazón. La ira de Dios se levanta contra la injusticia y el pecado. Él nunca puede pasar por alto la maldad porque su justicia y su santidad demandan el castigo. “Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él.” 1 Juan 1:5

Dice el versículo tres que Jehová es tardo para la ira y grande en poder, y no tendrá por inocente al culpable. Esto quiere decir que si Nínive no había sido castigada no era porque Dios la considerara inocente, sino porque él tarda en airarse por su misericordia. Cuando Jonás anunció la destrucción de Nínive, el rey y toda la ciudad se humilló delante de Jehová y Dios perdonó todo el lugar. Pero en el tiempo de Nahum se había levantado una nueva generación que ignoró el mensaje de Jonás.

Desde el versículo 3 al 5 encontramos un descripción del poder Dios manifestado en los fenómenos naturales, especialmente como instrumentos de castigo contra la maldad. En el versículo 6 el profeta sigue describiendo el poder y majestad de Jehová. Su gloria y su poder son tan grande que nadie puede permanecer en pie en el día de su ira (Apocalipsis 6:16-17).

Jehová es bueno, fortaleza en el día de la angustia; y conoce a los que en él confían. Nahum 1:7

Al describir la naturaleza y el carácter de Dios no podemos olvidar que Él es bueno. El hecho de que Dios se aíra contra el impío no quiere decir que no haya bondad en su corazón. Es precisamente por su bondad que Él no puede pasar por alto la maldad.

Si Nahum ministró durante el reinado de Ezequías, entonces su ministerio se efectuó cuando Senaquerib rey de Asiria amenazaba con invadir a Jerusalén. De ser así, ese fue un tiempo de mucho temor y preocupación en el pueblo de Dios. Por esto el Señor manda una palabra de seguridad y confianza para los que le conocen. Jehová es la fortaleza o castillo donde nos podemos refugiar en el día de angustia y adversidad.

Nahum también declara que Jehová conoce a los que en él confían. Sabemos que uno de los atributos de Dios es su omnisciencia. Sin embargo, creo que aquí se refiere a un conocimiento íntimo y personal. Es decir, que Dios tiene sus ojos sobre aquellos que confían en él.

 

El trato de Dios con sus siervos es muy tierno a causa del amor que nos tiene y el pacto que ha hecho con nosotros. Mas, cuando se trata de sus adversarios, será severo para con ellos. Este es fue el caso de Nínive, que había vivido en idolatría y llevando a cabo actos criminales y sanguinarios inimaginables.

“Juzgada por las inscripciones jactanciosas de sus reyes, no hubo una potencia mas inútil, mas salvaje, mas terrible, que haya arrojado su sombra gigantesca en la pagina de la historia mientras pasaba en el camino a la ruina.  Los reyes de Asiria atormentaron al mundo miserable. Ellos se gloriaban en documentar como ‘no había espacio para los cadáveres’; que despiadada destructora es su diosa Istar; como arrojaron lejos los cuerpos de soldados como si fueran barro; como hicieron pirámides de cabezas humanas; como quemaron ciudades; como llenaron tierras populosas con muerte y devastación; como enrojecieron anchos desiertos con la matanza de guerreros; como esparcieron países enteros con los cadáveres de sus defensores como si fueran paja; como traspasaron ‘montones de hombres’ sobre estacas, y esparcieron las montañas y ahogaron los ríos con huesos de muertos; como cortaron las manos de reyes y los clavaron a las murallas, y dejaron sus cuerpos podrirse con osos y perros en las puertas de la ciudad; como usaron los cautivos de las naciones para hacer ladrillos en cadenas; como cortaron guerreros como hierba, o los hirieron como bestias salvajes en el bosque, y cubrieron columnas con la piel desollada de monarcas rivales.” (Farrar, The Minor Prophets, pp. 147, 148).

Vemos en el extracto anterior porque Dios derramó su juicio sobre Nínive.

¿Qué pensáis contra Jehová? El hará consumación; no tomará venganza dos veces de sus enemigos.Aunque sean como espinos entretejidos, y estén empapados en su embriaguez, serán consumidos como hojarasca completamente seca. Nahum 1:9-10

Servimos a un Dios justo, el Juez de toda la Tierra. Nuestro Señor no puede dejar sin castigo el pecado. Aunque hoy en día la maldad cubre toda la tierra, un día nuestro Dios hará justicia.  Según explica Tim LaHaye, “en el 612 a.C. los medos y los babilonios destruyeron a Nínive, cumpliéndose así las profecías de Nahum.

INTERCESORES EN LA BRECHA

Por mucho tiempo la iglesia de Jesucristo ha visto como las huestes del enemigo han ganado ventaja sobre muchos de nuestros líderes y ministros. Ciertamente, no estamos diciendo que esto sea algo nuevo. El Señor Jesús declaró: “Desde los días de Juan el Bautista, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan.”

 Sin embargo, nos referimos a un aumento en la intensidad del ataque de Satanás contra el pueblo de Dios. También notamos el éxito que ha tenido al destruir muchos siervos y siervas de Dios en el campo ministerial. Las caídas y escándalos que se han manifestado en muchas iglesias y ministerios a llegado a proporciones vergonzosas.

En todos los ejércitos del mundo conocen un principio o estrategia básica. Si se destruye a los líderes, generales, o capitanes de un gran ejercito; los soldados común es quedaran sin dirección. Satanás conoce muy bien esta estrategia y la usa constantemente. Lamentablemente, muchos de nosotros nos hemos quedado de brazos cruzados, sin pelear o levantar defensa a favor de los que Dios ha puesto como cabeza de su pueblo. Dios le ha delegado autoridad a su pueblo para librar batalla, romper cadenas, y frustrar los planes del enemigo. Una y otra vez en las Escrituras vemos el mandato de orar los unos por los otros. Pero que triste es que muy pocos estamos obedeciendo esta orden de Dios.

El apóstol Pablo en varias de sus cartas pedía la oración para recibir gracia al proclamar el evangelio y ser guardado del peligro. Cuando le escribe a los Corintios declara: “Y oramos a Dios que ninguna cosa mala hagáis; no para que nosotros aparezcamos aprobados, sino para que vosotros hagáis lo bueno, aunque nosotros seamos como reprobados.” 2 Corintios 13:7. Pablo intercedía por los cristianos de Corinto haciendo oración preventiva. Una oración que serviría de cerco protector. Este principio está establecido en la oración modelo que nuestro Señor Jesús nos enseñó.“Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal.” Mateo 6:13. Por este medio hago un llamado a todo aquel que es parte de la iglesia de Cristo a levantarnos en pie de guerra. Orando y ayunando a favor de nuestros consiervos que predican el evangelio, para que sean guardados en integridad y santidad, proclamando el evangelio llenos de unción y poder del Espíritu Santo. Y por cada creyente, especialmente aquellos que el Señor nos trae a la mente. Que vivamos en la vida victoriosa que Cristo nos vino a dar en Él. Aleluya!