PRINCIPIOS DE GUERRA ESPIRITUAL 2

Armor

LA VICTORIA DEL CREYENTE

Efesios 6:10-20 es un llamado a el fortalecimiento en el Señor, con el fin de que podamos enfrentarnos a las fuerzas espirituales de maldad.

Vemos que la palabra clave en este capítulo es “firmes”, la cual se repite tres veces dentro del mensaje de la armadura de Dios (versículos 11b,13b,14).

Hoy en día hay muchos cristianos de carácter débil e inestable. Muchos son movidos fácilmente de la fe en el Señor Jesucristo, mientras que otros se desaniman cuando se ven abrumados por las pruebas y ataques del enemigo. Pero el propósito de Dios es que el cristiano ande en firmeza espiritual, sin inestabilidad en su corazón, pues sólo así podrá ser victorioso en la batalla espiritual.

Efesios 6:12 – Este es el único lugar en las epístolas de Pablo donde se llama a los creyentes a luchar contra los principados y potestades. Pablo hace mención de ellos en Efesio 3:10, donde declara por inspiración divina, que a través de la iglesia, la sabiduría de Dios les es dada a conocer a los principados y potestades.

Pero Efesios 6:12 es de suma importancia, porque nos da una información muy importante en cuanto a la organización de la jerarquía militar de las fuerzas del mal.

La palabra “lucha” en el original griego es pále, un término del atletismo griego. Pablo usa una palabra que tiene que ver con una lucha de cuerpo a cuerpo donde cada contrincante trata de derribar al otro. Este es el intento de nuestro adversario, ver si logra derribarnos de nuestra posición en Cristo para así poder acabar con nosotros. Pero no hay porque temer, porque en el poder del Espíritu Santo podemos derribar al adversario y sus secuaces.

Como había dicho antes, dentro del reino de la tinieblas hay diferentes rangos y niveles de autoridad. Satanás sabe lo bien organizado que es el reino de Dios, así que, para poder mantenerse en pie, él copió el aspecto de la unidad y autoridad en su reino. Jesús dijo que un reino divino no puede permanecer. Mateo 12:25-26

El orden de las fuerzas del mal es el siguiente:

  • Principados – archaí
  • Potestades o autoridades – exousía
  • Gobernadores – kosmokrátor
  • (Huestes) espirituales – pneumatikos

La armadura de Dios.

La armadura nos capacita para resistir en el día malo. Cada pieza desempeña una función importante en la vida del cristiano.

Lo primero que debemos cubrir en nuestro cuerpo espiritual es el área de los lomos (la cintura o cadera). En los lomos o cadera está la fuerza del cuerpo. Es como el fundamento de nuestra estructura física.

Espiritualmente hablando, debemos ponernos el cinturón de la verdad que está en la palabra de Dios. El Señor oró diciendo… “Santifícalos en tu verdad, tu palabra es verdad” (Juan 17:17). Jesús dijo en Juan 8:32, “y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.”

Después de ceñirse el cinturón, el soldado debe ponerse la coraza de justicia. La coraza era lo que cubría el pecho o el torso del soldado romano. La justicia de Dios debe cubrir nuestro corazón para protegerlo de todo mal e iniquidad que quiera entrar en él. Cuando somos investidos de la justicia de Dios, nuestro carácter se inclina por la rectitud, la moralidad, y un deseo de guardar la palabra de Dios.

La siguiente pieza que debemos utilizar es el calzado para nuestros pies. El guerrero espiritual debe cubrir sus pies con el apresto del evangelio de la paz. Apresto significa preparación, disposición. Nuestros pies representan nuestro andar, nuestro comportamiento o forma de vivir.

Una parte clave en la armadura era el calzado del soldado. Un soldado descalzo no estaba apto para ir a la guerra. Andamos en un mundo lleno de contaminación y peligros espirituales, en el cual es necesario tener el calzado de la preparación del evangelio para no dañar nuestras vidas ni nuestro testimonio.

El escudo de la fe es el siguiente armamento de defensa del cristiano. Las demás piezas de la armadura son cosas que nos ponemos. El escudo es diferente, es nuestra responsabilidad tomarlo y levantarlo. Es la parte más importante porque dice el texto, “sobre todo tomad”.

En Hebreos 11:6 dice que sin fe es imposible agradar a Dios. Sin el escudo de la fe, los dardos de fuego que el maligno lanza pueden penetrar el alma del creyente haciéndolo caer de la gracia de Dios.

El yelmo de la salvación. El yelmo era un casco protector que usaba el soldado de antaño. Con él esperaba proteger su cabeza de los golpes de espadas o dardos del contrincante. En la cabeza está el cerebro, que es el órgano fisiológico de la mente. En el aspecto espiritual, la mente necesita ser protegida

La palabra salvación viene del griego soteria, que significa rescate o seguridad; librar, salvar. Lo que quiere decir que el creyente debe proteger su mente con pensamientos que le hagan reflexionar y meditar en la salvación y seguridad que tiene en Jesucristo. 1 Tesalonicenses 5:8.

Después de habernos vestido con todas la piezas que sirven para cubrirnos espiritualmente, debemos ahora tomar la espada del Espíritu. El versículo 17 nos enseña que la espada del Espíritu es la palabra de Dios. Solemos levantar nuestras biblias en alto cuando leemos esta escritura. Pero una Biblia cerrada o abierta no representa la espada del Espíritu.

Es cuando esta palabra es pronunciada o leída en fe, que entonces vemos el poder de esta arma de guerra. Cuando nos sometemos a lo que dice la palabra de Dios, recibimos poder y autoridad contra el enemigo. La espada es la única pieza de la armadura de Dios que sirve como ofensa contra el enemigo; las demás piezas son para protección del cristiano.

Un ejemplo de cómo utilizar esta arma lo encontramos en Mateo capítulo 4:1-11, cuando nuestro Señor Jesucristo venció la tentación en el desierto utilizando las Escrituras.

Hebreos 4:12 dice: Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.

La vestidura de la armadura de Dios termina con una instrucción más para el guerrero espiritual. Después de tomar los armamentos que Dios nos ha dado, debemos practicar la oración. La oración no es una pieza en la armadura, pero está directamente relacionada con todo lo que Pablo ha dicho. Sin la oración no vamos a poder recibir todo lo que hemos estudiado en estos versículos.

La oración en el Espíritu, esto es, oración inspirada o dirigida por el Espíritu Santo (Romanos 8:26-27), nos garantiza que tendremos la victoria cada vez que clamemos al Señor. Cuando oramos en el Espíritu, oramos de acuerdo a la voluntad de Dios y no de acuerdo a los deseos de la carne. Este tipo de oración siempre será contestada por el Padre.

En esta escritura se nos manda a orar con toda clase de oración; en privado, en público, en la mente, en voz alta. Pero esto también habla de la oración intercesora, la oración de acción de gracias, y también nuestra comunión con Dios.

Este mandato nos muestra cuán vital es la oración para el cristiano. Sin ella no podremos mantener la armadura de Dios en nuestro espíritu, y por lo tanto, no podremos permanecer firmes.

Oigamos, pues, el llamado de Dios a tomar las armas espirituales para ser victoriosos en la guerra espiritual.

La noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz. Romanos 13:12

 

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