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Estudios bíblicos y conferencias

LA GRACIA DE DIOS

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Cuan dificil es entender la gracia de Dios. Podemos entender el concepto y la doctrina de la gracia en nuestra mente, pero nuestros corazones carecen de comprensión. Podemos definir el significado de la palabra, pero solo el Espíritu Santo nos puede dar revelación. La necesidad de revelación o iluminación de esta virtud divina es la razón por la que muchos cristianos no viven en victoria y porque otros no pueden levantarse.

Qué no es la gracia de Dios

En nuestros estudio anterior discutimos que algunos cristianos temen tratar el tema de la gracia de Dios. Muchos piensan que si se predica mucho este tema, algunos podrían pensar que pueden pecar sin temor del castigo de Dios.

Es cierto que algunos tuercen la enseñanza de la palabra de Dios para su perdición. Judas 1:4 dice: Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes habían sido destinados para esta condenación, hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios, y niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo.

Una de las formas en que se convierte en libertinaje la gracia de Dios es cuando se enseña al pueblo a ignorar las leyes establecidas por el Señor Jesucristo. Ejemplo: Cuando escuchamos enseñanzas poniendo en poco la necesidad del ayuno, usando como pretexto que las obras no nos salvan, estamos presenciando el libertinaje de la gracia.

La gracia de Dios no es libertinaje ni licencia para pecar. La gracia de Dios no es anarquía ni inmoralidad. Sabemos que el Señor ha establecido claramente cuáles son las normas espirituales por las que debemos vivir sin perder de vista el poder de su gracia.

Evitando los extremos

Debemos ejercer extrema vigilancia para evitar caer en el extremismo. El extremismo liberal en el cristianismo quita el temor de Jehová de la consciencia de los creyentes. Una vez que el cristiano peca y no siente dolor por su fracaso confiando en que Dios le perdonará siempre, ya ha caído en el libertinaje de la gracia.

Por otro lado debemos cuidarnos del extremismo conservador, porque si el liberal nos lleva al libertinaje, el extremismo conservador nos lleva al fariseísmo. Si no somos cuidadosos podemos llegar a confiar en nuestras obras y esfuerzos para agradar a Dios y para alcanzar la salvación. Cuando creemos que estamos bien con Dios porque ayunamos y oramos más que los demás, hemos caído en religiosidad. Es necesario buscar a Dios en oración y ayuno, pero es su gracia y misericordia que nos dan el poder para buscar su rostro.

Victoriosos en Cristo

Hay muchos cristianos que no logran avanzar en la fe. Muchos fracasan debido a que están tratando de agradar a Dios por sus propias fuerzas. En su celo por las cosas de Dios, se esfuerzan en disciplinar su carne con el fin de andar en santidad. En el Nuevo Testamento “la carne” se refiere a las pasiones y deseos pecaminosos que luchan contra el espíritu. Después de un tiempo de batalla con los apetitos de la carne, estos creyentes terminan en el fracaso al caer derrotados en la tentación.

Lo primero que debemos entender es que la carne no puede ser disciplinada. No hay forma en que podamos entrenar las pasiones de la carne para sujetarse a la voluntad del alma. Posiblemente una persona logre controlarse por un tiempo, pero tarde o temprano caerá ante la presión del deseo.

Si pudiéramos ser victoriosos contra el pecado en nuestras propias fuerzas, Cristo no hubiese tenido que venir a salvarnos. Si queremos tener éxito en la vida cristiana, debemos recordar que Cristo es el centro de nuestra fe. Es en Él que somos victoriosos.

1 Corintios 15:57 Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.

Esta palabra es una promesa maravillosa para todos los que andamos por la senda angosta. Por muy débiles que seamos, si estamos en plena comunión con Cristo, Dios nos dará la victoria siempre.

LA GRACIA Y LA MISERICORDIA

Símbolo de aprecio y graciaÚltimamente he notado como Satanás está atacando la gracia y la misericordia de Dios en la iglesia. El propósito de su ataque consiste en hacernos olvidar que significan estas virtudes divinas para nosotros hoy, que terminemos siendo altivos y malos agradecidos con Dios, y también llevarnos a un estado de desesperanza y condenación.

Sin darnos cuenta podemos tomar una actitud de altivez y religiosidad, creyendo que tenemos la salvación porque somos “buenos” o por nuestras buenas obras.

En otras ocasiones el propósito del enemigo es hacernos dudar del amor de Dios hacia nosotros. De la duda surge desconfianza, y la desconfianza nos aleja de Dios. Si nos olvidamos de la gracia y misericordia de Dios, somos presa fácil del enemigo cuando nos ataque con culpabilidad y condenación.

