AMÓS 3 – 5

En el capítulo tres Jehová se dirige hacia toda la casa de los hijos de Israel.  En aquellos tiempos, solo esa nación había recibido revelación especial acerca del Dios verdadero. Por esta causa no escaparían del castigo de Dios.  Tuvieron un privilegio el cual demanda mas responsabilidad por sus acciones (Mateo 11:23).

Versículo 3. ¿Como podremos caminar con Dios si no estamos de acuerdo con Él? Caminó Enoc con Dios y se lo llevó Dios. Hoy en día leemos estas palabras y nos inspiran, nos hacen sentir que si Enoc pudo caminar con Dios, nosotros tenemos la oportunidad también. Pero Enoc tuvo una fe que le permitió caminar en acuerdo con Dios (Hebreos 11:5).

Versículos 6-7. El atalaya tocaba trompeta con sonido de alarma para advertir al pueblo acerca de un inminente peligro. Asimismo, la palabra profética que Dios enviaba era para avisarle al pueblo acerca de lo que Dios iba a hacer en su pueblo. El “mal en la ciudad” puede referirse a los cuatro juicios terribles que Jehová tiene en su arsenal (Ezequiel 14:21). Lo que ~Israel debía conocer es que todo lo que Dios hace, lo revela a sus siervos los profetas. Cuan bellos es el Señor que nunca ejecuta juicio sin advertir a su pueblo, esperando de él un arrepentimiento.

Versículo 8. En el versículo ocho vemos “causa y efecto”. Cuando el león ruge, automáticamente se siente el temor. Asimismo, cuando Jehová habla es necesario proclamar lo que Dios habla. Hechos 4:20; 5:20, 29.

Capítulo 5. Dios levanta palabra de lamentación sobre Israel. El diccionario define lamentación como una expresión de pena o sentimiento, muestra de dolor, queja. Esto debería de conmover a su pueblo. Saber que Dios  siente dolor a causa de la caída espiritual de su pueblo, saber que el se duele del castigo nos muestra su gran amor. Jehová, en su deseo de ver bien a su pueblo, le ofrece la solución a su condición de muerte. “Buscadme y viviréis”. Al buscar a Dios buscarían la vida. La palabra clave en este capítulo es “buscad”. No había escapatoria para Israel. La única esperanza de Israel estaba en la busqueda de Dios.  

Nuestro Dios transmite su mensaje a través de Amós usando un lenguaje pintoresco. Según el comentario Jamison Fausset Brown, la expresión “la virgen de Israel” se refiere al territorio de Israel, libre de invasores extranjeros. Ahora a causa del pecado, ha venido la invasión del enemigo sobre un pueblo que estaba confiado, pero no en Jehová.  

Dios advierte que el porcentaje de los que iban a regresar el día de la batalla consistiría de un diez por ciento en cada ciudad. De mil que marcharan preparados para la guerra, solo cien sobrevivirían. Esto en verdad era algo por lo cual Israel debía lamentarse. Sin embargo, el Señor ofrece la única solución para su pueblo. “Buscadme y viviréis.” A través de las Escrituras nos encontramos con este llamado del Señor a volvernos a Él.

Pero creo que es útil preguntar porque nos vemos en la necesidad de buscar a Dios. ¿Porqué no podemos alcanzarlo? En el principio Dios y el hombre gozaban de una bella comunión hasta que el pecado hizo división entre la humanidad y el Señor. A pesar de esto, Dios siempre buscó al hombre y proveyó un camino hacia Él en la persona de Cristo. Dios buscó al hombre, pero el hombre también debe buscar a Dios. Al buscar a Dios retornamos a la fuente de nuestras vidas. Nos volvemos a la Persona que nos hace completos en Él. Volvemos a Aquél que nos da vida y vida en abundancia. Si Israel buscaba de Él, escaparía de la destrucción y la muerte. Isaías 55:3, 6-7.

 

El Señor les dice: “y no busquéis a Betel.” Betel fue una de las ciudades en las que Jeroboam colocó un becerro de oro para que Israel no fuese a adorar a Jehová en el templo de Jerusalén. Vemos que en vez de buscar de Dios, el hombre tiende a buscar de dioses falsos. Hoy en día, la iglesia que sirve al Señor Jesucristo no cometería tal insensatez. Pero la realidad es que a veces cometemos el mismo error de Israel pero en una manera diferente. No nos postraríamos ante becerros de oro, pero nos postramos ante los afanes de la vida. A veces en vez de buscar de Dios, buscamos de las vanidades de este mundo las cuales no pueden llenar el vacío del hombre (Jeremías 2:13).

 

En el capítulo cinco versículo ocho Amós sigue exhortando al pueblo a buscar a Jehová. Israel debe buscar al que hizo las constelaciones y tiene control del día y la noche. Su poder creó el ciclo del agua para derramarla sobre la tierra como lluvia, o como diluvio en tiempo de juicio.

 

¿Como se busca a Dios? No es tan difícil como algunos piensan (Hechos 17:26-27). Lo primero que se requiere es fe. En Hebreos 11:6 dice: “Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.” Así que el primer requisito es buscarlo con fe. Buscarlo creyendo que lo vamos a encontrar. Lo segundo es que a Dios lo buscamos llamándole, así de sencillo. Debemos sacar tiempo para llamarlo y hablar con Él (Jeremías 29:12). Lo tercero que debemos tener es un sincero deseo de buscarle. Si tenemos fe, pero no tenemos el interés de conocer más a Dios nunca le podremos hallar. El Señor nos garantiza que cuando le busquemos de todo corazón lo vamos a encontrar (Jeremías 29:13; Salmo 27:8; 34:4).

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