JOEL CAPÍTULO 3

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El libro de Joel se escribió en un tiempo en que la nación de Israel había caído en corrupción espiritual y se había olvidado de su Dios. Ese fue un tiempo de prosperidad y riqueza material, y la misma vez, un tiempo de pobreza y miseria espiritual. Como nos sucede a muchos de nosotros cuando prosperamos, los israelitas se apartaron de los caminos de Dios cuando tuvieron abundancia.

No tenemos detalles específicos que nos indiquen en que tiempo vivió el profeta Joel, ni tenemos suficiente información acerca de él y su familia. Sin embargo, la mayoría cree que Joel debió haber vivido al principio del siglo 8vo a.C., y que profetizó durante los días del Rey Uzías (792-740 A.C.), ya que él no menciona a Asiria, Babilonia, ni Persia.

Asiria estaba en decadencia severa desde 783-745 A.C., y Babilonia y Persia aun no habían avanzado a la vanguardia de la historia. También es importante notar que, los eventos, la actitud general de la gente, y los temas literarios que Joel presenta en este libro, reflejan la atmósfera de la primera parte del siglo 8vo en Israel (ref. Bible.org).

Esto quiere decir que él profeta Joel vivió durante la época dorada de 52 años del reinado de Uzías. Su tiempo fue de gran expansión en cada aspecto: militarmente, administrativamente, comercialmente, y económicamente, fue un período de gran desarrollo y solidificación. Aquel fue un tiempo de paz y prosperidad superado solamente por la época de Salomón (ref. Bible.org).

Desolación por causa del pecado

¿Qué pueden traer las riquezas y prosperidad materiales? Si no somos cuidadosos, podemos caer en pobreza espiritual y formalismo religioso. Esto fue lo que le pasó a Israel en ese tiempo, de tal manera que Dios tuvo que enviar juicio a toda la nación por causa de su corrupción, y a través de la langosta y otros insectos dañinos trajo gran devastación.

En medio de esa crisis espiritual, Dios usó a Joel para llamar la nación al arrepentimiento y anunciar los futuros juicios de Dios contra los enemigos de Israel. En Joel 2:12 podemos ver que Dios en su misericordia exhorta a su pueblo a volverse a Él.

Joel 2:12-18

12 Por eso pues, ahora, dice Jehová, convertíos a mí con todo vuestro corazón, con ayuno y lloro y lamento.

13 Rasgad vuestro corazón, y no vuestros vestidos, y convertíos a Jehová vuestro Dios; porque misericordioso es y clemente, tardo para la ira y grande en misericordia, y que se duele del castigo.

14 ¿Quién sabe si volverá y se arrepentirá y dejará bendición tras de él, esto es, ofrenda y libación para Jehová vuestro Dios?

15 Tocad trompeta en Sion, proclamad ayuno, convocad asamblea.

16 Reunid al pueblo, santificad la reunión, juntad a los ancianos, congregad a los niños y a los que maman, salga de su cámara el novio, y de su tálamo la novia.

17 Entre la entrada y el altar lloren los sacerdotes ministros de Jehová, y digan: Perdona, oh Jehová, a tu pueblo, y no entregues al oprobio tu heredad, para que las naciones se enseñoreen de ella. ¿Por qué han de decir entre los pueblos: Dónde está su Dios?

18 Y Jehová, solícito por su tierra, perdonará a su pueblo.

Después de exhortar a su pueblo, el Señor les dio una promesa maravillosa que cuando se cumpliera iba a cambiar para siempre la relación y comunión de los adoradores con su Dios.

Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones (Joel 2:28). 

Promesa de restauración

En Joel 3:1 Jehová da a conocer algo de suma importancia para su pueblo. Les anuncia que vendría un tiempo en que Él haría volver la cautividad de Judá y Jerusalén.

Ahora bien, todos aquellos que escuchaban esta profecía podían preguntarse, a que cautividad se estaba refiriendo el Señor. Asiria había llevado cautiva las diez tribus del reino del norte de Israel alrededor del año 721 A.C. Pero esta profecía se refiere al reino del sur en Judá el cual aun no conocía lo que era cautiverio. En el tiempo de Joel aun Jerusalén no había sido sitiada, ni se habían llevado a cabo las deportaciones babilónicas.

Años más tarde, Nabucodonosor hizo tres deportaciones de los judíos, y la historia nos dice que después de esas tres deportaciones, el Señor los hizo volver a su tierra después de setenta años de cautiverio. Pero aun después de ese retorno, no se cumplieron las demás promesas de esta profecía de Joel 3.