Satanás no solo trata de hacernos olvidar la gracia y misericordia de Dios hacia nosotros, sino también hacia los demás. Cuando una vida viene al Señor, a veces decimos aceptar a esa persona a pesar de su pasado. Pero con nuestros hechos mostramos un prejuicio hacia aquellos que consideramos aun “indignos” de recibir nuestro amor y aceptación. Esto ocurre cuando olvidamos cuantos faltas y pecados el Señor nos perdonó y nos perdona aún cada día por amor.

Al no valorar la gracia y la misericordia de Dios hacia nosotros, nuestra alabanza y adoración es debilitada. El Señor Jesús dijo: “al que se le perdona poco, poco ama; y al que se le perdona mucho, mucho ama.” Ojalá todos estemos conscientes de que a todos nosotros se nos ha perdonado mucho, y todo esto, por su gracia y misericordia.

Gracia

En la Biblia la palabra “gracia” tiene varios significados o aplicaciones. Según el diccionario Vine, la palabra hebrea janan (gracia) significa “ser misericordioso, considerado; favorecer.” Por lo general, este término sugiere un “favor” que se hace, a menudo inesperado e inmerecido. Janan puede expresar “generosidad”, un regalo del corazón (Salmo 37.21). Sin embargo, el diccionario de la Enciclopedia Bíblica Estándar Internacional dice que no existe una palabra que pueda representar todos los significados del vocablo gracia como en el griego.

En el griego, caris (gracia) tiene varios usos:

a) Uso objetivo, aquello que otorga u ocasiona placer, delicia o causa una actitud favorable; se aplica por ej., a la belleza o a la gracia de la personalidad (Lucas 2.40); sus actos (2 Corintios 8.6), o manera de hablar (Lucas 4.22).

b) Uso subjetivo: 1) por parte del otorgador, la disposición amistosa de la que procede el acto bondadoso, gracia, bondad, buena voluntad. 2) por parte del receptor, una conciencia del favor recibido, un sentimiento de gratitud (Romanos 6.17).

c) en otro sentido objetivo, el efecto de la gracia, el estado espiritual de aquellos que han experimentado su ejercicio, bien sea: 1) un estado de gracia (Romanos 5.2; 1 Pedro 5.12), o 2) una prueba de ellos en los efectos prácticos, actos de gracia (1 Corintios 16:3).

Misericordia

Heb. jesed, significa “bondad; amor constante; gracia; misericordia; fidelidad; devoción.” Este vocablo se usa 240 veces en el Antiguo Testamento. Según Vine, no hay una sola palabra en castellano que sea capas de captar los matices del original. La frase que tal vez más se aproxima es “amor constante.”

En griego, eleos “es la manifestación externa de la compasión; da por sentado la necesidad en aquel que la recibe, y recursos adecuados para afrontar la necesidad de parte de aquel que la recibe.

Me gusta como en la pagina de Internet “Acts17-11.com” definen la misericordia al compararla con la gracia.

1) La misericordia – no recibir lo merecido (castigo)/castigo suspendido.

2) La gracia – obtener algo que no mereces/favor inmerecido.

Quiero hablar en detalles acerca de cada una de estas palabras.

La Palabra de Dios nos muestra como recibimos la justificación. La justificación es Dios haciéndonos justos y esto lo recibimos por su gracia (Romanos 3:24). Es regalo de Dios, no podemos ganarlo con nuestras obras. Isaías declara que nuestras justicias son como trapo de inmundicia (Isaías 64:6).

En Juan 3:16 se nos explica porque Dios hace esto. “Porque de tal manera…”, es decir, tan grande fue su amor por nosotros que dio a su hijo único. Aunque no somos salvos por obra hay algo que nos toca hacer. Jesús dijo: “Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado.” (Juan 6:29)  El Padre dio a su Hijo, pero el beneficio del perdón lo reciben los que creen en él. Juan 1:16-17 declara: “Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia. Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.”

Efesios 2:4 dice que Dios es rico en misericordia. El Salmo 57:10 dice: “Porque grande es hasta los cielos tu misericordia, y hasta las nubes tu verdad.” En estas palabras recibimos revelación de lo abundante que es la misericordia de Dios. Cuando meditamos en esto, que mas podemos hacer sino alabar y glorificar al Señor. Debemos reconocer cuan paciente y misericordioso es Dios hacia nosotros.

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