Para entender de qué cautividad se está hablando debemos notar las palabras claves en el versículo 1 : “aquellos días” y “aquel tiempo.” El Señor le da al profeta estos vocablos que no especifican en qué fecha del calendario han de ocurrir estas cosas.

Los judíos volvieron a poseer la tierra después de la cautividad babilónica, pero nuevamente fueron esparcidos después de la destrucción de Jerusalén en el año 70 D.C. Los judíos estuvieron sin patria donde morar. Fue en Mayo 14 del año 1948 D.C. que Israel fue reconocida como nación, y los judíos volvieron una vez más a su tierra.

Todavía, hasta el día hoy, el Señor está haciendo que los judíos regresen a su tierra, y esa obra durará hasta el día de Armagedón. En esta profecía el Señor nos está anunciando lo que Él hará en el tiempo del fin en el día de Jehová.

Dios va a reunir a las naciones en un valle de Israel para juzgarlas por el daño que le han hecho a los judíos a través de los años. No todas las naciones han esparcido a Israel de su territorio, pero muchas naciones cooperaron con aquellos que lo esparcieron.

El valle de Josafat

No hay un lugar en el mapa de Israel llamado “valle de Josafat.” Es posible que Dios pone de ejemplo la victoria que le dio a Josafat en 2 Crónicas 20:20-25, para ilustrar la derrota que le espera a los enemigos de Israel (Geneve Study Bible). También, puede tener un significado simbólico ya que Josafat significa “Jehová juzga.” (Clarke).

En el versículo 9 Dios insta a que en las naciones se proclame guerra; guerra que las naciones levantarán contra Él. Esta es una invitación a los ejércitos del mundo para ser juzgados en la batalla del Señor. Apocalipsis 16:16-17; Salmo 2. Las naciones pelearan contra el Cordero, pero el Cordero los vencerá.

El versículo 10 nos habla de la carrera armamentista que los gobiernos del mundo van a implementar para ir a la batalla contra el pueblo de Dios. Isaías profetizo que vendrá un tiempo en que las naciones convertirán las armas de guerra en herramientas de trabajo común, pero antes de que eso ocurra lo opuesto va a suceder. Se tomarán herramientas de trabajo como materia prima para las armas que se usarán aquel día.

En el versículo 13 se utilizan figuras simbólicas que también aparecen en Apocalipsis. La hoz y la mies – la hoz representa el juicio de Dios, mientras que la mies que está madura habla de las naciones que habían llegado al colmo en sus pecados. Así como Dios espero a que el pecado llegara a su límite en la tierra de Canaán antes de expulsarlas de delante de Israel, así hará también con las naciones de este mundo en los tiempos del fin Apocalipsis 14:14-20.

Multitudes en el valle de la decisión. Muchos interpretan este pasaje como una escritura evangelista que se refiere a la decisión del hombre en cuanto a la salvación. Sin embargo, el contexto de este pasaje quiere decir que ese es el valle de la decisión de Dios para juzgar a los pueblos.

El profeta continua advirtiéndoles cuan cerca esta ese día. Debemos notar que a través de todas las Escrituras aparecen declaraciones de la inminencia del día de Jehová, pero han pasado miles de años y aun no vemos el cumplimiento de esas profecías.

Pero esta continua anunciación en cuanto a su cercanía no puede referirse específicamente al tiempo; porque ya desde el génesis encontramos que Enoc anuncio la inminencia del día del Señor. Que está cercano, podemos decir, es una declaración desde el punto de vista de Dios; para quien un día es como mil años, y mil años como un día.

Después de la destrucción de los enemigos de Israel, el Señor establecerá su reino y habrá prosperidad para su pueblo.

Joel 3:17-18

Y conoceréis que yo soy Jehová vuestro Dios, que habito en Sion, mi santo monte; y Jerusalén será santa, y extraños no pasarán más por ella. Sucederá en aquel tiempo, que los montes destilarán mosto, y los collados fluirán leche, y por todos los arroyos de Judá correrán aguas; y saldrá una fuente de la casa de Jehová, y regará el valle de Sitim.

“Saldrá una fuente de la casa de Jehová…” ¡Que palabras tan maravillosas! En Ezequiel 47 Dios le revelo a su siervo el templo del reino futuro. En ese capítulo Ezequiel vio que aguas salían de debajo del umbral de la casa (el templo) hacia el oriente. Ese río fluye de la presencia de Dios, y dice la palabra de Dios que dará vida a las aguas del mar muerto, por lo cual habrán en el muchos peces. ¡Gloria a Dios!

 

 

 

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